El sepulturero mayor y sus enterradores

Catalina Arbeláez Bolaños

El ejército de Israel (FDI) experto en enterrar bajo escombros a seres humanos vivos y muertos (se estima que bajo los escombros del campo de concentración de Gaza hay entre 10.000 y 14.000 cadáveres, además de los 73.000 muertos hasta ahora contados -entre ellos más de 20.000 menores-), una de las fuerzas más violentas, no de la naturaleza sino de la humanidad, especializada en la producción de ruinas peores que todos los terremotos juntos, no solo por el uso de las bombas, sino por el de los buldóceres dedicados a reducir a escombros los pueblos palestinos, que para este mes de agosto de 2026 ya alcanzó el récord de 17.452 construcciones demolidas o gravemente afectadas en los territorios palestinos ocupados por Israel, fue invitado por el gobierno de Colombia para desenterrar a las víctimas atrapadas por el terremoto del pasado 10 de agosto. Qué ironía.

El FDI que es una fábrica de ruinas con sus correspondientes muertos debajo de las mismas pasó de enterrador a desenterrador, creo que por cuenta de un milagro, el de la patria milagro, seguramente un milagro de la misma clase que hizo que El Tigre pasara de ser ateo confeso a ferviente creyente lo que le abonó tantos fieles de diversas iglesias a su elección como presidente de Colombia, y de la misma clase que hizo prosternar a sus ministros, ahora todos vehementes fieles de la manada regida por un mismo verbo: destripar. Fariseos.

Pudo haber sido también obra de un milagro convertirse de pro palestino a sionista, creo, pues pasó de usar Kufiya -símbolo de la resistencia palestina- cuando representaba a sus amigos paramilitares, como puede verse en la circulada foto en la que aparece al lado de Salvatore Mancuso y Jorge 40. Compadres. Sin embargo, como también es un hombre de estilo, es posible que le haya parecido que la kufiya, sin saber de qué se trataba, era bonita, que encajaba con el Abelardo style. Otra posibilidad es que haya considerado que la kufiya era el disfraz adecuado para mostrar a los paramilitares como grupo de resistencia. Transformista.

Volvamos a las ayudas internacionales con ocasión del terremoto. El Tigre acogió la ayuda de EEUU, otro gobierno enterrador, en este caso de migrantes en los centros de detención del Immigration and Customs Enforcement -ICE-, que para marzo de este año ya alcanzaban los 68.829, sin contar los casi 300 enviados por Trump a su colega en El Salvador, encerrados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo -CECOT-, 90% de ellos sin antecedentes penales en los EEUU, sin cargos y sin juicio, y sin contar tampoco los más de 200 enterrados en el mar por los bombardeos a embarcaciones supuestamente de traficantes de drogas. Bukele, el otro gran ejemplo de El Tigre después de Trump, tenía en sus cárceles a mayo de 2026, 123.838 prisioneros. La información de los encarcelados, sus condiciones, los cargos de los que se les acusa, permanecen bajo reserva, aunque sí se sabe de torturas y muertes bajo custodia.

El Tigre rechazó la ayuda de los rescatistas mexicanos ofrecida por la presidenta Scheinbaum en las primeras horas del terremoto, personal con experiencia en catástrofes en más de 97 países, por la supuesta falta de alguna certificación. Lo importante no eran las víctimas, sino la filiación política del republicano presidente de Colombia. Yanqui.

Claro, por esos días nos enteramos del reconocimiento que hizo El Tigre de los Altos del Golán como territorio de Israel, del acuerdo de operaciones militares conjuntas con EEUU para combatir el terrorismo (que no se sabe si implica que los militares estadounidenses actúen en nuestro territorio), del reconocimiento de la soberanía de Marruecos -aliado de Israel y de EEUU- sobre el Sahara Occidental, de la membresía al Escudo de las Américas, de la “muy cálida y enriquecedora” conversación con el genocida Netanyahu. Ya nos había informado del traslado de la embajada de Colombia a Jerusalén, de su idea de salirse de la ONU, la OEA (aunque parece que nos representará en ese organismo el inquisidor quema-libros), y según dijo Caracol, probablemente también del Estatuto de Roma y de la Corte Penal Internacional. Falta que reconozca el Estrecho de Ormuz como territorio de los EEUU. Y ¿por qué no? también Groenlandia y el canal de Panamá.

Si “esparcir el virus de la vida por las estrellas del universo” producía mareo, la patria milagro, la vivienda milagro, el comité de reconstrucción milagro, producen arcadas. Cuánta banalización de la religión y de la fe. Cuánta mercantilización de uno de los sentimientos más profundos e íntimos de los seres humanos. Qué miedo.

Solo espero que no ordene El Tigre que sean los soldados de Israel los que remuevan los escombros del terremoto, pues de pronto hacen lo mismo que están haciendo en Gaza, sacando con buldóceres los restos materiales con los cadáveres incluidos para desaparecer, al menos en parte, la evidencia del genocidio.

También confío en que, aunque El Tigre afirmó que iba a defender a Colombia como Netanyahu a Israel, no ordene que se maten de 30 a 40 de la “plaga sarnosa de izquierdistas” por noche, como acaba de hacerlo Ben-Gvir -el ministro de seguridad interna de Israel, quien pidió ese número de muertos gazatíes cada 24 horas, de quienes expresó que no alcanzan ni siquiera la categoría de personas. ¿Será que la plaga sarnosa a la que se refiere El Tigre si llega a la categoría de personas? Eso me asusta, porque como dijo El Tigre, él si habría sido un verdadero paraco, no un guerrillero de cafetería como Petro.

Catalina Arbeláez Bolaños

Abogada, PhD Universidad de Konstanz (Alemania).

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