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Resumen Ejecutivo
Estados Unidos crece cerca de 3% anualizado según los modelos de seguimiento del tercer trimestre, con un PMI compuesto de 57,6 y solicitudes de subsidio por desempleo en 194.000, mientras los precios de los servicios suben al ritmo más alto desde 2022 y las expectativas de inflación a cinco años llegan a 3,5%. La Fed se reúne el 28 de octubre con una pausa descontada y un alza probable en diciembre, y por ahora confía en un bono a 10 años en 5% para frenar la economía. El Brent cerró en 116,72 dólares, su máximo en más de cuatro años, por los ataques contra Arabia Saudita y la posibilidad de nuevos ataques de Estados Unidos contra Irán después de las elecciones.
La zona euro se desaceleró. El PMI bajó a 51,9 y Francia volvió a contraerse, con su bono a 10 años en 5,05% y un diferencial frente a Alemania cercano a 170 puntos básicos. Moody’s mantuvo la nota francesa con perspectiva negativa y el BCE se reúne con la tasa de depósito en 2,50%. China creció 4,5% gracias a exportaciones que suben 36%, mientras su consumo apenas avanza 1,1%. En Japón la inflación volvió a 2,1% y el banco central advirtió sobre la exposición de sus bancos a la inteligencia artificial. México creció 3,5% en agosto y Brasil elige presidente el domingo con los candidatos empatados.
En Colombia, la actividad económica cayó 0,04% en agosto, su primera contracción desde abril de 2025, y el déficit fiscal ya suma 4,6% del PIB en ocho meses. Del recorte de 13,8 billones, solo tres corresponden a funcionamiento, y la reconstrucción tras el terremoto costaría 54 billones. Las importaciones crecieron 31,7% y el mercado espera que el Banco de la República suba su tasa a 12,50% el 30 de octubre.
El Nasdaq perdió 2,1% en la semana, después de que los semiconductores cayeran 6,7% el jueves. El oro bajó de 4.000 dólares y el bitcoin de 80.000, por ventas para conseguir liquidez. El peso colombiano se apreció 1,4%, hasta 3.145 por dólar, y el TES de 2033 bajó 11 puntos básicos el viernes, apoyados en el crudo y en el diferencial de tasas, en una economía que dejó de crecer.
I. Estados Unidos: el PMI compuesto se mantiene en 57,6, los precios de los servicios suben al ritmo más alto desde 2022, las solicitudes de subsidio bajan a 194.000 y la Fed llega a su reunión con una pausa descontada en 91%
El PMI compuesto de S&P Global bajó a 57,6 en la lectura preliminar de octubre, desde 58,4. Es su nivel más bajo en dos meses, aunque todavía el segundo avance más fuerte de la actividad desde marzo de 2022. El de servicios pasó de 58,8 a 57,9, una décima por debajo de lo previsto. El manufacturero subió a 56, frente a 55,9 en septiembre y 55,5 esperado, y es el mejor registro del sector desde mayo de 2022. La demanda sigue acelerándose. Los nuevos pedidos crecieron al ritmo más alto en más de cuatro años y medio, y las ventas al exterior tuvieron su mayor aumento desde mayo de 2022. Las fábricas contrataron al ritmo más rápido desde marzo de 2012. Los plazos de entrega de los proveedores se alargaron como no ocurría desde julio de 2022 y los inventarios de insumos crecieron a su mayor velocidad en cuatro meses. Con pedidos que se acumulan, contratación en aumento y proveedores que tardan más en entregar, la demanda crece más rápido de lo que la industria logra producir, y esa diferencia suele trasladarse a los precios.
Los costos crecen al mismo ritmo que la actividad. Los precios de venta subieron al ritmo más alto desde agosto de 2022. Los de los insumos, si se excluye septiembre, aumentaron como no lo hacían desde noviembre de 2022, por los combustibles, los salarios, los servicios públicos y los seguros. En servicios, la inflación de precios cobrados también tocó su máximo desde agosto de 2022. Además del diésel, que encarece el transporte, suben la nómina, las pólizas y las tarifas, rubros que no se corrigen cuando baja el crudo. Los componentes de precios del PMI suelen anticipar en uno o dos meses el comportamiento del IPC de servicios sin energía, que subió a 3,1% en septiembre. Las empresas moderaron su optimismo para los próximos doce meses frente al máximo de un año de septiembre, pero sigue siendo el segundo más alto de 2026.
La vivienda absorbe el costo de las tasas más altas. En septiembre, las viviendas iniciadas cayeron 5,2% frente a agosto y 7,4% frente a un año antes, con el bono del Tesoro a 10 años cerca de 5% y las tasas hipotecarias subiendo. Los suministros para la construcción crecieron 1,0% en la producción industrial del mes, que avanzó 0,7% en total y 0,3% en manufactura. Esa demanda de materiales probablemente viene de la obra no residencial, como centros de datos, infraestructura eléctrica y plantas ligadas a defensa, que se financia con flujo corporativo y no depende de la tasa hipotecaria. La utilización de la capacidad, en 76,9%, sigue por debajo de su promedio histórico. La inversión empresarial sostiene la industria mientras la construcción residencial se debilita.
Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo bajaron a 194.000 en la semana al 17 de octubre, desde 200.000 en la anterior y por debajo de las 200.000 que esperaba el consenso. La media de cuatro semanas quedó en 197.750, frente a un promedio de 212.000 en el último año, cerca del mínimo de 189.000 de julio, el más bajo desde 1969. La semana coincide con la que la Oficina de Estadísticas Laborales usa para medir la nómina de octubre, que se publicará el 6 de noviembre. La contratación sigue débil. En septiembre se crearon 29.000 empleos no agrícolas, frente a 90.000 esperados, y el promedio mensual del tercer trimestre bajó a 51.000, desde 76.000 en el primer semestre. El desempleo subió apenas una décima, a 4,2%, porque más personas salieron a buscar trabajo, y la tasa de despidos cayó a 1% del total de ocupados. La menor inmigración y las jubilaciones reducen la oferta de trabajadores. Por eso una creación de empleo modesta alcanza para mantener estable el desempleo, y las empresas, que temen no poder reemplazar a su personal, prefieren conservarlo. Esa escasez explica que los salarios aparezcan en el PMI como fuente de presión de costos.
Los hogares están más pesimistas que las empresas. El sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan cerró octubre en 48,0, por encima del 46,3 preliminar, pero en su nivel más bajo en cinco meses. Está 10% por debajo de hace un año y 15% por debajo de febrero, antes del conflicto con Irán. Las condiciones para comprar bienes duraderos se desplomaron 18%, por el alza de las tasas y la asequibilidad. Las expectativas de inflación a un año subieron a 4,7% y las de cinco años a 3,5%, su segundo aumento consecutivo y el nivel más alto desde mayo. El aumento en el plazo largo preocupa más a la Fed, porque indica que los hogares empiezan a ver la inflación como un rasgo permanente y no como un choque energético pasajero. Las ventas minoristas en términos reales crecieron 0,8% en el tercer trimestre, desde 1,3% en el segundo. Según el Libro Beige, los hogares de mayores ingresos siguen gastando y los de menores ingresos recortan ante el costo de la energía y los alimentos. El índice de indicadores adelantados de la Conference Board no varió en septiembre y su caída anual se redujo a 0,5%, desde más de 3% a comienzos de año. El deterioro de las expectativas de los consumidores contrarrestó la mejora de las horas trabajadas en manufactura y de las solicitudes de subsidio.
El diésel subió casi 10 centavos en la semana, hasta 6,28 dólares por galón, después de dos semanas de descensos, y sigue cerca de su máximo histórico. A diez días de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, el Gobierno amplió sus medidas contra el precio del combustible. Anunció 8.000 millones de dólares de ayuda agrícola, que elevan los pagos al sector a un récord de 55.400 millones. Autorizó a los camiones a usar en carretera diésel teñido, que normalmente se reserva para maquinaria fuera de vía. Relajó las sanciones sobre los combustibles rusos y presiona a los aliados europeos para que liberen reservas, con la amenaza de restringir las exportaciones estadounidenses de diésel. Ninguna de estas medidas aumenta la capacidad de refinación, que es donde está el cuello de botella. Los subsidios sostienen la demanda y agrandan un déficit que cerró el año fiscal en 1,99 billones de dólares. Una restricción a las exportaciones trasladaría la escasez a Europa y a los importadores netos de destilados en América Latina. Según una encuesta de Reuters/Ipsos de octubre, cerca de 80% de los estadounidenses culpa al presidente del encarecimiento.
La Fed se reúne el 27 y 28 de octubre con el rango de fondos federales en 3,75%-4,00%, después del alza de 25 puntos básicos de septiembre. Los futuros asignan cerca de 91% de probabilidad a una pausa, frente a 60% cuando se conoció el IPC. El mercado trasladó la próxima alza a diciembre, con una probabilidad de 76%, y todavía descuenta entre tres y cuatro aumentos en los siguientes doce meses. La Fed tiene argumentos para no subir esta vez, aunque la inflación no haya mejorado. Las condiciones financieras se endurecieron desde el discurso de Warsh en Jackson Hole por la mayor volatilidad de las tasas, un crédito más restrictivo y menos liquidez en el fondeo bancario. Waller dijo que el aumento de los rendimientos soberanos ya hace parte del trabajo del banco central. Bowman considera que hay tiempo para evaluar los efectos, y Williams ve probable un alza adicional, pero no muchas más. Warsh ha insistido en mirar qué tan extendida está la inflación más que en un registro aislado. La proporción de componentes del PCE que crecen por encima de 3% bajó de 48% a 43% en la medición semestral anualizada, el único indicador de precios que mejoró en el periodo. Los modelos de seguimiento de Atlanta y Nueva York estiman el crecimiento del tercer trimestre cerca de 3% anualizado. Esta reunión no tiene proyecciones nuevas, y la Fed de Warsh no ha dado orientaciones sobre la trayectoria de las tasas.
