Claudia López vs. El Gran San Victorino

Es notorio y preocupante el abandono evidente de hace años en infraestructura y seguridad desde hace varios años y administraciones en el sector comercial de San Victorino ubicado en la localidad de Los Mártires, en el centro de Bogotá, pero, aunque suene increíble no es el peor problema que tiene este núcleo del desarrollo económico y la estética popular colombiana…¿Cuál es el verdadero proyecto político de sociedad que Claudia López y la Corte Real del Partido Alianza Verde quiere hacer con Bogotá? ¿Hay móviles políticos tras el acoso catastral al Centro Comercial Gran San?


VIDAS PARALELAS

JUAN TORRES  BECERRA, PRESIDENTE JUNTA DIRECTIVA Y VOCERO CENTRO COMERCIAL GRAN SAN EN RUEDA DE PRENSA EN BOGOTÁ 26 DE NOVIEMBRE DE 2021. CORTESÍA PRENSA CENTRO COMERCIAL GRAN SAN.

Juan Torres Barrera, 58 años, santandereano residente en Bogotá, empresario de la confección, padre de familia, perfeccionista con sus negocios y tradicional en la concepción de tiempo de trabajo y ética profesional. Actualmente es el presidente del Centro Comercial el Gran San, que desde su inauguración el 29 de noviembre de 1997 ha sido un ícono, un centro de acopio y lugar de encuentro en todas las temporadas comerciales del año para los emprendedores textiles, los comerciantes populares y los clientes ávidos de ofertas. Surge en pleno auge de finales de siglo de la tristemente popular Calle del Cartucho, donde iban a parar objetos robados, vidas destruidas por el vicio y poderes ocultos de la criminalidad.

Claudia López, alcaldesa de Bogotá actual, presume sus orígenes populares, pero representa la generación pequeño-burguesa decadente y antivalores que ha dominado la movida cultura de Chapinero, Usaquen y el centro de Bogotá. Ha sido profesora universitaria, congresista, alcaldesa local y funcionaria pública. Gana como parte de la contracultura de la política tradicional que ha dominado el poder bogotano siendo una nueva élite desde hace más de veinte años. ¿Les suena incoherente? Bueno, es que la vida de la burgomaestre y su discurso político, al igual que su administración es un mar de incoherencia, calumnia, empoderamiento del clasismo, la falta de mérito y el cultivo de una naciente clase política corrupta en las localidades bajo banderas ideológicas y de género -supuestamente- en las Juntas Administradoras locales y los consejos consultivos de participación.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN EL GRAN SAN?

En estas épocas que están tan de moda las teorías de conspiración, hay formas en que a veces algo de razón tienen, como por ejemplo en cuanto al COVID-19 y otros temas geopolíticos. Y aquí pueden haber muchas preguntas sin respuesta tanto técnicas como políticas que deberá, al menos por cumplir con su deber legal y respetar a Bogotá y sus ciudadanos. Decía el filósofo esloveno que existen aparte de la muerte otras formas en que los regímenes pueden perseguir a sus opositores, pero no menciona la violencia económica. El Gran que en promedio sus locales tienen áreas de los 4 a lo 12 o 20 metros cuadrados tiene de avalúo catastral promedios desde los veinte millones a los treinta y cuatro millones en 2015 a trescientos sesenta a cuatrocientos millones en 2020, sobre precio que no tienen los otros centros comerciales aledaños del mismo sector, y esto fue determinado por un estudio de peritaje de Catastro Distrital -entidad adscrita a la Secretaría Distrital de Hacienda que apoya el avalúo de las propiedades y la referenciación geográfica de la ciudad-, que no ha tenido mayores respuestas ante las reclamaciones justificadas de las directivas del Centro Comercial, dadas las drásticas afectaciones inmediatas a su capital y a la permanencia de arrendatarios y propietarios -en su gran mayoría adultos mayores y familias que por generaciones ha trabajado en microempresas y negocios textiles-.

Algunos de los argumentos del vocero del Centro Comercial fueron los siguientes: “No es posible que el metro cuadrado del centro comercial esté por encima del valor de otros sectores exclusivos como Unicentro, el Centro Comercial Andino, tampoco es cierto, que las ventas en el sector sean de billones de pesos e incluso como lo dicen algunas entidades del distrito que el centro comercial tenga lavado de activos o contrabando. Somos familias, familias colombianas enteras que trabajan de manera honrada y honesta para tener el sustento de nuestros hogares”. Y en cuanto a las poblaciones afectadas expresa: “Es importante tener en cuenta que el Centro Comercial el Gran San en su mayoría vende prendas de vestir para estratos 1, 2 y 3 su principal razón de ser es generar empleo para toda la familia. Son núcleos familiares los que se han dedicado a organizar un local en San Victorino, al igual que un puesto en los tradicionales madrugones, por lo que la generación de empleabilidad es grande”.

Lo anterior, sin mencionar 645 locales que en promedio tienen directo 2 a 3 empleados y 20 a 30 personas en maquilas y fábricas -muchas veces caseras en barrios populares o zonas rurales- donde 490 familias son beneficiarias de las dinámicas de venta cotidiana y en las famosas jornadas del Madrugón -miércoles y sábado de 4:00 a.m. a 10:00 a.m.-, llevando márgenes pequeños de ganancia en prendas de alta calidad y bajo costo que se venden fuera del país inclusive, pero también que surten las tiendas de barrios populares y diferentes zonas urbanas y rurales de las provincias del país.

EPÍLOGO

Más que respuesta, habrán preguntas conspirativas. ¿Va en serio las denuncias que tanto la izquierda como el Centro Democrático han hecho sobre el monopolio de la construcción como economía desatendiendo otros mercados y economías? ¿Hay retaliaciones políticas contra el Gran San por ser epicentro de diferentes candidatos y personalidades contrarias a las posiciones políticas de la alcaldesa y sus partidarios?… pero aquí la única pregunta importante, es usted querido lector o lectora: ¿al lado de quién está usted?

About the author

Jhon Jairo Armesto Tren

Con estudios en Administración ambiental de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas-Bogotá. Veedor ciudadano en presupuesto electoral de la Universidad desde 2011 hasta hoy registrado ante la Personería de Bogotá. Columnista de opinión en varios medios de comunicación digitales desde 2013. Actualmente director publicitario de El Nodo Colombia y columnista habitual, además en El Quindiano (Armenia) y Diario La Piragua (Montería, Córdoba)

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