¿En qué se convertirá el trabajo en tiempos de IA?

Con frecuencia, pienso en muchas preguntas que la mayoría de las veces no tienen respuesta o una única respuesta. Una de esas preguntas que me ha rondado por la cabeza estos días es sobre el futuro del trabajo en tiempos de IA e intentaré dar una respuesta a partir de lo que creo y observo, me resistiré a utilizar IA para este ejercicio, también, me retaré a pensar sin citar a autores reconocidos que muy probablemente ya tengan respuestas para este asunto. Obviamente no estoy inventando el agua tibia, ni esta será una verdad absoluta, sólo son pensamientos escritos por alguien que se hace preguntas y que tiene respuestas parcializadas.

Ahora, para entender que va a cambiar es necesario entender cómo hemos concebido el trabajo y qué posición ocupa actualmente en la sociedad. Para ello, me remito a historias de mis abuelos y lo que he percibido en mi entorno. Podría decir que hubo una época inicial, una actual y el futuro, para diferenciar estos tres momentos.

En el momento inicial, los abuelos trabajaban mucho la tierra, de manera manual, muy guiados por el clima, las fases de la luna y su producción muy marcada en la supervivencia, tener para comer y reservar para tiempos de sequía. Tenían gallinas, marranos y vacas y todos en el hogar ayudaban. Un patriarcado muy marcado en el que el hombre llevaba las riendas económicas del hogar y las mujeres se dedicaban al cuidado de los hijos y la administración de la casa. El trabajo era entendido como algo muy sagrado, que debía hacerse con teson para poder obtener buenos resultados y ser gente de bien. Cómo resultado de ese trabajo se recibían cosechas, tierras, dinero, animales, o intercambios por otros enseres. En conclusión, el trabajo era una forma de agradar a Dios, todos apoyaban en el hogar y la distribución de las ganancias era administrada principalmente por el padre.

Luego, empieza a surgir otro momento, uno en el que las mujeres toman mayor protagonismo en el trabajo. Hay mayor industrialización, se tienen en cuenta indicadores económicos, se habla de productividad. En esta época el trabajo se ha convertido en el centro de la existencia, ya no asociado a temas religiosos, sino a temas de realización personal, alcanzar metas. Ya los niños van a las guarderías, padres y madres trabajan jornadas completas y juntos administran las ganancias. Ya no hay gallinas, marranos o vacas en las casas para que garanticen la seguridad alimentaria. La moneda de cambio del trabajo es el dinero, que todo lo puede comprar y vivimos en una constante insatisfacción mezclada con insaciedad, aunque, casualmente somos la sociedad que más poder adquisitivo ha tenido. Ahora, el trabajo en el campo es subvalorado pero, curiosamente, es más tecnificado. Sigue siendo traspasado por la supervivencia y se le añade el poder sostener el estilo de vida ya adquirido.

Con todo esto en mente, no puedo negar que me atemoriza un poco el futuro, porque sé que todo este boom de la IA trae su letra pequeña, una que no hemos alcanzado a dimensionar.

Creo que de fondo el trabajo seguirá ocupando la mayor parte de nuestra vida, que seguirá marcado por la supervivencia y sostenimiento del estilo de vida y que hombres y mujeres seguiremos en el mercado laboral con los niños en las guarderías. Porque las organizaciones no no quieren liberar tiempo para dárselo a sus empleados, sino para que hagan más, y lo mismo aplica con los emprendedores. La riqueza que esto genere tampoco será redistribuida y seguirán habiendo ricos, pobres y la clase media.

Pero si creo que cambiarán ciertas formas, implicará desarrollo de habilidades tecnológicas, capacidades para distinguir la IA de lo humano, razonamiento profundo etc etc etc. Con cierta ilusión, espero que todo ello traiga desarrollo al campo y que podamos producir mejores alimentos; porque no se puede negar que hay cierta democratización con estas herramientas, lo que facilita el acceso y uso por parte de cualquier persona.

En conclusión creo que la concepción de trabajo seguirá siendo la misma, cambiarán las formas en las que lo ejecutamos, desaparecerán trabajos, otros oficios surgirán nuevos y como sociedad nos adaptaremos con todos los daños colaterales que ello conlleva.

Diana Marcela Patiño Osorio

Administradora de empresas de la UdeA con experiencia en procesos de aprendizaje organizacional.

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