Borrón y cuenta nueva: una nueva oportunidad para arreglarla o cagarla

En Venezuela, al igual que en la mayoría de los países del mundo, el juego de la democracia debería consistir en una cantidad relativamente alta de partidos políticos que encarnen una serie de ideas en el capitolio nacional.

En Venezuela, al igual que en la mayoría de los países del mundo, el juego de la democracia debería consistir en una cantidad relativamente alta de partidos políticos que encarnen una serie de ideas en el capitolio nacional. Todos sabemos, por lógica, que si un solo partido político es el que tiene representación en el Estado, éste será el único que gobierne. Si son dos, uno será de un tinte y el otro siempre intentará ser de un tinte opositor. Y así, mientras más partidos tengan representación, más difícil tendrá cada uno la tarea de convertir un ideal en norma nacional; y por ende se fortalecerá la democracia: demos (pueblo) y krátos (gobierno).

Sin embargo, ¿qué pasaría si un solo partido político tiene los suficientes puestos en el capitolio como para ser considerado, de facto, el único partido existente con verdadera fuerza? Sencillo: se convertiría en lo que posiblemente Venezuela puede estar a punto de afrontar, que sería una inestabilidad política inmensa por la capacidad de un partido de hacer con el país, literalmente, lo que le caiga en gana.

El Chavismo fracasó. Terriblemente. La esperanza que significó en su entonces el cambio del sistema político nacional de una economía crecientemente neoliberal, a un socialismo que acabó convertido en un paternalismo estatal; terminó quebrando a Venezuela y dejándola con una inflación en 2014 del 68,5%, la más alta del mundo.[1] El crecimiento del chavismo en su principio se facilitó enormemente por una cosa: la representación política que tenía el partido MVR (el partido hegemónico chavista) era aplastante[2] (114 de 167 congresistas); y con esto podían fácilmente apoyar las decisiones del gobierno, expedir leyes que le permitieran actuar al gobierno, modificar la constitución venezolana para que el gobierno tuviera las cosas más fáciles, etc. El chavismo se les metió tanto a la cabeza que usaron su fuerza política para hacer, literalmente, lo que les cayó en gana.

Sin embargo cuando los alimentos básicos empezaron a escasear, la violencia a incrementar y el país a perder alcance en exportaciones; el chavismo empezó a perder fuerza. Con esto, la coalición opositora “Mesa de la Unidad Democrática” ganó más lugares en el congreso: de los 167, ahora tenía 98 y los opositores tenían 65. Cada vez más se inclinaba la balanza.

El 6 de Diciembre de 2015 ocurrió lo que muchos ya veíamos venir: la coalición opositora ganó la mayoría de congresistas, con un total de 109 frente a unos 55 [3]. En razón de esto, ahora la coalición opositora tiene exactamente el mismo poder que tuvo el partido MVR en su tiempo: expedir cualquier ley que le haga la vida imposible al gobierno, censurar sus decisiones e incluso, fuertemente, poder cambiar la constitución del país con gran facilidad para literalmente destruir políticamente a Maduro.

La coalición opositora tiene ahora un borrón y cuenta nueva que en pleno siglo XXI es muy escaso obtener: tiene la oportunidad para empezar a arreglar la embarrada del Chavismo, o para cagarla todavía más.

¿Y qué significa todo eso? ¿Por qué podría empeorar las cosas todavía más? Volvemos a la lógica del único partido: si un partido tiene la fuerza suficiente para modificar la constitución del país, aun así existan otros que al fin de cuentas no tienen facilidad en frenar esto, tiene demasiado poder. Y que demasiado poder se encarne en unos cuantos es peligroso, muy peligroso. Demasiado. Fue exactamente lo que pasó con el Chavismo: la emoción y el fervor de haber derrotado un sistema de “derecha”, y el sentimiento que tenían las personas de pensar que por fin habría una fuerza que le haría imposible la vida a este régimen; hizo que el poder que tenían estas personas se saliera de control y terminaran las cosas como están.

En conclusión, me parece un gran progreso que el Chavismo empiece a llegar a su puerta de salida. Sin embargo, me parece igual de peligroso que gran parte del poder se encarne en una sola cosa, y que la “demos-krátos” termine convertida en una autos (uno) y krátos (gobierno): autocracia. Debido a esto, lo que se podría ver sería un escenario desastroso gobernado desde la derecha económica, igual de desastroso que terminó siendo desde la izquierda económica.

[1] http://www.portafolio.co/internacional/inflacion-venezuela-septiembre-2015

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_V_Rep%C3%BAblica#Ascenso_pol.C3.ADtico_del_MVR

[3] http://www.cne.gob.ve/resultado_asamblea2015/r/0/reg_000000.html

 

 

About the author

Santiago Osorio Moreno

@SantiOsorioM | Soñador del desarrollo social de mi país y del mundo. Abogado EAFIT con énfasis en D.I. y DD.HH., Magíster en Políticas Públicas - Uniandes con énfasis en política social. Exasesor en el Congreso de la República. Fundador y Director de la ONG Convicción para el impulso de proyectos a comunidades. Consultor de entidades públicas para el mejoramiento de sus estrategias y programas. Analista y activista político.

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