Opinión

Un río de vivos

Isabel Zuleta parece no tener el respaldo con el que tanto dice contar. Pareciera que solo representa un par de personas de la zona de Ituango, al menos eso fue lo que se pudo evidenciar esta semana, en una sesión del Concejo de Medellín, en una carta que llegó al recinto y que fue leída por el corporado Sebastián López del Centro Democrático, de parte de unos pobladores de Valdivia quienes no se sienten representados por el Movimiento Ríos Vivos. La misiva fue posteriormente replicada en Twitter por el concejal Daniel Duque.

Dicha comunicación inicia “Los abajo firmantes, líderes sociales del municipio de Valdivia, nos dirigimos a los medios de comunicación y a la opinión pública para aclara que el movimiento Ríos Vivos no nos representa y por tal razón, todas las declaraciones, escritas o verbales, al no ser consultadas por la comunidad, solo expresan la opinión de ese movimiento que rechaza todos los proyectos hidroeléctricos del país y que hace lo posibles para que Hidroituango fracase”. La carta, además hace énfasis en varios puntos respecto a las declaraciones que consideran sesgadas y desmesuradas por parte del movimiento y sus representantes respecto a las dinámicas socioeconómicas de la zona.

La réplica realizada por el concejal Duque, quien es abiertamente ambientalista, resulta de suma importancia en plena coyuntura por el tema de Hidroituango. Duque ha sido un fiel defensor del medio ambiente, y del desarrollo del país. Él desde el partido verde, en compañía del diputado Camilo Calle, ha recorrido las zonas aledañas a la construcción de la represa Hidroituango para conocer las verdaderas necesidades de las personas y las comunidades, dándose cuenta que estas son autónomas y no necesitan una vocería acomodada que reclame por intereses particulares.

Uno de los puntos de mayor impacto y que no corresponde con la realidad que el movimiento quiere vender es que, si bien la contingencia causó dificultades, de la misma han salido fortalecidos y ven una puerta para una mayor reactivación económica de la zona que también, como en todo el país, se ha visto golpeado por la COVID-19, pues entienden que el territorio se transformó y con ello sus dinámicas sociales, económicas y hasta turísticas.

La carta finaliza con una invitación a conocer el territorio mucho más allá de Ríos Vivos y pide que la información que ellos difunden no sea tomada como una verdad absoluta. Esta carta pide a más ciudadanos y políticos con la responsabilidad civil que ha tenido el concejal Daniel Duque y el diputado Camilo Calle, que han visitado la zona y conocen realmente las necesidades.

En definitiva, parece que Isabel Zuleta de Ríos Vivos no ha tenido el respaldo real de la ciudadanía, y parece estar jugando con una cortina de humo para quizás hacer mérito político para las siguientes elecciones, con apoyos imaginarios de ciudadanos en el territorio que no la respaldan en la realidad y que no ven en ella una verdadera líder y que el movimiento terminó convirtiéndose más que en una organización social, en un movimiento anti fajardista simplemente, carente de ideales y de estructura sólida.