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“Siempre es más prudente dudar de la realidad de lo que no parece absurdo”
“La única posesión que satisface es la de una idea inteligente”
“La religión es lo único serio, pero no hay que tomar a lo serio toda declaración del homo religiosus”
Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Cofundador de la Universidad de los Andes (1913-1994)
EL DESCUBRIMIENTO (TARDÍO) DE UN CLÁSICO
En mis ya casi cuatro años de haber abrazado el liberalismo y la libertad de pensamiento como modus vivendi he redescubierto que no solamente la pobreza económica -que no era tanta en esa época, era la tonta esperanza que las fuerzas políticas me iban a mantener en vez de haber trabajado en mi propia cuenta como ahora, pero en condiciones mucho mejores desde lo vivencial-, sino los prejuicios los que nos apartan de lo valioso que nos presenta la vida frente a nuestros ojos a través de las experiencias de los viajes, del descubrimiento de uno mismo, del diálogo con seres humanos y conocer entornos aún radicalmente distintos y contrarios a nuestras costumbres habituales (lo que en el actual lenguaje de autoayuda y emprendimiento se llama la “zona de confort”).

Cartel de la adaptación al cine de la novela “Cóndores no entierran todos los días” (1974) de Gustavo Álvarez Gardeazabal, por Francisco Norden (1990) e imagen de una escena con su protagonista Frank Ramírez que encarna al antagonista principal León María Lozano. Foto: Proimágenes Colombia/RTVC Play
Y eso fue lo que hizo que leyera doce años después, otra gran obra maestra del escritor de la ciudad de Tuluá Gustavo Álvarez Gardeazabal La misa ha terminado. Un libro que simplemente toca mi sensibilidad y que ahora, que la vida a las malas me hizo comprender lo que debí tener presente en eso que los demás ven en mí -y eso los incluye a ustedes-, una inteligencia que cuando veo los resultados de mi vida, y a donde llegan muchas estrellas de redes y escritores sin talento, francamente me considero el más ignorante de todos los aspirantes a analistas de opinión que tienen los medios digitales de Colombia.
Los recuerdos que tengo de lo que escuché de este libro, es que mi gran amigo, el abogado de la Universidad Católica y periodista William Calderón cortó amistad para siempre por este libro con el maestro Gardeazabal, además de toda la moralina frecuente en esa época sobre un libro que hiere susceptibilidades en un país que fue tremendamente dominado por una doble moral confundida con la lealtad a las bases sociales y culturales indiscutibles que el cristianismo ha dado a Occidente y al mundo hispánico al que pertenecemos. Pero hasta ahí.
Obviamente ví esa maravillosa adaptación al cine de Cóndores no entierran todos los días (1971) de Francisco Norden (1990) en varias ocasiones, sobre todo ingenuamente guié mis comportamientos políticos sectarios de los personajes antagónicos de la película cuando me hice en 2010 miembro del Partido Conservador Colombiano, antes que mi lucha contra el terrorismo universitario y los paros del 2011 hiciera que mi lugar feliz, seguro y mi casa de retiros fuera el solar del campus de mi amada Universidad Externado de Colombia como lo es hasta el día de hoy. También ví en la biblioteca de mi tío El bazar de los idiotas (1974) que sería adaptada a la televisión en 1983, que leí como hasta una tercera parte, y el tema de los bobos que hacían milagros y el tema del homosexualismo solapado de muchos personajes y la normalización de términos que no entendía de niño pero que, a su manera era una advertencia para desconfiar de la amistad de los hombres adultos como cacorro, dañado, entre otros.

Gustavo Álvarez Gardeazabal, escritor, periodista, abogado y político vallecaucano. Foto: Radio Nacional de Colombia
SIAL PIGMALIÓN LLEGA A LA TRASCENDENCIA
Desde que en la FILBO 2023 trabajando como reportero para una emisora digital bogotana conocí a Basilio Rodríguez Cañada, me dí cuenta que ese éxito sostenido que he visto con mis propios ojos cada vez que hasta la actualidad he cubierto esta gloriosa feria cultural, se basa en ese olfato de saber cuando hay algo que vale la pena, en ese tener duende andaluz que aplica a todas las hispanidades, y que es esa intuición de saber separar la paja del trigo. Y la mayor demostración, aparte de lo que he podido leer y reseñar para este medio, es sin duda alguna la reedición a nivel internacional en España de La misa ha terminado.

