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Democratización de la ciencia: la resistencia de las culturas

“Para explicar toda la naturaleza, no basta ni un hombre ni una edad completa. En su lugar, lo mejor es que el hombre busque un poco de verdad y certeza, dejando el resto para los demás, para los que vendrán, con conjeturas y sin dar nada por hecho.” Isaac Newton


Construcción del conocimiento

Las culturas del mundo hemos construido bases para acercarnos al conocimiento partiendo de la observación de nuestra realidad, los cuestionamientos que nos atraviesan, lo que experimentamos y lo que terminamos por entender e interpretar de este conjunto de situaciones. Culturas diversas como los 5 continentes – Asia, América, Antártida, Europa y Oceanía – o los más de 200 países que se estiman existen hoy en el mundo, sin contar con la pluralidad de pueblos – culturalmente distintos de la cultura predominante de sus países – que los conforman.

De acuerdo al Ministerio del Interior, Colombia cuenta actualmente con 102 pueblos indígenas reconocidos y 13 en proceso de reconocimiento. Según el Ministerio de Educación, 3,43 % de las personas en Colombia son Indígenas, 10,62% son personas Negras, Afrocolombianas, Raizales Palenqueras y cerca del 0,01% pertenecen al pueblo Rrom. El DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) estima según el censo de 2018, que somos aproximadamente 48’258.494 personas habitando el territorio nacional.

Los puntos de inflexión entre realidades impide el acceso a una verdad absoluta, ya que cada circunstancia moldea nuestro pensamiento, predispone nuestra mente, nos acoge a determinados hábitos y nos construye una forma de ver e imaginar nuevas verdades. Utopías que van materializándose en la realidad y saberes que logran ser comprobados metódicamente.

Cabe mencionar el ejemplo de la Ayahuasca o Yagé, que ha sido una práctica medicinal ancestral y milenaria desarrollada por algunos pueblos indígenas amazónicos, lugar donde crece esta planta que toma un concepto sagrado por sus propiedades curativas, para tratar desequilibrios físicos, emocionales y espirituales en personas dispuestas a asumir su conflicto interno. En octubre del 2020, la Universidad Complutense de Madrid comprueba que el brebaje amazónico tiene un componente natural que fomenta la creación de nuevas neuronas y otras células cerebrales; José Ángel Morales, investigador del Departamento de Biología Celular de la UCM y del Centro de Investigación en Red de Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED) puntualiza que: “Esta capacidad para modular la plasticidad cerebral indica que tiene un gran potencial terapéutico para una amplia gama de trastornos psiquiátricos y neurológicos, entre los que se encuentran las enfermedades neurodegenerativas”.

La construcción del conocimiento atraviesa distintas etapas en la medida que es siempre inacabado e inabarcable a nuestra comprensión absoluta, está presente la maravilla por la pregunta y el inevitable límite del poder. Cada cultura se acerca al conocimiento desde sus entornos y posibilidades, desarrollando en ellos dinámicas y herramientas que permitan una cotidianidad tranquila, útil y práctica; aprehendiendo y aprendiendo la naturaleza como máxima proveedora de los recursos que permiten la vida.

La capacidad del ser humano para discernir, comprender, razonar, imaginar, entender y pensar le ha permitido acercarse al conocimiento a través del lenguaje que traza su cultura, la cosmovisión y sus instituciones que pasan de generación en generación, la intuición guiada por las pasiones y la información que retiene el cerebro del entorno, la experiencia y actualmente el predominante método científico – investigación científica que establece una serie de pasos para validar una hipótesis inicial (pregunta) a partir de su comprobación y demostración en la realidad (respuesta válida en todo el planeta).

“El conocimiento es poder…” Francis Bacon

Antídoto a las falsas verdades

Bacon (1561-1626) refiere su frase en medio de una revolución de paradigma, aludiendo al poder del conocimiento para transformar la realidad del mundo a partir de la ciencia aplicada. Thomas Kuhn habla de los paradigmas como el conjunto de ideas y conocimientos que constituyen la cosmovisión de la humanidad en un momento determinado de la historia, generando un modelo de sociedad política, íntima y económicamente determinada, pero sujeta a cambios constantes como el ser humano mismo y su realidad material, accediendo así a nuevos conocimientos pero partiendo de la base de aquellos previamente consolidados, guardando secuencialidad en el tiempo ya que resurgen como cuestionamientos a ideas preconcebidas.

Debido a su rigurosidad y la revolucionaria transformación de la realidad a partir de la ciencia en su tránsito por la historia, el método científico – investigación científica se ha convertido en el lenguaje universal del ser humano para trasegar sus propios límites, superando el mito y la superstición, llevando así grandes avances para la humanidad que permiten garantizar servicios en saneamiento básico, salud, educación, comercio, tecnología, transporte, comunicaciones y los innumerables artefactos que hoy disfrutamos como extensión de nuestra biología y comodidad de nuestro hábitat.

