Se derrumban los naipes

Imagen tomada del periódico El Colombiano.

(…) pero ello no puede ser justificante de las fallas en las que ha caído La Administración; y si no repara en ellas y no empieza a corregir el rumbo por el que vamos, no habrá un resultado final distinto a ver cómo en Medellín se derrumban los naipes.”


La metáfora que tiene por título esta columna de opinión va en doble sentido: por un lado intento dejar entrever la latente posibilidad de la pérdida del apoyo político que el alcalde había conseguido antes y durante su mandato, y por el otro lado intento sintetizar lo que a mi juicio le espera a Medellín si sigue el rumbo por el que vamos.

Lastimosamente, sobre el primer término al que me refiero, no se puede más que especular, dado que los actores políticos más relevantes a nivel local—fuera de La Administración—, esto es, los concejales de la ciudad, desde hace 2 semanas aproximadamente dejaron de sesionar hasta dentro de 2 meses; por lo que oficialmente no hay un comunicado de dicha corporación, ni ha habido control político hacia el mandatario

Sin embargo, desde las redes sociales varios concejales han mostrado sus serias intensiones de dejar al lado el rol complaciente de La Administración con el que empezaron el año, lo que pone a tambalear el mapa político con el que cuenta Quintero en el Concejo para adelantar sus iniciativas y gobernar.

Recuérdese que de los 21 concejales de Medellín, 13 conforman la coalición de gobierno y los otros 8, todos de la bancada del Centro Democrático, se declararon en independencia constructiva.

Lo que permite que si tan solo 3 de ellos junto con la bancada del partido uribista (primera contradictora del gobierno de Quintero) tomaran consciencia de lo que significa su rol como controladores políticos, harían mayoría en el Concejo, y moverían la balanza política hacia la oposición; garantizando así una administración de calidad enfocada en las verdaderas necesidades de la ciudad, y no en los intereses particulares del Alcalde.

Aunque, todo hay que decirlo: en mi juicio, salvo los concejales Alfredo Ramos y Daniel Duque que desde el primer día han hecho un verdadero control político al gobierno, el actual Concejo es más un comité de aplausos que un verdadero centro de control político. Es triste pero así es. Gobiernan con el alcalde para beneficio propio.

Por otro lado, a este juego de poderes políticos se le suma la posibilidad de perder el aval del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) con el que cuenta el Alcalde, que siempre ha sido un factor importante para lograr el mínimo de gobernabilidad necesario para asegurar una administración exitosa.

En el caso de Quintero—un total desconocido dentro de la política local hasta antes de las elecciones de octubre del año pasado—, dicho apoyo apenas fue conseguido finalizando el año, cuando logró un grupo de empalme con la anterior administración en colaboración con los empresarios bajo la implícita consigna de “si la va bien a Quintero, le va bien a Medellín”. Lo anterior derivó en que 5 de los 19 designados para el empalme tenían el sello del GEA, lo que era un claro guiño de Quintero para los empresarios.

Pero sus salidas en falso en el Concejo presentando pésimos y cuestionables proyectos de acuerdo, el incumplimiento de varias propuestas en campaña en tan solo un poco más de 200 días de gobierno—como lo fue la selección del gerente de EPM—, los señalamientos de acoso hacia mujeres (tapados con pautas con los medios de comunicación y con el escándalo de los médicos cubanos), su implícita hipocresía con el Gobierno Nacional, y finalmente el escándalo de la renuncia de 2 de las juntas más importantes del sector público de la ciudad, lo dejaron mal parado en el terreno político.

De ahí, el segundo término al que me refiero: Quintero puede ser el político (aunque le queda mejor el término politiquero) más sagaz y astuto que los medellinenses hemos presenciado en el último tiempo. Su forma de jugar con los puestos burocráticos para darle contentillo a quien tenga que darle; de halar los hilos de poder a su gusto; de establecer la agenda pública; y de lograr que los electores no consideraran su paso por los partidos políticos Conservador (como candidato al Concejo de Medellín en 2007), Alianza Verde (haciendo parte de la campaña de Aníbal Gaviria del 2011), Liberal (como candidato a la Cámara de Representantes por Bogotá en 2014), e incluso por su propio movimiento político al que llamó el “Partido del Tomate”—y tampoco que hizo parte del Gobierno del Presidente Santos como Viceministro—, sino que lo vieran como una persona independiente y sin jefes políticos como decía su eslogan de campaña (cuyo estilo gráfico por cierto se parecía mucho al de la campaña de Federico Gutiérrez en 2015), hablan muy bien de la genialidad que es como político. Pero lo que preocupa es si lo que tiene de bueno como político, lo tiene de administrador.

Desde un tiempo para acá he estado considerando que los altos cargos en la rama ejecutiva deben ser ocupados por personas idóneas y conocedoras del medio que puedan gestionar correctamente proyectos a corto plazo, administrando el erario público y a la vez produciendo bienestar social que satisfaga las necesidades de las personas. Y a Daniel Quintero ninguna de estas características le veo.

Por poner un ejemplo: el proyecto de ciudad que el Alcalde nos mostró a los paisas en las elecciones y en su plan de desarrollo no se compagina con las verdaderas necesidades de la ciudad, visibilizadas, entre otras cosas, en el último informe de Medellín Cómo Vamos. Su apuesta por hacer de Medellín un Valle del Software—gran bandera suya en campaña—no se ve cómo se relaciona ni siquiera con los 10 retos de calidad de vida que recientemente propuso tal organización; quizás, a lo sumo, podrá conectarla con el reto del aumento de los años de escolaridad de los jóvenes, educándolos en las técnicas del software, y por consiguiente con el reto de la consecución del primer empleo para jóvenes y mujeres. Pero, ¿y los otros retos qué?

Es cierto que la gran parte de lo que va hasta ahora del gobierno de Quintero ha estado marcado por la pandemia, pero ello no puede ser justificante de las fallas en las que ha caído La Administración; y si no repara en ellas y no empieza a corregir el rumbo por el que vamos, no habrá un resultado final distinto a ver cómo en Medellín se derrumban los naipes.


 

 Referencias:   

https://lasillavacia.com/silla-paisa/empalme-daniel-quintero-lleva-sello-gea-y-toque-fajardo-74457

https://www.medellincomovamos.org/resultados-informe-de-calidad-de-vida-de-medellin-2016-2019

https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/alcalde-de-medellin-daniel-quintero-habla-de-nueva-junta-de-epm-tras-renuncia-529630

https://www.elcolombiano.com/antioquia/renuncia-de-miembros-de-junta-directiva-de-epm-tras-polemica-por-exclusion-en-toma-de-decisiones-e-hidroituango-CC13444475

https://www.semana.com/nacion/articulo/renuncia-de-la-junta-directiva-de-epm-desata-una-profunda-crisis-institucional/694612

About the author

Eduardo Gaviria Isaza

Abogado especialista en Derecho Privado y estudiante del pregrado en Ciencias Políticas, todos en la Universidad Pontificia Bolivariana. Editor en Derecho en Al Poniente. También soy un apasionado autodidacta del café.

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