El riesgo del cortoplacismo

“Las medidas populistas no nos deben impedir ver sus riesgos para el futuro del país”.


El populismo es populismo porque se vale de causas blancas -esas con las que nadie estaría en contra-, para atornillarse en el poder. Populismo era lo que implementaban los romanos con su pan y circo. Así la plebe no se rebotaba frente a los malos manejos administrativos y abusos de quienes lo ostentaban.

En el último año del gobierno Petro y apelando a su innegable sagacidad política, este ha implementado causas blancas y a la vez populistas para aceitar la maquinaria de la campaña de Iván Cepeda quien busca ser su sucesor y continuar con su legado.

Aquí algunas: 1) Aumento del salario mínimo a 2 millones de pesos teniendo un incremento del más del 20%; 2) Aumento del subsidio para los adultos mayores pasando de $80.000 a $225.000; 3) Reducción del precio de la gasolina después de haberla aumentado al doble en su inicio de gobierno.

Otra más: reducción a 700 pesos el precio de los 7 peajes que hay en las Autopistas del Café que conducen de Medellín al Eje Cafetero y Valle del Cauca. En promedio, cada uno de esos peajes cuestan más de 15 mil pesos (sí me parece exagerado que haya 7 peajes en un tramo que de 250 kilómetros. Se encuentra uno un peaje cada 35 kilómetros) ¿Quién puede estar en contra de estas medidas?

¿Quién puede estar en contra de que la gente tenga mayor salario? ¿Quién puede estar en contra de que los adultos mayores tengo un ingreso mayor para una vejez más digna? Y, ¿quién puede estar en contra de que se bajen los precios de la gasolina?

Casi nadie está en contra, el problema de fondo es que se han implementado sin que el Estado cuente con los recursos suficientes para implementarlas y en el caso del salario mínimo, trasladándole la carga a las empresas que son las que generan la mayoría de empleo en el país.

En los últimos 4 años la deuda del ejecutivo en cabeza del presidente Petro ha crecido $386 billones y con las tasas más altas desde hace 20 años. Si el país está en déficit fiscal ¿qué tan sostenibles son los subsidios y los beneficios sociales que propone el actual gobierno?

En cuanto al aumento del mínimo hay empresas que lo han asumido, pero la mayoría: pequeñas y medianas se han visto obligadas a reducir el personal porque las cuentas no les cuadran.

Además, por cuenta del aumento del salario mínimo, subieron productos de primera necesidad, la plata -que en teoría se aumentó-, ahora vale menos porque todo se encarece y quienes ganan poco más del mínimo pierden capacidad adquisitiva.

Los aumentos de los salarios se deben concertar con las empresas quienes son las que pagan y a la vez tener en cuenta las cifras de inflación y así tomar decisiones objetivas e informadas que no perjudiquen el futuro del país y de las personas en el largo plazo. Que no sea pan para hoy y hambre para mañana, dice el refrán.

Este tipo de medidas populistas se implementaron en países como Venezuela. Chávez cautivó a las bases populares del país haciendo aumentos históricos del mínimo, dando subsidios por doquier, pero que en el mediano y largo plazo fueron insostenibles, la plata venezolana dejó de valer y su población pasó de ser una de las más prósperas de América Latina a una de las más miserables con miles de venezolanos huyendo de su nación.

Las medidas populistas no nos deben impedir ver sus riesgos. Por sentido común, todos esos “regalos” del actual gobierno a las bases populares tienen un costo, el dinero y la economía no se crea ni se sostiene con discursos ni por arte de magia, se sostiene trabajando y fortaleciendo el aparato productivo; cuando esto no ocurre y así se dan este tipo de gabelas como en este gobierno, en algún momento la economía, incluida las gabelas, van a colapsar porque se están sosteniendo a punta de deuda.

Aún estamos a tiempo de reconducir por un mejor camino el país.

 

*Mis artículos no representan a mi empleador.

 

 

José María Dávila Román

Comunicador Social - Periodista de la UPB con Maestría en Gerencia para la Innovación Social y el Desarrollo Local de la Universidad Eafit. Creo que para dejar huella hay que tener pasión por lo que se hace y un propósito claro de por qué y para qué, hacemos lo que hacemos. Mi propósito es hacer historia desde donde esté, para construir un mundo mejor y dejar un legado de esperanza y optimismo para los que vienen detrás. Soy orgullosamente jericoano.

Nota al pie: El columnista tiene o ha tenido vinculación laboral con la minera AngloGold Ashanti. 

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