La Institución Universitaria Pascual Bravo es aliada estratégica del Set de Conocimiento Inexmoda en la edición 37 de Colombiamoda. El miércoles 29 de julio, la rectora Liliana Restrepo Villa lleva a la tarima de Plaza Mayor una tesis incómoda para la industria: sin universidad pública no hay pensamiento creativo con rigor. La acompañan la vicerrectora de Enseñanza y Aprendizaje, Lina María Ortiz Quimbay, y el vicerrector de Ciencia, Tecnología, Innovación y Transformación Social, Mario Fernando Uribe Orozco.
Colombiamoda 2026 se desarrolla en Medellín del 25 al 31 de julio, en su primera versión de siete días completos. La muestra comercial ocupa Plaza Mayor entre el 28 y el 30. Bajo el concepto Uniqueness is the New Luxury, Inexmoda proyecta más de 600 marcas, cerca de 17.000 compradores especializados, unos 4.000 de ellos internacionales, y más de 70.000 asistentes provenientes de 50 países. La feria despliega 143 eventos en 46 escenarios de la ciudad y 33 pasarelas.
Dentro de ese despliegue hay un espacio que no es comercial y que rara vez recibe la atención que merece. El Set de Conocimiento Inexmoda funciona los tres días de muestra comercial en el Pabellón Verde de Plaza Mayor, con 45 espacios entre conferencias y Green Talks y 126 conferencistas nacionales e internacionales. Su aliada estratégica es la Institución Universitaria Pascual Bravo. Según la propia institución, es el tercer año consecutivo en que asume ese rol.
Liliana Restrepo Villa y una escuela pública como argumento
Pascual Bravo cuenta con la única Escuela Pública de Diseño del país, con más de catorce años de trayectoria y 649 estudiantes activos en programas de vestuario. La rectora Liliana Restrepo Villa se niega a leer ese hecho como estadística. “Esa condición no es un dato, es una responsabilidad”, ha dicho al explicar por qué la institución sostiene la alianza con Inexmoda.
El contenido de esa responsabilidad es preciso. Significa que el acceso a formación de alto nivel en diseño no depende de la capacidad de pago. Significa que la industria colombiana dispone de talento formado desde lo público, con acreditación en alta calidad, y con una apuesta declarada por articular pensamiento creativo, rigor académico e impacto social.
Restrepo Villa ha descrito la feria como un escenario validador, y ahí está la clave de su lectura. La expresión es estratégica más que ceremonial: si la escuela pública de diseño quiere ser reconocida como par por el actor más determinante del Sistema Moda colombiano, tiene que sostener el estándar en el mismo escenario donde ese actor define la agenda. No se trata de que la institución sea invitada a la feria. Se trata de que sea aliada del espacio donde la feria piensa.
Esa distinción explica por qué la rectora insiste en la continuidad. Sostener la alianza con Inexmoda tres años seguidos, y no aparecer de manera intermitente, es lo que convierte una participación en una posición. Restrepo Villa ha planteado que el propósito institucional es seguir apalancando el conocimiento desde una universidad que democratiza las industrias creativas y culturales y el acceso al conocimiento, y ha enmarcado todo el ejercicio en lo que llama una apuesta de ciudad. La formulación no es menor viniendo de una institución adscrita al Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación de Medellín: lo que está en juego no es la visibilidad de una universidad, sino la idea de que una ciudad puede decidir que sus industrias creativas se nutran de talento formado con recursos públicos.
Bajo su dirección, la institución llega a esta edición con tres frentes simultáneos: la alianza académica con el Set de Conocimiento, una pasarela propia en el Gran Salón y un stand institucional durante los tres días de muestra comercial. Es una presencia sostenida, no un acto protocolario.
El conversatorio del miércoles
El miércoles 29 de julio, a las 12:00 m., en el Pabellón Verde, la institución presenta La mente que diseña: pensamiento creativo y universidad pública en la formación de las industrias creativas.
La premisa es directa: la industria de la moda necesita más que competencia técnica, necesita pensamiento creativo formado con rigor académico. La distinción no es retórica. La técnica se transfiere, se automatiza y se abarata. El criterio no.
Sobre ese punto, el conversatorio plantea que la universidad pública cumple una función específica en tres frentes: ampliar el acceso en los territorios, sostener la pertinencia social y articular la formación con comunidades y sectores productivos regionales. Son, no por casualidad, los tres lugares donde la moda colombiana acumula sus mayores deudas.
Junto a Restrepo Villa se sienta Lina María Ortiz Quimbay, vicerrectora de Enseñanza y Aprendizaje, la instancia desde la cual se articula la formación en la Escuela Pública de Diseño y desde la cual se estructuró la participación estudiantil en la feria. Completa la mesa Mario Fernando Uribe Orozco, vicerrector de Ciencia, Tecnología, Innovación y Transformación Social.
