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Hidroituango, desde adentro

Nos vamos para la casa de máquinas, en lo personal, era el sitio que más disfrutaba visitar porque increíblemente todos los días había cambios, ver cómo avanzaban en el montaje de unidades de generación con sus turbinas, instalación de transformadores y adecuación de almenaras

Tuve la fortuna de trabajar en el Proyecto Hidroeléctrico Ituango durante 2018 y 2019, una experiencia que marcó mi vida para siempre.

Este proyecto está ubicado al norte del departamento de Antioquia, teniendo sus sedes principales en territorios de Ituango, Briceño y Toledo, con dos mega campamentos: uno llamado Tacuí-Cuní donde está el personal de EPM, interventoría y asesoría, y el otro llamado Villa Luz donde está el contratista de la obra CCC Ituango. Si juntamos los dos campamentos con todo el personal pueden hacerse a la idea que es como estar en un municipio con aproximadamente 13 mil habitantes en su casco urbano.

En estas tierras del lejano norte confluyen dos cordilleras de Colombia, la central y la occidental, que son unidas hoy por la presa de Hidroituango, que nada más y nada menos, está soportando un embalse de casi 70 kilómetros de largo y 2.700 millones de metros cúbicos de agua. Es el imponente río Cauca el cual, en esta parte del país, se estrechaba en medio de montañas y que ahora se abre como un espejo de agua entre el norte y el occidente antioqueño.

Ingresé al proyecto con un trabajo bien interesante y bastante enriquecedor, era el guía, la persona encargada de atender las visitas de todas partes del país a quienes les explicaba la gran mayoría de detalles y mostraba los extraordinarios avances en los principales frentes de obra. Nuestros recorridos siempre se enfocaban en mirar el avance de la presa, la construcción y montaje en la casa de máquinas, la adecuación del vertedero y, casi siempre, pararse en uno de los puntos más altos para dimensionar la obra de ingeniería más importante de Colombia que generará 2.400 megavatios para abastecer más o menos el 17% de la demanda energética del país

Me gustaba el trabajo especialmente porque me permitía hablar bien de mi municipio Ituango, mucha gente cree que es solo hidroeléctrica y conflicto, pero es más que eso, tenía la oportunidad de contar sobre las bondades, talentos, productos, sitios de interés, resiliencia y el orgullo que siento por ser de Ituango. Aprovecho para que se den la pasada por mi columna de opinión llamada https://alponiente.com/si-soy-de-ituango/ es mi primera publicación en AlPoniente.

Vamos a adentrarnos a la obra, allí encuentran más de 30 kilómetros construidos en puros túneles, dimensionen una casa de hormigas, pero donde te quepan máquinas y volquetas, un movimiento constante de obreros que han hecho realidad un hito sobre estas montañas. Cuando entras por la vía desde el corregimiento El Valle de Toledo, pasas primero por el túnel Chirí que tiene un poco menos de 1 kilómetro de longitud, para más adelante, entrar al túnel vial Km12 que sí es más largo con casi 1.500 metros. Pero lo más curioso es que dentro de este túnel te encuentras un cruce vial o una especia de “Y” que te permite decidir si pasar por la cresta de la presa y seguir el camino hacia Ituango o continuar un recorrido que te llevará a la casa de máquinas y a Puerto Valdivia.

En la actualidad nos podemos parar en la salida del túnel vial, en la zona donde está la vía que va para Ituango, allí puedes observar el funcionamiento del vertedero con sus 4 compuertas radiales, pasando 500 a 1.200 metros cúbicos de agua y al final, observar el “salto de esquí” para que el río Cauca desemboque al pozo de aquietamiento donde sigue su flujo aguas abajo. Pero antes que esto pasara, teníamos una obra en construcción, era casi un reto imaginarse las proporciones al momento de estar parados allí, por esos días se veía el río Cauca pasar por los túneles de desvío y tu mente no era capaz de procesar un posible embalse que permitiera que el río llegara a la altura donde se encuentra ahora.

Nos vamos para la casa de máquinas, en lo personal, era el sitio que más disfrutaba visitar porque increíblemente todos los días había cambios, ver cómo avanzaban en el montaje de unidades de generación con sus turbinas, instalación de transformadores y adecuación de almenaras. Tuve el privilegio de caminar y conocer el Sistema Auxiliar de Desvío, el edificio de control, las almenaras, los pozos de presión, entre otros. La sensación de estar a cientos de metros bajo tierra era increíble y en medio de todo, había un sitio en particular que me gustaba visitar que se llama el pozo de cables, por allí pasan los cables que conectan los transformadores a la subestación en la parte exterior: es un túnel donde hay más de 900 escalas y un elevador inclinado que permite al personal realizar mantenimiento de ese cableado durante su recorrido. La casa de máquinas es un mundo aparte, no te das cuenta si es de día o de noche, si llueve o hace sol; eso sí, hace mucho calor y curiosamente, antes de pasar la contingencia, ingresé a la casa de máquinas donde ya venía funcionando en gran parte el aire acondicionado y era impresionante sentir frío allí, bastante sorprendente.

No quiero terminar sin mencionar lo que se sentía pararse en la presa en medio de su construcción, cada día me quedaba allí mirando y no era capaz de identificar la cantidad de metros que subía para alcanzar la cota máxima. Mirar el paisaje sin embalse era un espectáculo, notar cuando el río crecía en invierno o bajaba si era verano, se había vuelto para mí una forma de estudiar las fluctuaciones del río. El impacto ambiental que nunca niego y jamás desvaloré es quizá mi experiencia menos gratificante de mi trabajo allí, soy de los que pienso que no deberían realizarse más hidroeléctricas en el mundo.

Me queda corto este escrito para contarles mi experiencia allí, agradezco a las personas que conocí, tanto del proyecto, como a los visitantes de muchas zonas del país y hasta de otras partes del mundo. Me siento orgulloso y confío plenamente que EPM y sus contratistas sacarán adelante esta obra, no solo por la generación de energía, sino también por la tranquilidad de las comunidades y la inversión social tan importante que se ha realizado hasta hoy.

Esto fue escrito por

Esteban Úsuga Montoya

Ituanguino, Administrador de Empresas de la U. de Medellín y especialista en Gestión Pública Municipal de EAFIT. Enamorado de mi familia y la política. Llevo siempre a #ItuangoEnElCorazón.

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