Revocación de mandato, un modelo desconocido para México 

«La idea de AMLO de generar un verdadero cambio en el sistema político mexicano, también implica romper con el modelo presidencialista, donde se concentraba en un solo hombre todo el poder”.


 Después de mucha polémica y discusiones entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el Instituto Nacional Electoral (INE), órgano encargado de organizar y vigilar las elecciones en México, se llevará a cabo la jornada de revocación de mandato.

La revocación de mandato “es el instrumento de participación solicitado por la ciudadanía para determinar la conclusión anticipada en el desempeño de la persona titular de la Presidencia de la República, a partir de la pérdida de la confianza”, según lo define el propio INE.

En tanto que López Obrador lo considera como un ejercicio fundamental para la democracia. Con esto “se reafirma el principio constitucional de que el pueblo tiene en todo momento el derecho de cambiar la forma de su gobierno”, explicó el presidente.

Y agregó: “Se reafirma que el pueblo es el soberano, el que manda, y se reafirma también el principio de la democracia participativa para que el pueblo sea en todo momento el que decida, el que tenga las riendas del poder en sus manos”.

En teoría, este ejercicio de democracia directa es necesario para dotar de poder a los ciudadanos. Sin embargo en México, no solamente es nuevo en el ámbito legal y en el área electoral, sino que es totalmente desconocido para la mayoría de los ciudadanos.

Una de las razones principales de esto, es que la figura del presidente sigue siendo una de las más destacadas dentro de la sociedad. Se podrá criticar, juzgar, atacar o incluso insultar al presidente, pero estamos acostumbrados a que lo veremos en el poder seis años completos. No más no menos.

Esta percepción deriva de una herencia política y una lenta transición a la democracia, en donde pasamos de un modelo presidencialista a uno un poco más equilibrado, donde el mandatario surge de una competencia más abierta en las urnas. Pero una vez que se instala en el poder, sigue teniendo ese aura de intocable.

La idea de AMLO de generar un verdadero cambio en el sistema político mexicano, también implica romper con el modelo presidencialista, donde se concentraba en un solo hombre todo el poder. Con esta faceta de ser diferente a sus sucesores, el actual presidente pone en la mesa su puesto y en las manos de los ciudadanos la posibilidad de un cambio si así lo desean.

¿Pero por qué muchos desconfían de este ejercicio en México? Como ha sucedido en todo lo que va de esta administración, la forma en que el presidente manda sus mensajes influye y polariza la percepción de la sociedad.

En este caso, enfrentó de manera directa al INE y señaló a sus consejeros como personajes que están en contra de la democracia. Ha atacado a este instituto de manera recurrente diciendo que despilfarra los recursos públicos, que no aporta nada al sistema electoral y que incluso se ha convertido en un lastre para el país.

El INE es un órgano autónomo que se creó en 2014 y que tiene como funciones regular los procesos electorales y de participación ciudadana. Sin embargo, AMLO considera que debe desaparecer y uno de sus objetivos es implementar una nueva reforma electoral que ya no incluya a este instituto.

Esta postura ha generado mucho disgusto en la sociedad. Algunos críticos de AMLO considera que su propuesta de desaparecer al INE es anti democrática, mientras quienes lo apoyan están de acuerdo en eliminarlo porque consideran que su funcionamiento implica un gasto excesivo para las arcas del país.

En tanto, la revocación de mandato generó una de las peores luchas entre AMLO y el INE, ya que este último estuvo a punto de cancelar este ejercicio porque según sus consejeros, el gobierno federal no había destinado los recursos suficientes para poder organizarlo.

Finalmente luego de muchos ataques mediáticos, las autoridades judiciales obligaron al INE a realizar este ejercicio y así llegamos al 10 de abril, una fecha que en otras condiciones podría haber sido histórica para el país.

En este contexto, la oposición ha descalificado la revocación de mandato argumentando que es solo un ejercicio de popularidad del presidente. Algo que para ellos ya no tiene sentido dado que las encuestas le dan al mandatario arriba del 60% de aprobación popular.

Pero más allá de eso, todo parece indicar que en el gobierno federal ven la revocación de mandato no como un ejercicio donde se ponga en riesgo la continuidad del proyecto, sino la fecha en la cual comenzarán de manera abierta hacer campaña rumbo a las elecciones presidenciales de 2024.

Si los números les son tan favorables como esperan, el gobierno de AMLO utilizará esto como su mejor carta de presentación para respaldar al posible sucesor.

Si este ejercicio no tiene el éxito esperado, en cuanto a que la gente no salga a votar, el mandatario tendrá el pretexto ideal para señalar a sus adversarios políticos de anti democráticos y continuar con su cruzada en contra de los “conservadores”, esos que no quieren que el país cambie. Algo que le ha funcionado bastante bien.

“Es importantísimo el precedente, el que la gente vaya y participe. Y hay algo también que a los conservadores, a los fifís no les gusta: (…) que sea el pueblo el que mande porque ellos se sentían los dueños. La gente quiere ser tomada en cuenta siempre, a la gente siempre hay que preguntarle y para no equivocarnos, lo mejor es preguntar y no ser arrogantes”, aseguró AMLO con respecto a la trascendencia de la revocación de mandato.

Lo cierto es que tal vez este sea un buen ensayo para que los mexicanos vayamos contemplando la trascendencia de la revocación de mandato, como una pieza más del ejercicio democrático y de un sistema electoral más flexible.

About the author

Daniel Higa Alquicira

Nací en México y estudié periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); me encanta el fútbol, la música, el cine, la literatura y los viajes. Además de un buen café, la cerveza, tequila y mezcal (puro sabor mexicano). También me encanta platicar con las personas y descubrir lo que piensan y lo que sienten. Soy un enamorado (y lo digo con todo el romanticismo posible) del poder que tienen los individuos para cambiar su entorno a través de acciones simples y que la mayoría de las veces, pasan desapercibidas. La tarea que me he propuesto es encontrarlas y hacerlas visibles.

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