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Resumen Ejecutivo
Casi 20% de las familias estadounidenses estaba atrasada en el pago de sus deudas en 2025, la proporción más alta desde 2010, y la confianza de Michigan bajó a 46,3, con las condiciones actuales en mínimo histórico. El diésel cuesta 6,28 dólares por galón y la inflación esperada a un año sube a 4,7%. La Fed aplazó hasta diciembre el alza que la mayoría de sus miembros considera necesaria, y el Tesoro a 10 años cerró en 5,24%.
El BCE dejó abierta la puerta a nuevas alzas, y Francia ya paga por su deuda como un país periférico, con el bono cerca de 4,9% y los CDS en máximos de 2012. España convocó elecciones anticipadas para el 29 de noviembre. China asignó 550.000 millones de yuanes en cuotas de deuda local y Japón financiará con fondos inactivos su rebaja del impuesto a los alimentos. México recibió 20% menos gas de Texas y registró su menor creación de empleo formal para un tercer trimestre desde 2009. En Brasil, la ventaja de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta le dio al Ibovespa su mejor semana del año, con la inflación ya por encima del techo de la meta.
La inflación colombiana subió a 6,29%, con los bienes en 2,9% y los servicios sin arriendo en 9,2%, mientras la economía se frena hacia 2% en el tercer trimestre. Sin medidas, el déficit de 2027 llegaría a 9,4% del PIB. El Gobierno propone un ajuste de 2,2 puntos, y Fedesarrollo pide entre 4 y 5. El peso se apreció 2,3%, hasta 3.189 por dólar, los TES largos bajaron a cerca de 12,9% con compras extranjeras y el COLCAP avanzó 0,6%.
El S&P 500 ganó 1,1% con casi la mitad de sus acciones moviéndose en sentido contrario al índice, y el Brent terminó cerca de 104 dólares. Los mercados ya descuentan los ajustes fiscales de Brasil y Colombia antes de que se voten, y mientras tanto los hogares de Estados Unidos, México y Colombia pagan la energía y el crédito más caros.
I. Estados Unidos: casi una de cada cinco familias está atrasada en sus deudas, las condiciones actuales del índice de Michigan caen a un mínimo histórico y el diésel cuesta 70% más que antes de la guerra
Casi 20% de las familias estadounidenses estaba atrasada en el pago de algún préstamo en 2025, frente a cerca de 12% en 2022, según la Encuesta de Finanzas del Consumidor que la Reserva Federal publica cada tres años. Es la proporción más alta desde 2010. Los atrasos de dos meses o más pasaron de algo más de 5% a algo más de 8%. Los hogares que destinan más de 40% de su ingreso al servicio de deudas aumentaron de 6,5% a 8,6%, el registro más alto desde 2013, y la relación entre deuda e ingreso subió de 89,4% a 94,9%. El uso de planes de compra ahora y pago después creció de 7% a 12% de las familias. La encuesta se hizo sobre todo en abril y mayo de 2025, diez meses antes de la guerra en Irán y más de un año antes del alza de la Fed de septiembre. La dificultad de los hogares para pagar sus deudas empezó antes del choque energético y del endurecimiento monetario, que llegaron a encarecerles todavía más la carga.
El ingreso mediano real subió 7%, hasta 82.200 dólares, y el promedio bajó 6%, a 145.200. Las familias del 60% inferior ganaron entre 4% y 7% en términos reales, el 10% superior perdió 6%, y la brecha de ingresos se estrechó un poco. La riqueza tomó la dirección contraria. El patrimonio mediano aumentó 2%, hasta 215.900 dólares, y el promedio 7%, hasta 1,24 millones. El patrimonio mediano del grupo de mayores ingresos se valorizó 31%, mientras el cuarto de familias con menores ingresos lo vio caer 6%. La participación de los hogares en el mercado accionario bajó de 58% a 56%. Los dueños de activos absorbieron la inflación con valorizaciones. Los demás la absorbieron con deuda, y cada punto adicional de tasa de interés pasa de los segundos a los primeros.
El índice de sentimiento de la Universidad de Michigan bajó en la lectura preliminar de octubre a 46,3, desde 48,1, contra 47,8 que esperaba el consenso. Fue su tercera caída consecutiva y lo dejó cerca del mínimo histórico de mayo. El componente de condiciones actuales se desplomó de 50,9 a 44,7, el nivel más bajo de la serie, arrastrado por la disposición a comprar bienes durables frente a los precios y al costo del crédito. El de expectativas subió de 46,3 a 47,3. El deterioro se concentró en los hogares de menores ingresos y con carteras accionarias pequeñas. La inflación esperada a un año pasó de 4,6% a 4,7%, frente a 3,4% en febrero, antes de la guerra, y la de cinco años de 3,4% a 3,5%, máxima desde mayo. Con un PCE de 3,4%, los hogares esperan que los precios suban todavía más rápido. La expectativa de cinco años es la que la Fed sigue para medir el anclaje, y su segundo aumento consecutivo respalda el alza que los economistas esperan para diciembre.
La caída del sentimiento no se traduce necesariamente en menos gasto, porque el consumo depende cada vez más de las familias de mayores ingresos. Otro informe de Michigan mostró que 54% de los consumidores recortará sus compras de los bienes que más se encarecieron, 16% dejará de comprarlos y menos de un tercio mantendrá su gasto habitual, una proporción mayor entre quienes más ganan. James Knightley, economista jefe internacional de ING, liga la continuidad del consumo a que las bolsas se sostengan. Un consumo que crece mientras el salario real cae, como mostraron los datos de agosto, solo puede financiarse con patrimonio o con crédito. La encuesta de la Fed muestra que el crédito ya está al límite en la mitad baja de la distribución. Una corrección bursátil le quitaría al gasto su principal soporte.
