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Resumen Ejecutivo
La inflación de Estados Unidos subió a 3,7% en septiembre y los precios al productor a 6,3%, el registro más alto desde 2022, mientras las ventas minoristas sin gasolina apenas crecieron 0,2%. Warsh no se comprometió con la reunión del 28 de octubre, y la probabilidad de un alza bajó a cerca de 15%. El año fiscal cerró con un déficit de 1,99 billones de dólares, con más de un billón en intereses netos.
La inflación de la zona euro llegó a 3,8%, con la industria en su tercer mes de caída y el mayor déficit comercial desde 2023. China exportó 36,3% más que hace un año y sus alimentos bajaron 1,7%. El Banco de Japón mantiene su tasa en 1,25% con el yen en 158. El FMI subió a 1,5% su proyección de crecimiento para México, mientras Lutnick frena el alivio arancelario. Brasil, a una semana de la segunda vuelta, redujo su jornada laboral a 40 horas con la inflación por encima del techo de la meta.
El FMI calificó de insostenible la situación fiscal de Colombia y enviará en noviembre una misión que podría discutir financiamiento. En 2027, los intereses se llevarían 31,6% de los ingresos del Gobierno, y el Congreso recorta amortizaciones para pagar subsidios energéticos. La industria cayó 3,7%, el gas importado a 25 dólares por millón de BTU ya cubre más de 40% del consumo y la inflación va hacia 7,3%.
Los semiconductores sumaron ocho sesiones de caídas, la racha más larga desde 2008, y el Nasdaq perdió 4,5%. El Tesoro a 10 años bajó a 5,09% mientras el Brent subía 5%, hasta 109,55 dólares. El COLCAP ganó 1,4% y el peso 0,5%, impulsados por el crudo y el diferencial de tasas, dos apoyos que no dependen de las cuentas públicas.
I. Estados Unidos: la inflación sube a 3,7%, los precios al productor registran su mayor alza mensual desde 2022, Warsh deja abierta la reunión de octubre y el déficit del año fiscal llega a 1,99 billones de dólares
La inflación al consumidor pasó de 3,4% en agosto a 3,7% en septiembre, una décima por encima de lo previsto, con una variación mensual de 0,6%. La gasolina explica la mayor parte del salto: subió 9,1% en el mes y 34,2% en doce meses, y llevó la energía a 20,4% anual, desde 16,3%. El crudo terminó septiembre apenas 5% arriba, después de corregir en la segunda quincena. El diésel, en cambio, pasó de 5,6 a 6,38 dólares por galón, porque la oferta de refinados no ha vuelto a los niveles previos al conflicto en Oriente Medio y los márgenes de refinación siguen altos. Los pasajes aéreos, encarecidos por el queroseno, suben 22% anual. La inflación subyacente pasó de 2,4% a 2,6%, con un avance mensual de 0,3%, cuando el mercado esperaba 0,2%.
Fuera de la energía, la canasta no está desbordada, pero ya no tiene el alivio de agosto. Los alimentos bajaron a 2,5% anual, sin variación en el mes, y los bienes subyacentes siguen en 0,7%. Los servicios sin energía subieron a 3,1%. La vivienda (shelter), que pesa cerca de 35% de la canasta, aceleró de 3,0% a 3,2%. La inflación tiene ahora dos frentes. Uno es externo y depende de cuánto tiempo siga apretada la oferta de refinados. El otro es interno: alquileres y servicios responden a la demanda y a los salarios, no al petróleo. La Fed puede tolerar el primero mientras sea transitorio. El segundo no.
El diésel tiene capacidad de contagiar al resto de los precios, porque encarece el transporte de carga, la maquinaria agrícola y los fertilizantes, y por esa vía puede llegar a los alimentos y a las manufacturas en los próximos meses. Las existencias de destilados cayeron 2,5 millones de barriles en la semana al 9 de octubre y quedaron 12% por debajo de su promedio de cinco años. Los futuros del gasóleo de calefacción bajaron de 4,80 dólares por galón en su tercera sesión de pérdidas. Los empujaron la decisión de la Agencia Internacional de Energía de acelerar la liberación de reservas de emergencia, con más de 20 millones de barriles de diésel, y la reanudación de las exportaciones rusas desde Primorsk. Ese alivio descansa sobre reservas que se van agotando y sobre una flexibilización de sanciones a la flota rusa que todavía es una propuesta, mientras continúan los ataques a buques cerca de Ormuz y a refinerías rusas. La calefacción a gas pesa menos como riesgo para el invierno, porque los inventarios de gas natural están holgados.
La presión de costos es más fuerte en la producción que en el consumidor. El índice de precios al productor subió 1,3% en septiembre, el mayor aumento desde marzo de 2022, y 6,3% en doce meses, el registro más alto desde diciembre de 2022 y un punto por encima de lo esperado. La energía para demanda final subió 10,8% en el mes, el transporte y almacenamiento 3,4% y los bienes 2,6%, el mayor aumento desde que existe la serie, en 2009. Sin alimentos, energía ni comercio, el índice sube 5,0% anual, así que el encarecimiento va más allá del combustible. Los precios de importación aumentaron 1,1% mensual y 8,1% anual. Sin combustibles subieron 0,7%, y como esa medición excluye los aranceles, los proveedores extranjeros no están rebajando precios para compensar el gravamen. Los de exportación subieron 2,2% en el mes y 11,6% en el año, con la soya, el maíz y el trigo al alza. Con estos datos, el PCE subyacente, el indicador que sigue la Fed, quedaría cerca de 3,1% anual en septiembre.
El consumo crece en dólares, pero apenas en cantidad. Las ventas minoristas subieron 0,8% en septiembre, por encima de lo esperado y después de un 1,3% en agosto (cifra revisada al alza), y acumulan 6,3% en doce meses. Sin gasolina, el avance fue de solo 0,2%, frente a 1,0% el mes anterior. Sin autos ni gasolina también fue de 0,2%, desde 1,1%. Con los precios al consumidor subiendo 0,6% en el mes, buena parte del gasto de septiembre se fue en combustible. La electrónica y el comercio en línea moderaron su ritmo, y los artículos deportivos, la música y las librerías cayeron 0,5%. El empleo no muestra despidos: las solicitudes iniciales de subsidio subieron a 199.000 en la semana al 10 de octubre, desde 198.000, y las continuas bajaron a 1,71 millones. Con empleo estable y combustible caro, el consumo no se desploma, pero pierde poder de compra.
La producción industrial subió 0,7% en septiembre, su mayor alza en cinco meses, pero una parte importante vino de los servicios públicos, que crecieron 3,5% por la generación de electricidad y gas. La manufactura avanzó 0,3%. La utilización de la capacidad subió a 76,9%, todavía 2,5 puntos por debajo de su promedio desde 1972. En el tercer trimestre, a tasa anualizada, los bienes duraderos crecieron 3,8%, con los semiconductores y componentes electrónicos 28,4% arriba, mientras los no duraderos cayeron 1,6%. El Libro Beige describe la misma división. De los doce distritos, dos reportaron crecimiento moderado, tres modesto, cuatro leve y tres ningún cambio. El impulso se concentró en manufactura ligada a defensa, centros de datos y generación eléctrica, sobre todo en Dallas. Ningún distrito reportó precios moderándose: tres calificaron el alza de robusta y cuatro dijeron que se aceleró. El índice de servicios de la Fed de Nueva York cayó a -20,7 en octubre, su peor nivel desde marzo. Los precios de venta suben al ritmo más rápido desde 2022 y las expectativas a seis meses pasaron a terreno negativo por primera vez desde diciembre de 2025.
La Fed subió su tasa 25 puntos básicos en septiembre, hasta el rango de 3,75%-4,00%, por unanimidad y en su primer aumento desde 2023. La mediana de sus proyecciones contempla otra subida antes de terminar el año. En las reuniones anuales del FMI en Bangkok, Kevin Warsh evitó anticipar la decisión del 28 de octubre y dijo que la economía se ha ajustado en términos generales a lo que esperaba la Fed. Mientras hablaba, la probabilidad de un alza en octubre que descuentan los futuros bajó de cerca de 30% a alrededor de 15%, y Goldman Sachs pasó a diciembre la subida que esperaba para octubre. Philip Jefferson y John Williams ya habían dicho que no ven urgencia. Pero Warsh se niega a dar orientación sobre sus próximas decisiones. En septiembre dijo que las proyecciones del comité «no son mis proyecciones», y en Jackson Hole definió la meta de 2% como «firme y fija». El índice de condiciones financieras de la Fed de Chicago apenas se ha endurecido unos 0,05 puntos desde agosto y sigue en zona laxa. Warsh también describió la inteligencia artificial como un choque de demanda en el corto plazo, por la inversión privada que moviliza, y como un choque positivo de oferta solo en el mediano plazo. Esa secuencia justifica una política más restrictiva ahora y deja la ganancia de productividad para después. Con los precios al productor en 6,3%, un alza en octubre sigue siendo posible, y el mercado casi no la tiene en el precio.
El año fiscal 2026 cerró con un déficit de 1,992 billones de dólares, 12% más que en 2025. Es el tercero más alto de la historia, después de los de 2020 y 2021, cuando el gobierno repartía estímulos por la pandemia, y el vigésimo quinto año seguido con déficit; el último superávit fue en 2001. Ingresos y gastos marcaron récord. El Seguro Social costó cerca de 1,7 billones y Medicare cerca de 1,1 billones. Los intereses netos superaron por primera vez el billón de dólares, frente a 970.000 millones un año antes; en términos brutos, el pago de intereses pasó de 1,3 billones. El impuesto de renta de las personas aportó más de 2,8 billones, 7% más. El de las empresas cayó unos 70.000 millones, hasta 381.000 millones, por los recortes de la ley One Big Beautiful Bill. Las aduanas recaudaron una cifra bruta récord, pero el neto se redujo por las devoluciones a importadores que siguieron al fallo de la Corte Suprema contra buena parte de los aranceles. Septiembre cerró con un déficit de 27.000 millones, cuando un año antes hubo un superávit de 198.000 millones. La deuda supera los 40 billones de dólares.
Con intereses netos por encima del billón, cada alza de la Fed aumenta directamente el déficit, y los bonos ya lo reflejan: los rendimientos del Tesoro a 10 y a 30 años tocaron máximos de 24 años la semana anterior. Scott Bessent sostiene que el país puede salir de la deuda creciendo, pero según el propio Libro Beige el crecimiento es leve fuera de la manufactura asociada a la inteligencia artificial. El capital extranjero sigue llegando. Según el informe TIC, en agosto entraron 199.800 millones de dólares netos, con compras de valores de largo plazo por 300.700 millones, de los cuales 257.800 millones correspondieron a inversionistas privados. Esas compras incluyen acciones y bonos corporativos, y los extranjeros redujeron en 47.800 millones sus tenencias de letras del Tesoro.