Valoración. Estados Unidos crece cerca de 3% anualizado según los modelos de seguimiento del tercer trimestre, con un desempleo de 4,2%, despidos en mínimos de décadas y una inflación de servicios en aumento, rasgos de una economía al final del ciclo con exceso de demanda. La pausa de la Fed delega el ajuste en el bono a 10 años, y esa sustitución solo funciona mientras el rendimiento se mantenga cerca de 5%, el mismo nivel que ya frena la vivienda y la compra de bienes duraderos. Si las tasas largas bajan, el banco central pierde esa ayuda y diciembre queda servido. Las empresas registran más pedidos y los hogares, más precios, y esa diferencia se cerrará con salarios más altos, que traen más inflación, o con menos consumo, que trae menos crecimiento. Unas expectativas a cinco años en 3,5% inclinan la balanza hacia la primera.
II. Europa: el PMI de la zona euro baja a 51,9 con Francia en contracción, el bono francés a 10 años supera 5% por primera vez desde 2002, Moody’s mantiene la nota del país con perspectiva negativa y el BCE se reúne con la tasa de depósito en 2,50%
El PMI compuesto de la zona euro cayó de 53,1 a 51,9 en la lectura preliminar de octubre. Septiembre había sido su máximo en tres años y medio, y el consenso esperaba 52,7. La actividad crece por cuarto mes consecutivo, pero al ritmo más bajo de esa racha. Los servicios bajaron de 53,0 a 51,7 y la manufactura de 52,9 a 52,4, las dos por debajo de lo previsto. Los nuevos pedidos se debilitaron, la contratación quedó cerca del estancamiento y la confianza empresarial tocó su nivel más bajo en cinco meses. Francia volvió a contraerse, con un PMI compuesto que perdió 2,7 puntos, hasta 48,4, con los servicios y la industria a la baja, en medio de huelgas y disturbios. El resto de la región también se frenó. En Alemania, el compuesto bajó de 53,8 a 52,8, aunque el PMI manufacturero subió a 54,2, su mejor nivel en dos meses, por las exportaciones y los pedidos pendientes. La industria alemana redujo sus despidos al ritmo más lento en más de tres años, pero su confianza cayó al nivel más bajo desde julio, porque los costos de los insumos subieron como no lo hacían desde mayo.
Parte del empuje de la manufactura europea viene de fábricas que compran insumos por precaución más que de nuevas ventas. Las compras de insumos crecieron al ritmo más alto en casi cuatro años y medio y los inventarios de materiales aumentaron por primera vez en casi cuatro años. Los fabricantes están acumulando existencias para protegerse de cortes de suministro por el conflicto en Oriente Medio. Los plazos de entrega se alargaron como no ocurría desde hace cuatro meses. El acopio preventivo infla los pedidos actuales y adelanta compras que después no se repiten. Si el suministro se normaliza, la industria tendrá que reducir inventarios y el índice puede caer con fuerza. El consumidor también se debilita. Su confianza bajó a −17,9 en octubre, desde −16,8, y está lejos del −9,2 promedio antes de la pandemia, por la energía, la incertidumbre política y el temor por el empleo. Las ventas minoristas crecen 0,8% anual y la producción industrial cae 1,1%. El desempleo, en 6,4%, y una tasa de ahorro de 14,2% en el segundo trimestre todavía protegen a los hogares. Los modelos de seguimiento estiman que el PIB creció cerca de 0,3% en el tercer trimestre, en línea con lo que proyectaba el BCE.
La energía explica casi todo el exceso de la inflación sobre la meta. Con un alza de 18,9% anual, aporta más de 1,5 puntos al 3,8% de septiembre; sin ella, la inflación es de 2,3%. Los carburantes suben 32% y la electricidad 9%. La subyacente, sin energía ni alimentos, es de 2,5%. Las medidas alternativas tampoco muestran contagio. El componente común PCCI sin energía está en 2,2%, la media recortada en 2,6% y el índice supersubyacente, que solo recoge precios sensibles al ciclo, en 2,5%. El riesgo está en los precios futuros de la energía. Los futuros de comienzos de semana situaban el Brent en unos 90 dólares y el gas TTF en unos 70 euros por megavatio hora en promedio de 2027, 15% y 60% por encima, respectivamente, de lo que suponía el BCE en septiembre. Con esos precios, la inflación general podría quedarse entre 4,0% y 4,5% hasta comienzos de 2027. Si la energía no se transmite al resto de la canasta, esos mismos futuros anticipan una caída fuerte de la inflación desde la primavera de 2027.
El BCE se reúne el 29 de octubre con la tasa de depósito en 2,50%, después del alza de septiembre. El mercado asigna cerca de 90% de probabilidad a un aumento a 2,75% en diciembre. Lagarde dijo que todavía no hay efectos de segunda ronda sobre precios y salarios y describe la estrategia como una “respuesta controlada” al choque energético. Nagel considera que quizás haga falta “un poco más” y Schnabel presentó octubre como una reunión para evaluar datos. El consenso de analistas ubica el techo de la tasa de depósito en 3,00% en la primavera de 2027, con recortes antes de terminar ese año. Commerzbank lo deja en 2,75% durante todo 2027. Los mercados descuentan 3,25% para el verano de 2027 y ningún recorte en 2028. El mercado espera una política restrictiva más larga que la que proyectan los economistas, y el BCE no ha descartado ninguna de las dos.
Las condiciones financieras se endurecieron sin que el BCE tuviera que subir tasas. Desde finales de agosto, el rendimiento a 10 años subió 85 puntos básicos en Francia, 45 en Italia y 30 en España y Portugal, mientras el Bund alemán, usado como refugio, volvió al nivel de entonces. El euro bajó de 1,16 a 1,12 dólares y el Stoxx 600 perdió casi 1%. El Euríbor a 12 meses supera 3,2%, 100 puntos básicos más que hace un año. Las tasas de los préstamos subieron entre 20 y 30 puntos básicos en el año, hasta 3,8% para empresas y 3,6% para hogares en agosto, aunque el crédito al sector privado aceleró a 4,3% anual, desde 3,3% en diciembre. El encarecimiento del financiamiento todavía no frena el volumen de crédito.
El rendimiento del bono francés a 10 años llegó a 5,05%, el más alto desde julio de 2002, y su diferencial frente al alemán se acercó a 170 puntos básicos. Solo había superado ese nivel durante la crisis de deuda de 2010-2012, cuando llegó a 190. Moody’s mantuvo la calificación en Aa3 con perspectiva negativa, un escalón por encima de S&P y Fitch. Lo condicionó a que se apruebe un presupuesto para 2027 que reduzca el déficit, posiblemente por decreto, y a que bajen el costo de financiamiento y la tensión social. Scope rebajó la nota de Francia el mes pasado y Morningstar DBRS cambió su perspectiva a negativa. Se espera un déficit de 5,4% del PIB este año, el cuarto año seguido por encima de 5%. La deuda superará 120% del PIB en 2027. El Tesoro francés redujo la emisión a más de 30 años por falta de demanda y prevé un endeudamiento récord de 340.000 millones de euros en 2027. El tipo medio de la deuda pasó de 1,8% en 2023 a 2,3% previsto para 2026, y el Gobierno estima que este año superará el crecimiento nominal por primera vez desde 2020. Con eso, la deuda empieza a crecer sola, sin déficit adicional, en lo que se conoce como efecto bola de nieve. Los intereses llegarían a unos 91.000 millones de euros en 2027, más que los presupuestos de educación o de defensa.
La política estrecha el margen fiscal. Las protestas, que empezaron en las escuelas públicas y se extendieron al costo de vida y las pensiones, llevaron a toques de queda en varias ciudades. La reforma que subía la edad de jubilación a 64 años sigue suspendida. Marine Le Pen, que lidera las encuestas para las presidenciales de abril, promete recortar 140.000 millones de euros de gasto en cinco años. Jean-Luc Mélenchon ha planteado condonar la deuda francesa en manos del BCE, una idea que Lagarde y el Gobierno rechazaron. El gobernador del Banco de Francia, Emmanuel Moulin, dijo que no se dan las condiciones para que el BCE intervenga. El instrumento antifragmentación del BCE, el TPI, solo se activa ante un deterioro no justificado por los fundamentos y exige sostenibilidad fiscal, una condición que Francia no cumple con facilidad. El contagio ha sido limitado. España y Portugal mantienen diferenciales cerca de sus mínimos desde 2009 e Italia se ha movido poco frente a su historia.
