El  Presupuesto General de la Nación es el que manda

“El Presupuesto,  al final del día,  revela que promesas serán realidad. El resto es populismo”


La gran mayoría de gobiernos entrantes llegan con promesas de tono transformacional. Sin embargo, el discurso se acaba cuando aparece el presupuesto como una línea de restricción para gobernar, al final del día gobernar requiere de recursos, es decir, priorizar y escoger.

El primer reto para Abelardo de la Espriella será el trámite del Presupuesto General de la Nación para el próximo año. Esta semana se radicó ante el Congreso el Presupuesto General de la Nación para el 2027 por $634,9 billones con un aumento de $59,3 billones frente al de Gustavo Petro.

Según altos funcionarios, el aumento se debe a la incorporación de obligaciones y gastos que se heredan del gobierno anterior. Pero, el debate no debería reducirse a buscar culpas, sino de responder la siguiente pregunta: ¿es capaz el Gobierno de Abelardo de la Espriella convertir sus promesas en realidades que sean fiscalmente responsables?

El nuevo Gobierno llega al poder con el hablando de austeridad, eficiencia en el gasto público y la disciplina fiscal, pero también con una agenda muy ambiciosa:  construcción de mega cárceles, uso del glifosato para la erradicación de cultivos ilícitos, un plan de choque frente al desfinanciamiento del sistem de salud y la reducción del estado, entre muchas propuestas más.

Pero, cuando el presupuesto llega hay que escoger y priorizar. Y aparecen las preguntas difíciles: ¿cómo financiar?, ¿qué instrumentos financieros seleccionar? y ¿qué dejar de financiar?

Una de las tareas evidentemente es la aprobación del Congreso. No obstante, un gobierno que su lema era la no dependencia de los partidos tradicionales me hace preguntarme: ¿a quién acudiría?, ¿que burocracia, ministerios y demás cuestiones tendrá que negociar? y ¿qué costo político tendrán esos acuerdos?

La aprobación del Presupuesto General de la Nación para el 2027 es simplemente el inicio. El examen estará en ejecución. En palabras muy sencillas: prometer en campaña es fácil, asignarle presupuesto refleja prioridades y convertirlo en realidad es lo importante. Como dice el  dicho colombiano: “del dicho al hecho hay mucho trecho”. Y ese trecho hará que los colombianos juzguen si la Patria Milagro fue una realidad o simplemente palabrería.

En colombia las últimas tendencias indican la confianza reducida que los colombianos tienen en sus instituciones, no es momento para tener discursos y promesas, sino resultados. Al final del día, las campañas prometen, los gobiernos priorizan y el presupuestoes el que manda.

Sebastián Sanabria Sánchez

Profesional en Gobierno y Asuntos Públicos, con formación de posgrado en Finanzas y Dirección Financiera y Gestión y Dirección de Equipos en España. Cuenta con experiencia en asuntos públicos, estrategia, análisis político y relacionamiento con actores públicos y privados, así como experiencia en contextos internacionales y latinoamericanos.

Actualmente es Director de Asuntos Públicos y Estrategia de GOVERNA, firma especializada en inteligencia política, gobierno y asuntos públicos.

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