El costo de vida pesa en la campaña. A algo más de dos semanas de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, la gasolina, el diésel y el crédito más caro debilitan la promesa con la que Trump ganó en 2024: bajar el costo de vida. Encuestas y mercados de predicción anticipan un giro demócrata en el Congreso, más claro en la Cámara de Representantes. Un Congreso dividido haría más difícil aprobar nuevos recortes de impuestos o más gasto, y dejaría la política fiscal más dependiente de órdenes ejecutivas y aranceles, justo cuando los bonos exigen un plan fiscal creíble.
Un estudio de la Fed de Dallas, de Scott Davis, Ben Kim y Andrei Zlate, usa el precio del Big Mac en 14 economías avanzadas para medir el tipo de cambio real. A seis meses, el precio relativo de la hamburguesa se mueve casi uno a uno con el tipo de cambio nominal, con una pendiente de 0,97. A cuatro años, cuando los precios ya deberían haberse ajustado, la pendiente sigue en 0,78. Según los autores, las monedas responden sobre todo a choques financieros, como el ciclo financiero global, más que a la política monetaria, y sus movimientos se trasladan poco a los precios locales. Para economías que confían en una moneda fuerte para bajar la inflación de bienes, la advertencia es que ese alivio depende de flujos de capital que pueden revertirse.
Valoración. La inflación de Estados Unidos ya no es solo un problema de petróleo. La gasolina explica el salto de septiembre, pero la vivienda y los servicios aceleran, y los precios al productor sin energía ni alimentos suben 5%, señal de que el diésel ya entró en la cadena de costos. El consumidor gasta más dólares para comprar casi lo mismo, y fuera de la inversión en inteligencia artificial y defensa la actividad pierde ritmo. Esa combinación se parece más a una estanflación leve que a un sobrecalentamiento. Los futuros casi dan por hecha una pausa en octubre a partir de lo que dijeron Jefferson y Williams, aunque Warsh repite que no anticipa decisiones. Si sube la tasa, lo sentirá primero la curva larga y después un Tesoro que ya paga más de un billón de dólares en intereses netos.
II. Europa: la inflación de la zona euro sube a 3,8%, máximo en tres años, la industria cae por tercer mes y el déficit comercial es el mayor desde enero de 2023
La inflación de la zona euro subió por tercer mes consecutivo y llegó a 3,8% en septiembre, desde 3,2% en agosto, su nivel más alto desde septiembre de 2023. Los precios aumentaron 0,6% en el mes. La energía pasó de 14,3% a 18,9% anual y aportó 1,71 de los 3,8 puntos; los servicios subieron de 3,0% a 3,2% y aportaron 1,52. Alimentos, alcohol y tabaco subieron a 1,3%, desde 1,1%, aunque los alimentos frescos se aceleraron de 2,7% a 4,0%. Los bienes industriales sin energía bajaron una décima, a 1,1%. La subyacente, que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco, subió de 2,4% a 2,5%. Eslovaquia fue el único país del bloque donde la inflación bajó; Letonia y Portugal la mantuvieron estable.
La inflación varía mucho entre los socios del euro. Alemania pasó de 2,9% a 3,3%, Francia de 2,6% a 3,4%, Países Bajos de 2,8% a 3,0%, Italia de 3,2% a 4,2% y España de 4,6% a 5,0%. En el conjunto de la Unión Europea, Suecia registró 1,0% y Hungría y Dinamarca 2,1%, mientras Rumanía llegó a 6,5%, Lituania a 6,1% y Bulgaria a 5,6%. Las cifras nacionales permiten ver dónde la energía todavía no ha pasado al resto de la canasta. En Italia, la energía regulada sube 25,8% y la libre 22,5%, pero la subyacente del instituto nacional apenas pasó de 1,5% a 1,6%. En Francia, el índice del Insee subió a 3,1% con la energía en 21,3% y la subyacente en 1,5%. España está en otra situación: según el INE, la inflación general llegó a 4,9% y la subyacente a 3,1%, por los carburantes y los paquetes turísticos. La electricidad subió 11,4% anual, por debajo del umbral de 15% que reactivaría las rebajas fiscales, y el Gobierno mantendrá la ayuda de 20 céntimos por litro de combustible. Ese subsidio protege al consumidor, pero mantiene alta la demanda de carburantes y cuesta dinero público.
El BCE subió sus tasas en junio y en septiembre, y la de depósito está en 2,50%. Con la inflación general en 3,8%, la tasa real es negativa en algo más de un punto; frente a la subyacente, de 2,5%, es prácticamente nula. En las reuniones del FMI en Bangkok, Christine Lagarde atribuyó la inflación «predominantemente, aunque no exclusivamente» a la energía encarecida por la guerra con Irán. Dijo que todavía no hay efectos de segunda ronda, pero que el banco seguirá de cerca las negociaciones salariales. Reiteró que los riesgos para el crecimiento son a la baja y los de inflación al alza, y que el choque es demasiado grande para ignorarlo, aunque la respuesta debe ser mesurada. Joachim Nagel dijo que podría hacer falta más endurecimiento, siempre decidiendo reunión a reunión, y el mercado descuenta otra alza en diciembre. Lagarde también pidió a los gobiernos cumplir las reglas fiscales y que las ayudas contra el choque energético sean temporales y focalizadas, una advertencia que va directamente contra subsidios como el español. Agregó que más de 30 bancos centrales se han interesado en la facilidad de recompra ampliada del Eurosistema, que permite a bancos centrales de fuera del bloque conseguir liquidez en euros y amplía el papel internacional de la moneda.
La industria se debilita mientras las encuestas siguen optimistas. La producción industrial de la zona euro cayó 0,5% en agosto, cuando el consenso esperaba estabilidad. Es su tercer mes consecutivo de caída, y julio se revisó de -0,1% a -0,3%. En doce meses la contracción es de 1,1%. Los bienes intermedios bajaron 0,8%, la energía 0,6% y los bienes de consumo no duradero 2,7%, mientras los bienes de capital subieron 0,4% y los de consumo duradero 0,2%. Por países, Alemania creció 0,4%, impulsada por el gasto en infraestructura y defensa; España cayó 0,8%, Francia 0,3% e Italia 1,3%. El PMI manufacturero promedió 52,2 en el tercer trimestre, en zona de expansión. La diferencia entre la encuesta y la producción efectiva indica que la mejora de pedidos no compensa todavía el costo de la energía ni la competencia externa. El trimestre cerraría con un crecimiento moderado, sostenido por los servicios y por el estímulo fiscal alemán.
La energía cara se refleja de lleno en la balanza comercial. La zona euro tuvo en agosto un déficit comercial de 16.100 millones de euros, frente a un superávit de 502 millones un año antes, el mayor desde enero de 2023. Las importaciones subieron 16,7%, a 243.800 millones, la segunda cifra más alta para un mes de agosto después de la de 2022, con las compras de petróleo y derivados 20,7% arriba, en 27.000 millones, por el bloqueo a los tanqueros que salen del golfo Pérsico. Las exportaciones crecieron 9,9%, a 227.700 millones, y las dirigidas a Estados Unidos 18,5%, a 39.300 millones. Las importaciones de manufacturas subieron 12,7%, a 169.300 millones, más del doble que las exportaciones de manufacturas, que avanzaron 5,9%, a 179.300 millones. El superávit manufacturero se estrecha mientras la factura energética sube, y Europa transfiere ingreso a los países que le venden energía. En Italia, el superávit bajó a 1.770 millones de euros, el menor desde enero. Las importaciones de crudo subieron 44,3%, las de gas 49,2% y las de refinados 56,5%, y las compras a India crecieron 116,5%. Del lado exportador, los vehículos subieron 55,8% y los metales básicos 26,5%. El comercio de Italia con el resto de la Unión pasó a un déficit de 327 millones.
En el Reino Unido, el primer ministro Andy Burnham, con tres meses en el cargo, tuvo que dejar en segundo plano la agenda interna de costo de vida e inmigración para ocuparse de la política exterior. Trump cerró con Putin un acuerdo sobre diésel y presionó a Ucrania para que deje de atacar con drones las refinerías rusas. Ese acuerdo explica parte del alivio reciente en los precios del diésel, pero a cambio de debilitar la presión sobre Moscú. Burnham recibió a Volodímir Zelenski en Londres, ofreció ayudar a recomponer la relación entre Kiev y Washington y se comprometió a enviar más misiles Storm Shadow. Ucrania perdió temporalmente el acceso completo a Starlink. Funcionarios británicos admiten en privado que la alianza de seguridad con Estados Unidos se ha deteriorado. Si Washington reduce su compromiso, Europa tendrá que gastar más en defensa con presupuestos ya presionados por los subsidios energéticos y con el gilt a 10 años cerca de máximos de 19 años antes del presupuesto de fin de mes.
En España, las pensiones entraron en la campaña para las elecciones del 29 de noviembre. El gasto en pensiones contributivas rondará los 200.000 millones de euros en 2026 y es la mayor partida del presupuesto consolidado. Con más de 9,5 millones de pensionados votando, Alberto Núñez Feijóo se comprometió a mantener la revalorización con la inflación. Con el IPC en 4,9%, cada punto de inflación suma cerca de 2.000 millones de euros a la factura. La reforma de 2021, liderada por José Luis Escrivá, hoy gobernador del Banco de España, introdujo una cláusula de cierre: la AIReF evalúa el gasto cada tres años y, si el desfase entre ingresos y gastos supera un umbral, se activan medidas automáticas. También creó el mecanismo de equidad intergeneracional, una cotización adicional destinada al fondo de reserva. La edad efectiva de jubilación subió a 65,4 años, la legal llegará a 67 en 2027, y el sistema volvió a tener 2,51 cotizantes por pensionado, como en 2011, con ayuda del empleo extranjero. Fedea estima que el gasto en pensiones aumentará cerca de 5 puntos del PIB hasta el pico de 2050, más del doble de los menos de 2,5 que calcula el Gobierno, y advierte que harán falta transferencias del presupuesto general.
Al cierre de las asambleas del FMI y del Banco Mundial, Kristalina Georgieva advirtió que la deuda alta y el alza de los rendimientos soberanos están endureciendo las condiciones financieras. Según ella, los bancos centrales probablemente tendrán que seguir subiendo tasas, y los países de bajos ingresos que importan petróleo y no participan del auge de la inteligencia artificial son los más expuestos. El servicio de la deuda de esos países pasó de 8% a 14% de sus ingresos públicos. Sobre la inteligencia artificial, dijo que depender de un solo motor de crecimiento es como «pararse en una sola pierna». El campo europeo agrega otra fuente de presión. El FIDA calcula que los precios agrícolas mundiales subieron 13% en el tercer trimestre. Francia se encamina a su peor cosecha de maíz en 50 años, Rumanía perdió más de un millón de hectáreas de cultivo durante el verano, y la Comisión Europea estima que los eventos climáticos extremos le cuestan a la agricultura del bloque 28.000 millones de euros al año. Con El Niño en máximos de intensidad, los alimentos frescos, que ya suben 4% en la zona euro y 5,5% en Italia, pueden ser lo próximo en presionar la inflación.