La conversación se ordenará en tres ejes. El primero es la incidencia de la universidad pública en la formación de los futuros diseñadores, esto es, qué tipo de profesional produce un sistema que no filtra por capacidad de pago. El segundo es el impacto de esa formación en los estratos más vulnerables, donde el acceso a una carrera creativa suele estar cerrado mucho antes de que alguien se pregunte si tiene talento. El tercero es el proceso creativo, entendido no como chispa espontánea sino como una competencia que se enseña, se acompaña y se evalúa.
Conviene notar el contraste de agenda. El mismo día, en el mismo escenario, hablan Camilo Herrera sobre la tensión entre aspiración y poder adquisitivo en el consumidor latinoamericano, Diego Sebastián de Coach sobre expansión internacional y Djurdja Milutinovic, de Karl Lagerfeld, sobre el sentido de la tienda física en 2026. Entre esas voces, la mesa de Pascual Bravo introduce una variable que la industria suele dar por resuelta: quién forma, con qué recursos y para quién.
Cuerpos imaginados
El jueves 30 de julio, a las 12:00 m., en el Gran Salón de Plaza Mayor, Pascual Bravo presenta la pasarela académica Cuerpos imaginados, desarrollada por dieciséis estudiantes y catorce profesores de las facultades de Producción y Diseño e Ingeniería.
El proyecto nació de una convocatoria abierta en junio por la Vicerrectoría de Enseñanza y Aprendizaje, a cargo de Lina M. Ortiz Quimbay, junto con la Escuela Pública de Diseño. El diseño de esa convocatoria dice bastante sobre el estándar académico que se impuso. La postulación fue anónima, con exclusión explícita de cualquier propuesta que permitiera identificar a sus autores, profesores o cursos, de modo que la selección atendiera solo a la calidad del trabajo. Se escogieron quince proyectos entre estudiantes de los dos programas de vestuario que ofrece la institución. Y el desarrollo experimental se realizó durante el intersemestral, entre el 16 de junio y el 31 de julio, reconocido como electiva académica con validación de dos créditos del plan de estudios. La pasarela no es una actividad extracurricular. Es currículo.
El mandato curatorial que fijó la vicerrectoría también merece leerse. La convocatoria pedía cuestionar los límites tradicionales de la corporalidad y abrir paso a narrativas sobre identidades diversas y cuerpos transformados, fragmentados, expandidos o reinventados, incluyendo de manera expresa la reflexión sobre los escenarios que abren la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes. Es decir, el tema difícil no apareció al final como remate de la puesta en escena: estaba escrito en las bases desde el primer día.
También es un cruce de facultades. Que la Facultad de Ingeniería aparezca junto a la de Producción y Diseño confirma que la apuesta institucional no separa el taller del laboratorio, y sitúa el proyecto en el terreno donde la formación se encuentra con la investigación.
La puesta en escena se organiza en tres momentos. El primero aborda el cuerpo desde la ciencia y la medicina, con el vestido como estructura que revela lo invisible. El segundo trabaja los cuerpos protésicos y plantea el vestido como tecnología de transformación, extensión y contención. El tercero, ImagologIA, propone una mirada crítica sobre la inteligencia artificial y los sesgos en la representación del cuerpo.
Ese último momento es el más urgente. Los sistemas generativos que hoy producen imágenes de moda a escala industrial fueron entrenados sobre corpus visuales cargados de jerarquías estéticas heredadas. Cuando una industria delega en ellos la producción de su imaginario, no automatiza una tarea neutra: sedimenta un canon. Que una escuela pública convierta ese problema en pasarela, y no en un panel paralelo, es una decisión de método. La crítica se formula en el mismo lenguaje que interroga.
ImagologIA no es una reflexión sobre inteligencia artificial hecha desde afuera: es el resultado de un proceso académico que pasó por el aula, por una convocatoria con reglas exigentes y por el cruce entre diseño e ingeniería. Formación y creación dejan de ser dos cajas del organigrama y se vuelven una sola cosa que camina por una pasarela.
El stand
Durante los tres días de muestra comercial, del 28 al 30 de julio, la institución mantiene un stand en Plaza Mayor, identificado con el número VR060, concebido como punto de encuentro para estudiantes, egresados, empresarios, creativos y aliados del Sistema Moda.
El ingreso al Set de Conocimiento requiere acreditación de la feria. La comunidad pascualina interesada en asistir a la pasarela debe atender la información que la institución publicará en los próximos días.














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