Tragedias Antiambientales

Como dirían grandes representantes de la sabiduría, un pueblo que no aprecia su riqueza natural está condenado a padecer sus justas represalias, a lo largo de diez mil años (desde que los primeros habitantes llegaron a este territorio), comenzó la infame condena al Medio Ambiente y al Desarrollo Sostenible. Toda la plebe es culpable por pensamiento, palabra, obra y omisión, pero lo más triste, a la hora de implantar soluciones, se convierte en una horda pasiva y alucinógena; vergonzoso. Y lo peor, tienen la maquinaria democrática sumisa a sus intereses personales y de multinacionales sin conciencia; en sus ejemplos más notorios y menos colombianistas se pueden nombrar a Juán Manuel Santos, Álvaro Uribe Vélez, Marta Lucía Ramirez, Oscar Iván Zuluaga, Germán Vargas Lleras, Camilo Gomez, Carlos Holmes Trujillo, Fabio Echeverri Correa, Fernando Londoño Hoyos, Ruben Darío Lizarralde, Andrés Pastrana Arango, Ernesto Samper, Cesar Augusto Gaviria Trujillo, Monseñor Darío Castrillón Hoyos; entre otros, es de nunca acabar. En conclusión: la causa madre de estas hecatombes es asumir lo ambiental y sostenible como objetivos político – militares por parte de grupos legales e ilegales.

 

A continuación se traen cuatro ejemplos de la insensatez que predomina en la República del Sagrado Corazón, donde el falso progreso prima sobre la fauna y flora, trayendo las peores consecuencias, y sumando el hecho de no tener proyectos a mediano y largo plazo. El primero tiene que ver con la catástrofe del Casanare. A lo largo de los veinticinco años de Historia de Cusiana y Cupiagua, el plan allá era ir a ver los alumbrados en estos campos (magia del falso mundo petrolero), mientras que las cabeceras municipales y rurales vivían todavía los padecimientos del abandono estatal. Pero como la naturaleza toma caminos insospechados para su renovación, y lamentablemente se encuentra la mano venenosa del hombre por ahí, trajeron la nefasta sequía, donde murieron miles y miles de reses, chigüiros, caimanes y demás. ¿Cuál fue la respuesta de las autoridades ambientales? La Ministra del Medio Ambiente, en un afán de frivolidad (reina de belleza) dijo que solo se produjeron nimiedades; ese es el peligroso talante de la Prosperidad, hija de la Seguridad Democrática. Y lo peor, los trabajos petroleros siguen con el cinismo de las multinacionales del caso, con los grupos al margen de la ley amarrados como parásitos; no se puede esperar a que el movimiento machista proponga soluciones. Casos similares se ven en Arauca (Oxy), Caquetá (Pacific), Putumayo y Meta (Ecopetrol). ¿Qué ha pasado? El saboteo a una Consulta Ambiental con justa causa en Monterrey.

 

El turno es para el Chocó. Lamentablemente, este departamento se encuentra limitado por el racismo en Antioquia, Eje Cafetero y Valle del Cauca. Las vías terrestres (solo dos) hacia la zona, se encuentran abandonadas y a merced de las bandas criminales, un día con lencería de Farc, después ELN, AUC, Bacrim; bailan al son y al dinero que les toquen. En días pasados ocurrió un incendio provocado por manos criminales, que destruyó con efectos difíciles de solucionar (se requerirá un milenio para tal fin, si no se atraviesan ciertas mentes perversas) en una zona forestal cerca al municipio de Unguía; dicen que hay intereses de palmicultores (cercanos al uribismo y santismo) en tener sus finquitas por ahí, incluso llegando a límites con Panamá; se podría consultar sobre el tema al Magistrado José Armenta (uno de los que ha sostenido a Gustavo Petro en la Alcaldía de Bogotá). Y si se baja por toda la costa pacífica, encontrará injusticias como no haber puertos sostenibles en Chocó y Cauca (sonará muy ruin para los defensores del legado de Monseñor Samuel Silverio, ¿cierto José Darío Salazar?), ni hablar de la llegada de un KuKluxKlan a Buenaventura con sus casas de pique, ni de la extorsión a Tumaco. El pacífico colombiano se está perdiendo.