Valoración. El BCE enfrenta una inflación que llega sobre todo desde afuera: casi la mitad de los 3,8 puntos es energía, y el déficit comercial muestra cuánto ingreso sale del bloque para pagarla. Otra alza en diciembre pegaría sobre una industria que lleva tres meses cayendo y no reduciría el precio del crudo. Con España en 5,0% y Alemania en 3,3%, una misma tasa resulta floja para unos y apretada para otros. El riesgo de que la inflación se vuelva persistente no está en el petróleo, sino en las respuestas internas: subsidios a los combustibles, pensiones que se ajustan con la inflación y negociaciones salariales que empiezan a tomar como base el 4% o el 5%. Si las malas cosechas suben también los alimentos, el BCE tendría que endurecer más, en una economía que ya se desacelera.
III. Asia: las exportaciones chinas crecen 36,3% mientras los alimentos bajan 1,7%, el yuan toca su nivel más fuerte desde 2022 y el Banco de Japón aplaza para diciembre su próxima alza con la tasa real todavía negativa
Las exportaciones chinas crecieron 36,3% anual en septiembre, frente a 25% en agosto y por encima de lo esperado. Las importaciones subieron 31%, desde 28,2%, en buena parte por el mayor costo del crudo, y el superávit del mes llegó a 133.500 millones de dólares, desde 119.100 millones. Entre enero y septiembre, el superávit acumulado suma 938.000 millones y podría superar el récord de 2025, cercano a 1,2 billones. En lo corrido del año, las exportaciones de semiconductores crecen 108,1%, las de equipos de procesamiento de datos 54,6% y las de autos 54,3%, con los eléctricos e híbridos al frente. Las ventas a la Unión Europea subieron 25,3% en septiembre, y el déficit del bloque con China supera los 1.100 millones de dólares diarios. Casi todo ese crecimiento depende de la inversión mundial en inteligencia artificial, por eso un freno de ese gasto pondría en más riesgo a la exportación china que cualquier arancel.
La demanda interna no acompaña. La inflación al consumidor subió apenas de 0,8% a 0,9%, por debajo del 1,0% esperado, con una variación mensual de 0,2% y los alimentos cayendo 1,7% anual. Los precios al productor, en cambio, saltaron de 3,8% a 5,0%, medio punto por encima del consenso, empujados por el combustible y las materias primas. Con costos que suben 5% y precios al consumidor que casi no se mueven, las fábricas que venden en el mercado interno ven caer sus márgenes y tienen más incentivos para buscar compradores afuera. El FMI proyecta un crecimiento de 4,5% en 2026 y de 4,0% en 2027, y le pide a Pekín más estímulo fiscal para que el crecimiento dependa más del consumo de los hogares y menos de la demanda externa.
La caída de los alimentos responde a un exceso de oferta subsidiado. Según la OCDE, las ayudas públicas equivalieron a cerca de 13% de los ingresos agrícolas brutos entre 2022 y 2024, casi el triple que a comienzos de siglo. China produjo el año pasado un récord de 59 millones de toneladas de cerdo, la producción avícola creció 7% y el sector lácteo cumplió con dos años de anticipación las metas fijadas para 2025. La demanda va en sentido contrario: el consumo de cerdo por habitante cayó 13% desde su máximo de 2023. El excedente sale al exterior. China ya es exportadora neta de pollo, con ventas por 2.600 millones de dólares el año pasado, casi el doble que en 2020, y sus exportaciones de lácteos van camino de 600 millones de dólares este año, el doble que hace tres años. La pechuga china llega entre 10% y 20% más barata que la brasileña. Desde 2022, China duplicó su participación en el mercado de aves procesadas de la Unión Europea, hasta 10%, y la triplicó en el Reino Unido, hasta más de 14%. Bruselas impuso derechos antidumping de entre 41% y 67% a la proteína de arveja china y abrió una investigación sobre el pato Pekín. Es el mismo patrón del acero, los paneles solares y los eléctricos, ahora en la carne, y sus perdedores naturales son Brasil y Tailandia.
El yuan extraterritorial cotizó cerca de 6,69 por dólar, su nivel más fuerte desde julio de 2022, apenas una centésima por debajo del 6,70 de la semana anterior. Pekín amplía la oferta de derivados y coberturas en yuanes, facilita la emisión de bonos dim sum y panda y refuerza la infraestructura de compensación transfronteriza. La moneda se aprecia en un momento de máxima fricción comercial. China aceptó una cuota de 350.000 híbridos al año para el mercado europeo, con aumentos de 6% anual durante tres años, lo que reduce ese flujo a menos de la mitad. Bruselas estudia además facultades para restringir el acceso a su mercado único y revisa las importaciones en busca de alzas bruscas, el paso previo a nuevas cuotas. Pekín advirtió que responderá. Una apreciación de una centésima no corrige un superávit de casi un billón de dólares, pero le permite a China mostrar algo antes de que el tipo de cambio entre a la negociación.
Hong Kong se beneficia de esa liquidez. La confianza empresarial pasó de -4 a 5 en el cuarto trimestre, su primer registro positivo después de diez trimestres de pesimismo y el más alto desde finales de 2023. Hoteles y restaurantes subieron de -9 a 19, el comercio exterior y mayorista de -9 a 8, y el inmobiliario volvió a cero desde -11. La manufactura, en cambio, bajó de 5 a 0. Entre enero y septiembre salieron a bolsa 118 empresas, que recaudaron 388.000 millones de dólares de Hong Kong, unos 49.400 millones de dólares estadounidenses, 106% más que un año antes. Según Simon Yuan, de Citi, el capital que llega desde China continental se ha vuelto el comprador decisivo, y las salidas a bolsa de la cadena de suministro de inteligencia artificial seguirán, aunque un giro del ciclo en Estados Unidos se sentiría también en esa plaza.
PetroChina muestra quién gana con la guerra. Su brazo comercial, PetroChina International, superaría este año los 20.000 millones de yuanes de utilidad bruta, unos 3.000 millones de dólares, un récord, y a comienzos de octubre su división de crudo ya duplicaba lo ganado en todo 2025. El estrecho de Ormuz cubre solo 10% de las necesidades de petróleo y gas de la compañía, mientras su rival Sinopec depende de Oriente Medio para cerca de la mitad de su crudo. Los productores del Golfo, con ADNOC a la cabeza, mueven barriles con flotas de transbordo y los venden en licitaciones al contado. Saudi Aramco bajó sus precios oficiales para Asia a mínimos de seis años e Irak ofrece descuentos de más de 30 dólares por barril para cargar en sus terminales. El crudo está barato para quien puede cargarlo dentro del Golfo, mientras los refinados siguen escasos, y PetroChina gana también con sus refinerías en Lavera, Francia, y en Singapur. Es la misma escasez de refinados que tiene el diésel en máximos en Estados Unidos.
El Banco de Japón dejó su tasa en 1,25% en septiembre, después de las alzas de junio y septiembre. Es el nivel más alto en 31 años, pero con la inflación subyacente cerca de 2%, la tasa real sigue siendo negativa. En Bangkok, Kazuo Ueda dijo que el banco no tolerará que la inflación siga acelerándose y que anclarla en 2% es ahora su objetivo principal. Agregó que varios de sus colegas ven la demanda global de inteligencia artificial más fuerte de lo que había calculado el banco. La consejera Junko Koeda advirtió contra una vacilación excesiva para subir tasas. Aun así, buena parte de la junta prefiere esperar en la reunión del 29 y 30 de octubre, que traerá nuevas proyecciones, y dejar señales para un alza en diciembre. Krishna Srinivasan, del FMI, dijo que el banco va bien encaminado y que debería acelerar si la inflación sorprende. También le pidió al Gobierno un marco fiscal de mediano plazo que explique cómo financiará su gasto y la rebaja de dos años en el impuesto al consumo desde abril de 2027, aunque reconoció que Japón es el país del G7 que más ha consolidado sus cuentas desde la pandemia. El bono a 10 años cerró cerca de 2,95%, desde 3,0% una semana antes, y Ueda insistió en que el mercado debe fijar las tasas largas.
El yen sigue cerca de 158 por dólar, a pesar de la intervención coordinada con Estados Unidos del 31 de julio, cuando estaba cerca de mínimos de 40 años. Según un análisis del FMI, buena parte de los movimientos del yen desde mediados de 2025 siguió a las posiciones especulativas en futuros y no a los diferenciales de tasas. Erin Browne, subsecretaria del Tesoro estadounidense, dijo que Japón ya no vive en deflación y que tanto el nivel del yen como la trayectoria de las tasas deben reflejarlo, un mensaje directo a favor de una moneda más fuerte antes de la reunión de ministros de Finanzas de APEC del 20 y 21 de octubre en Hong Kong. UBS considera muy improbable que se deshaga el carry trade con yenes, porque los rendimientos también subieron en el resto del mundo y el diferencial se mantiene, y espera que la tasa del Banco de Japón llegue a un máximo cercano a 2% en doce meses. La producción industrial de agosto se revisó de -1,7% a -2,4% mensual, con el crecimiento anual en 2,7%, desde 3,4% en la cifra preliminar. Los vehículos cayeron 6,8%, la maquinaria de uso general 6,3% y los derivados del petróleo y el carbón 13,3%. La maquinaria de producción, ligada a la automatización, creció 5,9%.
En la presentación del informe Shaping the Future of Asia, Kristalina Georgieva estimó que la proporción de asiáticos de 65 años o más se duplicará hasta una quinta parte de la población en 2050, y que la inteligencia artificial podría sumar entre 0,5 y 1 punto al crecimiento de la región y compensar el envejecimiento. Según el FMI, acuerdos comerciales más profundos agregarían 1,8% al producto en el largo plazo. Rhee Chang Yong, gobernador del Banco de Corea entre 2022 y 2026, se preguntó si China podrá pasar de un crecimiento dirigido por el Estado a uno de ingresos altos liderado por el sector privado sin pasar por una crisis. Nigel Clarke, del FMI, recordó que las metas de inflación y las reglas fiscales adoptadas después de 1997 fueron las que dieron estabilidad a la región.