La ciencia va de lo particular a lo general, por tanto no emite juicios a priori sino que se basa en un método aplicado a una línea de conocimiento específica a la que se desea acceder; nos acercamos al método científico mediante la observación, el cuestionamiento, el imaginario de posibilidades, la experiencia, la comprobación, la comparación, la validación, el análisis y finalmente la contribución de un nuevo conocimiento que es útil y práctico para la humanidad en el desarrollo de su pensamiento y realidad material. Para que este conocimiento pueda tener un carácter científico debe poder ser reproducido en cualquier lugar y estar sujeto a ser refutado por nuevos conocimientos, desmitificando las verdades establecidas por los estamentos tradicionales de poder.

Método científico

  1. Observación: Comprende la atención en un entorno determinado donde surge el interés por un tema específico y emprendemos la tarea por la investigación, recolección, análisis y organización de datos relacionados.
  2. Proposición: Es el planteamiento de la duda, la pregunta que pretendemos responder con la investigación.
  3. Hipótesis: Es el planteamiento de la posible solución a la pregunta. En este sentido, se basa en una suposición que determina la ruta del plan de trabajo que nos trazaremos para intentar demostrar su validez o falsedad.
  4. Verificación y experimentación: Una vez planteada(s) la(s) hipótesis, se realizan experimentaciones sujetas al rigor científico de la investigación en curso hasta obtener un resultado válido, objetivo y replicable.
  5. Demostración: Mediante el análisis de los datos y resultados obtenidos, se hace el ejercicio racional de juicio que permita sustentar de manera lógica y argumentada la comprobación o no de la(s) hipótesis planteada(s).
  6. Conclusiones: Señalan los conocimientos específicos obtenidos.

“La civilización occidental, me parece, está a la par de dos grandes herencias. Uno es el espíritu científico de la aventura: la aventura hacia lo desconocido, una incógnita que debe ser reconocida como desconocida para poder ser explorada; Para resumirlo – la humildad del intelecto. La otra gran herencia es la ética cristiana, la base de la acción sobre el amor, la hermandad de todos los hombres, el valor del individuo, la humildad del espíritu.” Richard Feynman

Instituciones para el conocimiento

El conocimiento como herramienta dispuesta al servicio de la emancipación del ser humano, el poder y el progreso, ha ido desarrollando instituciones para ser impartido, replicado y construido. A Cicerón se le atribuye la creación de la palabra universitas que se refiere sentido de “totalidad”; deriva de universum, que significa “reunido en un todo”. Aproximadamente en el Siglo XI nacen las universidades, se forman como escuelas para impartir conocimientos especializados y superiores a la media, por el contexto de la época, predominan la filosofía y la teología como pilares de renacimiento del intelecto.

El vocablo universidad pasó a designar la institución que tenía carácter de totalidad en dos sentidos: originalmente fue la universitas magistrorum et.scholarium, comunidad de maestros y alumnos; después, la universitas litterarum, la institución en que se concentraba el saber. En principio el nombre oficial de la organización de enseñanza superior fue studium generale; generale que no hacía referencia a la multiplicidad de disciplinas sino a la admisión de personas sin importar su procedencia.

La universidad como institución dedicada al mundo del saber y el desarrollo del intelecto, es una de las creaciones más importantes de la civilización occidental. En ella terminarán por gestarse grandes mentes que desarrollarían – desarrollan – exponencialmente el conocimiento científico, tecnológico, económico, social e inclusive político, auspiciando una serie de transformaciones en curso que buscan mejorar las condiciones existentes. En la medida que el acceso a la universidad se fue abriendo a los diversos sectores marginados, han surgido nuevas perspectivas del desarrollo y la innovación que apuntan a mejorar la calidad de vida de la sociedad en su conjunto, estudiando la realidad desde distintos puntos de vista antes desconocidos.

A partir del Siglo XV con la colonización de América, el mundo occidental fractura su historia al encontrarse con otras formas de experimentar la humanidad en una realidad distinta, casi exótica. Las civilizaciones fueron mezclándose y desarrollando nuevas culturas que hoy nos permiten comunicarnos en determinados lenguajes como apertura a otros espectros de pensamiento.

Actualmente nos encontramos experimentando un cambio de paradigma impulsado por la cuarta revolución tecnológica que comprende la inteligencia artificial, el internet de las cosas, el acceso casi ilimitado a los datos y un nuevo fenómeno de comunicación entre mundos.

Hoy, la digitalización de los procesos nos permite comunicarnos mediante aplicativos de códigos y algoritmos con la capacidad de descifrar y traducir un contenido para reproducirlo en cualquier rincón del planeta con internet, haciendo que el saber no sea solo importado – colonizador – sino que también pueda ser compartido y sometido a la réplica colectiva con la posibilidad de modificarse racionalmente – democratizador –.