Vista aérea del campus de la Universidad Autónoma Latinoamericana-UNAULA en Medellín, Antioquia. Foto: Página web institucional UNAULA
Pero que sea el mismo maestro Gardeazabal quien presente en su prólogo a la edición los sentimientos y opiniones sobre este gran proyecto hecho realidad:
“Cuando hace ocho años la editorial de UNAULA, la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín, se atrevió a publicar esta novela, el estruendo fue mayúsculo pero se cerró sobre sí mismo. Haber llegado a vender un poco más de veinticinco mil ejemplares en el reducido mercado del libro colombiano los hizo ver cortos en sus estructuras comerciales y, como nunca he tenido agente literario, ni a ellos ni a nadie se les ocurrió proyectarla fuera de Colombia. Menos a España, en donde ahora cincuenta años me abrí paso con mi hoy icónica novela Cóndores no entierran todos los días, ganadora del Premio Manacor en 1971 y editada por Joseph Vergés en Destino y publicada y estudiada y leída una y mil veces por los estudiantes de colegio de bachillerato de mi país. Al año siguiente, haciendo poco a poco el camino de Barcelona, me abrí paso con Dabeiba, finalista del Nadal de 1972, cuando lo ganó Requena. Dos años después, Editorial Destino pretendió publicarme El bazar de los idiotas, donde un par de idiotas hacen milagros solo cuándo se masturban, pero la férrea aunque agonizante dictadura de Franco vetó el libro con sus omnipotente censura y mis ambiciones de seguir siendo partícipe del mundo editorial español quedaron truncas. Vergés me colocó lleno de mil recomendaciones con Plaza y Janés Editores que acaban de abrir negocios en mi país y me quedé allí, convirtiéndome cada vez más en un escritor provinciano que pasó de ser muy protegido por ellos hasta que los negocios editoriales europeos fueron pasando de una mano a la otra y mientras nuestro nombre se empequeñecía en la gigantescas (sic) editoriales que se fueron quedando con todo, no olvidé el oficio ni dejé de tener muchos lectores pese a no tener espacio alguno en los anillos exteriores de la literatura.
Ahora vuelvo, a los setenta y siete años, a estar en las vitrinas y estanterías de los lectores españoles. El mundo ha cambiado tanto como el sistema de mercadeo. Hay algunos detalles que ya se nos han olvidado y hay temas que ya no vale la pena tratar porque dejaron la eternidad en la primera curva del camino. Pero el tema central de La Misa ha terminado se ha crecido, ha conseguido estar siempre en primera fila y hasta se ha constituido en un programa a investigar para los próximos años en todos los países donde la Iglesia católica ha sentado por siglos sus reales. El libro, dedicado a la memoria del novelista Fernando Molano, muerto con olor a sida cuando acababa de abrir las puertas de la fama, describe la llegada de varios provincianos al seno de la iglesia católica, y de las nada ortodoxas estrategias para subir en la jerarquía eclesiástica. Como ellas siempre han existido y cada día se demuestra más y más que siguen siendo usadas desde el Vaticano hasta el más humilde obispado de la Patagonia, su temática ni pierde vigor ni pierde vigencia”.
FICHA TÉCNICA

“La misa ha terminado” de Gustavo Álvarez Gardeazabal en el catálogo virtual de SIAL Pigmalión. Foto:SIAL Pigmalion
Detalles del libro
Peso 0,700 kg
Páginas 238
Encuadernación Rústica
Idioma Castellano
ISBN 9788418888885
Año de publicación 2022
Sobre el autor
Álvarez Gardeazábal, Gustavo
El colombiano Gustavo Álvarez Gardeazábal (Tuluá, 1945) se graduó en Letras en la Universidad del Valle en Cali en 1970. Fue doctorado honoris causa en Literatura por la misma universidad en 2011 y en Derecho por la Uceva en 2021. Es autor de una serie de novelas, exitosas muchas de ellas, que giran alrededor de su tierra vallecaucana, entre las cuales se encuentran Cóndores no entierran todos los días, El bazar de los idiotas y El Divino, llevadas al cine y la televisión y traducidas a varios idiomas. Fue concejal de Cali y Tuluá, diputado a la Asamblea, alcalde popular en dos oportunidades en su ciudad natal y gobernador del Valle a más de inolvidable catedrático en las aulas universitarias. Vive retirado en su finca a orillas del Cauca, rodeado de centenares de orquídeas, gansos y patos, publicando diariamente en podcast, y muchos diarios que la reproducen, una columna de opinión que lo mantiene vigente y le ha hecho ser inmensamente respetado por sus múltiples lectores y oyentes.
Descripción
Cincuenta años después Gardeazábal vuelve al escenario literario español, donde en 1972 fue finalista del Nadal y ganó el Manacor con su ya inmortal Cóndores no entierran todos los días. Lo hace ahora parapetado en las escandalosas páginas de La misa ha terminado, obra que cuando fue editada en Colombia batió récords de ventas y armó polvareda. No es una novela común y corriente. Es un monumento literario que narra con facilidad atrayente y un desparpajo irritante la increíble historia del cura Rangel, un sacerdote libertino de pueblo que asciende vertiginosamente en la carrera eclesiástica hasta llegar a ser cardenal y votar en el cónclave y, paralela a ella, la del padre Antonio Viazzo, un jesuita argentino, ortodoxo como el que más, que compite con él en la selección final del papado. Mientras Rangel va subiendo las escaleras de la Iglesia libidinosamente hasta pasearse victorioso por los vericuetos vaticanos abusando de su morbosidad, haciendo el amor con altos prelados que lo van promoviendo, Viazzo despierta toda su homofobia para convertirse en su enemigo y salvar a la Iglesia de las redes de la lujuria.
En La misa ha terminado es difícil distinguir entre la ficción y la realidad, algo común en la novelística de Gardeazábal, pero en esta novela, más que en las anteriores, la imaginación se mezcla tan bien con lo que en verdad ocurrió que todo se asume como cierto, lo que despierta la fascinación del lector, que a medida que avanza siente que descubre secretos sobre la institución más enigmática del mundo: la Iglesia católica.













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