Conspiración, confirmación y justificación: La biblia del feligrés conformista

     

Recientes sucesos como el caso Snowden, su predecesor en estos términos Asssange, o el recorte de libertades en Occidente, en particular España (país en el que reside el autor de este texto), con legislaciones como la reciente Ley de Seguridad Ciudadana o la pasada Ley Sinde, hubiera podía albergarse en la mente más conspiranoica y fantasiosa de la desamparada humanidad.

Pues bien, ya no es una conjetura, ya no es una situación hipotética digna del escenario de una novela de ficción; se ha convertido en una realidad, en una acumulación de titulares y reportajes que intentan reflejar los hechos acontecidos como una vulgar moda que toca vivir a merced de los grandes medios que,aunque no en todos los casos, solían tomar por lunáticos a aquel o aquellos que avisaban sobre lo que podía provocar no observar con atención y cortar las alas a los poderes (tanto económicos como políticos)que tenían en sus manos la voluntad de una gran parte de la ciudadanía.

Aquí entra en juego ese ciudadano de a pie, que a pesar de no tener vinculación con el gobierno del país y no ser accionista de grandes corporaciones, se empeña en defender y se resiste a mal pensar de aquellos brazos que le rodean en forma de monopolización y legisladores pseudo democráticos. Este es (o somos)el denominado conformista. El conformista respeta las leyes – sean morales o no-, no desobedece, sigue una doctrina dibujada por generaciones anteriores que no se atreve a replantearse bajo la indudable verdad universal -la tradición-, goza de una estupenda libertad para el consumo, etc. Nuestro espíritu conformista puede ser resumido en tres variables independientes: casarse, trabajar duro y tener hijos. Esto deja fuera casi totalmente la realización personal, aunque por supuesto habría que ir caso por caso.

Intentaré resumir en tres conceptos lo que a grandes rasgos para mí sucede cuando una sociedad conformista se topa con noticias como las que promulgó Wikileaks o Snowden. La primera fase es la conspiración. Antes de que los grandes medios de comunicación confirmen la noticia, todo aquel que se pronuncié será considerado un personaje sin pruebas y en caso de que las tuviera, ya se encargan desde los despachos de etiquetarlas como poco fiables o de destrozar la imagen de quien las haya difundido.

A la conspiración le sigue la confirmación. Una vez que el monstruo no se puede esconder más en el desván, las noticias salen a la luz, verificando muchas de las sospechas. En este lapsus de tiempo el conformista se verá abrumado por la ingente cantidad de información que llena su pantalla o su periódico de confianza. Recorrerán miles de pensamientos su cabeza, empezará a agudizar su sentido crítico pero, por desgracia, esté se verá frenado por las líneas editoriales. Así finaliza el proceso, con la justificación.
Poco después de que el escándalo vea la luz comenzará el turno de los debates, de las opiniones de expertos e inexpertos, de los políticos, de los comentaristas de profesión… En resumen, de todos aquellos que nos van a proporcionar la calma, las explicaciones que necesitamos escuchar para no revelarnos. Una acumulación de palabrería que es lo que nos proporciona una tranquilidad, independientemente de que ser verdad o no. Esto evita que nos movamos del sillón, que hagamos algo tan complicado como pasar a la acción, como dar un puñetazo en la mesa.

Pero entonces, ser conformista, ¿es ser práctico?. ¿Acaso los conformistas se han salvado de la crisis económica?, ¿evitan ser el blanco de una institución que ellos mismos eligieron en las urnas?, ¿evitan librarse de los improperios de un jefe déspota y engreído?.

Nada me gustaría más para terminar que el lector de este texto no asintiese ni negase, sino que activara su sentido crítico y se replanteé cada uno de los párrafos que compone una opinión de tantas otras. Quizás ahí reside el inconformismo, ¿no?.

[author] [author_image timthumb=’on’]https://pbs.twimg.com/profile_images/2567586025/okbjuV43_400x400[/author_image] [author_info]Alejandro Duarte Peralta @jandroduarte93 Zaragoza, España[/author_info] [/author]

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