El déficit comercial de bienes de la UE con China supera los 1.000 millones de euros diarios y va camino de superar 400.000 millones este año, después de 370.000 millones en 2025. Bruselas acordó con Pekín reducir a menos de la mitad las importaciones de híbridos chinos y prepara una investigación de salvaguardia sobre el plástico PET. Químicos, maquinaria, farmacéuticos y agroalimentos son los siguientes candidatos. Esas importaciones baratas bajan los precios de los bienes en Europa, pero erosionan su base industrial, y Volkswagen prevé eliminar 100.000 empleos. España registra el mismo deterioro. En agosto, sus exportaciones crecieron 13,3% y sus importaciones 16,7%, y el déficit comercial subió a 7.813 millones de euros. En lo corrido del año, el déficit de bienes no energéticos aumentó 71%, hasta 23.452 millones, por los automóviles y los bienes de equipo. Cada medida de defensa comercial protege empleo industrial a cambio de algo más de inflación en bienes.
El Reino Unido se movió en sentido contrario. Su PMI compuesto subió a 53,1, máximo en ocho meses, con los nuevos pedidos en su mayor alza desde septiembre de 2024. El empleo creció por primera vez en dos años, aunque apenas. La manufactura llegó a 52,8 con la producción más alta en dos años, y los servicios a 53,1, impulsados por la inversión en inteligencia artificial. Los costos de los insumos crecieron al ritmo más alto desde junio. El ministro de Finanzas, John Healey, presentará el miércoles un presupuesto que asigna 20.400 millones de libras en cinco años al National Wealth Fund y al British Business Bank, con la meta de sostener 100.000 empleos hacia 2035 en inteligencia artificial, defensa y energías limpias.
Valoración. El BCE no puede responder al mismo tiempo a la inflación energética y al riesgo soberano de Francia. Cada alza que pide el choque del crudo agranda una deuda de 120% del PIB que ya crece sola, y el TPI, el instrumento para contener ese riesgo, exige una disciplina fiscal que París no puede mostrar antes de las elecciones de abril. Un diferencial de 170 puntos básicos ya funciona como una tasa propia para la segunda economía del euro, que fija el mercado y que Fráncfort no controla. El contagio sigue contenido porque España, Portugal e Italia tienen hoy cuentas más sólidas que en 2011. Esa protección se debilita si el BCE sube tasas en diciembre con la economía francesa en contracción.
III. Asia: China crece 4,5% con exportaciones que avanzan 36% y una demanda interna que no responde, la inflación de Japón vuelve a superar 2%, el Banco de Japón advierte sobre la exposición de sus bancos a la inteligencia artificial y Takaichi plantea emitir deuda para financiar la rebaja del impuesto a los alimentos
El PIB de China creció 4,5% anual en el tercer trimestre, desde 4,3% en el segundo, y llegó al piso de la meta oficial de entre 4,5% y 5,0%. Frente al trimestre anterior avanzó 1,2%, desde 0,9%. La industria explicó la aceleración, sobre todo los bienes de equipo y la manufactura de alta tecnología. En septiembre, la producción industrial creció 5,5% anual, desde 5,2%, impulsada por las ventas externas de productos para la inteligencia artificial y las energías limpias. Las exportaciones subieron 36% anual, después de 25% en agosto. China crece vendiendo al exterior lo que su mercado interno no compra, y esa dependencia es cada vez mayor.
La demanda interna sigue sin recuperarse. Las ventas minoristas crecieron 1,1% anual en septiembre, tras un promedio de 0,5% en julio y agosto, un repunte pequeño en una economía donde los precios de los alimentos ya bajan. La inversión en activos fijos urbanos cae 7,2% en lo corrido del año, igual que hasta agosto; un año antes caía apenas 0,5%. La caída se detuvo en manufactura e infraestructura, pero no en vivienda, que sigue arrastrando la inversión total. Una industria que produce cada vez más y un consumo que apenas se mueve agravan la sobrecapacidad. Las empresas recortan márgenes para colocar su producción y el excedente termina en los puertos de sus socios comerciales. El déficit de la Unión Europea con China, que supera los 1.000 millones de euros diarios, y las salvaguardias que Bruselas prepara son la respuesta a ese excedente.
Pekín respondió con medidas acotadas. Abrió una línea de crédito de 800.000 millones de yuanes a través de los bancos públicos de desarrollo para infraestructura y sectores estratégicos. Anunció programas para absorber el inventario de vivienda y subsidios hipotecarios para compradores de primera vivienda, y el Banco Popular redujo algunas tasas de financiamiento. El crédito de los bancos de desarrollo solo funcionará si los gobiernos locales encuentran proyectos rentables y no usan los recursos para refinanciar su propia deuda, un riesgo que ya se materializó en estímulos anteriores. El FMI proyecta un crecimiento de 4,5% para 2026 y de 4,0% para 2027, y considera que China necesita más estímulo fiscal dirigido al consumo para equilibrar su crecimiento. Las medidas recientes estabilizan la cifra de este año, pero no corrigen el desequilibrio entre producción, ahorro y consumo, que es lo que limita el crecimiento de los años siguientes.
Las presiones externas aumentan. El Tesoro de Estados Unidos propuso el jueves ampliar sus restricciones a la inversión estadounidense en el exterior para incluir la biotecnología, la computación de alto rendimiento y los sistemas hipersónicos; ya cubrían semiconductores, tecnologías cuánticas e inteligencia artificial. El Ministerio de Comercio chino calificó la propuesta de discriminatoria, dijo que contradice lo acordado por los dos presidentes, que se han reunido dos veces en seis meses, y se reservó el derecho de tomar contramedidas. Con Washington limitando el capital y Bruselas las importaciones, China crece exportando a socios que le están poniendo trabas.
La inflación de Japón subió a 2,1% en septiembre, desde 1,9%, y superó 2% por primera vez desde diciembre de 2025. La subyacente, que en Japón solo excluye los alimentos frescos, también quedó en 2,1%. La que excluye alimentos y energía llegó a 2,4%, por encima del 2,3% esperado. Los subsidios del Gobierno a la electricidad y el gas mantienen la cifra general artificialmente baja. Los alimentos procesados explican la mayor parte del alza. El té verde subió 33,8% por la demanda de matcha, el sushi 15,5% y el karaage 9,6%. El papel higiénico subió 17,8% por las materias primas afectadas por el conflicto en Oriente Medio, y el alojamiento 4,6%. El arroz cayó 20,6%, el mayor descenso desde que existe la serie, en 1971, por la acumulación de inventarios, y compensa buena parte de las demás alzas.
El Banco de Japón tiene su tasa en 1,25%, la más alta en 31 años, después de subirla en septiembre. Con la inflación sin alimentos ni energía en 2,4%, la tasa real sigue cerca de −1%. Los swaps asignan apenas 2% de probabilidad a un alza en la reunión del 30 de octubre y cerca de 80% a una el 18 de diciembre, hasta 1,50%. Las dos medidas de inflación siguen por debajo del 2,5% que el banco proyecta para 2026, lo que le permite seguir subiendo de forma gradual. Su informe semestral de estabilidad financiera señala dos riesgos. El primero son los precios de la vivienda, que se aceleran en las tres principales áreas metropolitanas por los costos de construcción, la escasez de mano de obra y la demanda extranjera. El segundo es que los bancos japoneses han aumentado sus préstamos a entidades financieras no bancarias extranjeras, como fondos de crédito y capital privado, que financian a las grandes empresas de infraestructura tecnológica. Si se reduce la rentabilidad esperada de la inversión en inteligencia artificial, esos fondos tendrían que vender activos, y la pérdida pasaría a los bancos japoneses por el crédito y por sus tenencias de acciones.
Ese riesgo se vio el jueves en los mercados. Las dudas sobre la inversión en inteligencia artificial llevaron a los inversionistas a refugiarse en el yen y en los bonos. El rendimiento del bono japonés a 10 años cayó más de 10 puntos básicos, hasta cerca de 2,76%, su nivel más bajo desde comienzos de agosto, y el del Tesoro estadounidense bajó 16,6 puntos, a 4,95%. El dólar tocó 156,08 yenes, su mínimo en cinco semanas, y el viernes volvió hacia 157, porque los rendimientos japoneses siguieron cayendo mientras los estadounidenses se estabilizaban. El yen vuelve a subir cuando cae el apetito por riesgo. Una corrección más profunda en las acciones de inteligencia artificial podría llevar el dólar por debajo de 155 yenes y obligar a cerrar las posiciones financiadas en yenes, que pesan en la liquidez global.
El Gobierno de Sanae Takaichi propone bajar el impuesto al consumo de alimentos de 8% a 1% durante dos años, desde abril de 2027, junto con ayudas según el ingreso. El costo total ronda los 10 billones de yenes, unos 64.000 millones de dólares, y cerca de 5 billones al año. Takaichi había prometido financiarlo sin deuda nueva y el lunes admitió que podría emitir bonos. La coalición no tiene mayoría en la Cámara de Consejeros, y la oposición pide detalles del costo y de los beneficiarios. El impuesto al consumo financia pensiones y salud. Una deuda pública que supera dos veces el PIB, más emisión y una inflación por encima de la meta presionan los rendimientos de largo plazo, que el banco central ya dejó de controlar.
Valoración. Los riesgos de China y Japón pasan por la inversión en inteligencia artificial. China vende al mundo el equipo para esa inversión y las exportaciones son lo que la mantiene en su meta de crecimiento. Los bancos japoneses la financian indirectamente a través de fondos extranjeros. Si las grandes tecnológicas recortan inversión, China pierde su principal fuente de demanda en un momento en que sus socios le cierran mercados. Japón enfrentaría al mismo tiempo pérdidas en su sistema bancario, un yen más fuerte y el cierre de las posiciones financiadas en yenes. El Banco de Japón seguiría con una tasa real negativa y un déficit fiscal en aumento.
