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Colombia 2022: economía y política

 I. Introducción

El 2022 es un año electoral en Colombia. Y, desafortunadamente, en Colombia, como en todos los países de América Latina, los asuntos electorales inciden demasiado en el desempeño económico. Eso es, naturalmente, consecuencia del gran tamaño del gobierno y, además, en la actual coyuntura, por el riesgo de un eventual triunfo de la izquierda anticapitalista en las elecciones presidenciales.

La otra variable exógena que incide sobre el desempeño de la economía colombiana es, naturalmente, la dinámica de la economía mundial y, además, la evolución del mercado de materias primas, el petróleo y el café en especial. La recuperación de los precios de estos dos productos ha contribuido enormemente al crecimiento económico colombiano este año y lo hará en el próximo.

A continuación, miraremos, en primer lugar, las cifras macroeconómicas más recientes y las proyecciones para 2022 del Banco de la República y el Ministerio de Hacienda. Luego tratamos el tema de las elecciones y, aunque veo poco probable su triunfo, presento a continuación el escenario Petro. Se resume y se concluye.

II. Macroeconomía

El crecimiento del PIB en 2021 será cercano a 10%, superando las proyecciones más optimistas. Esto se explica por la gran expansión de la demanda interna, tanto consumo como inversión. La tasa de desempleo cedió con relación a su nivel promedio de 2020, pero aún está lejos del nivel prepandemia. La inflación se aceleró como consecuencia de la política monetaria expansiva de todos los agregados monetarios y una drástica reducción de la tasa intervención. También la fuerte devaluación del peso ha contribuido significativamente al aumento de la inflación.

El déficit en cuenta corriente se redujo un punto porcentual en 2020, como consecuencia de la menor actividad comercial, y se elevó nuevamente a 5,3% del PIB en 2021. En los últimos 10 años Colombia ha manejado un déficit de cuenta corriente (DCC) sano, por así decirlo, ya que guarda estrecha correlación con la Inversión Extranjera Directa (IED) recibida por el País. Entre 2010 y 2020 el DCC suma 142 mil millones de dólares y la IED 140 mil millones. Preocupa que el aumento del déficit fiscal jalone el déficit comercial y, consecuencia, el DCC, haciendo que su financiación se haga con deuda pública externa.

En 2021, el déficit fiscal cerrará en 8,6% del PIB y para 2022 el Ministerio de Hacienda lo proyecta en 6,8%. En principio creo que el Gobierno no tendrá dificultad en financiar el déficit con endeudamiento adicional.

 Es escenario de crecimiento alrededor de 5% es bastante factible con buenos precios del petróleo y el café y, si el COVID deja, se mantiene el crecimiento de la economía mundial y, en especial, el de los principales socios comerciales de Colombia.

Dos cosas preocupan:

  1. El alza exagerada del salario mínimo legal (SML).
  2. Una reforma tributaria alcabalera.

En Colombia hay un SML uniforme para todo el País. Está demostrado que en aquellos departamentos donde el SML es más elevado con relación al salario medio o al PIB per cápita son mayores la informalidad y el desempleo abierto. Seguramente el aumento del SML estará alrededor de 10%, agravando esa situación. Adicionalmente, SML es un indexador legal y consuetudinario del precio de numerosos bienes y servicios, su aumento porcentual se aplica automáticamente a los salarios del sector público y es el piso de las negociaciones salariales del sector privado. Por eso, además de su efecto negativo sobre el empleo y la informalidad, el alza de 10% presionará la inflación y aumentará el déficit fiscal.

Ninguno de los candidatos presidenciales con opción de ganar se inclina por el control del gasto público, al contario, todos ellos son asistencialistas y creen a pie juntillas en los efectos benéficos del déficit fiscal, incluso con financiación monetaria. Por eso es muy probable que cualquiera de ellos impulse una reforma tributaria

III.          Elecciones

En marzo y en mayo, respectivamente, tendremos elecciones de Congreso – Senado y Cámara – y presidenciales, en medio una situación política caracterizada por la debilidad del régimen de partidos. El sistema electoral colombiano – separación de calendarios, doble vuelta en la presidencial y voto preferente en las de cuerpos colegiados – favorece la atomización de las fuerzas políticas dando lugar a la proliferación de partidos y movimientos de vida efímera. Esto pone en riesgo la democracia porque genera gran confusión entre el votante medio y lo hace fácil víctima de la manipulación con ofertas políticas de más y más asistencialismo. Como, a fin de cuentas, el proceso electoral es un intercambio de promesas por votos, ningún político se atreve a tratar de transmitir al elector mensajes ligeramente sofisticados y todos terminan cediendo ante la tentación populista.

 

Desde hace varias décadas lidiamos en Colombia con un régimen electoral que debilita los partidos, favorece el caudillismo y estimula la proliferación de precandidatos y candidatos presidenciales. Actualmente hay unos treinta de los primeros, pero lo más seguro es que lleguen a primera vuelta unos siete u ocho candidatos. Aún es un número muy elevado y genera confusión e incertidumbre.

Las encuestas dan por ganador en primera vuelta y en todos los escenarios de segunda vuelta a Gustavo Francisco Petro Urrego, un exguerrillero comunista declarado, congresista veterano, que ya fue alcalde de Bogotá y que completa con esta su cuarta participación en unas presidenciales.

A pesar de su favoritismo en las encuestas, es poco probable que Petro gane las presidenciales si los dirigentes y movimientos políticos del establecimiento no cometen la locura de apoyarlo abierta o solapadamente. Eso fue lo que ocurrió en Venezuela con Chávez y recientemente en Perú con Castillo. No está excluido que personajes como Cesar Gaviria Trujillo o Juan Manuel Santos llamen a votar por Gustavo Petro o lo apoyen de forma soterrada.

IV. Escenario Petro

La llegada de Petro a la presidencia, afectaría el desempeño macroeconómico, sin que pueda descartarse una fuerte fuga de capitales y gran devaluación.  Petro podría llevar a cabo algunas de sus propuestas más dañinas sin tener mayoría en el Congreso.

  • Técnicamente la propuesta de emisión es la financiación monetaria del déficit fiscal mediante crédito directo del Banco de la República. Petro puede cambiar en su período a todos los miembros de la Junta Directiva y al Gerente del Banco y lograr así el voto unánime para el préstamo directo.
  • Petro puede nombrar el gerente y la Junta Directiva de Ecopetrol y nombrar también al director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos y aplicar así su política energética de suspensión de la exploración y explotación petrolera e impulso a las renovables no convencionales.
  • Petro puede nombrar al director de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y paralizar desde allí los proyectos que a bien tenga por razones ambientales. La Quebradona jamás tendría licencia, no habría fracking en Colombia y hasta la culminación de Hidroituango estaría en riesgo.

V. Conclusiones

Para 2022 debe esperarse que continúe la recuperación de la economía y el empleo. Puede darse una aceleración de la inflación y persistirán las dificultades en el frente fiscal. En un escenario con Petro en la presidencia alteraría gravemente la situación macroeconómica y podría paralizar la inversión minero energética.

About the author

Luis Guillermo Vélez Álvarez

Economista. Docente. Consultor ECSIM.

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