Del niño como principio al sistema como prioridad: el ocaso del interés en la escuela colombiana

“cuando el interés deja de pensarse como problema antropológico, psicogenético y pedagógico fundamental – es decir, como núcleo constitutivo del aprendizaje- y se transforma en herramienta operativa de la política educativa, la escuela puede ganar en articulación administrativa, pero pierde densidad teórica en la comprensión del sujeto que aprende.”


 

La escuela debe ser para el niño y no el niño para la escuela

Ovide Decroly


En una columna del Profesor Alexánder Hincapié García, Elogio de los maestros. Escribir sin miedo a molestar, concluye – citando a Benjamin – que “escribir es emprender la aventura del yo que intenta vencer el presente efímero. Escribir es imprimir una huella en el presente con la esperanza de hacerlo perdurar en la memoria”. En este caso, escribir es poder decir aquello que, en el actual gobierno, parece ser el común denominador: no oír nada que no esté alineado con sus propias palabras o simplemente desmeritarlo.

En el ámbito de las políticas educativas, se ha llevado al ámbito nacional una visión que tuvo antecedentes en la alcaldía de Gustavo Petro en Bogotá: la educación CRESE como estrategia para pensar la Formación Integral desde los ejes de la ciudadanía, reconciliación, educación socioemocional y sexualidad, educación ambiental y educación para la vida. Educación CRESE y Formación Integral se articulan mediante lo que el Ministerio denomina Centros de Interés.

Ahora bien, el interés y los Centros de Interés no son una construcción reciente y mucho menos de este gobierno. Ya Johann Friedrich Herbart afirmaba:

“es un criterio conocido que el maestro debe intentar despertar el interés de sus alumnos en todo lo que enseña. Sin embargo, este criterio suele entenderse en el sentido de que el aprendizaje es el fin y el interés el medio para alcanzarlo. Yo deseo invertir esa relación [dice Herbart]. El aprendizaje debe servir al propósito de crear interés. El aprendizaje es transitorio, pero el interés debe ser duradero, a lo largo de toda la vida.” (Herbart, 1982, p.97).

En Colombia, el referente histórico y epistemológico del concepto de interés en la escuela es el asociado a los Centros de Interés formulado por el médico y pedagogo belga Ovide Decroly – en el marco de la Pedagogía Experimental y de la Escuela Activa – expuesto en La función de la globalización y de la enseñanza y en La iniciación general al método Decroly y ensayo de aplicación a la escuela primara– En Decroly, Los Centros de Interés no son una estrategia didáctica ni un lugar para la articulación curricular; surge como reflexión antropológica y psicogenética a partir de la observación del niño y de sus necesidades vitales. Para el pedagogo belga, los Centro de interés constituyen el principio organizador de toda la estructura escolar: que no se gestiona ni se impone, sino que se descubre en la actividad espontanea del niño.

Cuando Decroly afirma que “la escuela debe ser para el niño y no el niño para la escuela” (1983, p. 15), no enuncia una consigan metodológica aislada, sino un cambio en el fundamento mismo de la realidad escolar. Se trata de una alteración del principio constitutivo que busca establecer qué es la escuela y para quién existe. En esta perspectiva, el currículo no se integra a partir de disciplinas o de planificaciones externas dictadas por los lineamientos del gobierno de turno, sino desde la preocupación y análisis psicobiológico del desarrollo del niño. El interés no se debe diagnosticar, se devela en la actividad vital. No se agrega al sistema escolar preexistente; lo (re)organiza desde la experiencia, si se quiera de orden cognitivo, afectivo o social del niño.

Por su parte, el Ministerio de Educación Nacional, dentro de la ruta del programa PTA fi 3.0, define Los Centros de Interés como “estrategias pedagógicas integradoras” orientadas a la “armonización y articulación curricular” y a la consolidación del “Plan de Formación Integral como dispositivo cultural vivo” (MEN, 2026). Si se compara el concepto de los Centros de Interés construido por Ovide Decroly con el que promueve hoy el Ministerio de Educación Nacional, se puede advertir una ruptura que, de manera sumaria, se puede sintetizar en tres aspectos:

