Trinos ajenos, espejismos de una tranquilidad nacional

     

Marchas, protestas, imágenes de indignación. Gente hablando y criticando a todo pulmón la decisión del gobierno brasileño de invertir millones de dólares en estadios, y en su reparación para que estuviesen listos para el tan esperado evento mundial.

¿Por qué preocuparnos de los otros problemas antes que de los nuestros? Se los voy a explicar con un ejemplo más sencillo para que comprendan lo inmaduro y censurable de este comportamiento; una noche mientas su esposo maltrata a su madre y simultáneamente entra a su jefe a la casa para que tenga sexo con su hija, usted mira a su alrededor haciendo caso omiso a esto, y en la casa vecina usted puede observar cuando el señor de la casa en un acto de patanería agrede a su señora y el golpe es de tal fuerza que le deja la cara completamente desfigurada. Usted, para no perder la estabilidad de su “hogar”, jamás toma represalias para controlar y corregir la conducta de su esposo, finalmente decide llamar a la policía, pero no para controlar el ambiente que se ha creado en su casa, sino para que controlen la situación de la casa vecina. Paradójico ¿cierto? En esencia es eso lo que sucede en nuestro país.

Argumentan que en Brasil millones de personas mueren de hambre cada día  y otras miles viven en la pobreza, y pobreza absoluta. Quizás sea cierto, y, tienen toda la razón, pero, también hay miles de personas que viven en la pobreza extrema en nuestro país, y, ¿Cuándo se oye que un grupo de personas, las mismas que están indignadas por lo sucedido en el mundial, salgan a protestar al capitolio exigiendo lo que hoy les parece tan injusto en Brasil? Lo que con este escrito se quiere reclamar, y reflejar en la mente de los hipócritas indignados, es cómo cuando en los países vecinos sucede alguna problemática denigrante se indignan e incluso, en algunos casos, la furia se apodera de ellos para la ocasión de luchar polémicas ajenas. Pero cuando en nuestro país sucede algo parecido, a su modo pero en esencia el mismo problema,  no se preocupan, o protestan, de igual manera que lo hacen cuando sucede algo en algún país aledaño al nuestro. Para sustentar lo que acá digo cito ejemplos tales como: Venezuela. RCN/ Caracol un día dijeron que el gobierno estaba oprimiendo  al pueblo y los ciudadanos colombianos se enloquecieron, protestando que Venezuela se estaba convirtiendo en una dictadura, que el gobierno estaba matando a los estudiantes, esto y otros tantos Trinos de indignación y protesta. Esta era la actitud de tantos ciudadanos colombianos respecto al gobierno tirano del país vecino al nuestro, mientras cientos de trabajadores del campo protestaban ante un gobierno inconsciente, que desdeña su ardua labor al trabajar el campo con sus propias manos. Protestaban ante un gobierno Bolivariano avasallador, pero, exceptuando los estudiantes de universidades públicas, eran indiferentes ante los atropellos a las personas que trabajan nuestro tan olvidado campo, y que según un informe pasado por la Comisión Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdos, los promotores de la protesta, el paro nacional agrario dejó 12 muertos, 485 heridos, y 4 desaparecidos; podemos además observar como en el presente hay tanta gente indignada por la problemática Brasil 2014, refutan que es supremamente irresponsable, por parte de un gobierno, invertir millonadas de dólares en la construcción y reparación de estadios mientras tanta gente pasa hambre en las calles de ese país. Esto es lo que se dice acá ante la problemática brasileña, pero y ¿Qué hay de los habitantes del Chocó y la Guajira que viven constantemente en la hambruna?; ¿qué hay de los residentes de las comunas en Medellín, Manizales, Armenia, Cali, Bogotá? Quienes, no solo, no tienen ni el dinero ni los ingresos suficientes para acceder a una vivienda digna, además son más propensos a dedicar sus vidas a delinquir, ¿por qué no protestan ante el congreso colombiano que no ha habilitado leyes de control para la corrupción?, ¿por qué no protestan ante gobiernos departamentales incapaces de desarrollar programas para el desarrollo social?

En parte esta inconciencia se origina por la incompetencia de los medios de información colombianos, que usan las problemáticas de otros países como cortinas de humo para tapar los problemas propios,  pero si en realidad les interesara el bienestar de una nación mantendrían informados de lo que sucede en la nuestra. Prepararse adecuadamente es su mejor herramienta para que no los engañen haciéndoles creer que en Colombia no sucede nada para alterarse, o peor aún, que les hagan creer que si sucede algo ustedes no pueden hacer nada para corregirlo.

 

[author] [author_image timthumb=’on’]https://scontent-b-mia.xx.fbcdn.net/hphotos-xpa1/t1.0-9/1379456_10201393991064704_1213548831_n.jpg[/author_image] [author_info]Simón Arias Valencia Nacido en el Eje cafetero, estudiante de derecho en la universidad de Caldas. [/author_info] [/author]

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Al Poniente es un medio de comunicación independiente que tiene como fin la creación de espacios de opinión y de debate a través de los diferentes programas que se hacen para esto, como noticias de actualidad, cubrimientos en vivo, columnas de opinión, radio, investigaciones y demás actividades. Esta publicación ha sido hecha por la línea editorial de Al Poniente.

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