Valoración. China exporta más productos y más deflación al mismo tiempo. Con alimentos a la baja, precios al productor en 5% y un consumo interno débil, la salida para sus fábricas y sus granjas es vender afuera, y sus socios responden con cuotas, aunque eso les cueste importar más caro. El yuan en 6,69 es un gesto, no un ajuste del superávit. Japón mantiene una tasa de 1,25% con inflación de 2% y un yen en 158, y presionado por Washington, su decisión de diciembre dependerá en buena parte de lo que haga la Fed el 28 de octubre. Las exportaciones chinas, las salidas a bolsa en Hong Kong y la maquinaria japonesa dependen de la misma inversión en inteligencia artificial, y si ese ciclo se frena, Asia pierde su principal fuente de crecimiento.
IV. México y Brasil: el FMI sube a 1,5% el crecimiento de México mientras Lutnick frena el alivio arancelario, y Brasil reduce su jornada laboral a 40 horas con la Selic en 13,75% y la inflación sobre el techo de la meta
El FMI subió su proyección de crecimiento de México para 2026 de 1,2% a 1,5% y bajó la de 2027 de 1,9% a 1,8%. Las nuevas cifras dejan al país por debajo del promedio de América Latina, de 2,3% este año y 2,5% el próximo, y también de su propio promedio histórico de 2%, que no supera desde 2023, cuando creció 3,1%. El FMI atribuye la mejora a las exportaciones, incluidas las que forman parte de cadenas de valor de la inteligencia artificial, y a la estabilización de la inversión, y advierte que la incertidumbre comercial seguirá pesando. El Paquete Económico 2027 de Hacienda supone un crecimiento de entre 1,5% y 2,5%, así que el escenario del FMI queda en el borde inferior de ese rango. El mercado interno no sostiene la revisión: el empleo formal tuvo el tercer trimestre más débil desde 2009 y el salario base de cotización bajó, así que el crecimiento de México depende casi por completo de lo que compre Estados Unidos.
El PIB por habitante cerraría 2026 en 16.190 dólares, 2.430 más que en 2025, un salto de casi 18% en un año en que la producción crece 1,5%. Casi todo el aumento se debe al tipo de cambio y a los precios, no a una mayor producción. Entre 2023 y 2025 el indicador estuvo prácticamente estancado: 13.690, 13.870 y 13.760 dólares. Con el nuevo nivel, México sigue quinto en América Latina, detrás de Uruguay (27.340), Costa Rica (21.280), Panamá (20.880) y Chile (19.960), y por delante de Argentina (16.020), República Dominicana (13.250) y Brasil (12.400). El FMI proyecta 19.230 dólares en 2030 y que México supere por primera vez los 20.000 en 2031. Como la cifra se mide en dólares, una depreciación del peso la reduce sin que cambie la economía real, y el peso ya terminó la semana anterior cerca de 18,44 por dólar, su nivel más débil en un año.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, dijo ante la Cámara de Diputados que la relación con Estados Unidos le consume entre 80% y 85% del tiempo, y que cerca de 80% del comercio bilateral sigue libre de aranceles. Advirtió que Washington avanza hacia un esquema de comercio administrado, en el que el acceso al mercado ya no dependerá solo de aranceles y reglas de origen sino de otras condiciones, que no detalló. Para los exportadores de autos, electrónica y otras manufacturas, eso significará más requisitos de cumplimiento y más revisión del origen de sus insumos. La respuesta del Gobierno es el Plan México, que busca aumentar el contenido nacional de las exportaciones y crear empresas mexicanas en electrónica y semiconductores, además de avanzar en la modernización del acuerdo con la Unión Europea y en las reglas de origen del TIPAT.
Las conversaciones sobre aranceles se complicaron. Según The Wall Street Journal, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, se opone a reducir los aranceles de la Sección 232: 25% a ciertos automóviles fabricados fuera de Estados Unidos, incluidos los mexicanos, y 50% al acero y al aluminio. Su argumento es que los aranceles son la principal herramienta de presión de la administración Trump. A finales de septiembre, Ebrard decía que cada día estaban «más cerca» de nuevos acuerdos, y Claudia Sheinbaum habló de compromisos alcanzados que no se anunciarán hasta tener el texto final. Washington también presiona a México para que aplique al acero chino aranceles similares a los estadounidenses. Con el T-MEC sometido a revisiones anuales hasta su vencimiento en 2036, cada ronda puede reabrir las condiciones, y las empresas automotrices y siderúrgicas tienen que decidir inversiones de largo plazo sin saber qué arancel pagarán el próximo año.
El índice de actividad IBC-Br de Brasil creció 0,3% en agosto frente a julio, después de caer 0,2% el mes anterior. La industria repuntó 0,9%, tras contraerse 0,4%, y los servicios crecieron 0,2%. El sector agropecuario cayó 1,8%, después de bajar 1,2% en julio. En doce meses, la actividad crece 1,2%. El mercado laboral, en cambio, sigue apretado: el desempleo bajó a 5,3% en el trimestre móvil a agosto, el nivel más bajo para ese periodo desde que comenzó la serie, en 2012. Con la economía creciendo poco más de 1% y el desempleo en mínimos, el problema de Brasil está en la inflación de salarios y servicios, no en la falta de demanda.
El FMI bajó su proyección de crecimiento de Brasil para 2026 de 2,4% a 2,2% y la de 2027 de 2,2% a 1,9%. Aun así, queda por encima del 2,0% que estima el Ministerio de Hacienda y del 1,85% del boletín Focus, que proyecta 1,40% para 2027. El FMI atribuye el freno a la política monetaria restrictiva, al retiro del estímulo fiscal y a la incertidumbre externa. La Selic está en 13,75%, desde el máximo de 15% en el que estaba cuando el Banco Central empezó a recortar en marzo. El FMI espera que la inflación termine 2026 en 4,4%, dentro de la banda, pero el IPCA de septiembre ya marcó 4,58% en doce meses, por encima del techo de 4,5%. Hacienda proyecta 4,9% y el Focus 5,22% para este año y 4,30% para 2027. Con la inflación en 4,58%, la tasa real supera los nueve puntos, una de las más altas del mundo, y aun así no logra devolver la inflación a la banda. El FMI espera además que el desempleo suba a 6,2% al cierre de 2026 y a 6,8% en 2027, de modo que ve un mercado laboral que se enfría.
El Senado aprobó la enmienda constitucional que reduce la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales y pasa de seis a cinco días de trabajo, con una transición de 14 meses. El Gobierno calcula que beneficiará a más de 37 millones de trabajadores formales. Flávio Bolsonaro, que antes se oponía, terminó votando a favor. Reducir 9% las horas sin una mejora equivalente de productividad encarece el costo laboral por unidad producida, justo en una economía con desempleo en mínimos y la inflación de servicios en alza. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, anunció líneas de crédito para que las empresas financien capacitación e innovación durante la transición y la entrada en vigor, en 2027, de la reforma de los impuestos al consumo. Durigan dijo que el impacto será menor, pero esos créditos subsidiados agregan un costo fiscal y, mientras haya crédito público barato, la Selic pierde efecto.
La segunda vuelta presidencial será el 25 de octubre, y Lula aparece detrás de Flávio Bolsonaro en las encuestas. Durigan reconoció que las tasas altas serán el principal obstáculo económico de un nuevo mandato de Lula. Los dos candidatos apoyaron la reducción de la jornada, así que el próximo gobierno la tendrá que aplicar gane quien gane. El FMI destaca a Brasil entre los productores que ampliaron su oferta de petróleo fuera del Golfo, y señala que el café subió 8% entre marzo y agosto por las lluvias en Minas Gerais, que retrasaron la cosecha y afectaron su calidad. En proteína animal, Brasil enfrenta un competidor nuevo: el pollo chino llega a África y a Europa entre 10% y 20% más barato.
Valoración. La mejora del FMI para México descansa sobre unas exportaciones que dependen de la voluntad de Washington. Mientras Lutnick bloquee el alivio en autos y acero, la revisión a 1,5% sigue condicionada a la negociación, y el salto del PIB por habitante es en buena parte un efecto del tipo de cambio. Brasil tiene el problema contrario: le sobra presión interna. Con desempleo en mínimos, una jornada más corta en camino, crédito público subsidiado y la inflación sobre el techo, una tasa real de nueve puntos no alcanza. Ganará quien gane el 25 de octubre, el próximo gobierno recibirá un Banco Central sin margen para recortar y un costo laboral más alto ya aprobado. El Ibovespa ya celebró la ventaja de Flávio, así que lo que no tiene en el precio es un triunfo de Lula.
V. Colombia: el FMI califica de insostenible la situación fiscal y abre la puerta a un financiamiento, el Congreso recorta amortizaciones para pagar subsidios, la industria cae 3,7% y el gas importado ya cubre más de 40% del consumo
Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, dijo en Bangkok que la situación fiscal colombiana «no es sostenible ni viable». Citó un déficit primario de 3,5% del PIB y una deuda de 60% del PIB que sigue subiendo. Una misión del Fondo llegará a Bogotá a comienzos de noviembre para estudiar opciones que van desde asesoría de política y asistencia técnica hasta, «potencialmente», financiamiento. Chalk reconoció que el Gobierno está comprometido con el ajuste, y la conversación la inició Bogotá. Corficolombiana menciona dos instrumentos posibles: la Línea de Precaución y Liquidez, que exige fundamentos fiscales sólidos y un ajuste creíble, y un Acuerdo Stand-By, con metas cuantitativas, revisiones periódicas y desembolsos por tramos. Si se llega a un acuerdo con metas y revisiones, el FMI dejaría de ser solo un respaldo de liquidez y pasaría a vigilar el cumplimiento del ajuste, y para los acreedores esa vigilancia daría más credibilidad que el dinero mismo.
Corficolombiana estima que el déficit del Gobierno Nacional Central de 2026, que el Marco Fiscal ubicaba en 5,3% del PIB, terminará en 7,2% según el Gobierno y hasta en 7,8% según sus propios cálculos. Para 2027, antes de medidas, el déficit llegaría a 9,4% y la deuda neta a 66,2% del PIB. Las necesidades de financiamiento pasarían de 130,4 billones de pesos (6% del PIB) a 266,3 billones (12,2%), el doble en un año. Los intereses sumarían 94,4 billones, 4,9% del PIB, y se llevarían 31,6% de los ingresos del Gobierno central, frente a 23,6% en 2026 y 17,2% en 2019. La Ley de Rescate Fiscal promete un ajuste de 2,2% del PIB, unos 45 billones, pero todavía no se sabe cuánto vendrá de ingresos y cuánto de gastos, ni qué medidas serán permanentes. Además, las que requieran aprobación del Congreso tendrían que tramitarse, reglamentarse y ejecutarse dentro de 2027. Por eso Corficolombiana supone un ajuste parcial de 1,6% del PIB, unos 33 billones, dos tercios en recorte de gasto. Aun con ese ajuste, el déficit total de 2027 sería de 7,8%, el primario bajaría de 4,0% a 2,9% y la deuda neta subiría de 60,1% a 65,7% del PIB, un máximo histórico por encima del nivel de la pandemia.
