“El Día Internacional del Trabajo es una buena oportunidad para reafirmar que las empresas son esos hombros de gigantes para muchos de nosotros, porque gracias a ellas es que hemos podido materializar sueños”.
En hombros de gigantes es como resume Arnold Schwarzenegger su carrera de éxito en el mundo del fisioculturismo, el cine y posteriormente la política donde fue dos veces gobernador del Estado de California. Schwarzenegger relata en el libro Titantes de Tim Ferriss que nunca pudo haber alcanzado su éxito sólo y que fueron personas, a las que él considera gigantes, por las oportunidades que le brindaron en Estados Unidos siendo un inmigrante austriaco, las que permitieron abrirse un camino de éxito.
Por eso, ninguno de nosotros debería olvidar de dónde viene ni a quiénes nos han dado una mano en nuestro trasegar. Esto puede ocurrir cuando vamos cosechando logros y nos dejamos dominar por el ego que nos obnubila y nos hace perder la perspectiva. El éxito que podemos adquirir no se debe únicamente a nuestras virtudes y talento, sino a una serie de factores como la combinación de suerte y talento; así como el apoyo de personas, familia, amigos que pusieron su grano de arena para que hoy estemos donde estamos. Nadie se hace sólo, en algún momento de nuestra vida hemos estado en hombros de gigantes.
Quien tiene un buen empleo probablemente lo logró por su preparación, conocimiento, contactos, pero también hubo gente detrás impulsando esa formación, ese aprendizaje, como la familia; así como de parte del empleador, la persona que decidió dar una oportunidad en esa empresa y contratarlo.
En mi primer día de trabajo, el gerente del proyecto al que me vinculaba nos dijo a todos los que ingresábamos ese día: “en la vida sólo necesitamos una oportunidad. Está en cada uno aprovecharla”. ¡Cuánta razón!
La suerte y el talento son una fórmula mágica: muchos jóvenes nacen con talento para deportes como el fútbol, pero si no cuentan con la suerte de que alguien le pueda abrir las puertas de un equipo de élite, su talento puede que no trascienda; por el contrario, hay hijos de futbolistas que, teniendo los contactos para hacer parte de equipos profesionales, les dan la oportunidad, pero ante la carencia de talento no sobreviven mucho tiempo en el fútbol profesional.
Saber que somos fruto de una oportunidad nos ayuda a hacer más empáticos y de cierta manera a entender que todos necesitamos de todos, al fin de cuentas, somos seres gregarios, con ese tipo de actitudes sentimos gratificación cuando en nuestras manos está ayudar a quien reclama una oportunidad que mejorará sus condiciones de vida.
En mayo, que conmemoramos el Día Internacional del Trabajo, es una buena oportunidad para reafirmar que las empresas son esos hombros de gigantes para muchos de nosotros, porque gracias a ellas es que hemos podido materializar sueños y tener calidad de vida. A las empresas debemos rodearlas, cuidarlas y que, desde el aparato estatal, en lugar de asfixiarlas, se generen mejores condiciones para que crear y tener empresa en Colombia sea más viable y a la vez atractivo para las personas que desean emprender.
Quienes hacen empresa, generan empleo de calidad y se sobre ponen a situaciones económicas complejas por causas del mercado y talanqueras estatales, son verdaderos héroes, son, nuevamente, hombros de gigantes.
*Mis artículos no representan a mi empleador.













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