Un estudio de la Fed de Nueva York, firmado por Mary Amiti, Sebastian Heise y David Weinstein, cuantificó el efecto de los aranceles de 2025 y comienzos de 2026. En 67 categorías de bienes de consumo, los precios quedaron hasta febrero 2,9 puntos porcentuales por encima de lo que habrían estado sin los gravámenes, y sin ellos habrían bajado cerca de 1%. Cada punto de aumento en el arancel promedio elevó los precios al consumidor alrededor de 0,25% un año después. Cerca de 26% del alza arancelaria llegó al consumidor. Dos tercios del efecto vinieron del gravamen mismo y el resto de los insumos importados que usan los productores locales. La inflación de esos bienes tocó techo a comienzos de 2026 y los precios seguirán elevados hasta 2027. La Casa Blanca sostiene que el costo lo pagan los exportadores extranjeros. La Corte Suprema anuló en febrero buena parte de esos aranceles, los reembolsos fueron a los minoristas y los gravámenes que los reemplazaron rondan 10%. La desinflación de bienes que la Fed esperaba para 2025 nunca llegó, y el petróleo de 2026 empezó a subir sobre una inflación que ya estaba por encima de la meta.
El galón de diésel promedió 6,28 dólares el viernes, según AAA, cerca de su récord y 70% por encima de su nivel previo al conflicto. Ninguna de las dos medidas recientes de la Casa Blanca ha bajado ese precio. Los 100 millones de barriles del G7 cubren en buena parte lo que faltaba por entregar de la liberación de emergencia de la Agencia Internacional de la Energía en marzo, y no constituyen oferta nueva; el Gobierno replica que esos compromisos no se referían a refinados y que ahora se priorizan en diésel y con entrega inmediata. La orden que permite usar en carretera, hasta fin de año, el diésel teñido de rojo exento del impuesto federal de 24,4 centavos por galón ha tenido poca acogida: los distribuidores temen responsabilidades tributarias poco claras, problemas logísticos y multas al cruzar fronteras estatales, y el ahorro equivale a menos de 4% del precio. Caspian Conran, economista principal de Baringa, ve en esas medidas unas semanas de alivio antes de las elecciones frente a un mercado mundial de refinados muy estrecho. Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group, solo ve dos salidas para el precio, una recesión que reduzca el consumo o el fin duradero de las guerras en el Golfo y en Ucrania. El diésel mueve la carga de la economía. Su precio se transmite a los bienes, como ya registró el subíndice de precios pagados del ISM, y pesa sobre agricultores, transportadores y votantes rurales a tres semanas de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, con la aprobación de Trump en 32%, la más baja de su carrera, según Reuters/Ipsos.
Scott Bessent ha perdido credibilidad ante los inversionistas. Su fórmula «3-3-3» de comienzos de 2025 prometía crecimiento de 3%, déficit de 3% del PIB y tres millones de barriles diarios adicionales de petróleo. El crecimiento promedio ronda 2%, la producción ha sumado menos de un millón de barriles y el déficit está cerca de 6%. En abril anticipó una gasolina de 3 dólares para el verano, y hoy pasa de 4. La intervención conjunta con Japón sobre el yen en agosto se diluyó en pocas semanas y la ampliación de las recompras de deuda no frenó las tasas largas. El 20 de agosto, Bessent atribuyó el nivel de los rendimientos a la escasa liquidez del bono a 30 años, que entonces rendía cerca de 5,2% y hoy supera 5,6%. En septiembre desafió a los operadores a apostar en su contra. Stephen Myrow, exfuncionario del Tesoro, dijo a The Wall Street Journal que el mercado empieza a ver en el secretario el mismo estilo del presidente. Con la independencia de la Fed en discusión pública y un Tesoro que ya no actúa como contrapeso, la prima por plazo absorbe dos dudas institucionales a la vez.
Ray Dalio advirtió en la Conferencia Global de CEO de Forbes, en Singapur, que la inversión en inteligencia artificial se acerca a la fase que precede al estallido de una burbuja clásica. Las causas que señala son el alza de las tasas y el endeudamiento creciente con que las tecnológicas financian sus centros de datos, además de un eventual impuesto al patrimonio que obligue a convertir en efectivo las ganancias en papel. Esa inversión se financia con el Tesoro a 10 años en máximos desde 2002. La valorización de esas empresas sostiene el patrimonio de los hogares de más ingresos, y ese patrimonio sostiene el consumo. Una revisión de las expectativas sobre la inteligencia artificial golpearía al mismo tiempo la bolsa, la riqueza y el gasto.
Valoración. El consumo de Estados Unidos depende del patrimonio bursátil del decil más rico, y ese patrimonio de unas pocas empresas que invierten con deuda cara. El resto de los hogares llegó a la guerra con casi uno de cada cinco atrasado en sus pagos, y ahora enfrenta un diésel de 6,28 dólares, aranceles que siguen en los precios y una inflación esperada de 4,7%. Esas expectativas justifican el alza de diciembre, y el costo de cada incremento lo pagan los deudores que ya no logran cumplir. Un bono a 30 años por encima de 5,6% que el Tesoro no consigue contener encarece además la infraestructura que sostiene a la bolsa. Una corrección de las acciones apagaría el último motor del consumo, y esta vez el crédito de los hogares no está en condiciones de reemplazarlo.
II. Europa: las actas del BCE dejan abiertas nuevas alzas, la deuda francesa cotiza como periférica y España convoca elecciones anticipadas para el 29 de noviembre
El Consejo de Gobierno del BCE subió por unanimidad sus tasas 25 puntos básicos en septiembre, con la de depósito en 2,50% y la de operaciones principales de financiación en 2,65%. Las actas de esa reunión muestran que el Consejo ya no trata el choque energético como transitorio. El gas, el petróleo y los refinados se encarecieron con más persistencia de lo previsto, y los miembros ven riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento, aunque la actividad ha resistido mejor de lo esperado. Los técnicos proyectan una inflación de 3,0% en 2026, 2,5% en 2027 y 2,1% en 2028, dos y una décima más que en la ronda anterior para los dos últimos años, con el núcleo por encima de 2% en todo el horizonte. El crecimiento sería de 0,9%, 1,4% y 1,5%. El banco mantiene la guía reunión a reunión y condiciona nuevas alzas a que la energía contagie los salarios y los precios. Tres años seguidos por encima de la meta obligan a mantener la tasa en terreno restrictivo durante un buen tiempo. La semana pasada el mercado había rebajado su senda a tres incrementos, y las actas no respaldan ese recorte.
