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Hace muchas semanas tenía lista una columna contra la reforma a lo quedaba de la Constitución de 1991. Por fortuna no tuve que publicarla y engrosar así la lista temprana de los reaccionarios que se oponían a las telúricas y lúcidas propuestas de Petro
Y me libré no solo porque el mismo que la propuso reculó al hacerse evidente que tal propuesta de Constituyente, además de no tener pertinencia alguna, a última hora se había convertido en un pesado fardo que amenazaba con hundir aún más, la candidatura del que dijo Petro.
Todo empezó hace varios meses, con un intercambio de mensajes por WhatsApp con mi compadre y ex Constituyente indígena Francisco Rojas Birry, al cual coordiné el equipo de apoyo que le colocó la Organización Nacional Indígena de Colombia-ONIC-. Este “dialogo” ilustra a la perfección mi posición sobre una posible reforma al retazo que queda de la Constitución del 91 y las ambiciones, vacilaciones e intereses de quienes protagonizan hoy la asesoría y representación de las organizaciones indígenas del país, o dicho en plata blanca, de quienes venden “kiliados” a los indios colombianos a los gobiernos de turno, sobre todo a este.
El 22 de diciembre del año pasado le envíe a Pacho Rojas, la copia de un artículo de la Revista Cambio que daba cuenta de la creación de un Comité Promotor para la Asamblea Constituyente. A renglón seguido, le preguntaba su opinión sobre tal convocatoria, sobre la participación indígena en ella y la necesidad, o no, de una consulta previa para avalar la misma. La respuesta de Pacho fue un mensaje gaseoso que al perecer había dirigido a alguna reunión indígena. He aquí su transcripción:
“Hola Compañeros, muy buenos días a todos los delegados, a todos los presidentes, a los hermanos indígenas… llevo dos días pensando, pensando, pensando, pensando… como buen Emberá, como buen indígena integrante del pueblo originario, en este fin de año y después de la navidad, veo el Comité Promotor de la Asamblea Nacional Constituyente, que por supuesto acompañamos en términos generales. Qué se dé la Asamblea Nacional Constituyente para modificar la Constitución del 91 y tal vez poner a tono a las nuevas realidades que se viven. Hay que introducir en la Constitución nuevos temas para mejorar siempre las condiciones vida de la mayoría de los colombianos, incluidos nosotros, lo pueblos indígenas. La pregunta es ¿quien o quienes llegarán a la Asamblea Nacional Constituyente?, ¿estaremos bien representados? ¿Al estar bien representados, vamos a tener la fuerza para defender los derechos fundamentales y Derechos Humanos de los pueblos originarios?. O mejor, ¿vamos a tener garantías en la defensa, protección, conservación de los derechos de los pueblos originarios consagrados en la Constitución Política? cuando apenas después de 34 años, al cumplir los 35 años de la vigencia de la Constitución aún faltan por desarrollar los derechos de los pueblos originarios. ¿Quien o quienes nos garantizarán nuestros derechos?
Ojo, ¿los derechos de los pueblos originarios si son afectados de alguna manera, no requerirán consulta previa? En mi opinión, sí afectan los derechos de los pueblos indígenas, a favor o en contra, se requiere consulta previa de los pueblos originarios. En fin, ahí les dejo la inquietud, ahí les dejo mi preocupación, ahí le planteo la necesidad de hablar, de conversar, de profundizar sobre este tema, haber entre todos, entre todas la organizaciones, entre todas las comunidades, pueblos que quieran opinar y avanzar sobre este tema, a ver cuál sea la conclusión o el mandato de la organizaciones de los pueblos originarios milenarios. Pensemos, Un fuerte abrazo, los aprecio, los quiero mucho y estoy con el pueblo, estoy con ustedes. Hasta pronto.
A lo que respondí:
“Tenes una posición muy acomodada hombre rey de los tibios, te volviste el indio rey de los tibios, estas más tibio que fajardo que por lo menos, solo por llevar la contraria al Gobierno, salió defender la Constitución del 91 ¿Le vas a dejar la defensa de la Constitución a la burguesía, a los curas y a monseñor?, ¿vos sos güevón home? . Hay que hablar claro, ¡hay decir que ¡ni pal putas se puede tocar esa Constitución!. Si alguien tiene que perder de una Constituyente son ustedes y yo creo que el resto del país también. Petro no tiene que ser tan hijodeputa, que se haga elegir diciendo que hizo una Constitución que cambio el país y después quiera cambiarla, ¡Ni pal putas!. ¡Eso no se puede acepar hermano!. Pilas hermano, hay que hablar claro, ¡estas más tibio que fajardo, güevón, ¡Estas cagao!”
El 29 de diciembre del año pasado, el diario El Espectador, publicó una entrevista al cardenal Luis Javier Rueda. Tanto el título como la entrevista, nos revelan al más consumado fariseo. El artículo también se lo hice legar a Pacho acompañado de un cometario y una admonición míos:
“Las sotanas se rebelan, mientras las parumas se camuflan en un mar de babas” Y a renglón seguido: “en una Constituyente lo primero que se cae es el cieno podrido de la Consulta Previa y el embeleco de la “Justicia Indígena” que arropó en su seno al paraco y corrupto “Pedro Pestana”.
Finalmente y para terminar este remake, hecho después de escuchar a mi compadre, al cual le envíe un mensaje con las “piezas publicitarias” que elaboré a las volandas en la idea de adelantar una campaña contra la Constituyente de Petro:
LOS NIÑOS Y LA CONSTITUCIÓN DEL 91 NO SE TOCAN
LOS VIEJOS Y LA CONSTITUCIÓN DEL 91 SE CUIDAN
LOS DERECHOS INDIOS Y NEGROS Y LA CONSTITUCIÓN DEL 91 SE RESPETAN.
LOS DERECHOS HUMANOS, POLíTICOS Y SOCIALES DE LA CONSTITUCIÓN DEL 91 SE PROTEGEN
Todo acompañado del siguiente logo:

P/D. El único responsable de lo que pase el próximo domingo será el Rottweller que anda suelto en el “Palacio de Nari”.
Mi voto será en blanco.
*Abogado de la Universidad de Antioquia
Medellín, junio 18 del 2026













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