Rodolfo

Habría que preguntarse qué harán todas esas personas que votaron en primera vuelta por Rodolfo Hernández, al ver que a su campaña están llegando los sectores derrotados del uribismo”


¡MIENTE, MIENTE, MIENTE HIJUEPUTA! Es lo que me digo cuando veo los resultados de estas últimas elecciones. Y es que aún me cuesta creerlo, aún me pasa lo que probablemente le ha pasado en estos últimos días a muchos, aun me cuesta creer que una gran parte de colombianos siga cayendo en juegos manipuladores de populistas, de políticos que dicen no ser políticos, de corruptos que cínicamente vociferan un discurso anticorrupción teniendo procesos por corrupción encima.

Yo sinceramente intento de una y mil formas entender lo que pasa en este país cada cuatro años, pero aún no lo logro. Mi mente de lento aprendizaje y paciente comprensión aún no asimila el momento que vive Colombia.

El ganador en primera vuelta fue Gustavo Petro, quien se llevó una alta votación después de una campaña que se suponía desde hace mucho, iba a ser un fracaso. Un daño enorme se hizo su campaña con la idea de ganar las elecciones en primera vuelta. Sí, su votación superó de lejos la de hace cuatro años, pero se desgastó demás en el discurso increíble de ganar en primera vuelta. Ahora pasará a segunda agotado, desgastado, sin con quién más sumar apoyos. En cambio se enfrentará con un populista que sabe qué decirle a la gente, un hablador que dice lo que la gente quiere que le digan.

Yo no quisiera perder la esperanza. Yo quisiera tenerla intacta hasta el último instante. Pero si algo le he aprendido a mi mamá, es a ser realista.

Aunque hace unos meses el país ignoraba en su mayoría quién era Rodolfo Hernández, este escenario de verlo en segunda vuelta enfrentando a Petro era posible; se veía como una probabilidad, lejana, pero posible.

El uribismo tarde o temprano se tendría que bajar del pódium de las elecciones. El descenso de Gutiérrez, quien para nadie es un secreto, era la ficha directa del uribismo, se hundió en el mismo discurso facilista y mediocre de Iván Duque hace cuatro años. Una parte del electorado le creyó, pero otra buena parte no volvió a caer.

En algo más que una semana, Rodolfo Hernández creció en las encuestas de una forma alertadora. Aunque hay que reconocer que en redes sociales y en los pasillos de las ciudades y pueblos de Colombia, se rumoraba de su posible opción de pasar a una segunda vuelta con Gustavo Petro, a pesar de sus numerosos escándalos.

En un video publicado en febrero, por ejemplo, quedó en evidencia que el candidato Rodolfo Hernández no sabía qué era ni dónde quedaba el Vichada.

Respecto a sus pensamientos sobre feminismo, ha dejado en evidencia su contra postura, su machismo inocultable. En los últimos días afirmó que “las mujeres debían quedarse en casa, donde pertenecían, y que los hombres eran los que tenían que sustentarlas”. Las declaraciones han causado todo tipo de reacciones de rechazo por parte de sectores de la sociedad. También a comienzos de 2019, Hernández realizó unas polémicas declaraciones sobre las mujeres venezolanas, diciendo que “ellas no costean nada respecto a los partos que han tenido en Colombia, que son 400 al año, son una fábrica para hacer chinitos pobres” dijo.

En 2019, el exalcalde de Bucaramanga realizó comentarios denigrantes en contra de los bomberos de esta ciudad durante una transmisión en vivo por facebook.

Otro de los escándalos que ha protagonizado, y por el cual se hizo aún más visible, fue el virilizado video de 2018 donde golpea en la cabeza a Jhon Jairo Claro, en ese entonces concejal de Bucaramanga, luego de que ambos tuvieran una acalorada discusión en el despacho del exalcalde. Posteriormente, Hernández fue sancionado por la Procuraduría General con una suspensión e inhabilidad de ocho meses.

A mí la verdad me da mamera hablar de estos temas, pero es necesario. Y es que sigo preguntándome qué carajos pasó. Cómo carajos sucedió. Cómo es posible que de la nada Rodolfo Hernández, siendo un personaje tan grosero, ordinario, indecente, inculto, mentiroso, corrupto, y claramente autoritario y dictatorial, sacara 5.953.209 votos, el 28.15% de la votación.

El impulso empieza desde el oriente del país. En Santander logra sacar 782.378 votos, en Norte de Santander saca 367.724 votos. En Bogotá, donde hasta hace unas semanas nadie lo conocía, saca 833.016 votos.

Una gran mayoría de personas que dice estar lejos de los políticos tradicionales le compró su discurso anti corruptos de independiente. Durante su campaña de primera vuelta su discurso se fue directamente contra los corruptos y politiqueros, mas sin embargo hoy tiene más chance de ganar gracias a que es el candidato que más apoyos está recibiendo de todos lados. Federico Gutiérrez anunció oficialmente su adhesión a la campaña de Hernández. Personajes del uribismo como María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Enrique Peñalosa, Juan Carlos Echeverri, desde su victoria están haciendo campaña y activismo político a favor de Hernández en redes sociales y medios de comunicación. Incluso Enrique Gómez dijo que le cede sus cuatro votos. Esto tan solo demuestra que Hernández es el candidato del uribismo, de los políticos tradicionales que se niegan a soltar la teta pública de la burocracia, de las maquinarias que venían detrás del derrotado Gutiérrez. Habría que esperar a ver si a la campaña popular de Rodolfo Hernández se le suman los 5.058.010 votos de Gutiérrez, esto significaría la derrota sobrada de Gustavo Petro. Rodolfo todavía no es el presidente, pero hay que decirlo, hay que reconocerlo como buenos realistas y negativos que somos algunos colombianos, Rodolfo Hernández está en una buena posición.

