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Conversemos: agenda de diálogo social para escucharnos y reconocernos

Quiero insistir en la invitación que hice el viernes y ratifiqué el sábado en reunión con el Presidente de la República y los gobernadores del país para adelantar una extensa jornada de diálogo social, amplio y plural, en el que seamos capaces de bajar el volumen y subir la calidad del debate, de escuchar a los otros.

En Antioquia tenemos experiencias exitosas de diálogo desde hace más de dos décadas que nos han permitido la construcción de una sociedad deliberante. Ejercicios como los Seminarios de alternativas de futuro para Medellín a finales de los 80 y comienzos de los 90, Antioquia toda conversando, Medellín se toma la palabra, el Planea en el 2000 que fue la base para la construcción de la Visión Antioquia 2020, el Plan congruente de paz y, por supuesto, la Agenda Antioquia 2040 que es la materialización de una promesa de campaña de Aníbal Gaviria y que ha empezado ya a trabajar en la construcción de un sueño colectivo de futuro.

También hemos propuesto escenarios de reflexión y espacios para los diálogos por la vida, como parte de las agendas de Mayo por la Vida que es un compromiso ético y político para resignificar el asesinato de Guillermo Gaviria y Gilberto Echeverri y refrendar el compromiso con la Noviolencia, la libertad, la equidad y la defensa de la vida. Un compromiso que honramos desde hace 18 años en Antioquia y que ha permitido también sembrar esperanza en tiempos difíciles.

El momento que afrontamos es complejo y precisamente por eso es tan urgente que esta convocatoria que hoy hacemos, sea escuchada por todos los actores sociales, no a pesar de las diferencias, sino justamente a partir de ellas. Que seamos capaces de escuchar con generosidad y respeto a quienes piensan distinto y defender nuestros puntos de vista sin soberbia, con argumentos y de la manera más adecuada para conseguir que los demás nos escuchen.

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Tengo que repetir una vez más: este no es momento para cultivar odios, nuestra prioridad fundamental tiene que ser el respeto por la vida, por la de todos, y desde ahí, tramitar las diferencias y construir entre todos los caminos de confianza y de respeto que nos permitan generar mejores condiciones sociales para todos. Si algo nos debe dejar esta crisis de salud pública es un profundo amor por la vida y por la libertad, además del compromiso de construir una sociedad más equitativa, porque la pandemia ha puesto en primera fila las enormes desigualdades que siempre estuvieron ahí, pero que muchos prefirieron no ver.

Nuestro ejercicio de lo público ha estado marcado por esas premisas. Siempre hemos procurado la defensa y protección de la vida, porque estamos convencidos de que cada muerte violenta es una derrota de la sociedad, una pérdida para todos. Por eso, creemos que lo primero en lo que debemos estar de acuerdo es en que bajo ninguna circunstancia ni con ninguna excusa podemos agredir a los demás.

En esa ruta, le he pedido a la Asamblea Departamental de Antioquia que abra espacios públicos de diálogo social para escuchar a diferentes los sectores, lo mismo que a los alcaldes y alcaldesas para que lideren mesas y espacios de conversación. También les he sugerido a Teleantioquia y a los medios públicos de comunicación que generen programas para la conversación, desde el reconocimiento para poder proyectarnos hacia el futuro. Tenemos que utilizar todos los medios y los escenarios posibles para convocar al diálogo, para que la fuerza de los argumentos se imponga y podamos llenarnos de razones y de alternativas para confiar en los otros y construir con ellos.

Agradezco las voces de respaldo que desde la academia y desde otros sectores se han manifestado frente a la propuesta. También respeto las críticas recibidas y las desconfianzas planteadas. Espero que seamos capaces de avanzar en la construcción de una hoja de ruta que le sea útil a la región y al país. Para ello hemos dispuesto los medios propios como la plataforma conversacional de la Agenda Antioquia 2040 y la estructura de Mayo Por la Vida, como los cimientos de encuentro, de escucha, de confianza y de construcción que nos merecemos como sociedad.

La palabra es nuestra manera de gobernar. Ejercicios como las Jornadas de Acuerdos Municipales y las Jornadas de Vida y equidad; las reuniones permanentes con alcaldes y alcaldesas, están en nuestro ADN y por eso persistimos en la invitación, hoy y siempre, a trabajar desde la unidad y el respeto, defendiendo la vida y tramitando las diferencias con argumentos y generosidad.

El diálogo social para reconocernos y escucharnos queda planteado. Todos, cada uno de ustedes, está invitado: ¡conversemos!

Luis Efe Suárez.