IV. México y Brasil: la actividad mexicana crece 3,5% en agosto, su mejor registro en 35 meses, Trump anticipa para comienzos de 2027 un acuerdo comercial con un T-MEC sujeto a revisiones anuales, y Brasil elige presidente el domingo mientras su banco central restringe la oferta de crédito a los hogares
El Indicador Global de la Actividad Económica de México creció 3,5% anual en agosto, con cifras desestacionalizadas, su mejor resultado desde septiembre de 2023. El indicador oportuno del Inegi estimaba 2,5%. Ya son seis meses seguidos de crecimiento, la racha más larga desde comienzos de 2021, y los dos últimos superan 3%. Gran parte del avance se debe a la comparación con 2025, cuando la economía estuvo cerca del estancamiento. Los servicios, que pesan dos terceras partes del PIB, crecieron 3,71% y la industria con la construcción 3,55%, su mejor mes del año. El comercio al por mayor, que explica buena parte del alza, subió 12,16% anual, su quinto registro de dos dígitos. El comercio minorista creció 2,38%, con cinco meses seguidos al alza, y los servicios personales y de reparación, que pesan cerca de 15% del PIB, 7,10%, su mejor resultado en 47 meses. Hoteles y restaurantes cayeron 3,12% y acumulan 26 meses en contracción, la señal más clara de que el gasto de los hogares en servicios no esenciales sigue débil.
El tercer trimestre se perfila como el mejor del año, con un crecimiento de 3,41% en julio, 3,50% en agosto y 3,70% que el indicador oportuno estima para septiembre. Oxford Economics subió su estimación del trimestre a 0,6% frente al anterior y la de 2026 a 1,6%, por encima del 1,5% que proyectó el FMI hace dos semanas. Para 2027 prevé 1,5%, frente a 1,8% del consenso. Moody’s Analytics ve el año más cerca de 2%, siempre que se sostenga la recuperación de la inversión fija. Pantheon Macroeconomics considera que el consumo y la industria le quitan urgencia a Banxico para bajar tasas, porque la inflación de los servicios sigue alta. Un crecimiento basado en el comercio y una inflación de servicios persistente dejan poco espacio para recortes.
El crecimiento de 2027 dependerá del comercio con Estados Unidos. Trump dijo que está “muy cerca” de un acuerdo con México que sería “muy bueno” para su país, posiblemente a comienzos de 2027, y que Washington tiene “todas las cartas” frente a México y Canadá. Sheinbaum fue más cauta. Dijo que todavía hay diferencias sobre los aranceles a los vehículos, el acero y el aluminio, y México busca reducirlos al máximo y obtener el compromiso de que no habrá gravámenes nuevos. Según Bloomberg, la meta mexicana es reducirlos a la mitad. No está claro qué papel tendrá Canadá ni si el tratado seguirá siendo trilateral. Como el T-MEC no se extendió en la revisión del 1 de julio, quedó sujeto a revisiones anuales hasta su vencimiento en 2036. Una empresa que evalúa una planta con un horizonte de quince años tiene ahora un riesgo de cambio de reglas cada doce meses, y esa incertidumbre frena la inversión fija de la que Moody’s hace depender el crecimiento.
México también protege su mercado interno de los productos chinos. La Secretaría de Economía abrió a petición de Lamosa una revisión de las cuotas antidumping a los recubrimientos cerámicos de China, que van de 2,90 a 12,42 dólares por metro cuadrado y seguirán vigentes mientras dura el procedimiento. La revisión cubre de julio de 2025 a junio de 2026. Igual que la Unión Europea con el plástico, México responde caso por caso al excedente industrial chino, y cada medida también le sirve en la negociación con Washington, que exige que los productos chinos no entren a Estados Unidos a través de México.
Brasil elige presidente este domingo con las encuestas en empate técnico. El senador Flávio Bolsonaro superó a Lula en la primera vuelta. El último debate se centró en el costo de vida. Lula defendió los aumentos del salario mínimo por encima de la inflación y sus programas contra el hambre. Bolsonaro le reprochó el alza de los alimentos y anticipó que la reforma tributaria del consumo elevará la carga sobre los hogares. También se acusaron mutuamente por el fraude del Banco Master, cuyo banquero, Daniel Vorcaro, está en prisión, y por un fraude en el sistema de pensiones. Ninguno presentó un plan fiscal concreto. La credibilidad del gasto público, que determina la prima de riesgo y la curva de tasas, sigue sin respuesta a dos días de la votación, con la inflación todavía por encima del techo de la meta.
El Banco Central de Brasil endureció las reglas para ofrecer crédito a los hogares por la preocupación con su nivel de endeudamiento. Los clientes podrán bloquear la publicidad y las ofertas no solicitadas. A las personas en situación financiera vulnerable solo se les podrá ofrecer crédito con su autorización previa y explícita, y únicamente para mejorar sus condiciones. Los bancos deberán informar sobre las deudas vigentes, simular el costo de los préstamos nuevos y advertir cuando el riesgo aumente. También habrá restricciones a las ofertas de crédito durante los pagos por Pix. Las normas entrarán en vigor entre marzo y julio de 2027. El banco central usa la regulación porque las tasas altas encarecen la deuda que ya existe, pero no frenan la que se sigue contratando en canales digitales e instantáneos.
El sector externo de Brasil se mantiene sólido. El agregado agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en Brasilia estima la cosecha de soja 2026-2027 en 184 millones de toneladas, casi 2% más que los 180,5 millones de la campaña anterior, aunque por debajo de los 186 millones de la proyección oficial. Las exportaciones llegarían a 117,5 millones de toneladas. Las lluvias persistentes en Rio Grande do Sul y un año de El Niño amenazan más la recolección que la siembra, y los productores se preocupan sobre todo por el maíz y el algodón de segunda cosecha. Una oferta brasileña de ese tamaño limita el alza de la soja en el mercado internacional y sostiene el ingreso de dólares. Los minerales críticos emplearon a 129.423 personas en 2025, 57% del empleo de la minería y 8,6% más que en 2023, con el hierro como principal fuente de trabajo y Minas Gerais y Pará como los estados con más empleo. La lista incluye tierras raras, niobio y litio, insumos en los que China impone controles de exportación y en los que Brasil es una de las pocas fuentes alternativas.
Valoración. México crece por el comercio y el consumo desde una base débil, mientras la inversión que debería sostener 2027 depende de un tratado que se revisa cada año, y ningún recorte de tasas de Banxico compensaría esa incertidumbre. En Brasil, quien gane el domingo recibe hogares sobreendeudados, un banco central que ya recurre a la regulación para frenar el crédito y un déficit que ninguno de los dos candidatos prometió corregir. Las exportaciones de soja y minerales mantienen el ingreso de dólares, pero la curva de tasas dependerá del programa fiscal del ganador más que de la cosecha.
V. Colombia: la actividad económica deja de crecer en agosto, el déficit fiscal llega a 4,6% del PIB en ocho meses, el Gobierno recorta 13,8 billones del presupuesto de 2026, la reconstrucción tras el terremoto costaría 54 billones y el mercado anticipa que el Banco de la República subirá su tasa a 12,50%
El Indicador de Seguimiento a la Economía cayó 0,04% anual en agosto, su primer resultado negativo desde abril de 2025. Con ajuste estacional y de calendario, la caída fue de 0,11%, y frente a julio el indicador retrocedió 3,11%. El terremoto del 10 de agosto explica una parte, pero la desaceleración venía de antes. En mayo la economía crecía 4,3% anual y en julio apenas 1,1%. De enero a agosto avanzó 2,27%, frente a 2,62% en el mismo periodo de 2025. Las actividades primarias, agro y minería, cayeron 3,19%, y las secundarias, industria y construcción, 3,03%. Los servicios crecieron 1,10%, con información y comunicaciones en −1,87% y actividades financieras en +0,82%. El grupo de administración pública, educación, salud y entretenimiento creció 2,25% y sumó 0,57 puntos al indicador. Sin ese aporte, ligado al gasto público, la economía habría caído cerca de 0,6% en agosto. El FMI proyecta un crecimiento de 2,2% para 2026 y de 2,3% y 2,4% para los dos años siguientes, lejos del 6% que proponen las bases del Plan Nacional de Desarrollo.
El déficit del Gobierno Nacional Central sumó 91,2 billones de pesos entre enero y agosto, 4,6% del PIB. Los ingresos llegaron a 223 billones (11,1% del PIB), de los cuales 201 billones fueron tributarios. Los gastos sumaron 314 billones (15,6% del PIB), y 226 billones de esos fueron de funcionamiento. En ocho meses, el déficit ya supera el de todo 2023 (4,2%) y el de cada año entre 2016 y 2019, que estuvo entre 2,5% y 4,0%. La meta del Plan Financiero para 2026 es 7,2%, lo que deja 2,6 puntos para los cuatro meses restantes. Al ritmo de enero a agosto, unos 0,57 puntos por mes, la meta se cumpliría, pero diciembre suele concentrar la mayor ejecución del año. Según Leonardo Villar, el déficit primario, que excluye los intereses, pasó de casi cero en 2023 a cerca de 3,5% del PIB en 2025 y 2026; el FMI lo estima en 3,4% este año. Esa expansión fiscal, de más de tres puntos del PIB, no ha impedido que la economía se frene en 2026.