Los canjes de deuda alivian la caja, pero no las cuentas. El primero redujo las amortizaciones de 2027 de 42,1 a 25,5 billones, y las dos operaciones pendientes podrían bajarlas a cerca de 15 billones, un alivio total de 27,1 billones, equivalente a 1,2% del PIB. Como resume Corficolombiana, el beneficio es financiero y no fiscal: los vencimientos se aplazan, pero el mercado recibe más TES de largo plazo. Con ajuste parcial y canjes, la colocación interna podría bajar a unos 120 billones, 5,6% del PIB, todavía un nivel históricamente alto. Los desembolsos externos se reducirían en 7.000 millones de dólares, hasta 18.700 millones, casi el doble del promedio de 2014 a 2025. Esa mayor oferta de TES de largo plazo presiona la parte larga de la curva, que es justamente la que hoy sostienen los compradores extranjeros.
El Presupuesto General de 2027 llegó a las plenarias con 634,9 billones de pesos y una redistribución importante. La ponencia de segundo debate recorta 8,36 billones del servicio de la deuda, que baja de unos 155,4 a 147,1 billones. Todo el recorte cae en amortizaciones de capital, que pasan de 58,3 a 49,9 billones; los intereses no se tocan. La inversión sube de cerca de 86,9 a 94,6 billones. Hacienda recibe 4,5 billones adicionales, 3,9 de ellos para inversión, y Minas y Energía 3 billones para subsidiar tarifas de electricidad, gas por redes y GLP y el transporte de combustibles en zonas de frontera, con lo que su presupuesto pasa de 7,5 a 10,51 billones. La JEP pierde 170.000 millones. Además, el ponente coordinador, Christian Garcés, había anunciado un recorte de 6,4 billones, y el texto dice 8,36. Del financiamiento total, 150,9 billones saldrían de crédito interno, sobre todo TES, y 87,7 billones de crédito externo. Recortar la partida de amortizaciones no reduce la deuda: solo supone que esa parte se refinanciará. Y ese espacio se usa en subsidios energéticos, justo lo que el FMI pide evitar. La plenaria de la Cámara del 15 de octubre solo votó impedimentos y retomará el lunes 19. Si el Congreso no aprueba el presupuesto antes del 20 de octubre, el Gobierno lo expedirá por decreto, sin los cambios de la segunda ponencia.
El viceministro técnico de Hacienda, Juan Sebastián Betancur, dijo que el Estado gasta cada mes unos 11 billones de pesos más de lo que recauda, más de 130 billones al año. La Ley de Rescate, anunciada desde agosto, se radicaría a finales de octubre, acompañada de un Plan Nacional de Desarrollo orientado a recortar burocracia y gastos de funcionamiento. El Banco de la República agrega otro faltante: proyecta utilidades de 8,6 billones para 2026, frente al récord de 13,9 billones de 2025 y por debajo de lo que suponía el presupuesto. Según Leonardo Villar, la baja se debe a las pérdidas en el valor de los bonos que componen las reservas, por el alza de las tasas internacionales de mediano y largo plazo. Como esas utilidades se transfieren a la Nación, son 5,3 billones menos que el Gobierno recibirá el próximo año. Las reservas internacionales sumaban 67.817 millones de dólares al 31 de agosto, 2.350 millones más que un año antes, y el programa de acumulación por 4.000 millones, con subastas de opciones de 400 millones al mes desde julio, avanza más despacio de lo previsto. Villar dijo que un ajuste fiscal importante abriría espacio para bajar tasas en 2027, pero no en el primer semestre.
Chalk también pidió a los gobiernos de la región dejar que los precios internacionales de la energía se trasladen a los mercados locales y proteger a los más pobres con transferencias focalizadas. Según él, cuando se congelan los precios, los países consumen de más un combustible que ahora es más caro, empeoran su factura de importación y asumen costos fiscales que duran más de lo previsto. El Banco de Bogotá estima que el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles tiene un faltante cercano a 20 billones de pesos al año, y que cerrar por completo la brecha con el precio internacional de la gasolina sumaría unos 40 puntos básicos a la inflación. El presupuesto, sin embargo, aumenta en 3 billones los subsidios a las tarifas. Las nuevas proyecciones del FMI para Colombia son: crecimiento de 2,2% en 2026, desde 2,6% en 2025, y de 2,3% en 2027, por debajo del promedio regional de 2,3% y 2,5%. Perú crecería 3,0% este año, Brasil 2,2%, Argentina 2,1%, México 1,5% y Chile 0,6%. La inflación promedio subiría de 5,1% a 6,0% en 2026 y bajaría a 5,7% en 2027. El desempleo pasaría de 8% a 9% y luego a 10%, y el déficit de cuenta corriente se ampliaría de 2,6% a 3,4% del PIB. Chalk dijo que el país tiene potencial para crecer «mucho más rápido».
La inflación de septiembre, de 6,29%, todavía no recoge el efecto de El Niño. Según la NOAA, el fenómeno comenzó en junio y se extenderá hasta abril de 2027, con un índice ENSO que llegaría a 2,67, muy por encima del umbral de 1,5 que define un evento fuerte. Su mayor impacto sobre los alimentos y la energía coincidirá con la indexación de precios y contratos de enero, que partirá de una inflación cercana a 6,7%. El pico de 7,3% que Grupo Cibest proyecta para el primer semestre de 2027 depende más del clima y de esa indexación que de la demanda, y una tasa de interés más alta no frena ninguno de los dos.
El Banco de la República fue el único banco central de la región que endureció su política en el último trimestre, con un alza a 12,25% en septiembre. Con la inflación en 6,29%, la tasa real ronda los 6 puntos, y Banco de Bogotá todavía ve espacio para un ajuste adicional antes de llegar a la tasa terminal. El principal alivio de la inflación es el tipo de cambio, y es el más frágil. En la semana siguiente al alza de la Fed de septiembre, el peso se depreció más de 3%; la semana pasada se apreció 2,3%, hasta 3.189 por dólar. La inflación de bienes, en 2,9%, la más baja del año, se apoya en ese peso fuerte, y el peso depende de capitales que llegan atraídos por el diferencial de tasas y que pueden salir con la misma rapidez.
Más de 40% del gas que consume Colombia ya es importado, según Sergio Cabrales, de la Universidad de los Andes, por la caída de la producción nacional. El Niño podría reducir las lluvias entre 18,8% y 31,7% entre diciembre y febrero, y los caudales de los ríos cerca de 50%, lo que trasladaría más generación a las térmicas. Con la regasificadora de Cartagena como única planta activa, el déficit de gas llegaría a 124 GBTUD en marzo de 2027, 10,8% de la demanda. Si entran las regasificadoras del Pacífico y de Puerto Bahía, el faltante bajaría a 37 GBTUD en febrero, 3,1%. El gas importado en los nuevos contratos de septiembre a noviembre cuesta 24,97 dólares por millón de BTU, 79% más que los 13,96 de febrero. A ese precio, algunas térmicas prefieren pagar la penalidad por incumplir su energía firme antes que generar a pérdida. El sistema les debe a los generadores cerca de 2,57 billones de pesos, lo que reduce su capacidad para comprar gas, diésel o carbón. El carbón necesario para cumplir las obligaciones de energía firme sería de 14.684 toneladas diarias, cerca de 10% de la producción nacional. El déficit de energía firme fue de 5,6% en la vigencia 2025-2026 y llegaría a 10,6% en 2029-2030. Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, asegura que Puerto Bahía, con 400 GBTUD de capacidad, va según el cronograma, y que el buque de la regasificadora del Pacífico ya llegó y aportaría 80 GBTUD desde noviembre. Si esas dos plantas no entran, advierte, no habrá gas suficiente para la generación térmica que exige El Niño. Mientras tanto, Cerro Matoso completó dos meses operando a media capacidad por falta del gas de Canacol.
La producción manufacturera cayó 3,7% anual en agosto, después de -2,4% en julio y peor que el -2,1% esperado. Las ventas reales bajaron 3,5% y el empleo 1,3%. La caída fue generalizada: 29 de las 39 actividades se contrajeron y restaron 5,7 puntos, frente a 2,1 puntos que sumaron las que crecieron. Las mayores caídas fueron impresión (-18,9%), químicos básicos (-16,4%), confecciones (-15,4%), azúcar y panela (-12,3%) y papel y cartón (-11,3%). Crecieron otros equipos de transporte (13,4%), productos metálicos (10,7%) y bebidas (9,0%). En lo corrido del año la producción sube apenas 0,4%, mientras el empleo industrial cae 1,0%. Por regiones, el Valle del Cauca cayó 13,4% y restó 2,1 puntos al total nacional, con Cali en -22,1% y Yumbo en -15,9%. Córdoba se desplomó 38,4%, al mismo tiempo que Cerro Matoso, que opera en ese departamento, trabaja a media capacidad. Medellín bajó 7,9% y el Valle de Aburrá 3,5%, mientras Bogotá creció 1,0%, Barranquilla 2,3%, Cundinamarca 4,0% y Boyacá 8,5%.
Los hogares, en cambio, siguen comprando, sobre todo bienes importados. Las ventas minoristas reales subieron 7,3% en agosto, desde 5,3% en julio, aunque por debajo del 8,5% esperado. Los vehículos para uso doméstico crecieron 35,8%, otros vehículos 26,2%, electrodomésticos y muebles 11,3%, y cosméticos y aseo personal 10,2%. Los equipos de cómputo cayeron 4,7% y la ropa 5,9%, el mismo sector que se contrae en la industria. El empleo en el comercio creció 1,4%. La confianza del consumidor subió apenas a 15,7% en septiembre: las expectativas mejoraron de 22,6% a 25,1%, pero las condiciones actuales cayeron de 4,8% a 1,7%. En el trimestre, el indicador bajó de 18,6% a 17,3%. Cali registró 7,2%, con una caída de 5,5 puntos, en línea con el derrumbe de su industria. La intención de comprar vehículo bajó de -18,6% a -23,4%, señal de que el auge de ventas de autos podría estar llegando a su techo. Los hogares compran bienes importados abaratados por el peso mientras las fábricas reducen empleo, una combinación que explica por qué el FMI prevé más desempleo y un déficit externo mayor.
