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Estamos a un mes de la primera vuelta y todos los candidatos presidenciales tienen los ojos puestos en Antioquia. La necesitan para ganar. Y Antioquia, que siempre ha sido generosa con el país, necesita algo a cambio: no solo simpatía, sino compromisos decididos sobre los proyectos pendientes y urgentes que tiene nuestra región — una agenda que lleva años esperando y que se agravó con la desidia de este gobierno hacia ella.
La pregunta que nadie está haciendo con suficiente claridad es esta: ¿qué están proponiendo para lo que Antioquia realmente necesita?
El Metro de la 80: veinte años esperando
El proyecto va cerca del 50% de avance físico. El gobierno nacional no está girando los recursos a tiempo, generando retrasos que le cuestan plata y años a una obra que esta región ha esperado con una paciencia que ya se agotó. No es sorpresa. En 2018, Petro fue el único candidato que le respondió por escrito al periódico El Colombiano que no apoyaría el Tranvía de la 80. Y hoy, siendo presidente, nos lo está cobrando — porque un gobernante que llega al poder con una animadversión declarada hacia el desarrollo de una región termina gobernando exactamente así: dándole la espalda.
Movilidad: lo prometido y lo traicionado
El Tren del Río y los metrocables los prometió, los anunció, los tuvo en su plan de inversiones estratégicas, y nunca les dio vía libre. La Línea S — una línea subterránea desde el sur del área metropolitana hasta Bello, con capacidad para más de dos millones de personas y estructurada por el Metro — sigue esperando un gobierno que entienda que la Ley de Metros existe y que Medellín tiene derecho a usarla.
La agenda que no puede esperar más
Antioquia necesita apoyo real en vivienda. Necesita que lleguen los recursos del Túnel del Toyo, obra que no solo conecta infraestructura — conecta a Antioquia con su vocación exportadora, con el Urabá, con el mar. Necesita una respuesta concreta sobre el plan maestro del aeropuerto José María Córdoba, la puerta de entrada de la región al mundo. Y muchas veces ni siquiera es el dinero lo que falta. Es la voluntad de dar vía libre para que esta región saque sus propios proyectos adelante. Eso también es gobernar.
Lo que no se puede olvidar
En medio de la crisis hospitalaria que tiene sumida a la región — con EPS intervenidas y un sistema de salud quebrado — Petro nombró como superintendente de salud al personaje que se robó a Medellín. Y cuando se lo robaron, saquearon al Hospital General. Hoy, ese hospital es el único que está recibiendo a los pacientes de la Nueva EPS, que le adeuda 270.000 millones de pesos. El que saqueó la institución ahora regula el sistema que tiene que atender a esos mismos pacientes. Eso no se puede olvidar.
El mensaje
Antioquia necesita que la vengan a visitar en campaña. Pero más que eso, necesita que el próximo presidente llegue a Bogotá con la agenda de esta región muy clara — el Metro de la 80, la Línea S, el Tren del Río, el Toyo, el aeropuerto, la vivienda, la salud — y con toda la voluntad política para ejecutarla. En estas elecciones, la diferencia para nosotros debería ser esa: el que se comprometa de verdad con nuestra región.













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