Con el advenimiento de la pandemia – y el Siglo XXI en pleno – nuestra cotidianidad se alteró radicalmente y logramos evidenciar tres fenómenos sobre lo que debería ser el rumbo de las escuelas (toda institución que tenga como fin la construcción del saber) en los años venideros: 1. Superar la brecha tecnológica y manejar el lenguaje de las máquinas será determinante para sostenerse dentro de una posición de privilegio en un sistema cada vez más globalizado; 2. Los recursos limitados cada vez se agotan, interesarse en conocer integralmente el territorio que se habita, el desarrollo de técnicas sostenibles y tecnología sustentable para aprovechar adecuadamente los recursos del entorno, esto será clave para afrontar nuevos paradigmas económicos; 3. Para superar satisfactoriamente el viejo paradigma y prepararse pertinentemente para el nuevo, es necesario practicar la empatía y disponerse con apertura a la construcción plural y colectiva reconociendo el valor de lo otro y lo propio; ya que un mundo globalizado exige soluciones globalmente válidas.

Las instituciones que tienen como fin la construcción del conocimiento cuentan con la oportunidad, la necesidad y la obligación de abrirse al mundo pero centrando su atención y líneas de acción en lo local, construyendo conocimiento que fundamente soluciones eficientes y eficaces a problemáticas reales.

Ciencia y libertad

En la medida en que las personas abracen un pensamiento crítico que les permita incorporar en su estructura mental el método científico como proceso de evaluación de la realidad, no solo evitarán fallar reiteradas veces en decisiones similares o creer supersticiones infundadas, sino que además les permitirá emanciparse de ideologías absolutistas que buscan en una idea absurda justificar el autoritarismo de uno o varios sociópatas.

La ciencia no pertenece necesariamente a las instituciones para el conocimiento, entre ellas la comunidad científica, y ese ha sido el valor agregado que sostiene su método como aquel de mayor validez racional para acercarse a la verdad, ya que cualquier persona puede emprender el camino para hacer ciencia del saber que le interese conocer, cumpliendo con los dos requisitos esenciales: Que el conocimiento que aporte sea demostrable y pueda ser sometido a controvertirse. Las diversas culturas están llamadas a validar muchos de sus saberes a través de la ciencia, no porque se esté desconociendo el valor de sus tradiciones, sino porque es ingresar el conocimiento que han construido al mundo globalizado aportando su memoria a la humanidad (occidental).

Cuando los pueblos hacen ciencia ingresan al diálogo mundial presentando soluciones autónomas y alternativas a las problemáticas que se discuten en los ámbitos del poder – político, económico, social, ambiental, biológico, etc. –, quienes quedan fuera de este diálogo están sometidos a adoptar directrices o a que poco a poco se vayan diluyendo en el olvido sus saberes. Por ejemplo, algunas vacunas que resultarán ineficaces para el COVID-19 y el agua de moringa con limón, panela y jengibre que evitó tantas visitas de hospital.

“Nada en la vida debe temerse, solo debe ser entendida. Ahora es el momento de comprender más, para que podamos temer menos.” Marie Curie

Para países con tantos pueblos étnicos como Colombia (+ 1.103 municipios republicanos), la multiplicidad de saberes es inconmensurable, ya que también es un país de geografías diferentes y brechas sociales determinantes entre los sectores urbanos y rurales, aun así, desde 1991 se han empezado a implementar de manera progresiva normatividades en torno a derechos que rescatan y reivindican los saberes ancestrales.

La Ley 115 de 1994 (Ley General de Educación) define en su artículo 55 a la ETNOEDUCACIÓN como: “Se entiende por educación para grupos étnicos la que se ofrece a grupos o comunidades que integran la nacionalidad y que poseen una cultura, una lengua, unas tradiciones y unos fueros propios y autóctonos. Esta educación debe estar ligada al ambiente, al proceso productivo, al proceso social y cultural, con el debido respeto de sus creencias y tradiciones.”

Si bien, esto es un gran paso para vincular los pueblos a la educación formal donde idealmente se debería preparar para un pensamiento crítico de rigor científico, siguen habiendo inconvenientes fácticos que limitan este acceso, siendo el principal la pobreza ocasionada por el conflicto interno armado. La universidad pública como institución para el saber financiada por el pueblo, debe salvaguardar la identidad del pueblo que la nutre; es por esto que la educación pública es necesaria para impulsar el progreso territorial a partir de la construcción de puentes culturales que contribuyan a cerrar brechas sociales y el tejido de la palabra diversa donde ocurra la formación de acuerdos ciudadanos inteligentes con la capacidad y la competencia de construir ciudades inteligentes donde sea posible garantizar sociedades democráticas, inclusivas, pluralistas, libres y en paz.

  • Indagar, construir, difundir y aplicar el conocimiento a partir del método científico es una responsabilidad con las circunstancias históricas en las que nos encontramos. El llamado a la sensatez es el reto cíclico como humanidad, que bifurca la destrucción absoluta de un nuevo contexto más próspero y amable con la vida.