El libro “Memorias plurales: trayectorias de organizaciones de víctimas del conflicto armado en Caldas (Colombia)” (2024) producto de investigación del proyecto REMAR y publicado por la prestigiosa Editorial de la Universidad de Caldas, contiene un arduo trabajo de sistematización del trabajo de las organizaciones sociales de víctimas del Conflicto Armado en el departamento de Caldas, donde a su vez se hace un acercamiento si se quiere, sociológico y antropológico de los ejercicios de reparación simbólica, reconstrucción y cambios del tejido social, todo en el contexto anterior a la Ley 1488 de 2011 -Ley de Víctimas y Restitución de Tierras-. Un documento valioso y que de una manera amable, esquemática y concreta tanto para iniciar el camino hacia la investigación o aprendizaje de la construcción de paz como para simplemente documentar la memoria histórica de nuestras realidades desde las regiones, algo que sin duda es muy necesario. Y también para acercarnos a la producción científica femenina en Colombia. 170 páginas de profundidad y una nueva construcción de cultura interior.
“Pensamiento maduro es el que no olvida que todo se pudre”
“El historiador debe atenerse a lo probable, sin cerrarse a lo imposible”
“El alma es hiedra para muros de piedra, no prende en paredes de cemento”
Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Cofundador de la Universidad de los Andes (1913-1994)
SOBRE LAS AUTORAS
Este trabajo ha sido realizado por tres docentes investigadoras destacados en el campo de las ciencias sociales en Colombia: Beatriz Nates Cruz, doctora en Ciencias políticas y Sociología (homologado Antropología), posdoctora en Estudios Territoriales comparados, Profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanas y el Departamento ANTROSOC, Universidad de Caldas; Hellen Charlot Cristancho Garrido, profesora asistente del Departamento de Historia y Geografía de la Universidad de Caldas e investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanas (ICSH) y del grupo de investigación Territorialidades. Doctora en Geografía de la Universidad Estadual Paulista Julio de Mesquita Filho (Brasil); y Diana Rico Revelo, profesora asociada del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte e investigadora del Grupo Conflictos y Posconflictos desde el Caribe. Doctora en Procesos Políticos Contemporáneos de la Universidad Santiago de Compostela-USC (España) y actualmente editora general de la revista NOVA ET VETERA de la Escuela Superior de Administración Pública ESAP, pionera en las publicaciones científicas especializadas en Derechos Humanos, Construcción de Paz y teoría crítica social.
CONSTRUCCIÓN DE UNA TEORÍA TERRITORIAL DE LA RECONCILIACIÓN
El valor más importante de esta publicación confluye en varios puntos. En primer lugar su actualidad frente a las discusiones que ahora más que nunca en los tiempos políticos en que nos encontramos toman vigencia sobre los caminos académicos, sociales e institucionales para la construcción de paz en Colombia, como un compromiso obligatorio de la sociedad, el Estado y las comunidades.

Seguido a esto, y de acuerdo a los cánones del deber ser en las ciencias sociales, sobre todo con el acervo colombiano derivado de nuestro contexto diverso que aún falta muchísimo por explorar, hace falta la visibilización de la producción académica en cuanto a memoria histórica no solamente del conflicto armado, sino en general de las diferentes facetas y épocas de la historia colombiana, donde la metodología y las narrativas ni siquiera pueden considerarse como centralistas o bogotanas, sino ceñidas a un lenguaje específico y unas categorías hegemónicas que aún conservan narrativas no sé si coloniales, pero sí que aún son clasistas intelectualmente hablando de nuestras diversidades culturales y el uso de categorías narrativas diferentes.
Así lo considera en su prólogo el profesor Carlos Vladimir Zambrano de la Universidad de Cadiz (España), donde rompe con la tradición de los prólogos prescindibles y de los prólogos introductorios, para pasar a ser de los necesarios para entender el sentido del gran aporte que las autoras realizan al estudio de la construcción de paz.
Zambrano acerca de la definición de reconciliación deja entrever dos aspectos fundamentales para comprenderla -muy útiles en estos tiempos donde en Colombia cada gobierno reinterpreta la legalidad del Acuerdo Final y se desgasta en guerras mediáticas, pero incumple su deber con las comunidades-:
“Lo primero, es que la reconciliación no va de mandato ineludible para firmar una eficaz solución de un conflicto; tampoco de exigencia puesto que es legítimo no querer reconciliarse aún después de haber recibido alguna reparación; solo es posible la reconciliación paso a paso, de acuerdo en acuerdo, de compromiso en compromiso, porque es un proceso de retorno progresivo, más que gradual, a la comunidad después de que ella fuese debilitada por el conflicto y tendrá que realizarse paciente, local y consuetudinariamente. Paz-siente-mente, por lo que estas tres palabras evocan como condición para reconciliar; localmente porque lo que se reconcilia está en contexto y circunscrito a alguna particular circunstancia de lugar; consuetudinariamente, porque cada paso, acuerdo o compromiso fija unas reglas y crea un orden que deberá ser seguido si se pretende un retorno a la convivencia en comunidad.
Lo segundo, es que la reconciliación es un proceso dinámico de cambio que forma y articular acuerdos que presuponen a las identidades colectivas y les fijan horizontes de actuación y desenvolvimiento, más en la línea de Chantal Mouffe que en la de Paul Ricoeur porque para ella las identidades son resultados de los movimientos sociales y sus avatares, en cambio para él son la subsanación lógica de un pasado en un tiempo futuro, aunque es cierto que proyecta razonablemente, la idea según la cual la reconciliación puede ser pensada como impulso de la memoria que otorga a las víctimas la posibilidad de seguir construyendo comunidad, transformado la “guerra de memoria en memorias justas”. De ahí que las autoras se pregunten “¿Dónde está la reconciliación?-y, a renglón seguido, se respondan-”… en las relaciones y la cooperación”. situadas territorial y comunitariamente”
y concluye con la siguiente invitación a leer:
“Lo dicho, este libro debería ser leído de principio a fin y se invita a hacerlo sin temor a equívocos. Ha sido considerado por lo que dice, por lo que podría significar y por el alma investigadora de las autoras (el formalismo científico lo primero que suele desplazar es lo relativo al espíritu científico, como si éste fuese mera subjetividad sin potencia estructurante). Cosechará buenos frutos quienes puedan leer este libro por tales consideraciones y quienes dialoguen con él por lo que dice de la territorialización de la memoria, por lo que significa para la reconciliación el reconocimiento de las acciones de las organizaciones de las víctimas, y por el esfuerzo por esbozar una teorización territorial de la reconciliación que es su alma, la cual mucha falta hace y buen provecho tenga”.













Comentar