La deuda francesa se negocia con criterios de periferia. El bono a 10 años había superado 5% el viernes anterior. Bajó el lunes a 4,75%, volvió por encima de 4,9% el miércoles con el repunte del petróleo y las dudas sobre el presupuesto, y terminó la semana cerca de 4,85%. En 2026 acumula unos 135 puntos básicos de alza, más del doble que el Bund. La prima frente a Alemania pasó de 159 puntos básicos, máximo desde noviembre de 2011, a unos 135, y según Lazard se ha ampliado unos 80 puntos desde el inicio de la guerra. Entre uno y veinte años, todos los plazos de la curva francesa rinden más de 100 puntos básicos por encima de enero. Los CDS a cinco años, que miden el costo de asegurarse contra un impago, rondan 80 puntos básicos, máximo desde 2012. Entre los grandes emisores europeos, solo el Reino Unido, con otra moneda y otro banco central, paga más que París. El CAC 40 tocó el jueves su mínimo del año y pierde más de 5% en 2026, mientras el EuroStoxx 50, en el que las empresas francesas pesan cerca de 30%, sube 5,5%.
El mercado no cree que el déficit baje de 5,4% a 5,0% del PIB, como promete el presupuesto, a seis meses de unas presidenciales sin favorito claro y con protestas estudiantiles contra el Gobierno. Moody’s mantuvo la calificación en Aa3 pero cambió la perspectiva a negativa, porque la fragmentación del Parlamento puede acelerar el deterioro de las cuentas públicas. Los bancos franceses han tenido un desempeño peor que el de sus pares europeos en crédito y en bolsa, señal de que los inversionistas ya asocian su balance al del soberano. El ministro de Finanzas, Roland Lescure, descartó que el Tesoro concentre su emisión en plazos cortos para eludir las tasas largas. El BCE queda atrapado entre su lucha contra la inflación, que agrava la carga fiscal de los países más endeudados, y la contención de las primas, que pondría en duda su credibilidad. Su instrumento antifragmentación exige como condición la disciplina fiscal que Francia todavía no ha demostrado.
Italia y España muestran que la prima de un país depende de sus cuentas públicas y de su política interna. El diferencial italiano llegó a 113 puntos básicos, máximo en 16 meses, con una deuda de 138,9% del PIB en el primer trimestre. El español está en 63 puntos, con una deuda que bajó a 101,6% gracias a un crecimiento real que, según Lazard, ha promediado 3,8% en cinco años. Alemania, con 64,4%, sigue como el emisor de referencia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocó el 5 de octubre elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre, y la coalición que resulte decidirá si España conserva su prima o se acerca a la de sus vecinos.
El mercado laboral español llega a la campaña con una cifra de paro registrado que subestima la holgura real. La reforma de 2021 elevó los contratos fijos discontinuos a más de un millón de afiliados, 5,7% del total y el doble que en 2019. Esos contratos explican hoy 29,5% de las altas y bajas diarias de afiliación, frente a 5,4% antes de la pandemia, mientras los temporales bajaron de 82,3% a 45,4% de esa rotación. Entre ambos, el empleo eventual pasó de 87,8% a 74,6% del total de movimientos, y su rotación cayó 23%. En septiembre había 802.580 fijos discontinuos inactivos inscritos como demandantes con relación laboral, 235% más que en 2019, que no figuran como parados. La encuesta de población activa del segundo trimestre arroja una cifra que difiere en más de 700.000 personas, y el Ministerio de Trabajo dejó de publicar el único dato oficial sobre ese grupo. Un trabajador que pasa meses sin sueldo ni cotización tiene poca capacidad de negociar salarios, de modo que el empleo español presiona menos los precios de lo que sugiere la afiliación.
La producción industrial italiana cayó 1,3% en agosto frente a julio, cuando el consenso no esperaba cambios, su mayor descenso mensual en un año. Los bienes de consumo bajaron 1,2%, los de capital 0,9% y los intermedios 1,8%; solo la energía repuntó, 2,8%. En doce meses la producción quedó estancada, con los bienes de consumo 4,4% abajo, los intermedios 4,0% y el textil y la confección 14,0%. Roma elevó la semana pasada su previsión de crecimiento para este año a 1,0%, y la industria no la acompaña.
En el Reino Unido, el gilt a 10 años superó 5,4%, máximo en 19 años, a semanas del presupuesto de finales de octubre. El Banco de Inglaterra, con salarios que crecerían 3,5% hasta 2027 y la energía sin ceder, se prepara para subir en noviembre. La libra se recuperó hasta 1,324 dólares desde mínimos de tres meses, y la tasa de política al alza encarece el financiamiento de un Tesoro que ya paga más que cualquier país del euro.
El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, confirmó que Berlín postulará un sucesor para el puesto de Isabel Schnabel, que deja el Comité Ejecutivo del BCE el 3 de enero para incorporarse al FMI. Alemania renuncia así a disputar la presidencia y despeja el camino para que Francia ocupe la oficina del economista jefe cuando Philip Lane se retire, a más tardar el 31 de mayo. Christine Lagarde saldrá antes de que termine octubre de 2027. Si Francia queda a cargo del diagnóstico económico del banco cuando su prima está en niveles de 2011, el BCE tendrá que convencer al mercado de que fija su política sin pensar en el diferencial francés.
La Unión Europea pagó cerca de 7.880 millones de euros por gas natural licuado del proyecto ruso Yamal entre enero y septiembre, según Urgewald con datos de Kpler. Las 12,18 millones de toneladas recibidas son un récord y superan en 9,5% las del mismo periodo de 2025, y los puertos europeos absorbieron 85% de los envíos del proyecto. Las entregas de septiembre sumaron 792.440 toneladas, algo más que un año antes, pese a que desde el 25 de abril rige la prohibición de importar por contratos de corto plazo. Francia recibió 571.716 toneladas en Dunkerque y Montoir, casi tres cuartas partes del total, Países Bajos 146.461 y Portugal 74.263. El veto total entrará en vigor el 1 de enero de 2027. La ley de sanciones que impulsó el senador Lindsey Graham obliga a la Casa Blanca a listar antes del 18 de octubre los buques que transportan GNL ruso, sujetos a sanción salvo que Trump otorgue exenciones, en la misma semana en que pactó con Putin la liberación de diésel ruso para abaratar el combustible. Con los depósitos en mínimos históricos, el gas europeo de este invierno depende de Washington como principal vendedor de GNL y como árbitro del flujo ruso. Francia, el país con más tensión fiscal, es también el más expuesto a esa decisión.