El área licenciada para construcción bajó 10% en agosto, a 1,32 millones de metros cuadrados. La de vivienda cayó 10,9% y la no residencial 6,9%. La vivienda de interés social es la más afectada: su área se redujo 18,2% y sus unidades 21%, a 3.996, mientras las unidades no VIS bajaron 2,5%, a 6.487. En lo corrido del año el área licenciada crece 11,5%, pero en doce meses la de vivienda apenas avanza 0,3%. Valle del Cauca, Magdalena y Risaralda restaron 10,8 puntos, y Meta también estuvo entre los departamentos con caída; Nariño (305,9%), Atlántico (143,8%) y Bogotá (22,5%) compensaron. Las licencias para industria subieron 189,3% y las de educación 93,5%, mientras las de alojamiento cayeron 66%. Con tasas de 12,25% y menos subsidios, la vivienda social es la primera en frenarse, y no hay señales de que se recupere antes de que bajen las tasas, algo que Villar no ve posible en el primer semestre de 2027.
Valoración. La misión del FMI llegará en noviembre a un país cuyo Congreso recorta amortizaciones para financiar subsidios energéticos, lo contrario de lo que pide el Fondo. Los intereses ya se llevan casi un tercio del recaudo, los canjes aplazan vencimientos y llenan la curva de TES largos, y el Banco de la República transferirá 5,3 billones menos. La inflación va hacia 7,3% con El Niño, el gas importado a 25 dólares y la indexación de enero, y su único alivio es un peso que depende de flujos de capital. Con una tasa real de 6 puntos, el banco central no puede recortar mientras el ajuste fiscal no sea creíble. Un acuerdo con el FMI podría darle esa credibilidad al presupuesto, pero a cambio de condiciones, en una economía que compra importaciones mientras su industria pierde empleo.
VI. Mercados financieros
Renta variable
Wall Street cerró su peor semana en meses por una corrección concentrada en las empresas de inteligencia artificial. El S&P 500 cayó 1,2% el viernes y 2% en la semana, su cuarta semana negativa en seis. El Nasdaq perdió 2,1% el viernes y 4,5% en la semana, y cortó una racha de cuatro semanas al alza. El Dow Jones bajó 0,3% el viernes, pero ganó 0,7% en la semana, su segunda alza consecutiva. Los fabricantes de chips sumaron ocho sesiones seguidas de caídas, la racha más larga del sector desde la crisis de 2008, y el ETF de semiconductores SMH perdió cerca de 10% en la semana, su peor caída desde abril de 2025. CoreWeave, que arrienda capacidad de cómputo a los desarrolladores de modelos, se hundió 12% el viernes y cerca de 24% en la semana, por dudas sobre su capacidad para pagar la deuda con la que financió su expansión. Micron cayó 5,6%, AMD 5,9%, Meta casi 4% y Nvidia 1,5%; Apple fue la única de las siete grandes tecnológicas que subió. Dell se desplomó 11,3% después de que un banco de inversión rebajara su recomendación al concluir que el aumento de sus ingresos refleja el mayor precio de la memoria y no una adopción más rápida de la inteligencia artificial. NetApp cayó 7%.
Las cifras de Anthropic precipitaron la venta. Según lo reportado a inversionistas antes de su salida a bolsa, sus ingresos del tercer trimestre rondaron 16.800 millones de dólares, entre 45% y 50% más que en el segundo trimestre, cuando habían crecido cerca de 150%. La compañía prepararía su presentación a inversionistas para la semana del 9 de noviembre y saldría a bolsa antes del Día de Acción de Gracias, el 26 de noviembre, con una valoración objetivo superior a 2 billones de dólares. Al ritmo del tercer trimestre, sus ingresos anualizados serían de unos 68.000 millones, frente a los cerca de 100.000 millones que esperaba el mercado. Una valoración de 2 billones equivaldría a unas 29 veces ventas, el doble del múltiplo de Nvidia. Parte de la desaceleración se atribuye a la caída del precio por token, porque los modelos chinos de código abierto ofrecen capacidades similares en la mayoría de las tareas a un costo mucho menor. Si los ingresos del software de inteligencia artificial crecen más despacio de lo esperado, se pone en duda la rentabilidad de toda la cadena que invirtió para atender esa demanda: centros de datos, memoria, chips y empresas como CoreWeave, financiadas con deuda. Jensen Huang, de Nvidia, salió a defender la solidez financiera de CoreWeave, y el viernes TSMC reportó una utilidad récord en el tercer trimestre. Ninguna de las dos noticias detuvo las caídas en Estados Unidos.
Los bonos también presionaron a las tecnológicas. El Tesoro a 10 años llegó a 5,33% después del dato de inflación del miércoles y terminó cerca de 5,09%, cuando los comentarios de Warsh en Bangkok bajaron la probabilidad de un alza en octubre de 28% a 17%. La de diciembre se mantiene en 89%. Las empresas de crecimiento, cuyo valor depende de flujos lejanos, son las que más sufren con un descuento cercano a 5% y con un banco central que no ha cerrado la posibilidad de otra alza.
La corrección se concentró en tecnología, y el S&P 500 equiponderado aguantó mejor que el índice ponderado por capitalización. En una de las sesiones de la semana, salud y consumo básico subieron 2,4% cada uno y energía 0,8%, mientras tecnología cayó 2,6%, telecomunicaciones 1,7% y consumo discrecional 1,1%. UnitedHealth subió 4,7% al superar las expectativas, con ingresos de 112.694 millones de dólares y una utilidad por acción de 4,69 dólares, y elevó su meta anual a 20,5 dólares por acción. Merck ganó 3,8% y Moderna 4,7% después de que el presidente de Merck anticipara que la vacuna contra el cáncer que desarrollan juntas acelerará su producción. Que el dinero pase a salud, consumo básico y energía mientras salen los semiconductores es típico de un mercado que empieza a protegerse de una desaceleración. Tesla cayó 2,1% y SpaceX 1,7%, en medio de especulaciones sobre una posible fusión.
La temporada de resultados empezó con los bancos y mostró diferencias grandes entre ellos. Bank of America recibió una sanción de 1.200 millones de dólares por fallas en sus controles contra el lavado de activos, con un impacto de 17 centavos por acción. Su utilidad neta cayó cerca de 16%, a 6.933 millones, y la utilidad por acción fue de 0,91 dólares, frente a 1,15 esperados. La acción cayó cerca de 5%. El negocio de fondo sigue sano: la cartera crece 7,3%, los depósitos 1,8% y el margen de interés subió a 2,65%, desde 2,57%. Pero la rentabilidad sobre patrimonio tangible bajó a 12,6%, desde 15,6% un año antes, el capital quedó en 10,9%, en la parte baja del sector, y el banco deberá gastar más en cumplimiento. Morgan Stanley ingresó 20.338 millones de dólares, con alzas de 41% en intermediación de acciones y de 30% en asesoría, un capital de 14,9% y una rentabilidad sobre patrimonio tangible cercana a 22,6%. Aun así, la acción bajó 2,7% por la presión general sobre el mercado. State Street quedó ligeramente por debajo de lo esperado en comisiones y activos administrados. Según FactSet, las utilidades del S&P 500 crecerían cerca de 30% anual en el tercer trimestre, con 84% de las primeras empresas superando las estimaciones. El crecimiento de utilidades no es el problema; lo que cayó fue el precio que el mercado está dispuesto a pagar por ellas, en especial en las empresas ligadas a la inteligencia artificial.
Europa terminó la semana al alza, con poco peso de los semiconductores en sus índices y con los bancos favorecidos por la caída de los rendimientos. El Stoxx 600 subió 2,1% en la semana, hasta 644,74 puntos, con alzas en cinco de seis sesiones y 8,9% en el año. El Euro Stoxx 50 cerró en 6.204, con 0,4% semanal. El DAX ganó 2,1% en la semana, hasta 25.622, su nivel más alto desde el 17 de septiembre, y el FTSE 100 subió 3,1%, hasta 10.881,90, su mejor semana desde abril. Rheinmetall subió 6,1% mientras los líderes europeos reafirmaban en Bruselas su apoyo a Zelenski, en la misma semana en que el acuerdo de diésel entre Washington y Moscú aumentó la presión para que Europa gaste más en defensa. Las automotrices subieron por la expectativa de normas de emisiones más flexibles en la Unión Europea: BMW 3,1%, Mercedes-Benz 3% y Volkswagen 2,7%. ING y Deutsche Bank ganaron 1,5%, y UniCredit 1,4% después de que el BCE aprobara que amplíe su participación en Commerzbank, lo que deja la adquisición en camino para finales de año. En Milán, el FTSE MIB cerró en 49.857 puntos, apenas 0,2% arriba en la semana. Leonardo subió 4,7% y Fincantieri 3,4% después de que Italia confirmara que elevará su gasto en defensa de 1,3% a 1,6% del PIB en 2027. Brunello Cucinelli ganó 4,3% al subir a 12% su proyección de crecimiento de ingresos, mientras Moncler cayó 2,6% y Technoprobe 5,2%. ASML ganó 1% y Siemens Energy 2%, de modo que las empresas europeas de infraestructura para inteligencia artificial resistieron mejor que sus pares estadounidenses. Europa pesa poco en la parte más especulativa de ese ciclo, y su mercado se sostiene en defensa, bancos y autos, sectores que ganan con la energía cara, las tasas altas y el rearme, la misma combinación que preocupa en el bloque macroeconómico.
En Asia, la corrección llegó hasta los índices más cargados de tecnología. El Nikkei 225 cayó 5,37% en la semana, su peor desempeño desde julio, aunque el viernes recuperó 1,39%, hasta 65.324, con Lasertec ganando 5,1% y Kioxia 3,8%, y con Mitsubishi UFJ y Toyota también al alza. El Hang Seng subió 0,5% el viernes, hasta 24.187, impulsado por Lenovo, que ganó 6,2%. En China continental, el índice compuesto de Shanghái perdió 2,56% en la semana, hasta 3.716,3, y el de Shenzhen 6,64%, hasta 11.802,5, su nivel más bajo en más de un año, por las tensiones comerciales con Europa. Pekín pidió a empresas y fondos estatales comprar acciones y a algunos inversionistas moderar sus ventas. PetroChina ganó 1,35% y Sinopec 2,03%, mientras CATL y NAURA cayeron. El MSCI de mercados emergentes perdió 5,9% entre el 9 y el 15 de octubre, porque su peso está en Taiwán, Corea y China, justamente la cadena de hardware que se vende.
El Ibovespa subió 0,5% el viernes, hasta 205.430 puntos, y en la semana perdió cerca de 0,7%, después de su mejor semana del año y del récord de 206.912 del viernes anterior. Petrobras ganó 4% con el petróleo al alza. Assaí subió 4,2%, Ambev 0,9%, Sabesp 1% y Axia 0,6%, apoyadas en el IBC-Br de agosto, que mostró consumo de los hogares favorecido por alimentos más baratos. Con la segunda vuelta el 25 de octubre, la bolsa brasileña ya incorpora en sus precios la ventaja de Flávio Bolsonaro.