 

En la península de la Guajira, también hay problemas con la sequía y la muerte de flamencos, bellas aves. Y a esto se le suma el abandono estatal, para la muestra; la muerte por desnutrición de mil quinientos niños de la etnia wayuu. Y lo  peor, es la mediocre respuesta del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar; como quien dice, no hay gobierno para los infantes, tan solo para los recomendados de Kikos y Marquitos. Y sumar el fanatismo petrolero y minero del ministro de Minas, Amylkar Acosta, oriundo de allá. Es absurdo que no se haya sabido aprovechar la frontera con una de las regiones más ricas de Venezuela; Zulia, cuando en el vecino país había algo de sensatez; pero ahora no existe ni papel higiénico para llorar su suerte. ¿Qué hacen sus políticos? Huyen hacia el Cesar a parrandear en el festival vallenato, porque para eso si tienen plata, así sea bien o mal habida.

 

Finalmente, el caso de la Sierra Nevada de Santa Marta. A la posible llegada de dudosos inversores en el sector hotelero (ya están los chismosos faranduleros pendientes de que Meryl Streep se acerque sin topless a Taganga, o indagar sobre la posible presencia de Cristiano Ronaldo como una dragqueen en Buritaca o Cristina Saralegui y Laura Bozzo armando bonche en el rodadero); llegan dos terribles casos. El primero tiene que ver con la instalación de antenas en una zona sagrada para los mamos. Está bien que las fuerzas militares y la policía en aras de cumplir sus deberes constitucionales tengan sus sistemas de comunicación, pero allá también tienen sus intereses las compañías de telefonía móvil, lo cual ya ralla en la perversidad. Dicen las malas lenguas que por ahí se supo de las golpizas que Juán Manuel Dávila (apoyado por sus padres y hermanos) le propinaba a Valerie Dominguez para hacerla firmar la carta de aceptación de un crédito del inmoral agro ingreso seguro. El segundo caso es con un incendio (también relacionado con posibles manos criminales) ocurrido en las cumbres blancas, diez días (extraño) se demoraron las autoridades ambientales para tomar las medidas correspondientes.

El remate y a  manera de moraleja de la presente columna es: en Colombia, predomina el todo vale y la única manera de arreglar esto es tener una conciencia igual o más grande que la de Mahatma Ghandi.

 

PD1: ¿otro paro violento y antiambiental? Coincidiendo con elecciones; muchos intereses creados.

PD2: Frente al caso de Petro reencauchado en el palacio Liévano; lo único seguro es que no habrán elecciones atípicas. Del resto, incertidumbre y pierde Bogotá.

[author] [author_image timthumb=’on’]https://scontent-a-atl.xx.fbcdn.net/hphotos-frc3/t1/1780782_1404465043144690_1197510993_n.jpg[/author_image] [author_info]Pedro José Rivera Giraldo Ingeniero de Petróleos de la Universidad de América (Bogotá, 1994) y Especialista en Gerencia de Mercadeo de la Universidad del Rosario (Bogotá, 2002). Consultor Independiente en Materia de Mercadeo así como el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible en la Industria. Creador de la Conciencia Ambiental (tiene su propio blog: Conciencia Ambiental (El País, España), algo que falta en Colombia; escritor en Al Poniente y Bajo la Manga. Ha elaborado varios ensayos como Marketing Político Alternativo, Marketing Ambiental Alternativo (EMA), Marketing Curriculum Alternativo, Marketing Empresarial Alternativo, y Tips de Marketing Alternativo. Twitter: @petroides. Leer sus columnas.[/author_info] [/author]

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