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Sobre la formulación de proyectos

La formulación de proyectos se ha convertido en una tendencia multidisciplinaria, por las facilidades que ofrece para visualización de diferentes aspectos relacionados con los procesos de  prospectiva que se requieren en el ejercicio la académico y laboral; incluso se está comenzando a perfilar como una de las aptitudes coyunturales para el futuro mercado laboral, dado el conjunto habilidades que brinda no solamente la formulación, sino también la gestión y puesta en marcha de un proyecto.

Esta columna pretende proporcionar una serie de criterios básicos de carácter general para que cualquier persona tenga acceso a esta herramienta, en virtud de la lógica temática que se ha venido adoptando en las últimas columnas.

Lo primero que se debe tener claro es que un “proyecto” es “un conjunto sistemático de actividades orientadas al cumplimiento de una serie de objetivos normalmente ligados a la resolución de un problema o a la satisfacción de una necesidad partiendo de la disponibilidad de recursos técnicos, económicos, humanos, legales y ambientales”. Su importancia está asociada al rol protagónico que han adquirido (los proyectos) en la consolidación del desarrollo social, la dinamización de la economía y la distribución de sus beneficios en el orden local, nacional e internacional. Su éxito normalmente radica en el grado de factibilidad que exista frente a la operatividad de los recursos disponibles. A continuación, como se anticipó en la introducción de este texto, se enlistarán algunos parámetros al momento de formular un proyecto de cualquier naturaleza:

  1. Denominación del proyecto: Debe indicar de forma sintética, por medio de un título lo que se pretende hacer y a qué categoría pertenece (producción de bienes, prestación de servicios, mejoramiento de la calidad de vida, etc.)
  2. Descripción del proyecto: Se debe explicar ampliamente en qué consiste el proyecto, fundamentando y delimitando sus propósitos principales, sus antecedentes, impactos y resultados esperados.
  3. Justificación del proyecto: Se deben presentar los criterios, motivaciones, razones y argumentos que sustentan la realización del mismo; además, es preciso que también se desarrolle con mayor amplitud la urgencia de su priorización y/o ejecución.
  4. Objetivos del proyecto: Deberá presentarse un objetivo general que responda a las pretensiones del proyecto, y de la misma forma se establecerán una serie de objetivos específicos que conduzcan al cumplimiento del objetivo general planteado.
  5. Diagnóstico del proyecto: Su propósito principal es conceptualizar e identificar en detalle el problema o la necesidad a satisfacer y sus factores asociados a partir de la obtención de información primaria y/o secundaria.
  6. Localización física del proyecto: Se deberá indicar el país, región, departamento, municipio y/o comuna en donde el proyecto tendrá su centro de operaciones, igualmente, se deberán indicar las cuestiones logísticas y de contexto tanto favorable como desfavorable que se consideren pertinentes.
  7. Actividades y tareas relacionadas con el proyecto: Se deben priorizar un conjunto de actividades y tareas que conduzcan al cumplimiento de los objetivos general y específico, por medio de un cronograma que establezca los tiempos de ejecución y las personas responsables de las mismas.
  8. Destinatarios y/o beneficiarios del proyecto: Se debe especificar claramente el grupo poblacional el cual será acreedor a los beneficios que genere el proyecto, teniendo en cuenta las variables demográficas sobre las cuales considere pertinente establecer el perfil de los beneficiarios.
  9. Recursos humanos para el proyecto: Se deberán indicar los perfiles, las calidades técnicas, profesionales y las funciones que van a desempeñar las personas que se van a encargar de operar el proyecto, así como también los canales institucionales de supervisión de las mismas.
  10. Recursos materiales para el proyecto: Se deberá detallar el tipo de maquinaria, equipo e infraestructura logística y locativa  que se requiera para la operación óptima del proyecto.
  11. Recursos económicos y financieros: Deben indicarse las fuentes de los recursos, el monto de la inversión inicial, los costos y gastos en los que va a incurrir el proyecto. Se recomienda priorizar los recursos vía elaboración de un presupuesto con su respectivo calendario de ejecución.
  12. Metodologías técnicas y operativas: Se deberán establecer partiendo del área del conocimiento en la que se está incursionando y/o la categoría en la que esté clasificada el proyecto.
  13. Indicadores de evaluación del proyecto: Deben diseñarse indicadores que den cuenta del progreso en la ejecución del proyecto en todas sus dimensiones.      

Finalmente, aunque estos pasos puedan parecer engorrosos, y en ocasiones no guste su elaboración,  resulta ser una herramienta de planeación que ciertamente proporciona pautas respecto al asunto que se pretende abordar. Este esquema, como se dijo anteriormente, es aplicable a cualquier tipo de proyecto que se quiera emprender, siempre que se tenga en consideración la variabilidad técnica, según área del conocimiento en que se esté incursionando.

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Esto fue escrito por

Daniel Andrés Aristizábal Guerra

Administrador de Empresas Agropecuarias nacido y formado en la ciudad de Medellín, apasionado por las reflexiones académicas de cara a los fenómenos económicos, sociales, y en raras ocasiones políticos; buscando por medio de mis columnas, que los colombianos tomemos conciencia de nuestra responsabilidad frente al país, sus coyunturas y proyección de futuro.