El MSCI COLCAP cerró el viernes en 2.566,28 puntos, con una baja de 0,55%. Fue su tercera sesión seguida de caída, pero en la semana todavía ganó 1,4% frente a los 2.531,5 del viernes anterior, y en el año acumula cerca de 24%. Las mayores caídas del viernes reflejaron toma de utilidades después del alza de la semana anterior: la preferencial de Davivienda bajó 2,53%, después de haber subido 14,4% la semana previa, Promigas 2,06% y Mineros 2,09%. Corficolombiana ganó 1,95%, ETB 1,54% y Grupo Aval 1,52%. En Nueva York, el ADR de Bancolombia cayó 2,18%, a 95,87 dólares, mientras el de Ecopetrol subió 1,13%, a 17,90 dólares, con el Brent en 109,55 dólares. Tecnoglass bajó 1,1%. El MSCI Nuam en dólares cedió 0,28%, a 1.900,48, y el peso se apreció 0,6% el viernes, hasta cerca de 3.176 por dólar, con una TRM de 3.170,46, lo que mejora el rendimiento en dólares para el inversionista extranjero. Los volúmenes fueron moderados, porque el mercado local espera la temporada de resultados del tercer trimestre.
El COLCAP se separó de los emergentes, que perdieron casi 6%, porque su composición tiene poco que ver con la tecnología que se está vendiendo. Sus ganancias del año vienen de bancos que se benefician de una tasa de 12,25%, de Ecopetrol, que gana con un Brent por encima de 100 dólares, y de las empresas de servicios públicos y las holdings. Ese mismo origen define sus riesgos. El FMI calificó la situación fiscal de insostenible, el presupuesto podría salir por decreto si no se aprueba antes del 20 de octubre, y la mayor oferta de TES largos sube la tasa con la que se descuentan los flujos de todas las compañías. Para los bancos, la cartera se enfrenta a una industria que cayó 3,7% en agosto y a un desempleo que el FMI ve en 9% este año y 10% en 2027. Promigas y el resto del negocio de gas dependen de un insumo importado a 25 dólares por millón de BTU. Tampoco se sabe cuánto del 24% del año corresponde a ganancias de las empresas y cuánto a un peso fuerte que atrae capital extranjero. Los resultados del tercer trimestre empezarán a responder esa pregunta.
Renta fija
El Tesoro a 10 años cerró el viernes cerca de 5,09%, unos 15 puntos básicos por debajo del cierre de la semana anterior. Llegó a 5,33% el miércoles, después del dato de inflación, cayó 11 puntos el jueves por la búsqueda de refugio durante la venta de tecnológicas, y el viernes se estabilizó con los comentarios de Warsh. A comienzos de mes había tocado su nivel más alto desde 2002. El bono a 2 años bajó a 4,715%, desde 4,79%, y la diferencia entre el 2 y el 10 años se redujo de unos 45 a 37 puntos básicos. Que la curva se aplane con rendimientos a la baja significa que el mercado descuenta menos crecimiento a mediano plazo, más que una Fed menos restrictiva: los futuros dan entre 15% y 20% de probabilidad a un alza el 28 de octubre, ven una subida en diciembre como el escenario más probable y descuentan tres alzas hasta finales de 2027. El tramo largo tuvo su propio límite. La encuesta del Tesoro a los creadores de mercado no anticipó menos emisión de largo plazo, y los bonos de 10 a 30 años cerraron el viernes entre 2 y 3 puntos más baratos que el jueves. La caída de la tasa larga viene del miedo a la renta variable, no de una mejora en las cuentas públicas, y mientras el déficit siga cerca de 2 billones de dólares, cada semana tranquila en bolsa puede volver a presionar los rendimientos.
En Europa, el Bund a 10 años terminó cerca de 3,43%, unos 5 puntos básicos por debajo del cierre anterior, después de rebotar el viernes desde un mínimo de cinco semanas en 3,352%. El mercado espera que el BCE mantenga las tasas el 29 de octubre y vuelva a subir en diciembre. El OAT francés bajó casi 5 puntos, hasta cerca de 4,8%, y su diferencial con el Bund ronda los 137 puntos, todavía cerca de los costos de financiación más altos de Francia en más de dos décadas. París quiere bajar el déficit a 5% del PIB en 2027, pero no tiene asegurado el apoyo del Parlamento para recortar gasto antes de las presidenciales del próximo año. Lagarde descartó que el BCE vaya a intervenir y dijo que «la solución principal y prioritaria debe venir de Francia» y de su política fiscal, una advertencia para quien espere que el banco central compre bonos franceses. El BTP italiano se mantuvo cerca de 4,50%, con un diferencial de unos 107 puntos frente al Bund, por debajo del máximo de 16 meses de la semana anterior. El presupuesto italiano de 2027 incluye recortes de impuestos y aumentos de gasto por 0,98% del PIB, financiados en parte con un aporte adicional de 10.700 millones de euros del sector financiero, y el déficit subiría de 2,9% a 3,4% del PIB. Este año, la deuda italiana superaría en proporción del PIB a la griega y sería la más alta de la zona euro. El Banco de Italia subió su proyección de crecimiento para 2026 a 0,9%, con aporte del gasto en defensa y energía. El bono español cerró en 4,03% y el portugués en 3,88%, con primas de 62 y 47 puntos que casi no se movieron. Italia financia sus alivios tributarios con un impuesto a los bancos, de modo que el costo del mayor déficit lo asumirá parte del sector financiero.
El gilt británico a 10 años subió a 5,38%, desde el mínimo de tres semanas del 15 de octubre, y cerró unos 5 puntos por debajo de la semana anterior, con un diferencial de 194 puntos frente al Bund. El PIB del Reino Unido creció 0,1% en agosto, cuando se esperaba una contracción, y el mercado da casi por hecha un alza de 25 puntos básicos del Banco de Inglaterra el 5 de noviembre. Andrew Bailey dijo que hay poca evidencia de que la energía se esté trasladando a precios y salarios, pero que es temprano para descartarlo, mientras Megan Greene y Huw Pill pidieron actuar antes de que aparezcan efectos de segunda ronda. El ministro de Hacienda, John Healey, presentará el presupuesto el 29 de octubre y promete algún alivio a los hogares sin abandonar la reducción del déficit, en la misma semana que las decisiones del BCE y del Banco de Japón. En Suiza, el bono a 10 años sigue cerca de 0,52%, con la tasa del Banco Nacional en 0% y la inflación en 1%, su nivel más alto en dos años pero dentro del rango de 0% a 2%. Martin Schlegel no ve necesario ningún ajuste, aunque el mercado descuenta un alza a comienzos de 2027 y unas tres antes de que termine ese año. Los casi cinco puntos que separan el gilt del bono suizo reflejan, sobre todo, la diferencia de inflación y de disciplina fiscal entre los dos países.
La curva de TES en pesos subió en el corto y el mediano plazo el viernes. El título de noviembre de 2027 cerró en 10,95% (+5 puntos básicos), el de abril de 2028 en 12,55% (+7) y el de febrero de 2033 en 12,94% (+4), mientras el de junio de 2032 se mantuvo en 12,90%. En el tramo largo, el de octubre de 2034 fue el único que se valorizó, a 12,86% (-4), y el de octubre de 2050 subió a 13,00% (+6), con lo que la diferencia entre 2027 y 2050 llegó a 205 puntos. La semana, en cambio, fue favorable: frente al viernes 9 de octubre, el 2028 bajó 18 puntos, desde 12,73%, el 2034 seis y el 2032 cuatro, y solo el 2033 terminó más alto, desde 12,89%. Los 160 puntos que separan el título de 2027 del de 2028 coinciden con la menor cantidad de bonos de 2027 en circulación después del canje que redujo las amortizaciones de ese año. Al inicio de la sesión casi no hubo operaciones —solo en los títulos de 2032 y 2050— y el volumen se concentró al cierre, con los creadores de mercado reduciendo riesgo antes del 20 de octubre, fecha límite del presupuesto, y de la reunión de la Fed del 28.
La oferta primaria será menor hasta fin de año. Hacienda ha usado 81,9% de su cupo de subastas y colocaciones directas, frente a 80,24% una semana antes, y le queda cerca de 18,1%, unos 20 billones de los 110,25 aprobados. La caja en pesos del Tesoro sumaba 15,46 billones al 9 de octubre, 112% más que un año antes. Ese margen se acabará en enero, cuando el plan de 2027 contempla 150,9 billones de crédito interno, sobre todo en TES, o unos 120 billones si se combinan ajuste parcial y canjes. El Congreso nombró ponentes para una adición presupuestal de 2026 por 2,7 billones y para el presupuesto de regalías por 27,5 billones, dos proyectos que pueden aumentar las necesidades de financiamiento. Con el tramo largo cerca de 12,9% y expectativas de inflación cercanas a 7%, los TES pagan una tasa real de casi seis puntos, el principal atractivo para el inversionista extranjero. La misión del FMI de noviembre, la ventana de canje del 22 de octubre y la decisión de la Fed marcarán el comportamiento de la curva en las próximas semanas.
Divisas
El dólar cortó una racha de cuatro semanas al alza. El índice DXY cerró en 101,68, 0,37% abajo el viernes y cerca de 0,4% en la semana, frente a 102,1 una semana antes, después de llegar a máximos cerca de 103 tras el dato de inflación. La caída ocurrió a pesar de una inflación más alta, porque la venta de tecnológicas bajó los rendimientos del Tesoro y Warsh redujo la probabilidad de un alza en octubre. El dólar se mueve con el bono a 10 años, no con el IPC: un precio al consumidor de 3,7% fortalece la moneda solo si el mercado espera que la Fed responda pronto, y esta semana dejó esa respuesta para diciembre. Si los bonos vuelven a subir cuando pase la búsqueda de refugio, el dólar puede recuperar terreno.
El euro subió a 1,1238 dólares, desde cerca de 1,12, después de caer el miércoles a 1,1113, su nivel más débil en más de un año. Con un peso de 57,6% en el DXY, buena parte del retroceso del dólar se explica por el euro, aunque el BCE mantendría sus tasas el 29 de octubre y un déficit comercial de 16.100 millones de euros limita cualquier apreciación sostenida. La libra fue la mejor de las monedas grandes: subió 0,43% el viernes, hasta 1,3330, su nivel más alto desde el 22 de septiembre y cerca de 0,7% más que la semana anterior. El PIB de agosto creció 0,1%, cuando se esperaba una contracción, la producción avanzó 0,7% en los tres meses a agosto, y el mercado da casi por segura una alza del Banco de Inglaterra el 5 de noviembre. El yen cerró prácticamente sin cambios en 157,97 por dólar, sin movimiento desde finales de septiembre, a la espera de que el Banco de Japón confirme en diciembre la subida que Washington le pide. El yuan siguió en 6,69, su nivel más fuerte desde julio de 2022.