El Decreto 1585 recortó 13,8 billones de pesos del presupuesto de 2026. Se expidió minutos después del decreto del Presupuesto General de 2027, por 634,9 billones. El presidente Abelardo de la Espriella dividió el recorte en tres partes. Tres billones salen del funcionamiento, por menos contratos de prestación de servicios y menos compras. Cuatro billones salen del servicio de la deuda, gracias al comportamiento de la tasa de cambio. Los otros 6,8 billones corresponden a contratación que no alcanzaría a ejecutarse o que no se considera prioritaria. Invías tuvo el mayor recorte, más de 1,44 billones de pesos, cerca de 10% del total. Le siguieron la ANI, con 393.306 millones, el Ministerio de Ambiente, con 369.570 millones, y Prosperidad Social, con 367.470 millones, y otras 90 entidades también vieron reducidas sus partidas. El Consejo de Ministros autorizó recortes por hasta 21,9 billones, de modo que quedan 8,1 billones posibles para lo que resta del año. Según el ministro Miguel Gómez, la medida baja el déficit proyectado de 8,2% a 7,2% del PIB y el primario de 4,4% a 3,3%. De los 13,8 billones, solo los tres de funcionamiento son un ahorro permanente. Los cuatro de la deuda dependen de que el peso siga fuerte y desaparecen si se deprecia. Los 6,8 de contratación probablemente no se iban a gastar este año, así que reducen más la apropiación que el desembolso efectivo. El vicepresidente José Manuel Restrepo dijo que el ajuste de 2027 debe ser de casi 70 billones, unos 3,5 puntos del PIB.
La deuda bruta del Gobierno llegó a 60,6% del PIB en agosto, 0,4 puntos más que en julio, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal. La deuda interna aumentó 2,4 billones, sobre todo por los TES de corto plazo, que crecieron 3,4% en el mes con la nueva referencia a agosto de 2027. Los intereses consumieron 27,8% del recaudo tributario, frente a un promedio histórico de 24,4%. El FMI proyecta que la deuda bruta llegue a 65,1% del PIB en 2028. El segundo canje de TES cambió 10,3 billones de pesos y, según Hacienda, redujo en 1,5 billones los vencimientos que quedan para 2026 y en 8,8 billones los de 2027. Pero entre los títulos que la Nación entregó hay 2,8 billones que vencen en agosto y octubre de 2027, así que parte de la presión solo pasa de un mes a otro del mismo año. La operación costó 467.000 millones, 4,5% del monto canjeado, y la vida media de la deuda interna en TES pasó de 10,14 a 10,21 años. Con las dos operaciones se han canjeado 30,1 billones, y la tercera está prevista para el 19 de noviembre. Los canjes reducen el riesgo de refinanciar en 2026 y 2027, pero aumentan la oferta de TES de largo plazo y no cambian el déficit.
Para 2027, el Plan Financiero que citó Villar estima un déficit de 9,4% del PIB antes de medidas, frente al 4,5% que preveía el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Con un ajuste completo de 2,2 puntos, el déficit total bajaría a 7,2% y el primario a 2,3%. Para Villar, aun así seguiría siendo incompatible con volver a cumplir la regla fiscal desde 2028. El Gobierno busca apoyo del FMI, cuya misión llegará en noviembre, y todavía no está definido el instrumento. Un programa tradicional exige metas fiscales y revisiones periódicas. Una línea flexible como la que tuvo Colombia no impone condiciones posteriores, pero solo se aprueba a países con fundamentos sólidos, y el FMI suspendió la de Colombia en 2025 por dudas fiscales. En los dos casos, el Fondo pedirá un plan de mediano plazo que reduzca la deuda. La reconstrucción después del terremoto, que el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, estima en 54 billones de pesos, casi el doble de los 30 billones calculados al comienzo, presiona en sentido contrario. El sismo afectó 16 departamentos y 498 municipios, con 2.341 edificaciones dañadas, 743 colapsadas, 203.000 viviendas averiadas y 51.778 destruidas. Solo la vivienda costaría unos 19 billones. Los 54 billones equivalen a cerca de 2,7% del PIB, más que el ajuste de 2,2% del PIB que promete la Ley de Rescate Fiscal.
La inflación de septiembre fue de 6,29% y las encuestas siguen subiendo los pronósticos. La Encuesta Mensual de Expectativas del Banco de la República estima 0,27% mensual para octubre, con lo que la inflación anual llegaría a 6,38%; la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo y la bvc estima 6,37%. Para diciembre, las medianas son 6,85% y 6,87%, a doce meses 5,49% y para diciembre de 2027 5,19%, todas por encima del rango meta de 2% a 4%. Villar atribuye el repunte a una demanda impulsada por el gasto público y por el aumento del salario mínimo, cercano a 23% en 2026, en una economía cuya capacidad de producción no creció al mismo ritmo. La inflación había bajado de 13,4% a 4,8% a mediados de 2025 y ya volvió a 6,3%. El banco llevó la tasa a 12% en el primer semestre y a 12,25% en septiembre. Los analistas esperan un alza a 12,50% en la reunión del viernes 30 de octubre y que la tasa se mantenga ahí al menos hasta mediados de 2027, para bajar a 11,50% en octubre de ese año y a 11% en diciembre. Con la inflación en 6,29%, la tasa real cercana a 6 puntos se ampliaría.
Las importaciones crecieron 31,7% anual en agosto, hasta 7.702,5 millones de dólares, después de cerca de 22% en julio y 18% en promedio entre enero y agosto. Las de combustibles y productos extractivos se triplicaron, con un alza de 190,1% hasta 1.177 millones de dólares, y las de petróleo y sus derivados subieron 262,6%. Las manufacturas, 70,6% del total, crecieron 18,9%, con la maquinaria y el equipo de transporte en 22,8% y los químicos en 22,2%. Los alimentos y productos agropecuarios aumentaron 24,8%. Las compras a Estados Unidos crecieron 48,8%, impulsadas por la gasolina (256,8%), el diésel, el maíz y el crudo. China sigue siendo el primer origen, con 28,3% del total y un alza de 26,6%. El déficit comercial llegó a 2.770,4 millones de dólares, frente a 1.649,1 millones un año antes. Una economía que no crece pero aumenta sus importaciones en casi un tercio tiene una demanda superior a su producción, y la diferencia se cubre con producción extranjera, especialmente con combustibles que el país dejó de producir. Las remesas sumaron 1.077 millones de dólares en septiembre, 2% menos que hace un año, y llevan 28 meses por encima de 1.000 millones. La inversión extranjera directa lleva 17 meses por debajo de ese nivel.
Villar explicó que el peso se aprecia a pesar del deterioro fiscal porque el financiamiento del Gobierno trae dólares. Los extranjeros que compran TES convierten divisas a pesos, y el diferencial de tasas atrae operaciones de carry trade. El déficit externo se financia cada vez más con flujos de portafolio y remesas, y menos con inversión directa. Esos flujos se pueden revertir rápido, mientras que la inversión directa queda en el país. El peso fuerte abarata las importaciones, perjudica a los exportadores y a la industria que compite con bienes importados, y explica los cuatro billones de ahorro en deuda del Decreto 1585.
El gas natural vehicular subió hasta 19% de un día para otro. En las estaciones de Vanti pasó de 4.200 a 5.000 pesos por metro cúbico, y Gazel lo fijó en 4.749 pesos. Ese precio no está regulado, así que la menor disponibilidad de la regasificadora de Cartagena se trasladó de inmediato a los conductores. El Consejo Nacional de Operación pidió a la ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, auditar a esa terminal por el aumento de sus fallas forzadas. Por ella entra todo el gas importado, que ya cubre 41% del consumo nacional. La producción interna cayó cerca de 30% en tres años, la de Ecopetrol 37%, y las reservas probadas de 1.717 gigapiés cúbicos alcanzan para unos 5,9 años. La ampliación de la terminal la lleva a 533 millones de pies cúbicos diarios este mes. La planta del Pacífico entraría en noviembre y Puerto Bahía, con 126 millones, a comienzos de 2027. Si se retrasan, el faltante llegaría a 124 millones de pies cúbicos diarios en marzo de 2027, cuando El Niño eleve al máximo la demanda de las térmicas. Cada falla en una sola terminal se traslada a las tarifas y al IPC.
La vivienda sufre las tasas altas y el recorte de subsidios. Según Camacol, hasta agosto los lanzamientos cayeron 17% y las ventas 12% anual. Villar explicó que el crédito hipotecario, a 15 o 30 años, depende menos de la tasa de política que de los rendimientos de los TES de largo plazo y de las expectativas de inflación, porque los bancos comparan lo que ganarían prestando a un hogar con lo que les paga la deuda pública. Mientras el Gobierno pague altos rendimientos por sus TES, el crédito de vivienda no bajará, aunque el Banco de la República empiece a recortar. Los banqueros propusieron financiar hasta 90% o 100% del valor de la vivienda, siempre dentro de límites prudenciales. También plantearon garantías que compartan el riesgo de crédito, revivir los subsidios a la tasa para vivienda VIS y VIP, y usar recursos de pensiones y remesas para la cuota inicial. María Lorena Gutiérrez, presidenta del Grupo Aval, condicionó la recuperación del sector a un ajuste fiscal creíble.
