Ser de derecha en Colombia

Pareciera, en la coyuntura actual de país (que no sé si es una nueva o la misma de siempre), que para algunos ser de derecha fuera motivo de vergüenza. Mientras la izquierda reivindica con orgullo sus pésimas ideas y sacan pecho sobre lo que no hicieron en cuatro años, el otro lado insiste en dividirse, polarizar y dejar vacíos.

Hay que ser claros: si defender la libertad económica, el orden institucional, la autoridad del Estado y la seguridad es ser de derecha, somos de derecha.

Y es importante no confundirse: ser de derecha en Colombia no significa ser enemigo de los más necesitados y desconocer las profundas desigualdades que existen en el país. Significa creer que el progreso se construye sobre instituciones fuertes, reglas claras, respeto por la ley y oportunidades para que las personas puedan prosperar con el fruto de su trabajo.

Y aquí les dejo un facto: la derecha colombiana no debería definirse por aquello que combate sino por aquello que propone.

Estoy seguro de que millones de persona más de las que votaron los Abelardo De La Espriella en las dos vueltas presidenciales (lo hice en segunda), creen en un Estado que funcione, pero que no asfixie la iniciativa privada. En un gobierno que garantice seguridad para que las familias puedan vivir tranquilas, los empresarios invertir con confianza y los campesinos trabajar sin miedo. Porque sin seguridad no hay libertad y sin libertad difícilmente existe desarrollo.

También creen que la empresa privada no es un problema que deba ser combatido, sino el principal aliado para generar empleo, innovación y riqueza. Cada empresa que abre sus puertas representa familias que encuentran oportunidades y comunidades que avanzan. Demonizar al empresario es condenar al país al estancamiento.

Ser de derecha tampoco significa renunciar a la sensibilidad social. ¡Todo lo contrario! Significa entender que la mejor política social es aquella que permite a las personas salir adelante por sus propios méritos, con educación de calidad, infraestructura, empleo y condiciones para emprender, en lugar de hacerlas depender permanentemente del Estado.

En Colombia existe además una responsabilidad adicional. Durante décadas hemos padecido la violencia del narcotráfico, el terrorismo y los grupos armados ilegales. Por eso muchos ciudadanos entendemos que la autoridad democrática no es autoritarismo, sino una condición indispensable para proteger la vida, las libertades y la convivencia.

Hay quienes intentan reducir el debate político a una confrontación moral donde la izquierda representa el cambio y la derecha el atraso. Esa caricatura empobrece la democracia. Las sociedades necesitan distintas corrientes de pensamiento, capaces de debatir con argumentos y no con estigmas.

La derecha del siglo XXI debe ser moderna, transparente, técnica y profundamente democrática. Debe entender que el crecimiento económico debe traducirse en bienestar colectivo, que la lucha contra la corrupción no tiene color político y que las instituciones están por encima de los caudillos.

No se trata de regresar al pasado. Se trata de construir un futuro donde el esfuerzo sea reconocido, el mérito tenga valor, la ley se cumpla y el Estado concentre su capacidad en garantizar seguridad, justicia, infraestructura, educación y servicios eficientes, dejando espacio para que la sociedad despliegue todo su potencial.

Ser de derecha en Colombia es creer que la libertad no es un privilegio, sino el punto de partida del desarrollo. Es confiar en que los ciudadanos, cuando cuentan con reglas estables y oportunidades reales, son capaces de transformar su propio destino mucho mejor que cualquier gobierno.

En tiempos de polarización, quizá el mayor acto de valentía no sea atacar al que piensa distinto, sino defender con serenidad las propias convicciones. Porque una democracia madura necesita ciudadanos capaces de discutir ideas sin convertir al adversario en enemigo.

Diego Mora Ariza

Comunicador, magister en Comunicación y en Gerencia de empresas sociales.

Comentar

Haga clic aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.