Barreras imaginarias

 “A punta de imaginación, de comprensión, de empatía y de libertad interior, podemos entre todos ayudar a romper las barreras de la exclusión, la desigualdad y la pobreza”.


Hace unos días venía del Poblado hacia Niquía con un amigo al que le hice la siguiente pregunta: Medellín es considerada la ciudad más desigualdad de América Latina ¿por qué crees que lo es y en qué se ve reflejado?

Muchos entendemos las causas de la desigualdad desde las teorías del desarrollo económico. Sabemos que una ciudad o un país puede presentar un crecimiento económico sostenido que generalmente es medido por el PIB, pero si ese crecimiento no se transforma en bienestar social para las personas menos favorecidas, no habrá forma de cerrar las brechas de inequidad que existen entre los más ricos y los más pobres.

Aunque esto es cierto y claro, y el Estado debe generar políticas contundentes para convertir los buenos resultados económicos en educación, empleo, salud, servicios públicos y oportunidades para los más vulnerables, la respuesta de mi amigo fue mucho más práctica y su aplicación puede estar al alcance de todos:

Lo que él quiso explicarme es que los ricos y los pobres están en una zona de confort en la que ninguno se mezcla con el otro. Es como si fueran dos conjuntos cerrados que no se integran aunque hagan parte de un conjunto más grande que es la misma ciudad. Esta falta de integración impide que haya una retroalimentación entre unos y otros, un aprendizaje compartido del que todos se puedan beneficiar y un reconocimiento que pasa por vernos como iguales, independientemente de las diferencias personales o socioeconómicas. Su tesis me recordó la idea de Martha Nussbaum sobre la libertad interior: una libertad de espíritu que consiste en la despreocupación por los efectos de las jerarquías… la libertad de ser feliz, de tener un igual a nuestro lado y no importarnos quién está por encima o por debajo.

La idea de mi amigo, igual que la de Nussbaum, explica muy bien el hecho de que las desigualdades se pueden romper de forma material y es importante hacerlo, pero las barreras imaginarias que existen en nuestras mentes, emociones y actitudes, dependen de nosotros mismos que somos los que seguimos reproduciendo las jerarquías, los prejuicios y la estigmatización que nos separa como sociedad y nos impide crecer juntos a partir de la riqueza que representa la diferencia.

A punta de imaginación, de comprensión, de empatía y de libertad interior, podemos entre todos ayudar a romper las barreras de la exclusión, la desigualdad y la pobreza.

PD: la educación debe asumir un papel crucial en esta tarea. Mientras sigan existiendo brechas tan grandes entre la educación oficial y la privada, será muy difícil equilibrar las relaciones sociales desde una visión inclusiva y equitativa del mundo. Las familias también deben promover y facilitar los espacios de integración ciudadana permitiendo a sus hijos salir de sus zonas de confort y conocer a la verdadera Medellín.

Santiago Orozco Carmona

Politólogo y Magíster en Estudios Políticos de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín; diplomado en docencia, currículo y didácticas y en convivencia escolar. Es fundador de la corporación Por la Gente Somos Más y Creador de El Líder Sos Vos. Se ha desempeñado como investigador y escritor en el área de las ciencias sociales, políticas y humanas; docente de básica primaria, secundaria y media durante más de dos años; docente universitario, asesor de despacho y coordinador del Programa de liderazgo "El Líder Sos Vos" de la Secretaría de Educación de Medellín durante el 2016-2019.

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