¡Muchas gracias Juan Carlos!

Juan Carlos Pinzón como embajador de Colombia en los Estados Unidos. Foto: Colombia Check

Si algo no cuadra con mi personalidad es la lagartería (que en lenguaje castizo se utiliza una palabra un poco más fuerte que no utilizaré aquí por respeto a mí mismo y al espacio donde escribo). Nunca, ni siquiera a Alejandro Ordoñez le escribí una palabra de agradecimiento por trabajar en su campaña -de la que no tengo los mejores recuerdos, ni yo ni mi bolsillo-. Pero no quiero que ruído de la despedida del ex ministro, diplomático y mi candidato presidencial Juan Carlos Pinzón de la vida política tenga el ruido y el eco de las conjuras que surgieron frente a la natural hipocresía que rodea a los círculos de poder y a los entornos de esos círculos  -llenos de lagartos, zorras y ratas- hasta donde llegan los áulicos de poder. El deber de cualquier persona decente es ser agradecido con esos seres humanos que llegan y aportar, por su naturaleza desde grandes cambios y transformaciones a tu vida, hasta simplemente un rato de alegría, que puede hacer la diferencia. Por eso esta columna, de gratitud, a alguien, que espero, tenga la cercanía alguna vez de llamar “amigo” más allá de cualquier interés de poder.


“Los ricos no son inofensivos sino donde una aristocracia los desdeña”

“No debemos emigrar sino conspirar”

 

“El pueblo no es necesariamente vulgar.

Ni siquiera en una democracia.

Las clases altas de una democracia, en cambio, lo son necesariamente, porque si sus miembros no lo fueran no hubieran ascendido en una democracia”.

 

“Las minorías que se vuelven mayorías  siguen creyéndose valientes”

 

Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Cofundador de la Universidad de los Andes (1913-1994)

COLOMBIA DEFINITIVAMENTE DESPRECIA LA CULTURA Y LA DECENCIA EN EL PODER

¿Será un trauma colectivo y genético por las malas presidencias de Marroquín y de Urdaneta?

¿Será una respuesta al caos de Bogotá por la subida de los alternativos desde el 1 de enero de 1995?

¿Será ese mal aprendizaje que a través de tantas décadas de televisión y películas de cultura estadounidense, se nos quedó el desprecio hacia los “nerds” que tiene la clase media en ese contexto debido a que como aún los pobres de allá no les toca una realidad tan mezquina y fuerte como en América Latina, y por eso, pese a que en la Potencia aún del Norte haya cinco mil universidades, la mayoría de sus estudiantes son extranjeros o gente de las clases media alta y alta?

¿Será que Colombia está condenada a su suerte de ser gobernada por élites que la desprecian?

¿Nuestra vocación es perder el tiempo? ¿Somos capaces de asesinar a un candidato con las palabras y las balas, pero incapaces de sacar malos gobernantes del poder o desterrar a los ladrones y abusadores sexuales de las calles y el transporte público? (Sí, hoy 9 de marzo cuando redacto esta columna he visto la escena de indiferencia social y asco en mis quince años de usuario de Transmilenio?

Podría utilizar cinco mil columnas como estas para mostrar la clase de porquería de sociedad que tenemos. Lo vulgares, mediocres, fatuos y cochinos que somos y que tal vez, no sea tan cierto el lema de Juan Carlos al decir que este país merecía algo mejor que su propia miserableza de alma.

EL RÉGIMEN NO TIENE AMIGOS: TIENE FICHAS 

Como gomezdaviliano siento dolor en el alma por haber, digamos comenzado con el pie izquierdo mi primera charla con la doctora Emilia Restrepo, actual rectora del CESA y nieta del maestro Gómez Dávila. Mi motivo fue reclamar por el patrocinio de un espacio para el establecimiento empresarial colombiano muy afín a la fundación de esa institución -con el pregrado más costoso de Colombia en Administración de Empresas superior incluso a la Universidad de los Andes actualmente costando veinticinco millones quinientos mil pesos-, y entrando en la solapada agenda mediática antipetrista que ha tomado Canal 1 que inicialmente trabajó de la mano del actual Gobierno Nacional para frenar una presunta cartelización de la pauta publicitaria de grandes anunciantes generando casi un veto a dicho canal que es el único público de cubrimiento nacional de naturaleza comercial.

Fachada Canal 1. Foto: Agencia API Investigaciones.

Le reclamé, tal vez con algo de tontería y falta de tino, el por qué no decían de frente que Juan Carlos era su candidato. Reclamé por el espacio “Orden y Democracia” que gratuitamente tenía en Noticentro 1 -espacio de noticias de la noche que reemplazó al popular CM& en su cierre en noviembre de 2024-. Ningún candidato presidencial, ni siquiera Iván Cepeda en RTVC tenía un espacio de pantalla tan directo hablando entre uno y dos minutos diarios en televisión abierta desde junio hasta septiembre de 2025.

En noviembre, llega el lanzamiento de campaña. Desde los extremistas de derechas que muy seguramente por feos los echaron de Salvación Nacional, pasando por lagartos y lobbystas, y llegando por financiadores de platas de Dubai y Panamá -no diré nada sobre esas fortunas-, sumadas a presuntos representantes del GEA como me dijo una fuente…llegando -y sí, no es ninguna conspiración de Netflix-, a tener presencia del establecimiento norteamericano a través de agentes entrenados de la CIA dentro de la campaña (otro día les cuento la escena que me tocó que fue terrorífica).

