Un Censo que causa conflicto: una lucha desgastante y un Gobierno de oídos sordos en Bolivia

Estamos viviendo un periodo de conflicto político y social en Bolivia. ¿Cuál es el contexto? Santa Cruz de la Sierra –ciudad que está encabezando la protesta– ha estado demandando al Gobierno que el Censo Nacional de Población y Vivienda se realice para el año 2023; ello, en respuesta a la injustificada decisión de postergarlo para el año 2024.

Dicho Censo estaba, en principio, proyectado para llevarse a cabo este año, específicamente, el 16 de noviembre, en virtud con lo establecido en el Decreto Supremo No. 4546 promulgado por el Presidente Constitucional del Estado Plurinacional. Cabe resaltar que la realización del Censo en la fecha mencionada se encontraba garantizado técnica y financieramente, tanto por el exdirector del INE (Instituto Nacional de Estadística), como por la exministra de Planificación del Desarrollo (MPD). Ambas autoridades renunciaron un mes antes de que el Presidente, Luis Arce Catacora, promulgara un nuevo Decreto Supremo (D.S. No. 4760), donde estableció la nueva fecha del Censo para mayo o junio de 2024.

¿Por qué la población pide que se respete la fecha inicial del Censo (año 2023)?

Para comprender el trasfondo del problema, tenemos que remontarnos a los antecedentes que nos han dejado las elecciones del 2019, donde se evidenció y demostró un fraude electoral de grandes dimensiones por parte del MAS (Movimiento al Socialismo), el cual, es el partido oficialista. Por si fuera poco, esta era una contienda que tenía al candidato a la Presidencia del MAS queriendo re-re-reelegirse para una nueva gestión, eternizándose en el poder de forma inconstitucional, considerando que la Constitución Política del Estado determina una sola reelección, y que es necesario mencionar, fue aprobada por el mismo MAS.

Todo esto desató la indignación de la ciudadanía, lo que produjo las protestas en las calles y dio comienzo a un Paro Cívico Nacional Histórico que duró 21 días, lográndose, de forma totalmente pacífica, la renuncia del expresidente Evo Morales y todas las cabezas de su Gobierno. Luego de todo este conflicto, la ciudadanía quedó muy desconfiada con los procesos democráticos del país y, además, con mucha incertidumbre de que se hayan corregido las irregularidades en el padrón electoral, mediante las cuales el MAS pudo materializar el fraude comentado; irregularidades que la misma OEA (Organización de Estados Americanos), a través de una evaluación rigurosa que llevó a cabo en el país, demostró que existieron.

Un año después, el 18 de octubre de 2020, tuvimos nuevas elecciones en las que volvió a ganar el Movimiento al Socialismo, con Luis Arce Catacora a la cabeza. Hay muchos motivos para dudar de que fueron unas elecciones limpias, pero esta vez no hubo suficientes pruebas.

Entonces, tomando en cuenta lo expuesto, una de las principales razones por las que se inició esta lucha por el Censo, ha sido limpiar el padrón electoral para las elecciones que tendremos en 2025. Al no haber excusas de tipo técnicas ni financieras para que no se lleve a cabo en la fecha inicial determinada por el mismo Gobierno, este ha demostrado que quiere mantener intacto el padrón electoral, sin actualizar los nuevos datos que nos brindará el Censo, ya que desde el año 2012, no se realiza tal levantamiento de información en la población.

Ahora bien, uno de los datos más relevantes que podría demostrar el Censo, es el aumento de población en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra –actualmente, motor económico del país–, siendo esta, la ciudad que más migraciones internas tiene y la que más ha crecido en los últimos años. De este dato se derivan dos (2) conclusiones. Primero, que al Departamento de Santa Cruz se le debe asignar más presupuesto en la redistribución de los recursos públicos, al tener este, mayor cantidad de población; y segundo, que se deben aumentar sus escaños parlamentarios, es decir, más representación democrática de Diputados y Senadores en la Asamblea Legislativa. Estas dos últimas son las consignas que explican porque otros departamentos no se han unido y que, lamentablemente, son las que más se han popularizado en la ciudadanía.

Digo lamentablemente en el párrafo anterior, primero, porque ya sea que los recursos públicos los maneje el Gobierno central, o los Gobiernos departamentales o municipales, al estar en manos de políticos, sean estos “buenos” o “malos”, no se utilizan eficientemente y no mejoran las condiciones de la población; entonces, la consigna de “con más recursos vamos a estar mejor”, es un engaño, y ni el Censo ni la mayor asignación presupuestaria estatal, van a solucionar los problemas de salud, educación, justicia, entre otros, que tienen la región de Santa Cruz y el país. Se puede profundizar más sobre esta postura, pero no vamos a desviarnos de la exposición de hechos ni del objetivo de este escrito. En el segundo punto, el lamento sigue la misma lógica, ya que tampoco los escaños parlamentarios lograrán cambios significativos, cambiando unos cuantos escaños azules por naranjas o azules por verdes, si los políticos del oficialismo y de la oposición, en el fondo, tienen la misma ideología: las mismas leyes se seguirán aprobando con distintas caras. Sí, en el fondo la gran mayoría de los políticos en el país no tienen claro el norte de las ideas por la libertad y promueven políticas populistas y estatistas que históricamente nunca han sido productivas ni beneficiosas para ningún país.