Bruselas y Pekín cerraron un acuerdo comercial tras meses de bloqueo. En la negociación entre el comisario Maroš Šefčovič y el ministro Wang Wentao, China se comprometió a reducir a la mitad sus exportaciones de vehículos híbridos a la Unión, a abrir su mercado a productos europeos por 4.000 millones de euros, entre ellos aceite de oliva y autopartes, con un ahorro arancelario de 225 millones, y a crear un canal rápido para las licencias de exportación de tierras raras e imanes, sin levantar los controles. Ambas partes se avisarán antes de incluir empresas en listas de control de exportaciones. Las conversaciones sobre precios mínimos para los eléctricos siguen abiertas, y la Comisión llevará el resultado a la cumbre de líderes de la próxima semana. La patronal automotriz calcula que las marcas chinas pasaron de 2% del mercado europeo en 2024 a 14% en híbridos y 25% en híbridos enchufables en el primer semestre de 2026. Un ahorro de 225 millones apenas toca un déficit comercial de más de 370.000 millones de euros. La Unión gana algo de margen en tierras raras para su industria y su defensa, y obtiene un cupo que protege a sus fabricantes a costa de autos más caros para el comprador europeo.
Valoración. El BCE sube tasas contra una inflación que viene de la energía, y el mercado de bonos castiga a cada país según sus cuentas. Francia ya recibe trato de periferia, con el bono cerca de 4,9%, los CDS en máximos de 2012 y una bolsa que pierde 5% mientras el EuroStoxx avanza. Su prima bajó esta semana sin que el déficit se moviera. Italia gana diferencial con estabilidad política, aunque su industria no crece, y España va a elecciones con 800.000 personas fuera del paro registrado. El invierno depende de un GNL ruso que Washington puede sancionar desde el 18 de octubre, con los depósitos en mínimos. Cada alza adicional del BCE aumenta la factura de intereses de los gobiernos más endeudados y aleja a Francia de la disciplina fiscal que exige el único instrumento capaz de contener su prima.
III. Asia: Pekín reparte 550.000 millones de yuanes en cuotas de deuda, el banco central chino rechaza que el yuan esté subvaluado y Japón busca en fondos inactivos el dinero para bajar el impuesto a los alimentos
El Ministerio de Finanzas de China asignó el viernes 550.000 millones de yuanes, unos 82.000 millones de dólares, en cuotas de deuda pública que no se habían utilizado. De ese monto, 300.000 millones irán al funcionamiento de los gobiernos de condado y distrito, y el resto a obras de infraestructura en construcción, con prioridad para las provincias más prósperas. El monto supera los estímulos que Pekín aplicó en el mismo punto del calendario en 2024 y 2025, y se suma al paquete de vivienda, empleo y crédito de la semana anterior. Más de la mitad del dinero paga la operación de gobiernos locales que perdieron sus ingresos por venta de tierras con la crisis inmobiliaria, de modo que alivia sus cuentas sin crear demanda nueva. La porción de infraestructura va a las regiones donde los proyectos rinden más y donde menos falta hacían. El objetivo de crecer entre 4,5% y 5,0% sigue exigiendo más deuda pública que consumo.
China creó 10,52 millones de empleos urbanos entre enero y septiembre, 87,7% de la meta anual, y el desempleo urbano promedió 5,2% en los primeros ocho meses, según el Ministerio de Recursos Humanos. El Gobierno anunció programas de inserción para recién graduados, de calidad del empleo para los trabajadores de plataformas y modalidades flexibles, y de colocación de migrantes rurales y de ocupación ligada a la inteligencia artificial, todos dentro del XV Plan Quinquenal. La meta anual de creación de empleo está casi cumplida. Los programas se concentran en los jóvenes y en los trabajadores informales, los grupos que más pesan en la holgura del mercado laboral y que más consumirían si tuvieran ingresos estables.
La exportación conserva el impulso. DBS proyecta un crecimiento de 25,7% anual en septiembre, por la demanda de electrónica, y los indicadores adelantados lo respaldan: el tonelaje manejado en los 20 principales puertos pasó de una caída de 0,7% en agosto a un alza de 7,2%, y los vuelos internacionales de carga de -1,4% a +3,6%. El PMI oficial y el de Caixin superaron el umbral de 50. El subíndice de precios de compra de materias primas saltó de 56,6 a 60,8 y el de precios de venta de 50,4 a 54,0, mientras DBS espera que el IPC suba apenas a 1,0%. Los productores pagan más por sus insumos de lo que logran cobrar, y la distancia entre ambos subíndices se amplió a casi siete puntos, lo que estrecha sus márgenes. Las fábricas chinas cobran más caro en el exterior que en un mercado interno débil, y sus compradores reciben esos precios, entre ellos Colombia, cuyas importaciones vienen en casi 29% de China.
El Banco Popular de China publicó un documento que rechaza la idea de que el yuan esté subvaluado. Según el banco, el vigor exportador proviene de la competitividad industrial y no del tipo de cambio, entre ambos no existe una relación lineal con la cuenta corriente, y las depreciaciones pasadas no aceleraron las ganancias de cuota de mercado. Como concesión, China informará al FMI sus operaciones cambiarias desde 2027. El documento salió el mismo día en que comenzaban las conversaciones con Bruselas, que presenta cada vez más el desequilibrio comercial como un asunto cambiario. Las reservas internacionales bajaron de 3,44 a 3,40 billones de dólares en septiembre, por debajo de los 3,43 billones esperados, en parte por la caída del oro, y el dólar cotizó en 6,70 yuanes. El acuerdo de la semana con Europa limitó cantidades de autos sin tocar precios. Pekín se adelanta a defender su moneda porque el tipo de cambio puede ser el siguiente frente de la disputa.
El gasto real de los hogares japoneses de dos o más personas cayó 3,1% anual en agosto, su noveno mes consecutivo de contracción. Los pedidos de máquinas herramienta crecieron 60,4% anual en septiembre, impulsados por la automatización y el ciclo de semiconductores. La industria japonesa sigue adelante del consumo, como en la encuesta Tankan de la semana pasada, y ese consumo débil es el argumento de los dos miembros de la junta del Banco de Japón que votaron contra el alza de septiembre.