¿Dónde se fueron los empresaurios? A la campaña que ganó la Consulta. Solapadamente y soterradamente. No fueron solamente las bases del Centro Democrático, el voto de opinión -cada vez más reducido frente al crecimiento de la izquierda y la dispersión de la derecha-. La Apertura Económica de 1990 tuvo una razón fundamental: sacar a Colombia de las manos de si misma y su sociedad avivata, ventajista y cínica de proteger sus privilegios basada en la oratoria de la miseria.

Colombia necesita una nueva clase empresarial.

Y en verdad, necesitaría, que todos nosotros pasemos, sin descendencia a mejor vida, y que nazca otro tipo de gente más digna de este suelo y parte del mundo hermoso que nos tocó sin pedir venir a este mundo.

¿Y LA PLATICA QUÉ?

El doctor Juan Carlos Pinzón hace unas aseveraciones sobre un fraude electoral. No se si sea fraude, pero las bases oficialistas están convencidas de que “El Establecimiento” -al que pertenecen sus jefes y titiriteros- ha secuestrado la Registraduría -la misma que les ha permitido llegar al Congreso y otros cargos durante décadas- hasta utilizando los medios públicos (no en vano el histórico gasto en publicidad de ente electoral para “limpiarse el nombre” de tanta calumnia). Sí, hay mentiras e imprecisiones miserables, como las afirmaciones en RTVC de que no hubo atentados terroristas, hechos violentos ni irregularidades en Colombia. Es la misma censura que la televisión pública chilena en tiempos de Pinochet, es la misma que la televisión española de Franco y la misma forma de omitir o mentir deliberadamente que la China comunista, la Corea del Norte de los Kim y el México de los gobiernos del PRI.

Pero, decir que Pinzón perdió por una conspiración conexa a la Registraduría es hilar fino con cabuya de tercera. Pinzón perdió por un muy mal manejo estratégico de imagen, por buenas decisiones gerenciales tomadas demasiado tarde, por tener élites manejando su imagen, el acceso a su persona, y fuera de eso no aclarar y no verse en qué se iban las cantidades que varias fuentes dicen que se llegaron a tener más de seiscientos millones de pesos mensuales en publicidad, hasta enero tuvo contratación formal el personal de confianza y se formalizó la relación de los influenciadores y colaboradores de prensa hasta enero.

Y vuelve y juega el clasismo. A los candidatos del establecimiento adulto joven burgués representado en la Gran Consulta Por Colombia, lo que no les venga del extranjero, lo que no estudie en Colegio UNCOLI o universidad privada de prestigio no vale, o los estudios que no haga por miles de millones FEDESARROLLO, ANIF o el ICP no sirven.

La discriminación y menosprecio en política se pagan caro, y no solamente de forma individual, sino colectiva a quienes creen en una causa. Pinzón, arrastró con esos errores a una oportunidad de empoderar la independencia y el centro en Bogotá como la lista a la Cámara de Ciudadanos Renovemos -lista en la que apoyé abiertamente al empresario ambientalista Edwin Hernández-, convirtiendo una iniciativa muy interesante de renovación ciudadana ante la carencia de liderazgo y asertividad.

Candidata presidencial Sondra Maccollins. Foto: Vanguardia.

La candidata presidencial Sondra Maccolins propone algo muy interesante: modificar y hacer extensivo a las campañas de consultas y firmas el mecanismo conexo a las campañas presidenciales en firme. Millones de pesos no pasan por el aplicativo Cuentas Claras del CNE ni por el sistema financiero, encubriendo no solamente fuentes poco claras de financiación, sino que internamente, en el ámbito privado y gerencial de las campaña se dejan lugares a usos poco éticos de los recursos, pero las campañas pierden por poca votación, a los empleados no se les paga y las deudas crecen.

MENSAJE FINAL Y DECISIÓN SOBRE PRESIDENCIA

Aunque no comulgo con el tipo de personas que tienen en sus equipos estas campañas como pude ilustrar -y que han sido la impronta del fracaso social y político de la derecha y el uribismo colombianos-, las deudas de gratitud por el apoyo incondicional a mi carrera de periodista por parte de Paloma Valencia y su gran asesora jurídica de ese momento Adriana Collazos -una de las juristas y humanistas más brillantes que he conocido en mi vida, y quienes me enseñaron que un reglamento interno nunca estará por encima del bien, la moral y el sentido común-.

Cuando se es leal, se es leal. Juan Carlos dejó como testamento para su paz, siendo indiferente a la hipocresía de los que se colincharon en su eventual triunfo y en el odio gratuito de sus mediocres atacantes: promover la candidata de la Consulta en la cuál él participo y nosotros apoyamos con el activismo, y el voto: asumiendo como él las decisiones.

El voto de las mujeres y desde la mujer tendrá que ser argumentado, no clasista y defendido en público: Sondra Maccolins y Paloma Valencia de cara al país. Mi mayor compromiso con la academia.

No creo en las unidades pegadas con babas que no van a curar las causas genéticas y sociales de sus orígenes. Creo en la seriedad adulta del respeto, la ética y la lealtad. Por eso, no sirvo a la burguesía -y menos gratis-. Simplemente haré mi trabajo de periodista, aportaré hasta donde me dejen, evitaré las confrontaciones con los nuevos “dueños del país” y votaré y pediré el voto.

¿Qué haré? Periodismo. ¿De qué viviré? De milagro. ¿A qué me dedicaré? A estudiar, aprender y preparar camino tal vez para dedicarme a la agricultura, a vender alimentos y a tal vez huir de Colombia a Taiwán o a Perú…pero a volver, porque algún día, el pueblo decente de Colombia llegará al poder.

 

Al Poniente

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