La educación vial

Las ciudades están colapsadas en su tránsito y de ello somos responsables no pocos.

 

En primer lugar, las autoridades que se han pasado los años sacándole al cuerpo a las soluciones viales requeridas para el momento y hacia el futuro, no obstante que, en cifras astronómicas, recaudan impuestos y sobretasas vinculados con los vehículos automotores.

 

Mírese que apenas ahora el municipio de Medellín ha contratado las obras destinadas a liberar la Transversal Inferior de esa tragedia de conducir por ella especialmente en las horas pico. Tarde, pero debemos sentirnos de alguna manera afortunados porque no se tiene noticias que otras municipalidades estén haciendo lo propio.

 

Con el escándalo de corrupción que se dió últimamente en materia de contratos en la administración de Medellín, le queda a uno la preocupación por la transparencia de los procesos contractuales. Solución: ojos abiertos, oídos despiertos.

 

En segundo término, ayuda bastante a los problemas que tiene la movilidad vehicular la manera como nos comportamos choferes y conductores.

 

Comencemos por el desconocimiento del uso que se les debe dar a los carriles: el derecho para ir despacio y el izquierdo para adelantar o para ir rápido. Así que es frecuente observar a personas de edad yendo por la izquierda de la vía a paso de tortuga, mientras que detrás de ellos se represan los vehículos en filas a veces interminables. En justicia también hay que decir que gente joven hace lo mismo, sobre todo las jovencitas recién licenciadas. Terrible, dan ganas de empujarlas o echarles un sermón, y no es la solución. Esta está en la educación vial que las autoridades no imparten.

 

Les cuento que vengo programado para conseguir conductor en el momento que avizore la llegada de la edad provecta. Además, ¿qué habrá mejor que ir de pasajero? Por lo menos a mi me encanta y no es que esté hecho para la vida muelle, ¡jamás!

 

Hay que ponerle buen y competente uso a los dineros que se incorporan al erario para la seguridad vial y que salen de los bolsillos de los ciudadanos. Hoy día no se sabe quien administra esos gruesos recursos, sí todavía FASECOLDA o el MINISTERIO DE TRANSPORTE. Parecería un secreto de esos que guarda el Beato Juan XXIII.

 

Pongamos todo el interés en hacer uso adecuado de las vías, en la seguridad que contribuiremos a mitigar en algo los problemas que tiene el transporte en las ciudades.

 

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sacar su propia pata?Nada bueno deja el culiprontismo.

[author] [author_image timthumb=’on’]https://alponiente.com/wp-content/uploads/2013/07/Francisco.jpg[/author_image] [author_info]Francisco Galvis Ramos Abogado y comentarista en internet. Leer sus columnas. [/author_info] [/author]

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