La primera ministra, Sanae Takaichi, aseguró en su discurso de política general que la reducción del impuesto al consumo sobre los alimentos tiene financiación garantizada. La tasa bajaría de 8% a 1% durante dos años desde abril de 2027, como paso intermedio hacia un sistema de créditos fiscales reembolsables, y costaría unos 10 billones de yenes en ese periodo. Para cubrirla sin emitir bonos de déficit, el Gobierno reactivó una revisión de 201 fondos públicos con fines específicos que tendrían unos 7 billones de yenes al cierre del próximo año fiscal, y Takaichi se compromete a mantener la emisión nueva cerca de 40 billones, con solicitudes presupuestales en un récord de 143 billones. Yoshinobu Tsutsui, presidente de Keidanren, exigió detallar el origen de los recursos y advirtió que el mercado reacciona rápido ante cualquier duda fiscal. El bono a 10 años bajó a 3,0%, desde 3,10% la semana anterior, aún cerca de máximos de tres décadas. Un fondo inactivo se gasta una sola vez, y el inversionista que mira la deuda pública japonesa quiere saber quién paga el segundo año y qué sigue después del recorte. Una rebaja de siete puntos en el impuesto a los alimentos restará además a la inflación medida desde abril de 2027 sin cambiar la subyacente, y le dará al Gobierno un argumento estadístico contra las alzas que la mayoría de la junta del Banco de Japón quiere acelerar.
La Agencia Meteorológica de Japón informó que El Niño alcanzó en septiembre su intensidad más alta desde que hay registros, con una anomalía de +4,0 °C en la temperatura del mar en la zona de medición, la mayor desde 1949, y le asigna 100% de probabilidad a que persista durante el invierno del hemisferio norte. Un evento de esa magnitud suele traer sequía al sudeste asiático, Australia y la región andina, con efectos sobre el arroz, el aceite de palma, el café y la generación hidroeléctrica. Los alimentos pueden presionar la inflación de Asia en los meses en que el petróleo debía empezar a ceder.
SoftBank busca hasta 100.000 millones de dólares de inversionistas del Golfo, entre ellos de Emiratos Árabes Unidos, para un fondo que compraría empresas y las transformaría con inteligencia artificial, según el Financial Times. La compañía completó la semana pasada su inversión de 30.000 millones en OpenAI y colocó en septiembre 11.100 millones en bonos de alto rendimiento, la mayor emisión de ese tipo en el mundo. La inversión en inteligencia artificial ya no se paga con utilidades. Se financia con deuda especulativa y con fondos soberanos que la guerra llenó de ingresos petroleros. Si el petróleo baja o el crédito se cierra, se debilitan al tiempo las dos fuentes que mantienen la valoración del sector.
Valoración. China se endeuda para pagar la operación de sus gobiernos locales y deja que la exportación sostenga el crecimiento, con precios de fábrica al alza y un yuan que Pekín ya defiende ante Europa antes de que se lo reclamen. Japón alivia al hogar con un recorte de dos años financiado con recursos de una sola vez, ante un mercado que cobra 3% por su bono a 10 años y vigila la siguiente emisión. Ese recorte bajará la inflación medida cuando el Banco de Japón necesite verla firme, y El Niño más intenso de la historia puede empujar los alimentos en sentido contrario antes de abril. En las dos economías el hogar sigue débil, y lo que sostiene el crecimiento es deuda pública, en China, o un estímulo fiscal transitorio, en Japón.
IV. México y Brasil: México registra su menor creación de empleo formal para un tercer trimestre desde 2009 y recibe 20% menos gas de Texas, mientras Flávio Bolsonaro gana la primera vuelta y la inflación brasileña supera el techo de la meta
El IMSS registró 147.572 empleos formales nuevos entre julio y septiembre, la cifra más baja para un tercer trimestre desde 2009 y 40% menos que los 246.016 del mismo periodo de 2025. En septiembre se sumaron 128.803 puestos, el mejor mes desde febrero, y el acumulado del año, 410.200, apenas compensa las 320.692 plazas que se perdieron en diciembre por el cierre estacional de contratos. La minería creció 5,2% anual, el transporte y las comunicaciones 4,8% y los servicios sociales 3,8%. El salario base de cotización promedio bajó de 673,1 a 666 pesos diarios. La reforma de plataformas digitales cubre a 1,842 millones de personas, pero solo 207.387, 11% del total, superan el umbral de ingreso que da acceso a todos los seguros del IMSS. Ese grupo sumó 7.933 en septiembre tras perder 48.446 en agosto, acumula 866 en el año y cayó en 30.240 durante el trimestre. Con el empleo formal creciendo a ritmos de 2009 y un salario de cotización que baja, el consumo de los hogares recibe poco impulso y la base de recaudo se estrecha, justo cuando el FMI proyecta un crecimiento de 1,5% y pide fortalecer las cuentas públicas.
El gas natural mostró lo frágil que es el abastecimiento energético de México. Cuitláhuac García, director del Cenagas, informó en la conferencia matutina que Estados Unidos notificó una reducción de cerca de una quinta parte del gas que reciben los gasoductos nacionales desde el norte. Reconoció que el país no tiene almacenamiento y dijo que, con la coordinación de la CFE, Pemex y la Secretaría de Energía, el sistema aguantaría hasta tres días ante un corte. Tennessee Gas Pipeline, filial de Kinder Morgan, declaró el 6 de octubre una situación de fuerza mayor en sus puntos de entrega de Río Bravo y del Cenagas. La empresa dice que la falla ya fue reparada, aunque ningún gobierno ha explicado la causa ni la duración del recorte. Óscar Ocampo, director de desarrollo económico del IMCO, calcula que las reservas reales alcanzan para unas horas y considera inviable que Pemex, que con sus socios produjo 4.916 millones de pies cúbicos diarios en los primeros ocho meses, cubra el faltante sin inversión privada. El gas importado de Estados Unidos abastece cerca de tres cuartas partes de la demanda nacional, y 62% de la electricidad del país se genera con gas. Con diez días de inventario de diésel y prácticamente ninguno de gas, la electricidad mexicana queda expuesta a cualquier falla técnica o decisión política al otro lado de la frontera.