El Ministerio de Hacienda firmó un acuerdo con el sector microfinanciero y cooperativo para ampliar el crédito formal. Lo suscribieron Asomicrofinanzas, Confecoop, Fecolfin, Coopcentral y ANALFE. Cerca de 63% de los colombianos no tiene acceso al crédito formal, y según un estudio de ANIF y Colombia Fintech, el “gota a gota” cobra hasta 382,2% efectivo anual a los hogares y 666,5% a las empresas. El acuerdo apuesta por la red territorial de cooperativas y fondos de empleados, por volver a dar crédito a quienes ya recuperaron su capacidad de pago y por la educación financiera. Con una tasa de política de 12,25%, el financiamiento formal para los micronegocios es caro, pero muy inferior al costo del crédito informal.
Valoración. En agosto, la administración pública, la educación y la salud, actividades muy ligadas al presupuesto, evitaron que la caída de la economía colombiana llegara a cerca de 0,6%. Por eso un ajuste fiscal serio frenará todavía más la actividad en el corto plazo. Además, el recorte de 13,8 billones tiene apenas tres billones de ahorro permanente, y la reconstrucción tras el terremoto costaría 54 billones. El país financia un déficit fiscal y uno comercial que crecen al mismo tiempo, con capitales que llegan por el diferencial de tasas. Ese mismo diferencial mantiene caro el crédito de vivienda y aprecia el peso, que a su vez sostiene los ahorros en el servicio de la deuda. Si el ajuste no convence al FMI ni a los compradores de TES, los flujos se revierten, el peso se deprecia, el alivio en la deuda desaparece y el Banco de la República tendría que mantener tasas altas por más tiempo.
VI. Mercados financieros
Renta variable
El S&P 500 cayó 1% en la semana y el Nasdaq 2,1%, mientras el Dow Jones ganó 296 puntos. Las pérdidas se concentraron en la tecnología, y el índice industrial terminó al alza gracias a la rotación hacia otros sectores. El jueves, el S&P 500 bajó 1,2%, su mayor caída diaria desde julio, y el Nasdaq 2,6%, su peor sesión desde junio. El índice de semiconductores se desplomó 6,7% ese día, con caídas en todas las compañías del sector, después de que Meta anunciara más inversión en infraestructura para los próximos trimestres. El viernes, el S&P 500 bajó 0,52%, hasta 7.623,61 puntos; el Dow Jones 1,24%, 653 puntos, hasta 52.214,21, y el Nasdaq cerró sin cambios. Los fabricantes de chips subieron, con Nvidia y Micron en terreno positivo, pero no recuperaron lo perdido en la semana. Alphabet cayó 1,2%, Meta 1% y Amazon 0,9%.
Más gasto de Meta significa más pedidos para los fabricantes de chips, y aun así sus acciones cayeron. Los inversionistas dudan de que las grandes plataformas obtengan un retorno suficiente sobre esa inversión, y les preocupa que una parte creciente se financie con deuda y no con caja propia. Las dudas vienen de la semana anterior, cuando las cifras de Anthropic y la caída de CoreWeave hicieron cuestionar los ingresos de toda la cadena. Ahora se agrega la advertencia del Banco de Japón sobre los préstamos de su banca a fondos que financian a las grandes empresas de infraestructura tecnológica. Los resultados del sector, mientras tanto, siguen muy fuertes. La utilidad neta de Micron creció 1.007% anual en el tercer trimestre, la de ASML 136%, la de TSMC 69% y la de Lam Research 75%, y la utilidad operativa de Samsung 788%. Las proyecciones de consenso estiman un crecimiento de 47% en las utilidades por acción del sector en 2027. Con esas estimaciones, el sector cotiza a 15,7 veces las utilidades de 2027 y 12,3 de 2028, frente a un promedio de 24 veces en la última década. Un múltiplo tan bajo con utilidades en máximos indica que el mercado espera que esas utilidades caigan, como suele ocurrir en el pico de los ciclos de la memoria y los equipos.
La rotación favoreció a otras empresas tecnológicas. Adobe subió 7,59%, impulsada por la menor presión sobre las compañías de inteligencia artificial y por un acuerdo con la escudería BWT Alpine para mostrar sus herramientas de diseño. Spotify ganó 10,13% al sumar 11 millones de usuarios en el trimestre y subir sus metas para el cuarto, aunque sus ingresos y su utilidad por acción quedaron por debajo de lo esperado. El viernes, el Brent subió por los ataques contra Arabia Saudita, y los rendimientos del Tesoro se recuperaron después de la mayor valorización de los bonos en más de un año. Entre las financieras, JPMorgan cayó 1,5%, Morgan Stanley 2,4% y BlackRock 1,7%. American Express perdió 3,7% aunque superó las expectativas de utilidad y anunció un recorte de 5% de su planta global. Sus clientes son los hogares de mayores ingresos, el segmento que según el Libro Beige sostiene el consumo, y un recorte de personal con resultados por encima de lo esperado sugiere que la empresa se prepara para un menor crecimiento del gasto de sus clientes. Las telecomunicaciones cayeron por los reportes de que SpaceX evalúa lanzar un operador móvil, que podría competir con los proveedores tradicionales.
En Europa, el Stoxx 600 perdió más de 1,5% en la semana y el viernes cedió 0,31%, hasta 635,77 puntos, su mínimo en dos semanas. El Euro Stoxx 50 cayó más de 2% en la semana y tocó su nivel más bajo en más de cuatro meses. El DAX bajó 0,8% el viernes, hasta 25.152 puntos, su mínimo desde el 9 de octubre, y 1,8% en la semana. El FTSE 100 perdió cerca de 2% en la semana y el FTSE MIB 2,5%, aunque subió 0,4% el viernes, hasta 48.559 puntos, todavía cerca de su mínimo de mayo. La energía fue el único sector con ganancias importantes, cerca de 3%. Shell subió más de 3,5%, BP más de 4%, Tenaris 4,5% y Saipem 4,2%. Eni ganó 5,8% porque sus resultados superaron lo esperado y amplió su programa de recompra de acciones gracias a los mayores márgenes de refinación. Ese margen, que en Estados Unidos encarece el diésel, se convierte en utilidades para las refinadoras. En Londres, los bancos siguieron cayendo por el temor a nuevos impuestos en el presupuesto que Healey presentará el miércoles.
Los resultados del trimestre muestran el impacto de China y de la crisis francesa en las empresas europeas. Volvo Cars perdió 24,63% después de reportar pérdidas operativas, por el retraso en la producción de su nuevo SUV eléctrico EX60 y la debilidad de la demanda en China y Estados Unidos; anunció 2.500 despidos por la competencia de los fabricantes chinos. Kering cayó 16,6% por la baja en las ventas de Gucci, y la menor demanda china afectó a todo el lujo. Moncler perdió 3,2%, Brunello Cucinelli 2% y Ferrari 1,3%. Carrefour se hundió 16,71% al bajar su previsión de utilidad por acción para 2026. Ahora espera un resultado estable o con un leve avance, en lugar del crecimiento de un dígito alto que anticipaba, y cifra el costo de los disturbios en Francia entre 80 y 200 millones de euros. Safran cayó 10% aunque sus ventas crecieron, y arrastró 5% a MTU Aero Engines. L’Oréal subió 5,6% porque sus ingresos superaron lo previsto.
En Asia, el Hang Seng perdió cerca de 5% en la semana, después de una caída de 3% el jueves, y el viernes recuperó 0,7%, hasta 23.093 puntos. El fondeo de 15.000 millones de dólares que habría conseguido DeepSeek animó a las empresas chinas de inteligencia artificial. MiniMax subió 17,4% y Z.AI 6,9%. En China continental, el índice de Shanghái subió 0,89%, hasta 3.690,5 puntos, y el de Shenzhen 2,79%, hasta 11.673,8, gracias a las compras de los fondos cotizados que respalda el Estado. Nueve de esos fondos negociaron 60.000 millones de yuanes el viernes, después de recibir entradas netas de 46.000 millones el jueves, la mayor cifra desde la ola de ventas de abril de 2025. Aun así, Shanghái perdió 0,69% en la semana y Shenzhen 1,09%. Ese piso depende del dinero del Estado más que de las utilidades de las empresas, y no dura más que la disposición de Pekín a seguir comprando.
Corea del Sur es el mercado más expuesto a los semiconductores. El KOSPI cayó casi 2% el viernes, hasta cerca de 5.430 puntos, después de cerrar el jueves en su nivel más bajo desde abril. Samsung Electronics perdió casi 3% y SK hynix 1%, y las caídas se extendieron a Hyundai Motor (−3,3%), KB Financial (−3,4%), Hanwha Aerospace (−5,3%) y los astilleros. Los depósitos de los inversionistas locales bajaron de 90 billones de wones y terminaron los programas de recompra de Samsung y SK hynix, que habían sostenido la demanda por sus acciones. Japón también cerró a la baja.