¿Cómo ha sido el contexto de la lucha hasta ahora?

Es difícil explicar el contexto que se está viviendo. Con un total de 36 días de Paro, la población mayoritaria de Santa Cruz de la Sierra y, también del país, se ha visto afectada económicamente. Un contexto en el que las personas no se pueden movilizar para ir a trabajar o hacer sus actividades diarias, donde hubo escasez en el mercado porque los camiones de abastecimiento tenían dificultades para llegar a sus destinos, donde los precios de productos básicos han subido, donde muchos negocios se están perjudicando porque no pueden atender ¡Por si fuera poco!, todo esto llevado a cabo en un ambiente inseguro y peligroso, donde hubieron varios días de enfrentamientos violentos entre la población civil y grupos de choque del Gobierno apoyados por la Policía Boliviana, donde atacaron a civiles desarmados, inclusive, sembrando pruebas falsas para arrestarlos. Un panorama que involucró armamento como dinamitas, gases lacrimógenos y otros artefactos nocivos para la ciudadanía, de parte de la Policía y de grupos de choque ilegales afines al MAS.

Con el pasar de los días se ha convertido en una lucha desgastante, con un Gobierno indolente que se hace de oídos sordos al pedido de la población, que ha dado tantas vueltas al asunto mostrando su ineptitud y su indiferencia, y que no ha podido entablar mesas de diálogo ni ha querido ser flexible con la negociación de una nueva fecha para el Censo. Además, ha sido desgastante porque la población ha tenido que soportar días muy duros que han generado una histeria colectiva, y en gran medida, por el cansancio y la incertidumbre se desvirtuó la protesta pacífica. Entonces pudo salir a flote una cultura agresiva y autoritaria en mucha gente, que en muchos casos ha cometido abusos entre los bloqueadores y personas de a pie, incurriendo en  lo que tanto criticamos al Gobierno. Por otro lado, los líderes del Comité Interinstitucional (la oposición que se organizó en pro del Censo) no estuvieron a la altura de la situación y no tuvieron la comunicación necesaria para informar a la población los avances o retrocesos. Estas situaciones fueron muy frustrantes y causaron una decepción palpable en personas que apoyaban y que no apoyaban la causa.

Finalmente, la discusión sobre el Censo, en esencia, pasó a segundo plano, y se llegó a notar que ya no era una lucha por determinar la mejor fecha para este, sino que se convirtió en una pulseta por demostrar fuerza política. La situación es compleja, el Gobierno está encaprichado y no quiere ceder, no tiene fundamentos ni técnicos ni financieros como para no adelantar el Censo. El Presidente podría demostrar que escucha a la población simplemente abrogando un decreto con una firma y poniendo en marcha el pedido, para de una vez por todas, pacificar al país. Pero pareciera que querían lograr cansar a la población de Santa Cruz de la Sierra.

¿Qué se ha logrado?

Cabe resaltar que, el 13 de noviembre, se realizó un cabildo donde asistieron alrededor de dos millones de personas; históricamente, el cabildo más grande de la historia del país. En este cabildo se tocaron dos (2) puntos muy importantes a analizar. Primero, se decidió instruir a los parlamentarios a aprobar una ley que garantice que los resultados del Censo se apliquen antes de las elecciones del 2025 y que así, se limpie el padrón electoral. Y el otro punto es que, se creará un Comité Constitucional que revise la futura relación política de Santa Cruz con el Estado boliviano. Demostrando, por un lado, que hay una ciudadanía que no se va a rendir hasta lograr el cometido, y por el otro, que tenemos una ciudadanía cansada de los abusos del Estado y del Gobierno abusivo que ha ignorado las necesidades de la región oriental y, por ende, está dispuesta a hablar hasta de independencia. Este tema también se puede profundizar y analizar en otra oportunidad, y sin duda, es un debate que está ya sentado sobre la mesa del país.

A día de hoy, la aprobación de la ley está en proceso, con una demora característica de la ineptitud de nuestros políticos. Pero sin duda alguna, este conflicto no terminará hasta que en 2025 veamos unas elecciones limpias y transparentes. La lucha no es ni será fácil. Necesitamos renovar fuerzas para seguir enfrentando el autoritarismo del sistema tramposo y corrupto que ha implantado un Gobierno del Socialismo del siglo XXI en el país. Entonces, aún se seguirá hablando del tema y aún se van a escuchar noticias de los bolivianos. Por el momento, cabe dejar mi última recomendación en pro de la libertad, elegida de un verso de Virgilio: “Tu ne cede malis, sed contra audentior ito”, o en otras palabras: “la ciudadanía no debe rendirse ante el mal, sino que debe combatirlo con mayor audacia”.


Este artículo apareció por primera vez en nuestro medio aliado El Bastión.

About the author

Sara Urquizu

Boliviana. Activista por las ideas de la libertad, escritora, conferencista, y estudiante de Derecho y Economía de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia); también, es alumni de la Fundación Nueva Democracia (Bolivia), de la FPP (Fundación para el Progreso, Chile) y de la KAS (Fundación Konrad Adenauer, Alemania). Coordinadora Local de Students for Liberty Bolivia (SFL Bolivia), y Líder y cofundadora de LOLA Bolivia (Ladies of Liberty Alliance Bolivia): movimiento liberal/libertario para empoderar e impulsar el liderazgo de la mujer.

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