Esa dependencia también pesa en la negociación comercial. Según el Financial Times, Trump le pidió a Claudia Sheinbaum en una llamada a mediados de septiembre más acuerdos entre empresas energéticas de los dos países, preguntó por la posibilidad de vender activos mexicanos a compradores estadounidenses y planteó un esquema similar al de Corea del Sur, que se comprometió a comprar 100.000 millones de dólares en productos energéticos. También se discutió aumentar las compras de gas estadounidense y reducir el superávit comercial de México. La Casa Blanca describió la relación energética como de larga data y enmarcada en la ley estadounidense y la Constitución mexicana. La revisión del T-MEC se ha concentrado hasta ahora en reglas de origen, seguridad y aranceles, con 25% sobre los automóviles y hasta 50% sobre el acero. El Gobierno mexicano reabre con cautela la inversión privada en energía, y Washington ya trata ese sector como parte de lo que se negocia en la revisión, aunque no figure en la agenda oficial.
Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta presidencial en Brasil con 47,03% de los votos válidos, frente a 45,16% de Lula da Silva, una diferencia de unos 2,2 millones de votos, y los dos se enfrentarán el 25 de octubre. Augusto Cury, tercero, y el resto de los candidatos sumaron 7,5% de los votos. El lunes, el Ibovespa subió 7,7%, hasta un récord de 206.911,89 puntos, el dólar se desplomó 4,19%, a 5,00 reales, su mayor caída diaria en más de ocho años, y las tasas de los contratos DI bajaron. BTG Pactual se valorizó 21,95%. Las opciones que los inversionistas acumularon la semana anterior apostaban a ese resultado, y el ajuste fue inmediato. El mercado le asigna al opositor un ajuste fiscal que su campaña solo ha esbozado con una reforma administrativa y la venta de activos estatales, frente a un déficit nominal que supera 9% del PIB. La ventaja de dos puntos no garantiza la segunda vuelta, y una ganancia de esa magnitud en un solo día deja al real y a la bolsa muy expuestos a cualquier encuesta que acorte la distancia.
El IPCA subió 0,82% en septiembre, su mayor alza mensual desde marzo, después de una caída de 0,32% en agosto, y la inflación de doce meses pasó de 4,22% a 4,58%, por encima del 4,50% esperado y del techo de 4,5% de la meta de 3%. La electricidad aumentó 7,98% y aportó 0,32 puntos, porque terminó el crédito del Bono de Itaipú que había abaratado las facturas de agosto. Los pasajes aéreos subieron 9,66%, los combustibles 1,41% y los alimentos en el hogar 0,96%, su primer aumento en cuatro meses. En doce meses, los alimentos y bebidas pasaron de 3,53% a 4,66% y los combustibles de 4,41% a 4,97%. Desde 2025 la meta se mide de forma continua y se considera incumplida si la inflación supera el techo seis meses seguidos; la última vez fue en junio, con 4,64%. El efecto de Itaipú se diluirá en octubre, pero el de los alimentos y el petróleo no. Con la Selic en 13,75% y la industria en contracción, el Banco Central no tiene espacio para recortar, y la caída del dólar a 5,00 reales es por ahora lo único que abarata los combustibles y los alimentos importados.
La Agencia Nacional del Petróleo adjudicó el miércoles 49 bloques y tres áreas con acumulaciones marginales en el sexto ciclo de la oferta permanente de concesión, por 3.000 millones de reales en bonos de firma y con inversiones previstas de 4.500 millones en la fase exploratoria. Las áreas marginales de las cuencas de Potiguar y Tucano Sul aportaron la mitad del recaudo, con una prima media de 442% sobre el valor mínimo. En la subasta de producción compartida del presal se adjudicaron siete de los trece bloques ofrecidos por 530 millones de reales. Esos ingresos, unos 3.530 millones de reales, alcanzan para muy poco frente al déficit, pero muestran el apetito de las petroleras por el crudo brasileño con el Brent cerca de 100 dólares. Brasil abre su subsuelo a la inversión privada y México sigue confiando la producción de gas a una empresa estatal sin capital para hacerlo.
Valoración. México descubrió esta semana que su electricidad depende de un gasoducto en Texas y que su empleo formal crece al ritmo de 2009. Llega con esas dos debilidades a la revisión del T-MEC frente a un socio que le pide comprar energía y vender activos, de modo que la presión estadounidense ya no se limita a los aranceles y llega por el lado del suministro. Brasil celebró con la mayor caída del dólar en ocho años una ventaja de dos puntos y un ajuste fiscal que nadie ha detallado. Ese real más fuerte abarata lo importado y ayuda al Banco Central con una inflación que ya rompió el techo. Si el 25 de octubre confirma la primera vuelta, el mercado ya habrá cobrado casi toda la ganancia, y si la revierte, el real y la bolsa devolverían lo ganado a la misma velocidad.
V. Colombia: la inflación sube a 6,29% con los alimentos al alza y los bienes a la baja, la actividad pierde ritmo en el tercer trimestre y el déficit de 2027 llegaría a 9,4% del PIB sin ajuste
La inflación anual pasó de 6,24% en agosto a 6,29% en septiembre, su nivel más alto en dos años, con una variación mensual de 0,37%, y quedó levemente por debajo del 6,33% que esperaba la encuesta de Citi. Los precios avanzan a velocidades muy distintas según el rubro. Los bienes bajaron 0,1% en el mes, su primera caída mensual en dos años, y su inflación anual descendió a 2,9%, la menor de 2026, porque la revaluación del peso por fin llegó a los precios de lo importado y los hogares compran menos. Los alimentos subieron 0,78% en el mes y 6,74% en doce meses, cerca de sus máximos de tres años. La papa aumentó 7,3%, el tomate 10,5% y el plátano 2,6%, y en el año la carne de res acumula 14,22% y las frutas frescas 16,64%. Los servicios rondan 7,2%. Dentro de ellos, los arriendos subieron 0,47% en el mes y 5,1% anual, máximo desde enero, empujados por la demanda de vivienda en las zonas del terremoto, los demás servicios están en 9,2%, y restaurantes y hoteles en 9,44%. La inflación básica sin alimentos ni regulados bajó de 6,1% a 6,0%. Los bienes responden al tipo de cambio. Los servicios responden al salario mínimo, que subió 23% este año, y a la indexación, y frente a esa inflación la tasa de interés solo funciona si frena la demanda.
