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Colombia desde la presión para producir

“La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante. Kierkegaard”


Las opiniones desarrolladas en este texto presentan como autor referente algunas ideas de Byung-Chul Han, contextualizadas desde mi percepción a la actualidad colombiana.

En la última década se han creado muchas ocupaciones y carreras profesionales en la misma proporción que avanza la tecnología y las dinámicas sociales que demandan necesidades ocupacionales, así mismo, el surgimiento de estas nuevas ocupaciones implica una transformación permanente de nosotros como sujetos, como individuos, que obedece a distintos factores, como al paso del tiempo que determina nuestra edad biológica, las experiencias, las condiciones socioeconómicas y sociodemográficas entre muchas cosas que dan forma a la manera de relacionarnos, de percibir la vida y de tener ciertas expectativas.

Para comenzar tomaré el ejemplo de un profesional en community manager, quien de manera muy sucinta se encarga de construir y administrar una comunidad online con el propósito de crear y mantener conexiones entre sujetos en internet, con distintos fines, económicos, políticos, recreativos, etc. Aunque al principio me costaba creerlo es un trabajo muy exigente que incluye el análisis web, la gestión, el diseño y otras habilidades que van en sincronía con la velocidad con la que opera todo hoy en día a nivel de mercado y consumo.

Me puse a la tarea de conectar este oficio con la dinámica de la sociedad y responde totalmente al agua que nos moja, pero que no sabemos la naturaleza de su fuerza de adherencia, simplemente sabemos que estamos mojados y vivimos con eso; en la búsqueda de respuestas, di con las palabras del filósofo coreano Byung-Chul Han, quien describe la mutación en la que hoy en día se concibe la comunidad:

“La presión para autoproducirse y “darse postín” genera una crisis de la comunidad. Eso que se da en llamar community, que hoy se evoca en todas partes, no es más que una forma atrofiada de la comunidad, e incluso una manera de convertir la comunidad en mercancía y consumirla” (Byung-Chul Han, 2020).

En otras palabras, la comunidad se tiene en cuenta (por los medios, la opinión, la política y las instituciones) cuando tiene un carácter monetario, ahora incluso el autoproducirse está relacionado con trabajar en nuestra marca personal, léase bien, cada uno de nosotros nos hemos convertido en eso, en una marca; estamos presionados a generar resonancia social, a tener visibilidad y todo esto ¿En qué momento sucedió?, es como si me hubiese ido a dormir de niño y me despierto codificado, estratificado, categorizado, tengo una cédula, un CVLAC, números, letras y hasta fecha de vencimiento, solo que esta última no nos la dicen para no sentirnos como reses al matadero y seguramente la comparación con las reses se acopla muy bien en cada etapa de nuestra vida hasta que dejamos de ser productivos y llega la muerte; continuando con nuestro autor referente (Byung-Chul Han, 2020) describe:

El constante update o actualización, que entre tanto abarca todos los ámbitos vitales, no permite ninguna duración ni ninguna finalización. La permanente presión para producir conduce a una pérdida del hogar. A causa de ello la vida se vuelve más contingente más fugaz y más inconstante.

Lo anterior me permite comparar la situación de un joven colombiano estrato medio, a quien llamaremos Jaime, a él desde los valores de su familia siempre se le ha inculcado que hay que estudiar para ser alguien en la vida, en la escuela se le reforzó esa necesidad de competitividad entre sujetos, por más tintes y pedagogías constructivistas con que se quiera maquillar la realidad de la educación colombiana en la sociedad actual, graduado de bachillerato Jaime sale a la cacería de oportunidades, pero la formación en la escuela pública no fue la mejor y por su puntaje en la prueba de estado no tiene muchas posibilidades de estudiar en una universidad pública, sin embargo, se le presentan otras alternativas de formación, que en el grado de compromiso académico y habilidad también determinan su aspiración salarial, por consejos y referencias Jaime decide apuntarle a una carrera profesional en una entidad privada, consigue un trabajo de medio tiempo que le da para cumplir con el pago de la matrícula,  entonces su vida social cambia y se relaciona con otros jóvenes en sus mismas condiciones, en el camino van quedando otros que no han dado con los recursos económicos suficientes o la constancia de Jaime, quien finalmente se gradúa y empieza a buscar empleo en lo que se ha formado, pero la oferta laboral pide experiencia y nuevos estudios, así que decide sacar un crédito con una entidad bancaria y retomar sus estudios, termina así uno y otro estudio, deuda tras deuda y pareciera que la presión que siente Jaime frente a su rol social y de consumo económico no tuviera final.

“Para huir de la rutina y escapar del vacío consumimos aún más novedades, nuevos estímulos y vivencias. Es justamente la sensación de vacío lo que impulsa la comunicación y el consumo” (Byung-Chul Han, 2020).

Aunque la historia narrada para acompañar la reflexión pareciera ser que el ambicioso Jaime es muy de malas en la vida, algunos de estos acontecimientos son parte de la realidad de muchos jóvenes que tratan de encontrar una calidad de vida por medio del estudio, otros prefieren trabajar directamente, pero regularmente son presionados por ingresos insuficientes o por otros jóvenes con más estudio que necesitan ocupar su cargo (conozco la historia de alguien que llegó a ser presidente del senado sin ser bachiller, pero eso es un caso muy especial), la realidad es que los campos ocupacionales demandan cada vez menos de personas humanas y quisieran un híbrido actualizable y rendidor, de hecho ya no se trabaja, se habla de rendimiento, donde como empleado debes invertir en ti, ser marca personal, fortalecer tus habilidades blandas y dar el 200% para que la empresa quiera contar contigo.

Para cerrar, somos una sociedad cada vez más atomizada, egocéntrica y separada, aunque paradójicamente existen ventajas comunicativas en la actualidad inigualables en cualquier época anterior, somos una isla, una ficha, una pieza reemplazable en el mismo sistema en que nacimos y respaldamos, un sistema social y político que aceptamos y vivimos; cada vez somos más proclives al sálvese quien pueda y es más notorio en los tiempos de crisis, nuestras dinámicas se dirigen a crear conexiones que a vivir relaciones, quizá quienes escribieron la película Matrix tenían una visión muy cercana del declive de la humanidad y de quienes luchan por ser más humanos.


Referencia bibliográfica

Byung-Chul Han (2020). La desaparición de los rituales (Trad. Alberto Ciria). Herder editores (Trabajo original publicado en 2019).