El Ibovespa subió 0,5% el viernes, hasta 205.083 puntos, y perdió 1,0% en la semana, en la última sesión antes de la segunda vuelta. La última encuesta de Datafolha da a Lula y Flávio Bolsonaro 50% de los votos válidos a cada uno. Parte del mercado espera que un gobierno de Bolsonaro controle más el gasto y permita bajar las tasas, aunque ni el candidato ni sus asesores han presentado medidas fiscales concretas. El índice tocó su máximo histórico después de la primera vuelta, cuando Bolsonaro quedó adelante. La inflación de la primera quincena de octubre salió por debajo de lo esperado y ayudó a los bancos. Banco do Brasil subió 3,3% y Bradesco 0,7%, con resultados en línea con lo esperado y un programa de recompra. Petrobras ganó 1,7% con el petróleo.
El MSCI COLCAP subió 0,44% el viernes, hasta 2.539,59 puntos, en un día de caídas en Wall Street y Europa. Ecopetrol, que ganó 3,52% con el alza del crudo, explicó buena parte del avance, junto con Nutresa (3,29%) y la preferencial de Grupo Aval (2,50%). La preferencial de Davivienda cayó 2,58% y Corficolombiana 1,35%. Mineros propuso un dividendo extraordinario de 0,20 dólares por acción, unos 58 millones de dólares, que votará su asamblea del 24 de noviembre, mientras el oro caía por debajo de 4.000 dólares la onza. La bolsa colombiana sube con el petróleo y las tasas altas, al margen de la economía local. En la misma semana, el ISE mostró que la actividad dejó de crecer y el déficit fiscal llegó a 4,6% del PIB en ocho meses. Ecopetrol depende del Brent; los bancos ganan con una tasa que podría subir a 12,50%, pero su cartera queda expuesta a una economía que se contrae en agosto.
Renta fija
El rendimiento del Tesoro a 10 años cayó 17 puntos básicos el jueves, su mayor baja diaria en más de un año, hasta cerca de 4,95%, cuando la venta de acciones tecnológicas llevó a los inversionistas a comprar bonos. El viernes recuperó 4 a 5 puntos básicos y cerró cerca de 5,00%, unos 9 puntos menos que la semana anterior. El bono a 2 años terminó en 4,69% y el de 30 años en 5,33%. El viernes la curva subió de forma similar en todos los plazos, por el petróleo y por un PMI que confirma una economía en expansión. La baja del jueves respondió a una búsqueda de refugio y no anticipa menor inflación. Con expectativas a cinco años en 3,5% y el Brent en máximos de cinco meses, los inversionistas no aceptan rendimientos largos mucho más bajos. Los futuros asignan 91% de probabilidad a que la Fed no mueva su tasa el miércoles y 76% a un alza de 25 puntos básicos en diciembre. La Fed cuenta con que el bono a 10 años en 5% endurezca las condiciones financieras por ella. Cada caída por búsqueda de refugio afloja esas condiciones y hace más probable el alza de diciembre. Las elecciones de mitad de mandato serán en menos de dos semanas.
El Bund alemán a 10 años bajó hasta cerca de 3,34%, su nivel más bajo desde el 31 de agosto, y el viernes terminó alrededor de 3,36%. Su caída y el aumento del diferencial francés hasta cerca de 170 puntos básicos, el más alto desde la crisis de deuda soberana, tienen el mismo origen. Los inversionistas venden deuda de Francia y de los países más endeudados y compran deuda alemana. El PMI de la zona euro tocó su mínimo en cuatro meses y la confianza del consumidor cayó más de lo esperado, lo que sostiene la demanda por el Bund. El diferencial entre Francia y Alemania también se amplía cuando baja el Bund, de modo que el BCE ve una zona euro con dos niveles de tasas. Se esperan nuevas protestas este fin de semana, y la próxima semana se conocerán los datos de inflación y la decisión del BCE, que debería mantener su tasa.
El gilt británico a 10 años terminó alrededor de 5,35%, estable en la semana. El Reino Unido recibe capitales que salen de la zona euro por los disturbios en Francia y el aumento de la deuda en la región, y esa demanda sostiene a los gilts y a la libra. La inflación de septiembre, más alta de lo previsto, llevó al mercado a descontar al menos tres alzas de 25 puntos básicos del Banco de Inglaterra antes de abril de 2027, la primera posiblemente en noviembre. La actividad empresarial está en su mejor nivel en ocho meses, pero las ventas minoristas cayeron más de lo esperado en septiembre y la confianza del consumidor bajó con fuerza en octubre. A cuatro días del presupuesto, los gilts no muestran preocupación por los nuevos planes de gasto de Healey, cuyo costo todavía no está completamente calculado.
El rendimiento del bono brasileño a 10 años superó 13% en octubre, presionado por la incertidumbre electoral, el alza del petróleo y el aumento del rendimiento del Tesoro el viernes. La inflación de la primera quincena de octubre fue de 4,62% anual, por debajo del 4,74% esperado. La baja de la inflación no alcanzó a reducir la prima por riesgo fiscal, que depende del resultado del domingo.
Los TES en pesos se valorizaron el viernes, con las mayores bajas de rendimiento en los plazos medios y largos. La referencia de abril de 2028 cerró en 12,38%, 4 puntos básicos menos. Las de junio de 2032 y febrero de 2033 bajaron 11 puntos, hasta 12,90% y 12,92%, y la de octubre de 2050 cedió 10, hasta 13,02%. Las de noviembre de 2027 y octubre de 2034 no tuvieron operaciones. Los TES bajaron mientras el Tesoro subía, gracias al Decreto 1585 y a la anunciada segunda fase de recortes hasta completar los 21,9 billones autorizados. De los 13,8 billones ya recortados, 4 corresponden al servicio de la deuda, así que el gasto primario se reduce menos que la cifra total. El TES de 2033 paga cerca de 790 puntos básicos más que el Tesoro a 10 años y, con expectativas de inflación a doce meses de 5,49%, ofrece un rendimiento real cercano a 7,4%. Ese rendimiento atrae a los compradores extranjeros que, según Villar, aprecian el peso, y mantiene altas las tasas de largo plazo del crédito hipotecario. La curva solo bajará de forma sostenida si el ajuste fiscal se ejecuta. Antes de eso vienen la decisión del Banco de la República del 30 de octubre, con un alza descontada a 12,50%, y el tercer canje de TES del 19 de noviembre, que aumentará la oferta de títulos largos.
Divisas
El índice dólar (DXY) terminó la semana cerca de 101,7, con una baja semanal de alrededor de 0,2%, después de tocar el jueves 101,45, su mínimo en tres semanas. El viernes recuperó algo de terreno cuando el rendimiento del Tesoro volvió a 5%, pero la venta de acciones tecnológicas no fortaleció al dólar como refugio. Las divisas que más ganaron con la aversión al riesgo fueron el yen y el franco suizo. Los futuros asignan 91% de probabilidad a que la Fed no mueva su tasa y 76% a un alza en diciembre. El jueves 29 se publica el PCE de septiembre, al día siguiente de la decisión de la Fed. Un dólar que no sube cuando caen las acciones y suben las expectativas de inflación refleja menos demanda por activos estadounidenses, en medio de las elecciones de mitad de mandato y un déficit fiscal cercano a 2 billones de dólares.
El yen se fortaleció en la semana. El dólar tocó 156,08 yenes, su mínimo en cinco semanas, y cerró cerca de 156,83. La moneda japonesa subió por su papel de refugio cuando caían las acciones de inteligencia artificial y por la expectativa de un alza del Banco de Japón en diciembre, que los swaps descuentan en 80%. El franco suizo siguió el mismo camino. El dólar cayó el jueves a 0,8191 francos, su mínimo en un mes, y el viernes subió 0,56%, hasta cerca de 0,8250. El Banco Nacional Suizo mantiene su tasa en 0%, y las actas de septiembre muestran que no tiene prisa por subirla. También dicen que ya no necesita estar dispuesto a intervenir en el mercado cambiario, señal de que el banco acepta un franco más fuerte para contener la inflación importada de la energía. Con una tasa de 0% en Suiza y de 1,25% en Japón, el yen y el franco solo ganan terreno en episodios de aversión al riesgo, porque su diferencial de tasas frente al dólar sigue siendo amplio.
El euro bajó 0,20% el viernes, hasta 1,1193 dólares, cerca de sus mínimos en varios meses, presionado por un PMI que quedó en su nivel más bajo en cuatro meses, una confianza del consumidor que cayó más de lo esperado y un diferencial francés que no se veía desde 2011. El euro se debilita a pesar de un BCE que acaba de subir su tasa y se prepara para otra alza en diciembre, porque el mercado le da más peso al riesgo soberano que al diferencial de tasas. La libra cedió 0,21%, hasta 1,3372 dólares. La actividad empresarial británica en su mejor nivel en ocho meses contrastó con la caída de las ventas minoristas y de la confianza del consumidor, pero los capitales que salen de la zona euro y la expectativa de tres alzas del Banco de Inglaterra le ponen un piso.
El peso colombiano se apreció 0,91% el viernes y cerró en 3.145 pesos por dólar, 29 pesos menos que el jueves. Operó entre 3.136 y 3.189 pesos y negoció 1.556 millones de dólares. En la semana se apreció cerca de 1,4%, desde 3.189 pesos. El peso se valorizó aunque el dólar se fortaleció el viernes, gracias a dos apoyos que coincidieron ese día. El primero fue el Brent, que cerró en 116,72 dólares y aumenta el ingreso de divisas por exportaciones de crudo. El segundo fueron los TES, cuyos rendimientos bajaron hasta 11 puntos básicos y que atraen a los inversionistas extranjeros que traen dólares para comprarlos, como explicó Villar. Un peso en 3.145 abarata las importaciones y la deuda externa. De ahí salen los cuatro billones de ahorro en servicio de la deuda del Decreto 1585, y ayuda a mantener baja la inflación de bienes. El mismo peso fuerte hace más competitivos los bienes importados frente a la producción local, en un mes en que las importaciones crecieron 31,7% y la industria y la construcción cayeron 3,03%. Si el petróleo baja o los capitales salen, por un alza de la Fed en diciembre o por dudas sobre el ajuste fiscal, el peso perdería sus dos apoyos al mismo tiempo.