  1. Del principio fundante al instrumento operativo: con Decroly los Centros de Interés son la base que funda el currículo; para el Ministerio, opera dentro del currículo mismo. Con Decroly el currículo no se puede armonizar como pretende el Ministerio desde el eje de armonización y articulación curricular. No se puede armonizar porque es construcción desde la vida misma y por tanto suspende toda arquitectura técnica. La idea de los Centros de Interés con la que opera el Ministerio es solo tecnología reproductiva. Los Centros de Interés dejan de ser teoría del interés – como lo ve Decroly – para convertirse en herramienta de reorganización escolar – como lo proyecta el Ministerio -.
  2. Diferencia epistemológica y política: en Decroly los Centros de Interés son categoría antropológica y psicogenética; en el Ministerio, categoría programática. Para el primero, la escuela se piensa desde el niño en desarrollo; para el segundo, se organiza desde la política pública. Lo que nace como problema antropológico y psicogenético se transforma en herramienta de implementación orientada a indicadores de eficiencia, integración y permanencia escolar.
  3. Pérdida de memoria histórica: en Colombia – como lo documenta Jaime Agusto Gómez en su tesis doctoral – Agustín Nieto Caballero – formado en el ambiente intelectual de las ciencias de la educación en Francia – conoció y aplicó el pensamiento de Decroly desde una perspectiva experimental centrada en la actividad del estudiante. En 1914, Nieto Caballero junto con José María Samper Brush, Daniel Samper Ortega, Tomás Rueda Vargas y Ricardo Lleras Codazzi, fundan el Gimnasio Moderno donde se implementó formalmente los Centros de Interés bajo la perspectiva Decrolyana. La visita de Decroly a Colombia en 1925 – por la invitación de Nieto Caballero – consolida la recepción del concepto. Recepción que traslada la pregunta por el niño – con Decroly-, a la pregunta por el ciudadano – con Nieto Caballero – en un contexto caracterizado por desigualdades sociales y limitaciones estructurales (Nieto Caballero, 1932), y que se diluye cuando el horizonte deja de ser el niño – incluso el ciudadano – para centrarse en la estadística de cobertura.

La intención no es afirmar que el Ministerio está “equivocado”, sino interrogar el desplazamiento histórico que ha reducido la densidad antropológica y psicogenética, al igual que la lectura pedagógica del concepto de interés y de los Centros de Interés.

Allí radica la ruptura decisiva: cuando el interés deja de pensarse como problema antropológico, psicogenético y pedagógico fundamental – es decir, como núcleo constitutivo del aprendizaje- y se transforma en herramienta operativa de la política educativa, la escuela puede ganar en articulación administrativa, pero pierde densidad teórica en la comprensión del sujeto que aprende.

La pregunta final sigue abierta: ¿seguimos entendiendo el interés como categoría fundante del desarrollo cognitivo y moral, o lo hemos reducido a un mecanismo técnico dentro de la racionalidad administrativa de la educación actual?

 

Referencia:

Decroly, O. (1983). La función de globalización y la enseñanza. Laia.

Gómez-Giraldo, J.A. (2026). La experimentación en Ovide Decroly. Recepción en Colombia por Agustín Nieto Caballero y el Gimnasio. Moderno. [Tesis de doctorado]. Universidad Católica de Oriente. UCO. Rionegro.

Hincapié-García, A. (2021, 12 de octubre). Elogio de los maestros. Escribir sin miedo a molestar. Al Poniente. https://alponiente.com/elogio-de-los-maestros-escribir-sin-miedo-a-molestar/

Herbart, J. F. (1982). The science of education: Its general principles deduced from its aim, and the aesthetic revelation of the world (H. M. & E. Felkin, Trans.). Carbondale: Southern Illinois University Press. (Trabajo original publicado en 1806).

Ministerio de Educación Nacional. (2026). Orientaciones metodológicas para el desarrollo del Momento I del Programa de Tutorías para el Aprendizaje y la Formación Integral PTAFI 3.0. Bogotá: MEN.

Nieto-Caballero, A. (1975, 5 de noviembre). Biografía. El espectador. https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php?title=Agust%C3%ADn_Nieto_Caballero

 

Palabras clave: Ciudandano, Centro de interés, Ovide Decroly, niño, PTA fi 3.0,

Víctor Gómez Montoya

Doctor en Ciencias de la Educación, Universidad de San Buenaventura Medellín. Magister en Educación, Especialista en Gerencia Educativa y Licenciado en Matemáticas y Física. Investigador en las áreas de: Pedagogía, Formación, Educación, Didáctica y Didáctica de las Ciencias. Docente de matemáticas y física en el sector oficial en la entidad territorial Medellín. Docente de la Universidad Católica de Oriente.

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