Efectos de una multinivel

Si me permito confesarme, y hasta con un poco de pena, me atrevo afirmar que recientemente estuve cerca de ser parte de una multinivel. El plan de “nos reunimos y te cuento sobre un negocio”, del cual muchos hemos sido víctimas, me lo dijo una amiga que sería capaz de venderle hielo a los esquimales.

Si me permito confesarme, y hasta con un poco de pena, me atrevo afirmar que recientemente estuve cerca de ser parte de una multinivel. El plan de “nos reunimos y te cuento sobre un negocio”, del cual muchos hemos sido víctimas, me lo dijo una amiga que sería capaz de venderle hielo a los esquimales. Sus poderes de convencimiento son muy fuertes, y eso combinado con el sistema ya montado de conferencias, audios y casos exitosos hizo que casi me volviera un “emprendedor” del “negocio”. Al final nada se concretó debido a que un momento de lucidez decidí más bien observar cómo se desarrollaba mi amiga en aquel mundo y tomar una decisión más informada.

Después de observar a mi amiga y a otras personas que se involucraban en esto, me di cuenta que había tomado la decisión correcta, y que de lo contrario habría sufrido mucho de haberme dejado convencer. Triste me pareció los cambios que estas personas sufrieron a las cuales cada vez reconocía menos. Empezaron a recitar discursos de memoria, los cuales pareciera que fueran leídos de un libro dado, pero que al final no estaban acompañados ni de entendimiento ni análisis de lo que decían. Siempre dicen que “nosotros si tenemos libertad” pero no caen en la cuenta que dependen de la multinivel hasta para saber qué decir. “No trabajo para volver rico a nadie” pero su modelo se basa que entre más venda el que uno metió al negocio, es decir más trabaje, más gana uno y más gana el que lo metió a uno. Todos afirman que su compañía es diferente pero en realidad el modelo de todas es prácticamente igual lo que cambia es la comisión por venta. Además de los múltiples hashtags que ponen como #generaciónsinjefes  #laeducaciónprohibida #elcambioyaempezó, que parecen de grupos de autoayuda.

Aquellas frases vienen acompañadas por un sentimiento de superioridad que transmiten, como si fueran los elegidos entre nosotros los mortales. Al hablar con ellos uno pensaría que tiene una discusión con Bill Gates o al menos Luis Carlos Sarmiento, pero si uno revisara la cuenta bancaria de estos “futuros millonarios” ahora o en quince años la mayoría no ganaría más que el colombiano promedio por los ingresos provenientes de la multinivel. Critican el modelo de educación tradicional, argumentando que su educación es mejor que en verdad ellos aprenden a ser empresarios, y como dicen ellos aprenden la educación prohibida. Yo tuve la experiencia de escuchar los audios y leer algunos libros de la supuesta educación prohibida y empresarial y con todo el respeto no es nada del otro mundo. Enseñan a vender una idea, lo que uno puede aprender en seis meses en cualquier curso de ventas, y le dicen a uno por qué debe sentirse superior a los demás, para lo cual hay otras opciones más económicas en el mercado. Eso sí de cómo empezar un negocio por uno mismo, que características se requiere para ser verdaderos empresarios no dicen nada, más bien en muchos casos desmotivan esas características diciendo que aquí es muy difícil empezar un negocio.  Hacen ver el negocio de la multinivel como uno sin riesgos, lo que no mencionan es que fácilmente si las personas que está por debajo se salen la pirámide cae por su propio peso.

Los cambios no solo se limitan a su ego y frases, también cambian su manera de tratar al resto de personas. Pareciera que ya no son capaces de ver individuos sino solamente potenciales clientes, uno no puede pasar más de media hora con alguno sin que de manera indirecta intente venderle a uno un producto o un plan de negocios. Aquello combinado con una insistencia que desarrollan hace que dejen diez llamadas perdidas, siete mensajes y cinco notas de voz con la intención de convencerlo a uno de comprar el mejor producto recién sacado o para vender una boleta una de las múltiples conferencias imperdibles e irrepetibles que se dan cada mes.

Pero en mi opinión el peor de los cambios es la pérdida de individualidad de aquellos que se unen a una multinivel. La pierden porque al unirse a esa empresa se vuelven parte de lo que solamente puedo llamar un culto. Los incitan a pensar, hablar y vestirse de cierto modo, les dicen que compartir o que no en Facebook. Desarrollan una incapacidad de ir en contra de aquellos más arriba en su red, están dispuestos a faltar a clase, decepcionar familiares y hasta dejar amistades para poder ir hacer una venta. Además de que cuando intentan convencer a alguien de meterse intentan aprovecharse de sus puntos débiles para manipularlo. Esto sin contar que no se puede tener una discusión en la que se critique a las multiniveles porque en caso de hacerlo lo atacan a uno como si fuera un hereje durante la inquisición.

No me mal interpreten no digo que en una multinivel no se pueda obtener dinero, creo incluso que a mi amiga le va a ir bien porque conozco sus capacidades. Pero si para tener ese éxito tengo que renunciar a mi personalidad, actuar como un robot programado a decir ciertas frases y además tengo que aprovecharme de las dificultades de los demás para convencerlos prefiero quedarme donde estoy.

About the author

Santiago Fiallo

Estudiante de economía de la Universidad Eafit. Apasionado por la lectura y el buen café.

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