Análisis de las propuestas económicas de Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda

El próximo 21 de junio se llevará a cabo la segunda vuelta presidencial en Colombia entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, y los mercados comienzan a reaccionar anticipadamente. El panorama regional parece apuntar hacia un giro político: ya se han celebrado elecciones en otros países, como Chile, donde ganó la derecha con Kast, y es posible que Keiko Fujimori también alcance la presidencia de Perú, aunque aún falta que se defina el desenlace de la segunda vuelta.

Ahora bien, el objetivo central de esta columna radica en analizar las propuestas económicas de los dos candidatos a la presidencia de Colombia. De este modo, se puede conocer mejor el rumbo económico y de las finanzas públicas que tendríamos en ambos escenarios. Lo que se argumentará es que las propuestas de Abelardo de la Espriella están más enfocadas al recorte del gasto público y del tamaño del Estado, la reactivación del sector privado (debilitado en los últimos años), el crecimiento económico y la inversión. Por otro lado, Iván Cepeda plantea una mayor intervención del Estado en la economía, aumento de impuestos, transferencias y subsidios a la población vulnerable; no obstante, su referencia a un “capitalismo social” resulta poco clara, pues no precisa qué significa ese concepto, ni contempla la reactivación del sector privado o del crecimiento económico.

Propuestas de Abelardo de la Espriella

En primer lugar, debemos mencionar una de las propuestas que hace parte del plan de gobierno de Abelardo y es la relacionada con la reducción del tamaño estatal y el gasto público. Es cierto que el tamaño del Estado en Colombia tiende a verse “paquidérmico” y el gasto público en ocasiones es exacerbado, pero dicha propuesta merece analizarse con lupa. Más allá de tratar de reducir las capacidades del Estado y el gasto público, lo que realmente corresponde es ampliar su margen de acción y garantizar un gasto público eficiente. Persisten territorios que claman por una presencia diferenciada del Estado con unos servicios públicos esenciales: seguridad, salud, educación e infraestructura, por citar un par de ejemplos.

Asimismo, considero que lo positivo dentro de sus propuestas es la reactivación del sector privado, que durante este cuatrienio se ha visto mermada. Para esto es fundamental que los empresarios cuenten con instituciones que generen confianza y seguridad jurídica, capaces de atraer mayor inversión y crecimiento para los próximos años.

Finalmente, algunas de sus propuestas deberían revisarse, corregirse o descartarse: 1) el préstamo del 2 % que las entidades bancarias les otorgarían a los propietarios; 2) la dolarización de la economía y sus impactos sobre la autonomía del Banco de la República (nuestro banco central) y la política monetaria; y 3) la reducción del tamaño del Estado y el gasto público.

Propuestas de Iván Cepeda

Respecto a las propuestas de Iván Cepeda en materia económica, destaca una mayor intervención del Estado, impulso a la producción nacional, empleos y salarios, crédito y banca pública, desarrollo rural y reforma agraria, y transición energética. Sin embargo, si bien este candidato busca continuar bajo la senda del actual gobierno, es importante hacer varias observaciones.

No es muy claro cómo se piensa corregir el déficit fiscal que alcanza ya entre 6,7 % y 7 %, cuánto sería la proyección de crecimiento económico y cuáles serían las estrategias para reactivar el sector privado, además de los alivios tributarios a las pequeñas y medianas empresas. En términos de competitividad e innovación, su programa de gobierno se queda corto y no explica de qué manera ciertos sectores clave —la industria, el comercio, la construcción e incluso el ámbito energético— podrían reactivarse.

En conclusión

El panorama económico en Colombia es bastante desafiante si tenemos en cuenta el estado de las finanzas públicas y de los indicadores macroeconómicos: un alto déficit fiscal (6,7 %), un crecimiento del PIB moderado (2,6 %), una inflación que muy posiblemente vuelva a subir a finales de año (6,5 %), una caída de la IED (16,1 %) y la rebaja del grado de inversión por parte de algunas calificadoras de riesgo (de perspectiva ESTABLE a NEGATIVA).

Por tal razón, la prioridad debe ser poner la “casa en orden” desde el punto de vista económico; de lo contrario, habrá menos confianza y menos alicientes para invertir y crecer. Abelardo de la Espriella tiene una agenda ambiciosa al momento de darle un mayor peso al sector privado, mientras que Iván Cepeda procura seguir el legado de Petro y profundizar reformas sociales, lo que implicaría una mayor intervención estatal. Ambos tienen vacíos y es importante hacer un llamado a la sensatez: los países más prósperos y desarrollados requieren de la participación tanto del sector público como del sector privado. Reitero que sin un sector privado fortalecido y sin incentivos adecuados, difícilmente se podrá ejecutar una política social amplia.


Esta columna fue publicada originalmente en El Insubordinado.

Carlos Arcila

Politólogo de la Pontificia Universidad Javeriana Cali y economista de la Corporación Universitaria de Asturias. Los temas que más le apasionan se relacionan con la macroeconomía, la microeconomía, la economía del desarrollo, las escuelas de pensamiento económico, las instituciones, las políticas públicas y las finanzas públicas.

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