Opinión Política Selección del editor

La burda maniobra de Quintero Calle en la Junta de EPM

Fuente: Twitter - Daniel Quintero

Desde hace varias semanas el alcalde Quintero Calle viene presionando al doctor Álvaro Guillermo Rendón López para que renuncie a su cargo porque este, rehusando al melancólico papel de títere al que quería destinarlo, ha entendido que la gerencia de EPM está en el Edificio Inteligente y no en la Alpujarra.

El doctor Rendón López ha cometido varios “pecados” que hacen insoportable para el alcalde su permanencia en el cargo. Adelantó exitosamente las negociaciones con el consorcio CCC para que continuara con los trabajos de Hidroituango, impidiendo la parálisis del proyecto que habría sido fatal para los intereses de EPM y el País entero. Puso en la gerencia de AFINIA a una profesional de gran trayectoria, temple y carácter, que en poco tiempo ha mostrado extraordinarios resultados reconocidos por el Gobierno Nacional del que tiene toda la confianza y apoyo. Lo de AFINIA es más encomiable aun cuando se sabe que el alcalde y sus calanchines han hecho todo por entorpecer la labor de la gerente, impidiéndole la conformación de su equipo directivo porque ella se ha resistido a nombrar en altos cargos a recomendados del alcalde sin mérito alguno.  Por esa razón, Quintero Calle ha presionado insistentemente la salida de la doctora Blanca Liliana Ruiz Arroyave, gerente de AFINIA.   El Gerente Rendón se ha resistido como ha resistido también las presiones para que prescinda de directivos y profesionales experimentados y ponga en su lugar a personajes que no tienen otro mérito que su cercanía servil con el alcalde.

Llamadas, mensajes de WhatsApp, “razoneros” fletados, desestabilización y división del equipo de gerencia, informaciones falsas a los medios, anónimos infamantes y toda clase de acciones de sabotaje a la administración de Rendón han sido los medios empleados por el alcalde para forzar la renuncia del Gerente. Como nada de esto había funcionado, el alcalde recurrió a la más burda maniobra de que se tenga conocimiento en la historia de EPM y probablemente en la historia empresarial del País y del mundo entero.

En la reunión de la Junta del pasado 26 de enero, después de agotado el orden del día, que incluyó una magnífica presentación de la gerente de AFINIA sobre los avances de su gestión, el alcalde informó a los perplejos miembros de la Junta que el gerente había presentado renuncia de su cargo por motivos personales. Sin inmutarse, el alcalde agradeció a Rendón López por el gran trabajo realizado, deseándole éxito en sus futuras actividades.

Cuál sería la sorpresa de la junta cuando el gerente tomó la palabra y en lugar de agradecerle al alcalde, como todos esperaban, manifestó que no había renunciado ni por escrito ni verbalmente y que no tenía la intención de hacerlo en un futuro próximo pues aún le restaban muchas cosas por hacer al frente del Grupo EPM. El alcalde guardó silencio. Por increíble que parezca, eso fue lo que ocurrió en esa reunión: el alcalde les mintió en la cara a los miembros de la Junta Directiva.

Las personas que están en esa Junta merecen todo mi respeto. Puedo entender que hayan aceptado su designación con el loable propósito de contribuir a superar la crisis institucional en que las decisiones del alcalde han sumido a EPM. Puedo comprender que, en razón de la inexperiencia y la falta de información, se hayan visto implicados en decisiones cuestionables. Pero en los actuales momentos están obligadas a salir del silencio y fijar su posición que no puede ser otra que el apoyo irrestricto al Gerente no solo porque está haciendo bien las cosas sino porque ello significa ponerse del lado de la autonomía y el buen gobierno de EPM.

No importa que el alcalde los haya nombrado como nombró al Gerente. Aunque presida la Junta Directiva, el alcalde es un miembro más con un voto igual al de todos los demás. Es hora de hacérselo entender.