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Yo soy yo y mi pandemia

“…no hemos hecho un ejercicio filosófico y fenomenológico de lo que estamos viviendo, no entendemos la pandemia, su puridad, la universalizamos de tal manera que embotellamos el momento, la convertimos en concepto trascendente y no inmanente.”


Para poder hacer una correcta reducción fenomenológica de esta barbaridad en que vivimos, es vital entender que todo fenómeno psíquico se concentra en mi cogitatio, es decir como concibo desde mi singularidad este fenómeno existencial, el cual, gracias no a Dios, sino a la filosofía, es fuertemente atacado por la ley de la epojé (Colocar entre paréntesis lo que se dice del COVID 19) en razón de que el fenómeno psicológico se queda en la transcendencia, mientras que con la reducción fenomenológica “obtengo un dato absoluto, que ya no presenta nada transcendente” (Husserl) y es allí donde se complica el cuento; miremos pues, los contagios tan altos que tenemos en la actualidad.

Ahora bien, cuando nos remitimos al caso del que todo mundo habla (El COVID 19), vemos que el problema social está fuertemente permeado por un fenómeno que es propio de un yo psicológico radicado en los ciudadanos de a pie, los responsables que se quedan en casa, los entes políticos y el personal médico, que a la vez vuelven trascendentes la cantidad de contagiados y problematizan más este caos que estamos viviendo.

En razón, es necesario obtener de manera urgente el dato absoluto de que es la pandemia que estamos experimentando, y que a la vez este concepto de “verdad” no presente, aires trascendentes, ya que el COVID 19 no es de un yo (una realidad individual), ni de un círculo particular y menos de la vivencia de los yo coexistentes en cuanto tal que experimentan la pandemia. Ahora bien, cuando tengo una intuición sobre esta realidad, o incluso varias intuiciones sobre el virus, retengo la pura inmanencia (La Pandemia me mata si no me cuido) y en esta razón me ejercito de llevar a cabo la reducción fenomenológica a partir del conflicto de una transcendencia, creada por un concepto: es mi cogitatio, es lo que yo creo, es mi pandemia, entonces, ¿y si tenemos dados dos o más concepciones de la pandemia?, y lo dejamos en mí yo pensante, más no en mí yo pensado, se crea el problema que hoy estamos viviendo, muertes y una desesperada situación que parece no tener freno.

Así pues, la categoría de COVID-19 en estos momentos carece de sentido entonces, con respecto a la esencia del conocimiento de los contagios en sí y por lo tanto, la donación o representación que llega a mí de la de la pandemia, en torno a la concepción de la misma me da un dato puramente inmanente; no inmanente en el sentido falso, sino de su donación en la intuición genérica, es decir lo que todos los sujetos piensan de ella en sus singularidades. En síntesis no hemos hecho un ejercicio filosófico y fenomenológico de lo que estamos viviendo, no entendemos la pandemia, su puridad, la universalizamos de tal manera que embotellamos el momento, la convertimos en concepto trascendente y no inmanente.