
“Petro en estos cuatro años se dedicó a gobernar sólo para una mitad y a posteriori esto le costó, así haya sido por muy poco, la continuidad de su proyecto político”.
Por fin terminaron las elecciones en Colombia para escoger presidente de la República, así como los escrutinios -que son la validación final por parte de jueces y notarios de que los resultados dados en el preconteo coinciden con la votación original-, que confirman a Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia a partir del 7 de agosto. Fue la votación más reñida en la historia electoral de Colombia. El “Tigre” ganó por menos del 1%. Antecedentes de elecciones ajustadas están las de Samper Vs Pastrana que ganó el candidato del Partido Liberal por poco más del 2% y la de Rojas Pinilla Vs Misael Pastrana que ganó el conservador por un porcentaje similar.
¿Realmente el país queda tan dividido como lo reflejan estas elecciones? El mapa de cómo votó Colombia muestra que De la Espriella ganó en el centro del país y Cepeda en la periferia y en la mayoría de las regiones dominadas por grupos criminales.
Cepeda logró, extrañamente, para la segunda vuelta presidencial, obtener el 100% de los votos en mesas electorales de municipios ubicados en Nariño. Un hecho sin precedentes pero que corrobora la tesis del “voto fusil”, es decir, personas que se vieron presionadas por parte de grupos armados ilegales a votar por el candidato del Pacto. Eso explica también, como lo menciona El Tiempo (ver) y El Colombiano (ver) por qué el ya excandidato logró ganar en 102 de los 139 municipios catalogados en riesgo extremo electoral.
Esa tesis se sustenta en investigaciones del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga que explican por qué Cepeda, en menos de tres semanas, logró quintuplicar la votación en varios municipios como Campamento, Antioquia, pasando en primera vuelta de 426 votos a 2.136 votos en segunda vuelta que a posteriori le permitió recuperar más de 3 millones de votos.
No hay duda de la presión que ejercieron grupos criminales sobre la población vulnerable para que votaran por Cepeda y darle continuidad al actual gobierno con el cual se han expandido y fortalecido sus negocios de narcotráfico. La Universidad Eafit publicó recientemente un estudio que muestra que la cocaína es hoy el principal producto de exportación de Colombia superando al petróleo, café, bananos y aguacate.
No es cuento. Caracol Televisión reveló esta semana las facilidades que le dio el gobierno Petro a grupos como el Clan del Golfo para que ejercieran sus actividades ilícitas. El gobierno se comprometió a entregarle información de inteligencia del ejército, a no combatirlos, a suspender órdenes de captura, entre otras peticiones que los ponía en el mejor de los mundos, supuestamente para lograr la Paz Total que fracasó y por el contrario deterioró la seguridad de buena parte del país.
Por supuesto que el país está polarizado -y eso hace más complejo desarrollar políticas que beneficien a la población en general-, pero buena parte de esos tres millones de votos que recuperó Cepeda fue por la intimidación de los grupos al margen de la ley donde ciudadanos se vieron obligados a votar por un candidato que quizá no les gustaba pero que, de no hacerlo, verían en riesgo su vida o a verse desplazados como le pasó a una familia de Caquetá que le hacía campaña a De la Espriella.
La campaña ya terminó y Colombia se consolida como un país democrático y con uno de los mejores sistemas electorales del mundo por su confiabilidad y agilidad en la entrega de resultados.
De la Espriella tendrá como reto gobernar para todos los colombianos como lo mencionó en su discurso, sin revanchismo, llevando seguridad y prosperidad para todos. Justamente lo que no hizo Petro en estos cuatro años, que se dedicó a gobernar sólo para una mitad y que a posteriori esto le costó, así haya sido por muy poco, la continuidad de su proyecto político.
*Mis artículos no representan a mi empleador.













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