En la región, las monedas no se movieron en la misma dirección. El peso mexicano se apreció hasta cerca de 18,64 por dólar, su nivel más fuerte en casi un año, impulsado por el crecimiento de 3,5% de la actividad en agosto y por la expectativa de un acuerdo comercial con Washington. El real cotizó cerca de 5,045 por dólar, a dos días de una segunda vuelta empatada en las encuestas. El peso chileno se depreció 0,98% y el sol peruano se mantuvo estable. El peso colombiano y el mexicano se apreciaron por razones distintas. México se apoya en la perspectiva comercial con Estados Unidos, y Colombia en el petróleo y en los flujos hacia los TES, que son más volátiles.
El bitcoin cayó el sábado por debajo de 80.000 dólares, hasta 79.464, su nivel más bajo desde el 18 de septiembre. Según Glassnode, ese es el precio promedio que pagaron las empresas que tienen bitcoin en sus balances, así que hoy esas posiciones están en pérdida. En 24 horas se liquidaron 837 millones de dólares en posiciones apalancadas, 82,8% de ellas apuestas al alza. Ethereum bajó 4,71%, hasta 2.288,73 dólares, su mínimo en dos meses, y la capitalización del mercado cripto cayó a 2,72 billones de dólares, apenas 1% por encima del mínimo del 8 de octubre. Con tasas reales altas y menos liquidez, las inversiones apalancadas y sin flujo de caja propio son las primeras en caer. Las empresas que compraron bitcoin como reserva tienen ahora pérdidas en sus balances, y si se ven obligadas a vender, la caída podría acelerarse.
Commodities
El Brent cerró el viernes en 116,72 dólares por barril, con un alza semanal superior a 6%, su nivel más alto en más de cuatro años. El lunes había superado los 111 dólares, máximo desde mayo, y el viernes ya estaba por encima de 114. Ese día se sumaron dos amenazas sobre la oferta. Los hutíes, aliados de Irán, intensificaron sus ataques contra Arabia Saudita. El Departamento de Estado ordenó la salida de su personal no esencial del país y Aramco evacuó su sede de Dhahran. Además, crece la expectativa de que Estados Unidos reanude los ataques contra Irán. Trump dijo el miércoles que no está negociando con Teherán y que algo ocurrirá “muy pronto”, y según los reportes Washington e Israel preparan nuevos ataques para después de las elecciones del 3 de noviembre. El jefe del ejército iraní afirmó que sus fuerzas están listas para una “guerra asimétrica”. El precio del crudo ya incorpora, además de los ataques a Arabia Saudita, la posibilidad de una guerra directa con Irán. Si los ataques no se producen, esa prima puede desaparecer; si se producen, el Estrecho de Ormuz y las instalaciones del Golfo pasan a estar en riesgo.
El gas natural en Estados Unidos cayó más de 5% el viernes, hasta cerca de 2,65 dólares por millón de BTU, cerca de su mínimo desde finales de abril, porque se esperan temperaturas por encima del promedio en el Medio Oeste y el Este hasta el 5 de noviembre. La caída ocurrió aunque los fundamentales apuntaban a un mercado más estrecho. Los inventarios aumentaron 77.000 millones de pies cúbicos en la semana al 16 de octubre, frente a 86.000 millones un año antes y 87.000 millones de promedio en cinco años. El gas que llega a las terminales de exportación de GNL subió a 18.200 millones de pies cúbicos diarios en octubre, y la producción bajó a 111.400 millones, desde el récord de 113.300 de agosto y septiembre. El gas sobra en Estados Unidos, pero en el mercado internacional de GNL sigue caro. El TTF europeo cotiza cerca de 70 euros por megavatio hora para 2027 y Colombia importa a cerca de 25 dólares por millón de BTU. La diferencia de casi diez veces con el precio de Estados Unidos corresponde a la licuefacción, el transporte y un mercado global presionado por la guerra, y por eso el gas barato estadounidense no alivia las tarifas en Cartagena.
El oro cayó por debajo de 4.000 dólares por onza, su nivel más bajo desde mediados de julio, y perdió casi 4% en la semana. La plata bajó de 54 dólares y el platino de 1.560, sus mínimos desde noviembre de 2025. Normalmente los metales preciosos suben cuando el petróleo sube y caen las acciones. Esta semana bajaron por dos razones. Un crudo más caro aumenta la expectativa de que la Fed mantenga tasas altas por más tiempo, lo que encarece tener metales que no pagan rendimiento, y los futuros asignan 76% de probabilidad a un alza en diciembre. Además, tras la caída de las tecnológicas, los inversionistas vendieron oro y otros activos líquidos para cubrir llamadas de margen y pérdidas en otros mercados. El platino tiene además un problema de oferta. El Consejo Mundial de Inversión en Platino prevé un excedente de 265.000 onzas en 2026, con una baja de 4% en la demanda automotriz que la industria, con un alza de 5%, compensa solo en parte. Que el oro cayera junto con las acciones indica que los inversionistas necesitaban liquidez, la misma señal que dejaron el bitcoin y sus liquidaciones forzadas.
El índice Baltic Dry subió cerca de 5,9% en la semana, su segunda alza consecutiva, gracias a los buques Capesize que transportan mineral de hierro y carbón, aunque el viernes cayó 1,2%, hasta 2.660 puntos. El índice Panamax, de buques que llevan carbón y granos, bajó 2%, hasta 2.109, su nivel más bajo desde el 24 de agosto, al mismo tiempo que se acumula maíz sin despachar en Estados Unidos. El níquel cotizó cerca de 15.900 dólares por tonelada, presionado por la expansión de la producción en Indonesia, la menor demanda de acero inoxidable y el uso creciente de baterías de litio-ferrofosfato, que no lo necesitan. El Grupo Internacional de Estudios del Níquel prevé un excedente mayor en 2027. Las fundiciones indonesias de capital chino estudian reducir a la mitad la producción de precipitado de hidróxido mixto y 20% la de arrabio de níquel, aunque no está claro cuánto ni cuándo. En Colombia, Cerro Matoso enfrenta esos precios mientras opera a media capacidad por falta de gas.
Los granos tienen demasiada oferta. El maíz se mantuvo cerca de 4,6 dólares por bushel, su nivel más bajo en más de dos meses. Las ventas para la cosecha 2026-2027 subieron 36%, a 60,1 millones de bushels, pero los embarques bajaron casi 49%, hasta 672.475 toneladas, el registro semanal más bajo desde octubre de 2024. La cosecha estadounidense va en 44% y el USDA proyecta un récord de 16.030 millones de bushels con existencias finales de 1.849 millones. La soja subió hacia 12,6 dólares por bushel desde su mínimo de dos meses del 21 de octubre, y cortó una racha de ocho sesiones de pérdidas. Las ventas netas llegaron a 2,84 millones de toneladas, 2,18 millones de ellas a China, que además compró otras 202.000 toneladas. Aun así, la soja encadena su segunda semana de pérdidas, con una cosecha de 4.560 millones de bushels en Estados Unidos y 184 millones de toneladas previstas en Brasil. El maíz barato abarata las importaciones de alimento para animales de Colombia, que compró 50,5% más maíz a Estados Unidos en agosto. El aceite de palma de Malasia se mantuvo por encima de 4.800 ringgit por tonelada, en camino a su tercera semana de alzas, por El Niño, el mandato de biodiésel B50 de Indonesia y exportaciones entre 58,5% y 78,4% más altas en los primeros veinte días de octubre que en septiembre. Un petróleo por encima de 116 dólares hace más rentable el biodiésel y aumenta la demanda por aceites vegetales para combustible.
El precio interno del café en Colombia cerró el viernes en 2.148.000 pesos por carga de 125 kilos de pergamino seco, otra baja en la semana. El precio que recibe el caficultor depende de la cotización en Nueva York y de la tasa de cambio, y la apreciación de 1,4% del peso le resta ingresos aunque el grano no baje en el exterior.
Valoración. Esta semana cayeron al mismo tiempo las acciones de inteligencia artificial y el oro, el bitcoin rompió el costo promedio de las empresas que lo tienen como reserva, el dólar no funcionó como refugio y el Brent llegó a su máximo en cuatro años. En una corrección normal, el oro y el dólar suben cuando caen las acciones. Que bajaran indica que los inversionistas vendieron lo que tenían para cubrir pérdidas apalancadas. El petróleo sube por un riesgo de suministro ligado a Irán, sin más demanda detrás, mientras la Fed tiene una inflación de servicios al alza y el BCE un diferencial francés de 170 puntos. Colombia volvió a ganar en bolsa, peso y TES, impulsada por el crudo y el diferencial de tasas, con una economía que se contrajo en agosto. Esos apoyos dependen de una prima geopolítica que puede desaparecer si no hay ataques contra Irán, o de un conflicto que, si llega, golpearía también a los activos de riesgo.
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