Habría que preguntarse también, si Petro metió mal el cambio en primera vuelta. Muchos de sus seguidores en redes sociales se ven derrotados, enojados, frustrados, cansados. Ahí es donde digo que el discurso de ganar en primera vuelta le hizo un daño enorme a su campaña. A mí -que al momento de escribir estas letras estoy un poco optimista- me parece que exageran un poco, que se están dando por derrotados antes de enfrentar esta última batalla. Tiene que ser uno muy ingenuo para pensar que en primera vuelta va a ganarle a todo un conjunto de maquinarias apoyadas por grupos económicos muy poderosos.

Yo sí le reconozco su victoria a Gustavo Petro. Aunque no logró la meta imposible de ganar en primera vuelta, logró un precedente histórico para la izquierda, que por años ha sido satanizada y menospreciada en este país tan godo. Logró más votos que Duque hace cuatro años en la primera vuelta, más votos que Juan Manuel Santos cuando fue reelegido, venció a los Char en el atlántico, sacó una alta votación en las zonas más golpeadas por el conflicto armado, en sectores negros influyó la figura de Francia Márquez, cuando hace cuatro años se fueron con Iván Duque, y finalmente ganó en Bogotá, la Guajira, San Andrés, Valle del Cauca, Putumayo, Amazonas y Sucre.

Pero yo vuelvo e insisto: como toda la campaña de Gustavo Petro estaba concentrada en ganar en primera vuelta y hacerle competencia a Gutiérrez, esta vez se quedó corto, pues ni ganó en primera, ni se enfrentará con Gutiérrez. Uno de los grandes problemas que tiene Petro ahora es que está desubicado. Si Gutiérrez hubiera pasado a segunda vuelta, Petro tendría un foco opuesto a cual atacar directamente. Pero en grandes aprietos pone Rodolfo Hernández a Gustavo Petro. Pues ahora, Hernández se dedica a copiarle sus propuestas y su discurso. Gustavo Petro dice que acabará con el continuismo, mientras que Rodolfo Hernández dice lo mismo. Petro dice que acabará con la corrupción y Hernández dice lo mismo. Petro dice que perdió la politiquería y las maquinarias de siempre, Hernández dice lo mismo.

Una de los mejores escenarios de Petro, son los debates, es el lugar donde mejor ha demostrado su habilidad argumentativa y su discurso de ideas. Pero es obvio que Rodolfo Hernández no asistirá a los debates de segunda vuelta, pues tampoco se dignó a ir a los de primera.

Gustavo Petro está peleando con argumentos en medio de una pelea de puñetazos. Es por eso que aunque está mucho más cerca de ganar, no tiene mucho de dónde agarrar.

Hay algo claro con la derrota de Federico Gutiérrez, y es que el uribismo quedó derrotado. Habría que preguntarse qué harán todas esas personas que votaron en primera vuelta por Rodolfo Hernández, al ver que a su campaña están llegando los sectores derrotados del uribismo.

Habría que preguntarse qué pasará con el proceso de imputación de cargos por corrupción por parte de la Fiscalía General a Rodolfo Hernández. ¿El ingeniero será acusado en medio de su proceso por corrupción? Si es así, ¿Qué pasará si llega a ser elegido como presidente?

Habría que preguntarse de nuevo si el electorado de Hernández en primera vuelta seguirá fiel a pesar de las adhesiones del uribismo a su campaña. Habría que preguntarse si los votantes de Gutiérrez se irán en su totalidad con Hernández aun después de que este basara su campaña contra ellos. Habrá que esperar para saber si los votantes de Fajardo, los pocos que le quedaron, se irán con Hernández o con Petro.

Habrá que esperar si las demás maquinarias tradicionales se irán con Rodolfo Hernández, que las ha denunciado y las ha tratado directamente de ladrones y prostitutas, y si es así, habrá que esperar si Rodolfo Hernández las acepta públicamente, quedando como un hipócrita.

Habría que preguntarse si Colombia puede caer aún más bajo. Si Colombia insiste en seguir eligiendo personajes tan burdos y mediocres, sin ideas sostenibles ni coherentes. Habría que preguntarse si volverá a elegir a un personaje que abiertamente ha dicho ser admirador de Hitler, y sus acciones lo perfilan como un dictador machista, misógino, violento y prepotente.

Habrá que esperar en medio de esta incertidumbre, esta ansiedad, esta angustia a ver si la izquierda por fin tiene un chance, a ver si Colombia por fin le dice no a los discursos populistas, a las maquinarias clientelistas que siempre han estado metidas en las elecciones populares.

Yo mientras tanto, o por ahora, sigo optimista. Yo sigo apoyando a Petro e invitando cordialmente a los demás a votar por él. Me niego a caer en el juego absurdo de muchos de sus seguidores en twitter y facebook de tratar mal a todo aquel que no piense votar por él. Yo me quedo con la política del amor y la seducción que tanto predica Gustavo Petro. Si esto convence a más personas de votar por él, bienvenidas sean, pero si no, también respeto el derecho democrático de votar por quien les plazca.

About the author

Leonardo Sierra

Soy bogotano, me gusta leer, amante del arte, la literatura, y la música. creo en el cambio, así que propongo cambios para esta sociedad colombiana en la que vivo, creo en la paz, la reconciliación y el perdón. respeto y defiendo toda clase de libertad y expresión.

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