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¿…Y el concepto de Derechos Humanos?  

 “…nuestra sociedad se enfrenta a coyunturas sociales inaceptables, tortura, persecución política, falsas noticias, negociación delincuencial para acallar la vida, ciber-ataques, entre otras complejidades que opacan la autonomía y la dignidad del ser humano.”


Las resientes masacres, asesinatos y el modo operante de las estructuras criminales en los territorios, abren un nuevo debate en el escenario de los derechos humanos. Es evidente que la concepción de los mismos todavía no es asimilada de manera amplia, como un concepto de carácter universal, la observación a través del derecho constitucional e internacional se ha convertido en utopía, por lo cual es necesario, ante la cruda realidad, partir desde el abordaje en su mismo espíritu ontológico para que después su misma fundamentación sea eficaz en su cumplimiento.

No podemos entender los derechos humanos aislados de la autonomía y la dignidad de la persona, estas realidades suscritas en el devenir del hombre, crean  el significado conceptual histórico de los derechos humanos. Sin embargo, la autonomía no es igual a una independencia absoluta y a una individualización de los derechos que revisten a los ciudadanos como individuos, ya que la autonomía por el contrario ayuda a comprender que la humanidad necesita de la otredad y de su contexto social, por lo cual este pilar fundante nos lleva a vivir correctamente en comunidad, en razón de la necesidad del mismo hombre al momento de crear vínculos y poder construir tejido social, por lo tanto la autonomía como punto de partida para la comprensión de los derechos humanos se convierte en un campo de construcción de los plurales que se encuentren en un mundo “uno” que está vinculado al cumplimiento de deberes para el otorgamiento de los derechos.

Ahora bien, siguiendo las líneas anteriores, vemos que la autonomía vivida desde el orden armónico de lo social nos crea una concepción de  libertad, la cual debe ser bien conducida, ya que esta facultad asimilada  sin límites, de una u otra manera nos deja sin el espíritu de la libertad,  “la persona no solo es libre sino que para serlo debe ser autónoma y este es el rasgo que le confiere dignidad” es decir derechos humanos. Por lo tanto acallar a la otredad con la violencia es coartar la autonomía y obstaculizar la construcción del estado social de derecho.

Toda esta dinámica un poco exegética, abre el camino para entender los derechos humanos de manera conceptual, en razón que se vuelve primordial buscar  su fundamentación teórica e incluso histórica en este  momento de zozobra y complejidad que padecen los territorios. Así, hemos entendido que el hombre para encasillarlo en los derechos humanos debemos interpretarlo como un ser autónomo, libre y por consiguiente digno. Esta premisa siempre irá acompañada de un problema ontológico que nos pone de frente con el interrogante ¿Qué son los derechos humanos? Y las concepciones salen en manifiesto, afirmándonos un marco conceptual ubicado en las garantías constitucionales,  que giran en torno a los derechos naturales, fundamentales e individuales del hombre, y debido a estas variables epistemológicas, también, como todo problema ontológico, sería difícil definir su significado general.

Sin embargo hoy nuestra sociedad se enfrenta a coyunturas sociales inaceptables, tortura, persecución política, falsas noticias, negociación delincuencial para acallar la vida, ciber-ataques, entre otras complejidades que opacan la autonomía y la dignidad del ser humano.  Por lo cual, es urgente comprender la facticidad que está yuxtapuesta en el tejido social. Debemos ser sujetos activos en la construcción de nuestros colectivos y por lo tanto analizar de manera práctica las experiencias que en la vida cotidiana nos hablan sobre la dignidad, es decir sobre los derechos humanos; y en la sintonía de la comprensión de este marco conceptual, podremos hacer un análisis responsable sobre la contención de los conflictos que atentan contra la autonomía, la libertad y la misma dignidad de nosotros como actores sociales, es la única forma de poder llegar a consensos reales sobre los individuales que construyen la pluralidad de lo social y a la vez ponen en el primer renglón del debate la construcción de los colectivos que conforman la sociedad.

 Los derechos humanos, no se pueden quedar en la palabra de moda por el calor fugaz de las acciones políticas, deben ser un concepto bien comprendido desde el campo ontológico, axiológico, y saber, la construcción histórica que éstos han tenido, para poder huir de los anacronismos dañinos cuando se presente el debate social entorno al cumplimiento de estos derechos fundamentales, individuales y colectivos que hacen del hombre un ser digno y libre.