Casa de Nariño bajo sospecha. Denuncias, “fuego amigo” y crisis interna en el gobierno Petro

Luis Carlos Gaviria

En la recta final del mandato de Gustavo Petro, una serie de denuncias provenientes del propio círculo gubernamental han puesto en entredicho el funcionamiento interno de la Casa de Nariño. Lejos de tratarse de críticas externas, son funcionarios y exfuncionarios quienes han destapado un entramado de conflictos, acusaciones de irregularidades y luchas de poder que proyectan una profunda crisis institucional.

  1. El “kínder” del poder: cuestionamientos a nombramientos clave

Uno de los focos de controversia ha sido la designación de funcionarios con escasa experiencia en cargos estratégicos del Gobierno. Casos como los de Laura Sarabia, Angie Rodríguez y Juliana Guerrero han generado fuertes críticas.

Sarabia, una de las figuras más cercanas al presidente, ha ocupado múltiples cargos de alto nivel —desde jefa de gabinete hasta canciller— en medio de constantes polémicas. Su nombre quedó marcado por el escándalo del uso irregular de herramientas de inteligencia contra una niñera, así como por audios comprometedores con Armando Benedetti sobre presunta financiación de campaña.

Por su parte, Juliana Guerrero enfrentó cuestionamientos por la validez de su título profesional, mientras que Angie Rodríguez, quien dirigió el Dapre, terminó denunciando presiones, amenazas y una supuesta red interna para sacarla del poder.

Estos casos han alimentado la percepción de que el criterio de selección en el Gobierno no siempre responde a la experiencia o idoneidad, sino a cercanías políticas o personales.

  1. Denuncias desde adentro: una guerra interna por poder y control

Las declaraciones de Angie Rodríguez marcan un punto crítico. La funcionaria denunció un presunto “concierto para delinquir” dentro del Gobierno, señalando a figuras como Carlos Carrillo y otros altos cargos.

Según su versión, existiría:

  • Persecución interna entre funcionarios
  • Uso de información para desprestigiar rivales
  • Supuestos espionajes dentro de entidades estatales
  • Amenazas que comprometerían la seguridad personal

Carrillo ha negado estas acusaciones, calificándolas como intentos de desestabilización. Sin embargo, el hecho de que estas denuncias provengan del corazón del Ejecutivo refuerza la imagen de fractura interna.

La narrativa que emerge es la de un gobierno atravesado por desconfianza, donde — según testimonios — las decisiones no solo responden a política pública, sino a disputas internas por influencia.

  1. El “fuego amigo”: exaliados que hoy acusan al gobierno

Las tensiones no se limitan a funcionarios activos. Varias figuras que hicieron parte del Gobierno o fueron aliados clave han lanzado fuertes críticas:

  • Alejandro Gaviria calificó la administración como una de las más corruptas recientes.
  • Álvaro Leyva cuestionó directamente la capacidad del presidente para gobernar.
  • José Antonio Ocampo ha tenido choques públicos con el mandatario.
  • Roy Barreras se distanció de políticas clave como la “paz total”.

Este fenómeno, conocido como “fuego amigo”, evidencia que la crisis no es solo de percepción externa, sino de ruptura dentro de la misma coalición que llevó a Petro al poder.

  1. La UNGRD y la “caja de Pandora” de la corrupción

El escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (UNGRD) se ha convertido en el caso más grave. Investigaciones apuntan a un presunto uso de recursos públicos para asegurar apoyos políticos en el Congreso.

Exfuncionarios como Olmedo López y Sneyder Pinilla han colaborado con la justicia, implicando a altos cargos del Gobierno. Este caso ha sido descrito como una “caja de Pandora” que podría revelar prácticas sistemáticas de corrupción.

  1. Un patrón preocupante: crisis, denuncias y desconfianza

Más allá de los casos individuales, lo que se configura es un patrón:

  • Funcionarios cercanos al poder envueltos en escándalos
  • Denuncias cruzadas dentro del mismo gobierno
  • Salidas abruptas de altos cargos con críticas severas
  • Investigaciones judiciales en múltiples frentes

A esto se suma una narrativa creciente de caos interno en la Casa de Nariño, que incluso algunos actores políticos han calificado como un entorno hostil y desorganizado.

Las denuncias recientes no pueden entenderse como hechos aislados. Constituyen, más bien, una radiografía de un gobierno tensionado desde adentro, donde las disputas internas, los cuestionamientos éticos y los escándalos han erosionado la confianza pública.

Si bien muchas de estas acusaciones están en investigación y deben ser verificadas por las autoridades competentes, el impacto político ya es evidente: la imagen de la administración Petro enfrenta uno de sus momentos más críticos, marcada por la incertidumbre, la división interna y las dudas sobre la transparencia en el ejercicio del poder.

 

Luis Carlos Gaviria Echavarría

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