La gasolina y el diésel son el principal riesgo para la inflación de los próximos meses. Banco de Bogotá calcula que llevar los combustibles al precio internacional sumaría unos 40 puntos básicos a la inflación total, y que mantener la diferencia le costaría al Fondo de Estabilización de Precios cerca de 20 billones de pesos al año con los precios actuales, más del doble de los 9,6 billones presupuestados para 2027. El Gobierno ya eligió el costo fiscal al revertir el alza de octubre. Los pronósticos para diciembre van de 6,8% (Banco de Bogotá) a 6,95% (Fedesarrollo, con alimentos en 9,37% y servicios en 7,63%), con una mediana de 6,91% entre los analistas, y Grupo Cibest anticipa un pico de 7,3% en el primer semestre de 2027 antes de bajar a 5,5% al cierre de ese año. Colombia completaría su séptimo año fuera del rango de 2% a 4%. Fedesarrollo espera que la tasa de política cierre 2026 en 12,25%, mientras Banco de Bogotá ve muy probable un alza adicional antes de fin de año. Con El Niño en máximos históricos y la papa y el tomate ya presionando la canasta, el alza que más inquieta es la de los alimentos.
La Comisión de Concertación de Políticas Salariales empezó el 1 de octubre la negociación del salario mínimo de 2027, que hoy es de 1.750.905 pesos, cerca de 2 millones con el auxilio de transporte. Los gremios hablan de un aumento de entre 8% y 9,5%, que lo llevaría a un rango de 1.890.977 a 1.917.241 pesos. Los escenarios en discusión suman una inflación cercana a 7% y un punto de productividad, y la jurisprudencia constitucional impide un ajuste inferior a la inflación del año anterior. Si no hay acuerdo antes del 15 de diciembre, el Gobierno lo fijará por decreto a más tardar el 30. Anif pide considerar el efecto sobre la inflación, el crecimiento y las cuentas públicas, porque las pensiones atadas al mínimo suben con él. Un aumento de 9% después del 23% de 2026 garantiza otra alza real, y con los servicios sin arriendo en 9,2% el salario de diciembre definirá la inflación de servicios de buena parte de 2027.
El crecimiento del primer semestre se apoyó en el gasto público y en las compras de bienes importados. El PIB creció 3,5% anual en el segundo trimestre, 1,3% frente al primero en la serie desestacionalizada, y 2,9% en el semestre. Según Fedesarrollo, la demanda interna aumentó 4,8%, con el consumo de bienes durables en 16,2%, el consumo público en 11,5% y la inversión en maquinaria y equipo en 9,9%, mientras la inversión en vivienda cayó 1,6%. La agricultura retrocedió 2,0% y la industria creció 1,2%, ambas afectadas por la apreciación. El déficit de cuenta corriente subió de 2,4% a 3,5% del PIB frente al mismo trimestre de 2025. Las remesas se estancaron en dólares, en 3.231 millones frente a 3.188 millones, pero en pesos cayeron de 13,4 a 11,8 billones, con caídas anuales de 4,2% en junio y 6,9% en julio. La demanda se abastece afuera y el peso fuerte reduce el ingreso de los hogares que viven de remesas, y en esas condiciones el crecimiento no se convierte en producción ni en empleo locales.
El tercer trimestre muestra una economía que se frena. El indicador de seguimiento creció 1,1% anual en julio, y el NowCast de Bancolombia estima un crecimiento de 2,1% para el trimestre, debajo del 2,2% que espera el consenso de LatinFocus, con una contracción de 0,6% en septiembre frente a agosto. Las ventas minoristas crecieron 5,3% en julio, su menor ritmo en casi dos años. Sin vehículos avanzaron 2,3%, frente a 7,3% en junio, y 5 de las 19 categorías del DANE se contrajeron. En agosto, el terremoto redujo cerca de 45% la facturación de los centros comerciales del Valle del Cauca y Risaralda, según Fenalco. La confianza de Davivienda llegó a 3,7%, su mejor registro del año, por los anuncios de ajuste fiscal, aunque solo 17,5% de los encuestados considera buen momento para endeudarse, 4,6 puntos menos que en enero. Los hogares tienen más confianza en el país que en su propio presupuesto, y con una tasa de 12,25% y el gasto público en recorte, el consumo se queda sin los motores que lo impulsaron en el primer semestre.
La vivienda ya venía en caída antes del sismo. A nivel nacional, los lanzamientos suman 79.226 unidades en el año, las ventas 105.226 y las iniciaciones 70.264, con caídas de 17,5%, 11,7% y 14,1%. El terremoto afectó 138.896 viviendas, de las cuales 119.748 sufrieron daños y 19.148 quedaron destruidas. En Caldas, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca, donde están 99.780 de las afectadas, 72% del total, el índice de ventas de agosto se ubicó en 40 puntos, frente a 84 en el resto del país; el de lanzamientos en 24, frente a 47; y el de iniciaciones en 19, frente a 77. Las ventas de Risaralda cayeron 80,2%, Quindío no lanzó proyectos y solo Caldas inició obras, con 429 unidades. Las viviendas afectadas en esos cuatro departamentos equivalen a 7,4 veces lo que allí se inició en un año, y las destruidas superan en 10% esas iniciaciones. Hacienda estima el costo de la reconstrucción en unos 30 billones de pesos, cerca de 1,5% del PIB, una cifra que no está en el presupuesto y que compite con el ajuste.
