Santa Marta 2026: el mundo se reúne para decirle adiós a los combustibles fósiles… y Colombia está al frente

En medio de la agitación electoral que acapara titulares y redes sociales, esta semana se celebra en Colombia un evento que merece estar en el centro de la atención nacional: la Primera Conferencia Internacional para Acelerar la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles.

Desde Santa Marta, la “Perla de América”, más de 45 países, más de mil organizaciones, ministros, científicos y representantes del sector privado se reunirán entre el 24 y el 29 de abril para hacer algo inédito: sentarse juntos a discutir, de manera concreta y sin rodeos, cómo dejar atrás el petróleo, el gas y el carbón de forma coordinada y justa. No es otra cumbre de promesas. Es la primera vez en la historia que el mundo se reúne específicamente para hablar del “día después” de los fósiles.

Que Colombia lidere este encuentro tiene un peso simbólico enorme. Por primera vez, un país productor de hidrocarburos y carbón asume el rol de anfitrión de la conversación global sobre descarbonización. Y lo hace, precisamente, en la ciudad que históricamente ha vivido de la exportación de carbón. El contraste es poderoso y el mensaje, claro: ha llegado el momento de cambiar de rumbo.

El secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), Simon Stiell, lo ha definido con precisión: esta transición es “la mayor transformación económica del siglo XXI”. El planeta ya está 1,2 °C más caliente que en la era preindustrial. Si no actuamos con urgencia, superaremos los 2 °C y enfrentaremos consecuencias irreversibles: olas de calor más letales, huracanes más intensos, sequías prolongadas, pérdida de hielo polar, subida del nivel del mar y colapso de ecosistemas enteros.

El gran reto de Santa Marta no es solo reunir a tantos actores. Es que las conclusiones no queden en papel. Deben traducirse en respuestas claras y acciones concretas. Y aquí la buena noticia: varios países ya están demostrando que es posible.

El Reino Unido cerró su última planta de carbón en octubre de 2025 y hoy genera más del 50 % de su electricidad con energías renovables. Fue la nación que inventó la Revolución Industrial basada en carbón… y la primera en despedirse de él. Portugal se declaró libre de carbón en 2021 y obtiene más del 60 % de su energía de fuentes renovables (eólica e hidroeléctrica). Dinamarca lidera el ranking mundial de penetración de eólica y solar. Suecia, Austria, Bélgica e Irlanda ya eliminaron por completo el carbón de su matriz energética. Chile y Grecia figuran entre los diez países que más rápido han reducido su dependencia del carbón en los últimos ocho años, según el World Resources Institute. Chile, en particular, pasó de una fuerte dependencia del carbón a un boom de energía solar y eólica en el desierto de Atacama.

Estos ejemplos demuestran que la descarbonización no es un lujo de países ricos ni un freno al desarrollo: es una oportunidad económica real que genera empleo, reduce costos energéticos a largo plazo y protege la salud pública.

Colombia tiene ahora la oportunidad histórica de no solo ser sede, sino de liderar con el ejemplo. Los desastres climáticos (inundaciones, incendios forestales, sequías) ya restan puntos al PIB mundial y golpean con fuerza nuestra economía, nuestra agricultura y nuestro turismo. La pregunta que queda flotando en el aire de Santa Marta es sencilla y urgente: ¿estamos presenciando el principio del fin de la era del petróleo… o solo otra foto bonita?

El cambio es ahora. Y Colombia, desde la Perla de América, está liderándolo.

Mauricio Correa Taborda

Trabajador Social, Comunicador Social Periodista. Especialista en Estudios Políticos. Magíster en Gobierno. Candidato a doctor en Estudios Políticos

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