Opinión Política Selección del editor

Rey de reyes, señor de señores

Foto: Semana.com

Quintero tiene dos caminos, continuar desarrollando un complejo mesiánico de autoridad absoluta e incuestionable, o virar hacia un discurso conciliador que admita segundas consideraciones y una a ciudadanía, empresarios y gobernantes


El 27 de octubre de 2019 Daniel Quintero publicó en su cuenta de Twitter: “la esperanza derrotó al miedo”. Luego de ganar con una votación histórica fue imposible no creerle. Sin embargo, tal vez ese mismo día, el resultado se le subió a la cabeza. El alcalde y su equipo llegaron al gobierno esperando de concejales, funcionarios y aliados estratégicos un comité de aplausos. En entrevista con La W, refiriéndose a la crisis actual de EPM dijo “si un miembro no me gusta, lo cambio”.

Habiéndose retirado ya los miembros de la junta directiva de EPM, la vehemencia del alcalde sonó más como advertencia que como aclaración. Al parecer sus palabras cayeron en tierra fértil, pues en menos de 24 horas renunciaron también miembros de la junta directiva de Ruta N, alegando una situación similar a la de sus homólogos, en pocos meses de gobierno el alcalde habría demostrado una gestión de la empresa pública que se salta todos los criterios de gobierno corporativo.

En su defensa, el alcalde lanzó una serie de argumentos que producen más dudas que aclaraciones. “Deben primar siempre los intereses de la ciudad sobre los intereses particulares” dijo en su cuenta de Twitter. Su discurso pone sobre la mesa la idea de que esto no fuera así siempre y deja de lado lo fundamental, la crítica de que no se estaría administrando sabiamente a EPM. A Blu Radio les dijo también, “no hay que pedir permiso para hacer lo correcto”, dejando entrever una opinión profundamente peligrosa, la evaluación moral de que “lo correcto” es la agenda de la alcaldía, una señal negativa que indica que este gobierno no admite crítica.

Sus defensores, antiguos miembros de campaña, algunos ahora funcionarios y otros no, van en su defensa con un discurso similar, demostrado que efectivamente el movimiento “Independientes” va mucho más allá de lo político y sobrepasa con creces lo discursivo, sólo ellos tienen la razón y hay que reconocérselo. Fue así como algunos se apresuraron en decir que la voz del alcalde es la voz de todos los medellinenses, por sus votos y su posición en las encuestas de opinión, olvidando un principio fundamental de la política: cuando se gobierna, se gobierna para los que te votaron y para los que no.

Tampoco se hizo esperar el escudero real del alcalde, el concejal Alex Flórez, quien en una de sus ya características y desafortunadas afirmaciones en Twitter descalificó las críticas del anterior alcalde, Federico Gutiérrez, asegurando que este y el anterior gerente de EPM Jorge Londoño, habrían hecho de Hidroituango un negocio de beneficio personal. Esta situación no es de extrañar si recordamos que, desde antes de estar en campaña por la alcaldía de Medellín, Daniel Quintero empezó a sonar por su idea, por ahora no probada, de que habría corrupción en la principal empresa de los antioqueños, llegando al punto de regalarle al exgerente de la compañía un cuarto de queso durante un debate en el Consejo, como señal que este se estaba robando los recursos públicos.

El discurso ensimismado del alcalde no se agota en la crisis actual, sus delirios de poder van más allá de la gestión de las empresas del Conglomerado Público de Medellín. La semana pasada se hizo viral por afirmar sin escrúpulos que desconectarían la energía y el agua de las viviendas donde se encontraran fiestas clandestinas. Una de muchas afirmaciones del alcalde que probablemente no se cumplirán, pero demuestran el talante autoritario que se esconde bajo una imagen joven e independiente. De cumplirse este suceso inaudito, la subsecuente tutela ingresaría al programa de todas las clases universitarias de derecho constitucional para los próximos años.

Por otro lado, en entrevista con RCN el alcalde mencionó, sobre el asunto de EPM y como si fuera un problema menor, que “algunos podrían decir que fue un problema más de forma que de fondo”. Aparentemente las formas no tendrían mayor valor para el alcalde, esto se demuestra en que su administración no se molestó en notificar a la Gobernación de Antioquia las acciones legales que iban a emprender para recuperar recursos de Hidroituango, aun cuando esta tiene una posición clave en el proyecto. A pesar de posar de expertos en la gestión pública el alcalde y su equipo de gobierno parecen olvidar que en política las formas son tan importantes como el fondo.

Acabamos de completar 7 meses de gobierno, y Quintero no decepciona en decepcionar. Manteniendo los pronósticos de mínimo un escándalo por mes podríamos estar ad-portas del más desastroso gobierno de Medellín. Quintero tiene dos caminos, continuar desarrollando un complejo mesiánico de autoridad absoluta e incuestionable, o virar hacia un discurso conciliador que admita segundas consideraciones y una a ciudadanía, empresarios y gobernantes. La pelota sigue en juego y le quedan muchos meses al partido, pero no hay que confiarse, como lo vivimos con Fico, en la administración pública es muy difícil ganar en el último minuto. Para acabar una duda existencial, ¿quién se quedó con los otros tres pedazos del queso que compró el alcalde?

Esto fue escrito por

Pablo Andrés Estrada

Pablo Andrés Estrada: Estudiante de Economía y Ciencias Políticas, interesado en la política, sobretodo si se hace con principios.

1 Comentario

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  • Excelente y real columna sobre el desastre del desgobierno del mamertazo Quintero clon de Petro y su perro fiel