¿Abolir? ¡Imposible!.

Sara Jaramillo Gómez

Afirman algunas personas que el abolicionismo no es viable en la medida que jamás lograremos acabar con el hambre, la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades y el sistema cultural en el que estamos inmersos y que condena a las mujeres a la prostitución. ¿Será entonces la respuesta frente a dicha incapacidad, la aceptación de toda barbarie? ¿Deberíamos cercenar los sueños de vivir en un mundo más justo? ¿Renunciamos a la ternura, al amor, a la utopía?

Me niego a creer que esa sea la respuesta ante tanta crueldad, y estoy segura que cualquiera con una noción mínima de empatía y humanidad sabrá que de la aceptación de la injusticia no brotará jamás la vida y solo abrirá espacios a la perpetuidad de la ausencia.

La abolición es posible y existen personas que la hacen posible todos los días y se levantan a trabajar por un objetivo común. Hay organizaciones, grupos de derechos humanos, activistas, feministas y líderes sociales que se resisten a aceptar este orden de cosas que nos fue impuesto y que hace que el 1% de la población tenga más que el 99% restante y lleva a que las mujeres, especialmente las más vulnerables, se vean en la obligación de ponerle un precio a su cuerpo. En palabras de Bertolt Brecht, estas personas son las imprescindibles, las que encarnan la capacidad humana de cambiar el curso de las cosas.

Con sus acciones cotidianas quizá no derroquen al sistema (tampoco son seres ingenuos) pero saben que calmar el hambre de una persona, darle refugio a una mujer que quiere salir de la prostitución, alimentar sus hijos, darle abrigo a un habitante de calle, darle algo de amor a un niño, enseñar algo nuevo, materializar de alguna forma eso que llaman humanidad y hacerlo una vivencia diaria sacudirá de alguna forma a quienes se sientan cómodamente en sus privilegios.

Sólo la abolición permite que las ideas se mantengan vivas. Sólo la abolición labrará caminos que nos conduzcan hacia formas distintas de comprendernos. No es una idea tonta, goda, o moral como la tachan algunos, es una lucha llena de Dignidad para lograr que la garantía de los Derechos Humanos sea algo de todas.

La abolición implica un largo camino, como todas las grandes (y dignas) revoluciones pero quienes defendemos la vida y la libertad nos sabemos pacientes y capaces de cambiar el imposible por un quizá.

Cada quien decidirá en qué orilla del mundo quedarse.


Todas las columnas de la autora en este enlace: https://alponiente.com/author/sjaramillo/

Sara Jaramillo Gómez

Mujer Joven Talento en la categoría liderazgo social 2021.
Presidenta de la Veeduría de la ruta de trata de personas en Medellín 2023.
Defensora de los Derechos Humanos de las mujeres y las niñas con más de 6 años de experiencia en el campo.

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