Estudien geopolítica

En una entrevista realizada en Blu Radio el 13 de febrero de 2018, el fiscal venezolano Tarek Saab, en un tono exacerbado, realizó todo tipo de acusaciones sobre una supuesta intervención de Estados Unidos a Venezuela desde suelo colombiano. También hizo una simpática recomendación a los colombianos: “yo invito a estudiar geopolítica, yo invito a que no se tome esto a nivel de chiste, a nivel de redes”. En la misma declaración señaló que él es un estudioso de la geopolítica y recalcó en repetidas ocasiones, el pasado intervencionista de Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría y los primeros años del siglo XXI.

Hay que agradecer la amable recomendación que nos hace el señor Saab. Pues es cierto que en nuestro país poco estudiamos geopolítica (vivimos mirando hacia adentro), aunque debemos reconocer que en la mayoría de pregrados de Ciencia Política, Relaciones Internacionales y Negocios Internacionales existe la cátedra o la línea de geopolítica. Sin embargo, hay que precisar varios asuntos sobre las afirmaciones que se hacen desde Venezuela, y que de paso considero le servirían a muchos políticos en campaña en nuestro país que ya empiezan a declarar que cuando lleguen al Congreso apoyarían una intervención en el vecino país (¡!) (¿?).

Primero, desde el siglo XV y en particular en el XVIII con la guerra de los Siete Años, América Latina tuvo una importancia estratégica en el enfrentamiento entre las potencias europeas para definir el control de las rutas comerciales y de navegación del Gran Caribe. Por eso, Jakub Grygiel, teórico contemporáneo de la geopolítica, señala que la geopolítica se entiende a partir del control de rutas que conducen a recursos; aquellos Estados que tengan el control tendrán un poder en dichas áreas y podrán asegurar su primacía. Este hecho histórico es clave traerlo a nuestros días, pues nos muestra que la disputa geopolítica por controlar América Latina siempre ha estado latente, aunque con diferentes actores.

Segundo, durante la Guerra Fría, el enfrentamiento geopolítico en América Latina dejó de un lado el tema de los recursos y se concentró en lo ideológico: cómo obtener aliados para cada uno de los bandos del poder político mundial. La Unión Soviética (URSS) apoyó la creación y difusión de guerrillas, mientras que Estados Unidos financió dictaduras y armó grupos de paramilitares para enfrentar los focos guerrilleros. Este nuevo contexto, posterior a 1945, generó grandes cambios en la guerra, pues parece que cada vez más estas no se hacen para dominar un territorio, sino, precisamente, por controlar recursos y vías que conduzcan a ellos. A partir de los noventa con la gran implosión de la URSS, el escenario geopolítico tuvo otra transformación: Estados Unidos creyó quedar en solitario, pero como se demostró a finales de la década y hasta el año 2005, en América Latina empezaron a surgir otros competidores, ya no ideológicos, como Rusia y China.

Y tercero, el contexto contemporáneo de la geopolítica de nuestra región está marcado por la presencia de potencias extracontinentales (ya mencioné dos). En pocas palabras, Estados Unidos no está solo y una de las plataformas que dichas potencias han utilizado para ingresar a la competencia es Venezuela. Tampoco es necesario irnos muy lejos. Recordemos que desde agosto de 2017 cuando se instaló la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela, los gobiernos de Rusia y China apoyaron esta iniciativa del dictador tropical, Nicolás Maduro.

Rusia le envió una serie de salvavidas económicos a través de la petrolera Rosneft, además de anunciar nuevas exploraciones de petróleo y gas con su homóloga PDVSA. Su embajador notificó el fortalecimiento de relaciones económicas, productivas y mineras, y rechazó una posible intervención de Estados Unidos en Venezuela, dadas las declaraciones que enviaba el gobierno del norte. Es clave recordar que desde el 2005 Venezuela y Rusia tienen una estrecha relación de cooperación militar que se evidencia en transferencias de armas, asesoría y entrenamiento.

Pero las cosas no terminaron ahí, China también rechazó a una posible intervención de los Estados Unidos. En consecuencia, el gigante asiático reconoció la legitimidad de la Asamblea y envió una comitiva de empresarios para analizar el futuro de las relaciones económicas hasta 2030; como principales elementos se tuvieron la industria de hidrocarburos, los sistemas logísticos, maquinarias agrícolas y el sector financiero.

Así las cosas, si los venezolanos y los colombianos son juiciosos en el estudio de la geopolítica podrían sacar varias conclusiones: Estados Unidos no va intervenir ningún país; Venezuela cuenta con los suficientes aliados geopolíticos para mantener su autonomía y (des)equilibrio; y Colombia no está en ninguna capacidad para servir de plataforma para una intervención, o como lo sugieren algunos políticos, participar en ella con el apoyo del Congreso. Y se me olvidaba, la Guerra Fría ya se acabó y quienes sueñan con una intervención norteamericana o con un enfrentamiento ideológico y militar bipolar, son simples oportunistas políticos que necesitan estudiar geopolítica. En fin, parece que las cosas terminan siendo un chiste, un asunto de redes con información fugaz, que será aprovechado para seguir generando miedos (electorales) por un lado y estimulando patrioterismos por otro.

Pedro Piedrahita Bustamante

@piedrahitab

Pedro Piedrahita Bustamante

Politólogo, Doctor en Derecho Internacional y Magíster en Seguridad y Defensa. Se desempeña como profesor de tiempo completo de Ciencia Política de la Universidad de Medellín.