“Estos acuerdos invitan a enfocar nuestra energía en nuestros propósitos, en nuestra felicidad y camino”.
Los Cuatro Acuerdos Toltecas parecen sencillos, pero realmente son poderosos y cargados de mucho significado para vivir en coherencia, felicidad y armonía. Estos cuatro acuerdos los popularizó el escritor mexicano y descendiente de toltecas Miguel Ángel Ruiz con su libro “Los Cuatro Acuerdos”.
Comparto completamente los planteamientos de estos que para resumirlos son:
- Sé impecable con las palabras.
- No te tomes nada personal.
- No supongas ni adivines.
- Da siempre lo mejor que tengas.
Antes de leer el libro creía que el “Ser impecable con las palabras” era exclusivamente cumplir las promesas y compromisos que asumíamos, pero tiene una connotación más amplia. Es ser conscientes de las palabras que utilizamos para dirigirnos a las personas, a nuestros seres queridos e incluso a nosotros mismos. Las palabras que decimos no son inocentes, tienen mucho significado del que muchas veces no somos conscientes, por eso es importante tener consciencia de las palabras que decimos y de cómo nos dirigimos a los demás y que ojalá sea siempre con impecabilidad.
Hay palabras que tienen cargas negativas pero que las adoptamos desde que estamos niños porque se las escuchamos a nuestros padres -de esa manera somos domesticados como lo menciona Ruiz en su texto-, y nuestros padres seguramente las aprendieron de sus padres y nunca hicieron conciencia del uso de esas palabras negativas empleadas con sus seres queridos en formación -no rompieron esas creencias-.
Para poner un ejemplo, muchos padres de familia cuando se enojan con sus hijos pequeños y están irritados les dicen cosas como “pendejo tan bobo”, o cuando les explican algo y estos no entienden, les dicen brutos o atembados. Estas no son palabras impecables y con ese lenguaje, estamos, como padres descalificando a nuestros hijos, asimismo, estamos sembrando en su conciencia sentimientos de inseguridad y temor; porque con las palabras les estamos diciendo que no son aptos para este mundo, que son bobos y brutos; y que cuando crezcan probablemente van a replicar ese comportamiento con sus hijos, así como lo hicieron sus padres con ellos.
Ser impecable con las palabras significa construir con la palabra. Claro que es válido realizar críticas, pero de manera constructiva y propositiva.
Pero como en el mundo estamos, y no todas las personas están dispuestas a ser impecables con las palabras es que no debemos tomar todo lo que nos digan de forma personal, tanto lo positivo -como las adulaciones-, como lo negativo. Si tenemos confianza en nosotros mismos no tenemos por qué darle tanta importancia a lo que digan externos. Es un acuerdo que nos permite vivir de manera más liviana sin tener la carga de tener que agradar a los demás. Los más importante es que nos gustemos y agrademos nosotros mismos, por supuesto, sin hacerle daño a otros.
Estos acuerdos invitan a enfocar nuestra energía en nuestros propósitos, en nuestra felicidad y camino, por eso hablan de no hacer suposiciones -sobre todo de personas-, si tenemos dudas, lo mejor es preguntar directamente y no dar nada por hecho; asimismo, nos invitan a dar siempre lo mejor en cada tarea que emprendamos, que nos acostemos siempre al final del día con la tranquilidad de que hemos hecho lo mejor que hemos podido.
Cuatro Acuerdos que si los volvemos hábitos no sólo nos permitirán ser unas mejores personas sino una mejor sociedad, una que confía en el otro y que da lo mejor de sí para construir un mejor futuro en el que haya oportunidades para todos.
*Mis artículos no representan a mi empleador.













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