Una carta a mi yo: reflexión a la salud mental

Un año después de la declaración del estado de emergencia sanitaria en Colombia, parece que los días de este sufrimiento llamado Covid – 19 transcurren con gran velocidad, es inevitable mencionar que a pesar de la supuesta: luz al final del túnel; Desarrollamos conciencia de que esta esperanza en particular no termina de generar completa tranquilidad.


“Reflejo de pensamientos durante la cuarentena.”

Un año después de la declaración del estado de emergencia sanitaria en Colombia, parece que los días de este sufrimiento llamado Covid – 19 transcurren con gran velocidad, es inevitable mencionar que a pesar de la supuesta: luz al final del túnel; Desarrollamos conciencia de que esta esperanza en particular no termina de generar completa tranquilidad.

El mar de incertidumbre en el que nos encontramos sumergidos es impresionantemente turbio, cargado de problemas sociales, políticos, de seguridad, entre otros; y esto sin incluir la crisis de psicológica a la cual nos ha sometido el encierro.

La idea de tener que entrar en aislamiento social obligatorio no fue tan traumática al principio, mi costumbre de estar en casa me permitió verlo con naturalidad, sin embargo, solo bastó el pasar del tiempo para darme cuenta, que las secuelas que deja la pandemia en términos psicosociales son espantosas.

Desórdenes alimenticios, dificultad en la conciliación del sueño, hipersensibilidad, irritabilidad, cuadros de ansiedad acompañados con episodios de depresión, saturación de preocupaciones, aumento en los niveles de estrés, e incluso, la pérdida del interés en las actividades más básicas, además de otro tipo de situaciones que podríamos mencionar.

Todas estas, terminan por ratificar que ese repetidamente mencionado: “En surco de dolores” que está inmortalizado en la letra del coro de nuestro himno nacional, se encuentra aun muy distante del tan anhelado: “El bien germina ya” y mucho más aun de llegar al cese de la horrible noche.

Independientemente a lo mucho o poco que podamos criticar al gobierno, y más aun, a lo que este pueda hacer por el beneficio real de sus de ciudadanos, existen cosas que al final no se curan un plan de vacunación nacional.

Mi intención no es decir que no sirve o que no sea necesario, al contrario, me parece ideal y extremadamente indispensable que se pueda trabajar a favor de brindarle la vacuna a todos los residentes permanentes en Colombia.

No obstante, cuando conversamos acerca de salud mental existen muchos criterios que saltan en la conversación, opiniones diversas, unas un tanto mas coherente que otras, claro está, a esto le tenemos que sumar la cantidad de gente inexperta que llenan las redes sociales de comentarios que carecen de criterio y formación especifica en el área.

Los cuales, en lugar de brindar una orientación clara al respecto, lo que terminan ocasionando es que, todos esos sentimientos que invaden nuestra mente terminen cubiertos por una nube de frustración ante la impotencia, de no poder salir del estado en el que nos encontramos.

En aras de lo anterior, debo confesar que en ocasiones esta nube frustración y conflictos internos también me ha visitado, supongo que es natural en todos los que vivimos, sin embargo, no podemos negar que existen etapas especificas en las cuales estas visitas de este ser un tanto desagradable se hacen más frecuentes.

Creo que a nadie le gusta sentirse así, pero es preciso entender que mas allá de condenarnos a nosotros mismos por lo que sentimos, necesitamos acercarnos a una sociedad de libertad, y cuando me refiero a este término no lo hago con relación a lo que esta aldea global nos permite o no desarrollarnos plenamente.

Y es que a pesar de que soy un fiel creyente y defensor de la equidad, también estoy claro de que este es un pensamiento utópico de los que estudiamos las ciencias sociales, no es un llamo a abandonar la lucha o desmeritar los logros constitucionales que se han alcanzado a lo largo de la historia, sino por el contrario.

Cuando me refiero a una soledad de libertad, hago referencia específicamente a un estado profundo de encuentro consigo mismo, en que se reflexiona acerca de lo que sentimos, como lo sentimos y que queremos seguir sintiendo.

Este mundo hipersensorial en el que nos encontramos, es un estimulante completo de la euforia, el emocionalismo, la excitación; catalizadas en la demanda e imposición de una constante búsqueda del éxito. y no digo que esté mal sentirse así, solo que, al pensarlo detenidamente, la percepción que tengo de todo el mercadeo que hay a mi alrededor es que desean que me sienta o nos sintamos mas bien, con efectos de efervescencia.

Al final la reflexión ensimismada concluye en la particularidad, todos los seres somos diferentes, procedemos de naturalezas distintas, aun entre los humanos compartimos mas diferentes que similitudes, aunque esto último sea disruptivo a los pensamientos de inclusión y unidad.

Es necesario comprender, que ni aun criados en la misma casa y por la misma madre, con las mismas costumbres, dos serán iguales. Ahora bien, lo que debo aclarar es que, a pesar de que poseemos mas diferencias, los puntos que tenemos en común nos hacen mas fuerte.

Trasladando todos los parámetros, existe un aspecto unificador de los procesos, la libertad, desde las bacterias que son los primeros en registrar vida en el planeta, hasta la clonaciones e inseminaciones artificiales de laboratorio que poseen vida, están destinadas a ser libre.

Una libertad que este siglo XXl nos ha robado sutilmente ante la rapidez de su movimiento, una libertad que no depende de la cantidad de dinero que se tenga, sino una que corresponde a tener paz; Lo digo por mi, trabajamos toda la vida, esforzándonos para garantizar el porvenir y cuando llega, estamos lo suficientemente cansados como para siquiera verlo de lejos.

Enloquecido en mi apartamento por el encierro, solo termino por añorar, la estimada libertad, deja de estar horas frente al computador y vivir de verdad. Y es que, al termino no tengo respuesta, solo termina siendo una carta a mi yo.

Jesus Daniel Bovea De La Hoz

Comunicador social – periodista con énfasis político – económico, interés en la política nacional e internacional, sentido crítico y optativa a la gestión de las organizaciones y el cambio social. 

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