El peso mexicano se debilitó hasta cerca de 18,47 por dólar, su nivel más bajo en once meses, desde 18,44 la semana anterior. El diferencial de tasas que sostenía la moneda se estrecha por los dos lados: la inflación de Estados Unidos aumenta la presión para que la Fed siga subiendo, y la mayoría de la junta de Banxico, según sus últimas actas, ve espacio para seguir recortando hasta finales de 2026 o comienzos de 2027. La expectativa de exportaciones récord ligadas a la inteligencia artificial y a la relocalización industrial le da algún soporte, pero con Lutnick frenando la rebaja de aranceles a autos y acero, la moneda mexicana sigue entre las más débiles de la región. En la región andina, el peso chileno cerró en 981,71, unas dos décimas más débil que la semana anterior, y el sol peruano se apreció cerca de 0,9%, hasta 3,4239.
El peso colombiano tuvo una semana con altibajos y terminó con ganancia. El dólar llegó a cerca de 3.214 pesos el miércoles, después de la inflación estadounidense, y bajó el resto de la semana hasta cerrar el viernes cerca de 3.173, frente a 3.189 una semana antes, una apreciación de alrededor de 0,5%. El viernes, la divisa abrió en 3.166, se movió entre 3.165 y 3.182 y se negociaron unos 858 millones de dólares. La TRM que rige el fin de semana es de 3.170,46 pesos, la más baja desde el 18 de septiembre y 15,6% por debajo de la de comienzos de año, después del máximo de 3.349,63 del 29 de septiembre. El peso se sostuvo a pesar de que el FMI calificó de insostenible la situación fiscal, por la diferencia de tasas: con la del Banco de la República en 12,25% y la de la Fed entre 3,75% y 4,00%, el diferencial que paga Colombia sigue siendo de los más altos de la región, y el Brent por encima de 100 dólares aumenta los dólares que entran por exportaciones de crudo. Los contratos IBR bajaron entre 1 y 4 puntos básicos en la curva, una señal de que el mercado no espera nuevas alzas inmediatas del Banco de la República.
La fortaleza del peso tiene costos y es frágil. Un dólar a 3.173 pesos sostiene la inflación de bienes en 2,87% y abarata el gas y el diésel importados, pero reduce los ingresos de exportadores y de los hogares que reciben remesas, y alimenta la compra de bienes importados que crece mientras la industria se contrae. El peso depende del diferencial de tasas y de la compra extranjera de TES, dos flujos que, como muestra el estudio de la Fed de Dallas, responden al ciclo financiero global más que a la economía local. El plazo del presupuesto el 20 de octubre, la radicación de la Ley de Rescate, la reunión de la Junta del Banco de la República a finales de mes y la misión del FMI en noviembre pondrán a prueba ese diferencial.
Commodities
El Brent subió 3,5% el viernes, hasta 109,55 dólares por barril, y acumuló más de 5% en la semana, desde cerca de 104. El WTI cerró en 101,35 dólares. Los flujos de crudo por el estrecho de Ormuz promediaron 11,62 millones de barriles diarios en la semana al 13 de octubre, frente a una referencia de 17,15 millones, casi un tercio menos. Un proyectil iraní hundió un portacontenedores con bandera de Singapur en el estrecho, y se intensificaron los choques entre Arabia Saudita y los hutíes en Yemen. Los fletes y las primas de seguro por cruzar el golfo siguen subiendo, y la demanda de combustible marino se mantiene firme. Los inventarios de crudo de Estados Unidos cayeron 8,56 millones de barriles en la semana al 9 de octubre. Zelenski puso fin a la pausa de tres días en los ataques con drones contra refinerías rusas, la que Washington había pedido como parte de su acuerdo de diésel con Moscú, con el argumento de que Rusia sigue atacando la infraestructura energética ucraniana y de que el apoyo estadounidense es incierto. El Brent sube mientras Aramco vende a Asia a precios mínimos de seis años e Irak ofrece descuentos de más de 30 dólares: lo que escasea no es el crudo en el Golfo sino la capacidad de sacarlo con seguridad, así que el precio refleja un problema logístico que ninguna liberación de reservas resuelve.
El gas natural en Estados Unidos bajó a 3,11 dólares por millón de BTU, 3% menos en la semana, su nivel más bajo en más de una semana. La producción de los 48 estados continentales promedia 110.800 millones de pies cúbicos diarios en octubre, por debajo del récord de 113.300 millones de agosto y septiembre, por el huracán Isaías, los cierres en el golfo de México y fallas en gasoductos. LSEG espera que la demanda, incluidas las exportaciones, suba de 103.870 a 106.800 millones de pies cúbicos diarios en las próximas dos semanas con la llegada del frío. El gas enviado a las plantas de licuefacción bajó en octubre a 17.600 millones diarios, desde 17.900 millones, aunque el viernes iba hacia un máximo de cinco meses de 18.900 millones, por los envíos a Sabine Pass y Golden Pass. En Europa, el TTF llegó a 86,4 euros por megavatio hora, equivalente a unos 28 dólares por millón de BTU, nueve veces el precio de Henry Hub. La diferencia persiste porque la capacidad para licuar y transportar gas no alcanza para cerrarla, y Colombia, con contratos de importación a 24,97 dólares, paga casi el precio europeo aunque está a pocos días de navegación de la Costa del Golfo.
El oro subió hacia 4.200 dólares por onza, apenas arriba del cierre anterior de 4.180, y la plata superó los 57 dólares. Los dos metales se beneficiaron de la búsqueda de refugio durante la venta de acciones y de la caída de los rendimientos, que reduce el costo de tener activos que no pagan intereses. El platino superó los 1.620 dólares, todavía cerca de su nivel más bajo en tres meses. Las ventas mundiales de vehículos eléctricos cayeron 2% en septiembre, su primera baja después de seis meses de crecimiento según Benchmark Mineral Intelligence, lo que prolonga el uso de motores de combustión y de los catalizadores que usan platino. Aun así, el Consejo Mundial de Inversión en Platino proyecta una caída de 18% en la demanda total, con la joyería china 32% abajo y la demanda automotriz 4% abajo.
El cobre subió hacia 6,60 dólares por libra, después de tres sesiones de caída, ayudado por el dólar más débil y por problemas de oferta en Chile. Hubo huelgas en Escondida, de BHP, y en Centinela, de Antofagasta, y el mal tiempo afectó la operación a cielo abierto de El Teniente, de Codelco. La demanda sigue apoyada en la construcción de centros de datos, la fabricación de semiconductores y el almacenamiento de energía en baterías. El metal sube mientras se venden las acciones de chips porque responde a la inversión física que ya está contratada, no a las expectativas de rentabilidad que corrigieron en bolsa: los centros de datos en construcción siguen necesitando cable aunque sus dueños valgan menos en el mercado. En la madera aserrada, los futuros se mantuvieron cerca de 535 dólares por cada mil pies tablares. Estados Unidos redujo los derechos antidumping y compensatorios a la madera canadiense de 35,16% a 24,75%, pero un arancel adicional de 10% deja el gravamen total en 34,75%. La producción canadiense cayó 8,6% en julio frente a junio, y con hipotecas en 7,4%, su nivel más alto en casi tres años, la construcción de vivienda en Estados Unidos no compensa la oferta reducida.
En granos, la oferta de Estados Unidos y Australia amortigua el golpe climático en Europa. El maíz se mantuvo por debajo de 4,80 dólares por bushel, cerca de su nivel más bajo en ocho semanas. El USDA subió su estimación de rendimiento para 2026/27 de 178,5 a 181,2 bushels por acre, con una producción de 16.030 millones y existencias finales de 1.849 millones, y elevó las exportaciones en 25 millones, hasta 3.300 millones. Al 11 de octubre se había cosechado 33%, seis puntos por debajo del promedio de cinco años, y 56% del cultivo estaba en condición buena o excelente. El trigo bajó a cerca de 6,65 dólares, su nivel más bajo desde el 18 de agosto, porque las primeras inspecciones en Victoria y Nueva Gales del Sur anticipan una cosecha australiana mucho mayor. El riesgo en el mar Negro se mantiene por la escalada entre Rusia y Ucrania. La cosecha estadounidense y la australiana alcanzan para compensar el peor maíz francés en 50 años y la pérdida de más de un millón de hectáreas en Rumanía. El aceite de palma de Malasia subió más de 3%, a más de 4.750 ringgit por tonelada, un máximo de tres semanas, con un avance cercano a 3,9% en la semana. La Asociación Indonesia de Aceite de Palma proyecta que la producción bajará de 53,7 a 51,7 millones de toneladas en 2027 y que las exportaciones caerán cerca de 15%, porque el país destina más aceite al biodiésel y al consumo interno. Con el diésel en máximos, una parte mayor de la palma se queda en los tanques de combustible y sale del mercado de alimentos.
El café arábica subió hasta cerca de 3,10 dólares por libra, su nivel más alto desde comienzos de septiembre. Las existencias certificadas en ICE están en 238.976 sacos, cerca del mínimo de 27 años de 217.646 sacos del mes pasado, y los operadores temen que el café brasileño no llegue a los almacenes antes del vencimiento de diciembre. El Niño, que se intensificaría a finales de año, amenaza la floración y el cuajado de la cosecha brasileña de 2027. En Colombia, el precio interno de referencia de la Federación cerró el viernes en 2.160.000 pesos por carga, 65.000 más que el jueves y 5,1% por encima de los 2.055.000 de la semana anterior, a pesar de la apreciación del peso. El mejor precio compensa en parte una cosecha que la Federación estima entre 12,2 y 12,5 millones de sacos, por debajo de los 13,6 millones de 2025, y El Niño pone ahora en riesgo la floración en el Eje Cafetero, la misma región que golpeó el terremoto.
Valoración. La semana combinó dos movimientos que normalmente no van juntos. La venta de chips llevó dinero al Tesoro, al Bund y al oro, y los rendimientos bajaron como si se esperara menos crecimiento, mientras el Brent subía 5% y el diésel sostenía la inflación. Bonos que bajan con petróleo que sube significan que el mercado descuenta menos actividad sin descontar menos inflación, una combinación que suele preceder a la estanflación, y la caída de los rendimientos se revertirá si el crudo se queda cerca de 110 dólares. Colombia ganó en todos los frentes de la semana: COLCAP +1,4%, el peso +0,5% y el TES de 2028 18 puntos más bajo. Esas ganancias dependen del petróleo y del diferencial de tasas, no de las cuentas públicas que el FMI acaba de calificar de insostenibles, y si el crudo vuelve a niveles normales, el país perdería al mismo tiempo ingresos fiscales, soporte cambiario y su principal empresa en bolsa.
Nota del Autor
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