La otra mitad tambien vota

Carl Schimtt  definia el concepto de lo político como esa relación “amigo – enemigo”; por su pasado del tercer Reich fue ampliamente criticado y se le resto valor a sus escritos sin mirar si lo que decía tenia en alguna parte algún sentido; hoy con la polarización de la política a nivel mundial podemos ver que si tenía sentido su definición.

Después de las elecciones del día de ayer se vieron reacciones en mi circulo compuesto por gente de ambas corrientes respecto a la falta de comprensión frente a la amplia votación que la contra parte había tenido, una breve explicación desde la opinión propia es lo que procede a continuación.

La polarización ha hecho que los discursos de izquierda y derecha se repitan hasta el cansancio, anulando el centro que es el espacio donde se podrían debatir las diferencias y y similitudes para ver las necesidades del país. Dicho centro, tildado de apátrida, tibio, apático cuando menos ha sido borrado del espectro político por un fenómeno que se puede resumir en esto: la posición política en cualquiera de los dos extremos es una cuestión de identidad, por lo que cualquier ataque es visto como un ataque a la integridad propia y por lo tanto se realizan defensas viscerales, como de supervivencia, sin mirar…

Ambos extremos son los pedestales de una hemiplejia de superioridad moral que impide ver algo bueno en el otro o algo malo en el propio; un fenómeno que para la segunda elección de Santos se empezó a ver y todo producto de una cosa: hubo segunda vuelta y no había una abismal diferencia entre ganador y segundo.

Después de dichas elecciones no había una legitimidad en las urnas para ignorar a la contraparte, Santos intento integrar ambas partes combinando el acuerdo de paz con el ingreso de Colombia a organizaciones de comercio y la construcción de las 4G. pero el gobierno siguiente solo se vanagloriaba de haber ganado las elecciones por estrecho margen valga la aclaración y que iba a destrozar el acuerdo de paz. Con Petro fue algo similar, decidido a dar borrón y cuenta nueva arrancando de cero cosas que requerían mejoras, pero no un plumazo y básicamente hizo lo mismo que el anterior, es decir, le restregó su victoria en la cara a la oposición por 4 años.

Creo que si alguien es elegido es para ser el presidente de todos los ciudadanos y no solo de sus votantes; cuando te elige la mitad del país debes mirar las necesidades de la mitad que no voto por ti, mirar al programa del candidato del frente es una buena estrategia para continuar con tu programa al terminar el periodo presidencial, pero, ha sido y todo apunta que será una oportunidad para bloquear desde la arrogancia y no para entender que necesitamos. Los lideres de izquierda y derecha se han rodeado de aduladores inútiles que nunca les cuestionan, y cada que alguien de a pie cuestiona una política de algún gobernante es tildado de mamerto o fascista de manera inmediata; un ejemplo a recordar, lo que paso con los hipopótamos, es decir que, hay un problema ambiental que requiere que la especie invasora no este, ante esto el gobierno anuncia su exterminio y este problema pasa a ser algo que en la guerra fría nunca hubiera sido relevante por que no era un tema de izquierdas o derechas. La ecología ha sido un problema de economía y no de política, la política que se critica al capitalismo en minería olvida que China quema mas carbón que nadie y que la Rusia soviética seco el mar de Aral para sembrar algodón; es decir, nada que envidiar a una minera Canadiense.

Mas ejemplos de esto es por ejemplo cuando Petro quito el subsidio a la gasolina; increíblemente la derecha estaba en contra de dicha medida y la izquierda a favor; o cuando el actual gobernador de Antioquia anuncio que iba a usar un impuesto o tasa para dar un subsidio de alimentación; adivinen que: la izquierda en contra y la derecha a favor.

Es decir, que en el país que estamos no importa que se diga o que se haga, sino quien lo dice o quien lo hace; como paso con Schimtt que se critico por quien era y no por su definición de política acá los amigos y enemigos olvidan que lo importante es solucionar los problemas del país y no dejar de lado la crítica y la vigilancia las acciones a los servidores públicos que elegimos por cuatro años solo por que la oposición nos desagrada. Esperemos que esta lección sea recogida por el nuevo gobierno (lo dudo) y no se dedique a destruir sino a solucionar. Al olvidarse de la mitad del país se olvida que esa mitad también vota.

Kevin Lemmel

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