Hoy la derecha no tiene como principal problema las diferencias ideológicas, sino los egos y los ataques internos que pueden terminar debilitando la segunda vuelta

Como he insistido en todos mis escritos anteriores, veo una derecha completamente fragmentada. Una derecha donde los ataques internos, las diferencias personales y las disputas de egos están generando heridas que posiblemente van a impedir una unión completa de cara a la segunda vuelta presidencial del 2026.

Y eso tiene una consecuencia clara: cualquiera que pase a segunda vuelta no necesariamente contará con el respaldo genuino y decidido de quienes quedaron en el camino. Van a existir sentimientos encontrados, resentimientos políticos y sectores que, aunque públicamente apoyen, realmente no harán campaña con convicción.

Sin embargo, hoy puedo decir con vehemencia que Paloma y Abelardo llegaron a un punto donde se encontraron políticamente y donde ambos tienen posibilidades reales de competir por el paso a segunda vuelta. Cualquiera de los dos que logre llegar representará un triunfo importante para un sector del país que hoy tiene una prioridad clara: impedir que Iván Cepeda llegue a la Presidencia.

Porque, en definitiva, considero que nuestro único enemigo político hoy se llama Iván Cepeda. El enemigo de la seguridad, de la salud, de la educación, de la familia y de muchas de las instituciones que aún sostienen este país.

Debo reconocer, además, que me cuesta pensar en votar por Abelardo en una eventual segunda vuelta. Hay muchas de sus posiciones con las que no me identifico y muchas de sus formas que generan distancia en mí. Sin embargo, recuerdo algo que me dijo una persona a la que quiero mucho cuando en algún momento le manifesté que yo no votaría por él.

Me dijo: “Tú no puedes comparar a Abelardo con Cepeda. Votar en blanco significaría que te parecen igual de malos, y eso simplemente no es cierto”.

Y honestamente, esa frase me quedó sonando.

Porque más allá de las diferencias que puedan existir dentro de la derecha, sí creo que hay diferencias profundas entre un proyecto político imperfecto y uno que, desde mi visión, representa un riesgo enorme para Colombia.

También creo que existe un fenómeno del que poco se habla: muchas personas que jamás dirán públicamente que votarán por Cepeda, pero que en la intimidad de la urna terminan haciéndolo. Hay muchísimo petrista e izquierdoso enclosetado, personas que socialmente prefieren guardar silencio, pero electoralmente aparecen reflejadas en las votaciones.

Porque si no, la pregunta siempre será la misma: ¿de dónde salen todos esos votos?

Ahora bien, también creo que la jugada de la izquierda de impulsar el crecimiento de Abelardo se les está saliendo de las manos. Porque lo que inicialmente parecía una estrategia para dividir la derecha o para posicionar un candidato más fácil de derrotar en segunda vuelta, terminó despertando algo distinto en la gente.

El discurso radical de Abelardo, lejos de destruirlo, está haciendo que muchas personas tomen una decisión política definitiva.

Y no lo digo desde las encuestas ni desde los análisis de televisión. Lo digo desde la calle.

Durante las últimas dos semanas me he encontrado muchísimas personas que me repiten exactamente las mismas frases:
“Yo iba a votar por Paloma, ahora voy firme por la patria”.
“iba con Paloma, pero ahora voy con el Tigre”.

Y son frases que escucho constantemente. Las escucho en reuniones familiares, hablando con clientes, conversando con personas del común y caminando por las calles.

Entonces la pregunta que yo me hago es: ¿qué cambió realmente en la campaña de Abelardo para convencer a tanta gente?

Y la respuesta, honestamente, es absolutamente nada.

Abelardo sigue siendo el mismo. El mismo discurso, el mismo tono y las mismas posiciones.

Lo que cambió fue la estrategia de la izquierda. Intentaron hacerlo crecer porque consideran que en una eventual segunda vuelta es más fácil derrotar a Abelardo que a Paloma. Pero pareciera que esa estrategia comenzó a producir un efecto distinto al que esperaban.

Y hoy quiero decirlo públicamente: si no es Paloma quien pasa a segunda vuelta, mi voto sería para Abelardo.

Y sí, terminé convencido por esa frase que ya les conté. La frase de una persona que quiero mucho y que, honestamente, creo que tiene toda la razón.

Ariana Mira

Soy Ariana Mira, abogada, magíster en Derecho, especialista en Derecho Administrativo y en Derecho de Familia, Infancia y Adolescencia.

Soy socia fundadora y líder jurídica de VML Abogados, desde donde trabajo por la defensa de los derechos y la construcción de soluciones legales con impacto real.

Además, soy activista política y una firme creyente en la posibilidad de construir un mejor país, a través del liderazgo, la justicia y el compromiso ciudadano.

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