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La Policía y el Ejercito defienden algunos pocos grandes negocios

No es sólo la reforma tributaria, sino en general la estrategia del centro democrático para decretar un Estado de Excepción y perpetuar el poder y el control de la Economía, bajo la permanente amenaza de mantener el grado de inversión y que las calificadoras de riesgo puedan dejar a Colombia sin la calificación BBB- que tenemos y con proyección a la baja.

Con el respeto debido por los economistas voy exponer un panorama económico político y social que pueda tener algún grado de entendimiento para mis conocidos que se encuentren interesados en leer y comentar esta opinión.

En términos generales el grado de inversión en un país, equivale a la calificación en data crédito de una persona del común, le muestra a los inversionistas y las entidades financieras internacionales, si es un buen negocio prestarle plata a Colombia, muestran la disciplina de pago de la deuda externa, la seriedad con sus obligaciones financieras y básicamente la capacidad de pago, que como en las finanzas personales, depende de la cantidad de dinero que puedan destinar a pagar las obligaciones.

Perder el grado de inversión significa entonces, que los inversionistas ya no estarían interesados en invertir o en prestar dinero a Colombia, sino además el retiro de algunas inversiones en nuestro país, no solamente ya no nos van a prestar, sino que además se van a llevar el capital invertido, lo que significa para algunos economistas cómo la pérdida de empleos y el empobrecimiento generalizado, (como si no estuviéramos en eso) y para otros el apocalipsis financiero, el fin del mundo. Lo que no es tan cierto, como ya vamos a ver.

¿Cómo se llega a eso?, se sabe que tomar dinero prestado es bueno para que un país tenga posibilidades de crecimiento, siempre y cuando ese dinero sirva para producir y no se desperdicie. Pues bien, las vías como Chirajara, el túnel de la línea, la planta de la refinería de Cartagena, los casos de corrupción de Odebrecht, la deuda de los 117 municipios con los bonos de agua Carrasquilla, equivale a sacar mucho dinero prestado y salir de farra para gastarlo en una sola noche, eso sin contar que gastamos cantidades de dinero en armas para luchar contra el narcotráfico, cuando la gran medida el consumo no es un problema de nosotros. Nos hemos endeudado de tal manera que de cada 100 pesos ya debemos 55 a la deuda externa. Es decir que cada vez debemos más plata y los ingresos sólo nos va quedando el 45% para cubrir las necesidades de Colombia.

La Historia económica de Colombia cuenta con una buena temporada de explotación de petróleo y del carbón, que no dejaron mucho dinero en la caja porque los políticos otorgaron grandes gabelas tributarias y porque ya se nos está acabando esa fuente de ingresos. Ya el petróleo no vale lo mismo y no podemos vender tanto carbón se nos acaba la teta de la minería.

Dejamos de producir en el campo para comprar productos importados y no aprendimos a exportar lo suficiente para equilibrar una balanza de pagos, lo que significa que es más lo que nos comemos que lo que podemos producir, no somos tan expertos en producir comida porque simplemente el dinero del petróleo y el carbón era suficiente para comprar muchos televisores carros y sentíamos una falsa sensación de bienestar,  que estamos creciendo a niveles impresionantes, básicamente cómo cuando con la plata prestada compramos ropa y cosas de corta duración, falso bienestar, porque en realidad no hay ninguna fuente segura de ingresos.

Tampoco invertimos mucho en educación porque tenemos Universidades Privadas demasiado costosas a las que todos no pueden entrar, si vemos Netflix usamos Rappi o compramos IPhone simplemente nos hace consumidores irresponsables, porque no producimos ningún valor agregado y la plata prestada se nos está acabando.

En términos generales, esa ha sido la política económica desde el presidente Gaviria, esa la misma política económica de Samper, de Pastrana, de Uribe 1, de Uribe 2, de Santos 1, de Santos 2 y de Uribe 3, perdón de Duque. Han coincidido en la política económica, no porque verdaderamente crean en ella, coinciden en ser Ortodoxos, porque a los bancos locales les va muy bien mientras al país le va mal. El señor Luis Carlos Sarmiento Angulo, El Grupo Santo Domingo, el Señor Gilinsky, son los grandes beneficiaros de la economía colombiana en 30 años, curiosamente es el único sector de la economía que tenemos para exportar, pues ya no sólo nos prestan la plata de nosotros mismos, la que tenemos ahorrada en las pensiones aquí en Colombia, sino que son dueños del mercado de créditos en gran parte de Centroamérica.

Ese grupo de banqueros, también tienen cómo negocio los medios de comunicación, manejan los fondos de pensiones, hacen contratos para construir las vías y los puentes que se caen, participan en negocios corruptos como Odebretch y sirven de intermediarios para pagar una hamburguesa con cualquier tarjeta, es decir. Se lucran de cualquier actividad económica en Colombia incluso aquellas derivadas de los servicios públicos esenciales y eso les permite manejar la campaña de cualquier candidato presidencial y su respectivo grupo de congresistas quienes aseguran suficiente dinero para comprar votos y apoyar las medidas económicas cualquiera que ellas sean.

Esa ha sido la receta para ser un país tan endeudado a quien según el DANE ya tiene 46% de su población en la pobreza monetaria, eso significa que la gente que no puede tener más de 2 comidas en el día, a pesar de contar con alguna fuente de ingreso, cómo un trabajo o un contrato de prestación de servicio o cualquier actividad en la informalidad. Eso sí, no piden que paguemos nuestras deudas cumplidamente para no perder el grado de inversión.