El presidente De la Espriella calificó la situación fiscal como «la más crítica de toda nuestra historia». Sin medidas, el gasto llegaría en 2027 a 24,9% del PIB y los ingresos a 15,5%, con un déficit de 9,4%; con el ajuste, a 7,2%. En un listado de 42 economías de The Economist, Colombia y Brasil comparten el mayor déficit previsto para 2026, 7,3% del PIB, y el bono colombiano a 10 años, en 12,8%, es el quinto más alto y el tercero que más subió en un año. El gasto promedió 18,4% del PIB entre 2004 y 2019, saltó a 23,1% en 2020 y 2021 y se mantuvo en 22,7% en 2025. Los beneficios tributarios cuestan cerca de 9% del PIB al año, según el Observatorio Fiscal de la Javeriana. Los expertos difieren en las causas: el Observatorio señala un aumento de más de 20 billones en nómina y contratistas, y Paola Jaimes, del CEPR, recuerda que la deuda había subido más de 10 puntos del PIB en el segundo gobierno Santos y en el de Duque, y que buena parte del gasto reciente fue obligatorio por ley. La deuda total ronda 370.000 millones de dólares, 60% del PIB frente a 48% antes de la pandemia, y llegaría a 66,2% en 2027, su máximo histórico. Los intereses pasaron de 2,9% del PIB antes de la pandemia a 4,3% en 2024 y se mantendrían entre 4,1% y 4,2% hasta 2035, una cifra comparable a todo el presupuesto de inversión. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal calcula que más de 90% del presupuesto es inflexible.
El ajuste anunciado es menor que el que necesita el país. La ley de rescate recortaría unos 45 billones de pesos, y el presupuesto reduce 40% los subsidios a la población más pobre. La meta de campaña de un déficit de 4,8% en 360 días quedó en 7,2%, y todavía no hay un proyecto para la baja de impuestos prometida. Fedesarrollo entregó al Gobierno una hoja de ruta que pide un ajuste estructural de 4% a 5% del PIB, porque el déficit promedió 6,2% entre 2020 y 2025, el doble que en 2004-2019. En su escenario central, el Congreso aprueba 75% del ajuste, el déficit primario baja de 3,9% a 3,2% del PIB en 2026 y a 1,0% en 2030, y el déficit total se queda en 7,0% este año por el peso de los intereses. El ajuste planteado reduce el déficit primario, pero los intereses siguen creciendo y el déficit total apenas baja.
La deuda externa llegó en julio a un récord de 255.632 millones de dólares, 15,3% más que un año antes y 7.724 millones más que en junio. La del sector público suma 157.213 millones, 30,8% del PIB, y la del privado 98.419 millones, 19,3%. El indicador frente al PIB bajó de 52,2% a 50,1% en un año, aunque el saldo creció, porque la revaluación aumentó el valor en dólares del PIB nominal; en lo corrido del año pasó de 55,5% en enero a 48,6% en junio. El dólar promedió 3.686 pesos en el año preelectoral y ronda 3.230 desde las elecciones, y los CDS a cinco años cayeron de unos 220 puntos básicos en mayo a 144 en septiembre, la mayor reducción de la región, según Fedesarrollo. Ese centro de estudios proyecta un dólar de 3.362 pesos a fin de año. Con un dólar de 3.600 pesos, la deuda externa pasaría de 50,1% a cerca de 56% del PIB sin que se contrate un solo dólar adicional. Las conversaciones con el FMI siguen en etapa técnica, sin instrumento, monto ni condiciones definidos, seis meses después de que el país terminara de pagar los 5.400 millones de dólares que recibió del Fondo durante la pandemia.
Fedesarrollo también advierte sobre un riesgo simultáneo de déficit de electricidad y gas natural. Recomienda un plan de choque con capacidad térmica adicional e importaciones de gas natural licuado, reactivar la exploración y sanear las finanzas del sector. El Niño más intenso desde que hay registros amenaza la generación hidroeléctrica y aumenta la demanda de térmicas en un país que ya importa gas. La Agencia Nacional de Minería firmó nueve contratos de exploración y explotación de cobre, oro y fosfatos en Cesar, La Guajira, Antioquia, Tolima y Huila, entre ellos uno con la china Zijin Mining, con inversiones proyectadas de 54.000 millones de pesos, unos 16,8 millones de dólares, y otorgó 44 títulos en 14 departamentos. La inversión minera sigue siendo pequeña frente al tamaño del sector, y para 2027 la oferta de energía preocupa más que la de minerales.
Valoración. Colombia tiene dos inflaciones. La de bienes, en 2,9%, cede con un peso fuerte. La de servicios sin arriendo, en 9,2%, sigue a un salario mínimo que subió 23% y que en diciembre volverá a ajustarse por encima de los precios. Una tasa de 12,25% frena el comercio y el crédito sin tocar los servicios. El ajuste fiscal de 2,2 puntos queda lejos de los 4 o 5 que pide Fedesarrollo y deja intacta una factura de intereses del tamaño de toda la inversión pública. La mejora en los indicadores de deuda y en los CDS se debe en buena parte a la revaluación, y un dólar de vuelta en 3.600 pesos ampliaría a la vez la deuda externa, el hueco del diésel y la inflación de bienes. El país termina el año con el crecimiento cerca de 2%, El Niño en máximos y viviendas por reconstruir equivalentes a más de siete años de obras al ritmo actual en la zona afectada.
VI. Mercados financieros
Renta variable
Wall Street cerró la semana al alza sin que la mayoría de sus acciones la acompañara. El S&P 500 terminó en 7.811,51 puntos, 1,1% por encima del viernes anterior. El Dow Jones cerró en 51.654,95 (+0,9%) y el Nasdaq en 27.366,17 (+0,6%), mientras el Russell 2000 de pequeñas empresas terminó por debajo de su cierre de la semana previa. El viernes, el Dow subió 0,83%, el S&P 500 0,59% y el Nasdaq 0,64%. Trump afirmó que Estados Unidos no atacará a Irán antes de las elecciones del 3 de noviembre y calificó de productivas las conversaciones con Teherán. El jueves, el Tesoro a 10 años había tocado 5,35% y luego bajó a 5,22% tras una subasta sólida de bonos a 30 años. Ross Mayfield, estratega de Baird, describe un mercado que cambia de dirección con cada declaración sobre Irán. Con el petróleo y la tasa larga sujetos a los titulares, los índices recuperan terreno cada vez que el riesgo geopolítico parece alejarse.
El jueves, OpenAI informó ingresos anualizados de unos 50.000 millones de dólares, frente a los 70.000 millones que había divulgado antes. La diferencia proviene de registrar las ventas netas de lo que cobran los proveedores de nube, no de una demanda más débil, pero el mercado tomó la cifra como una señal sobre el ritmo de la inversión. El índice de semiconductores cayó 3,4%. Intel perdió 5,3%, Micron 4,8%, Broadcom 4,4% y AMD 3,9%, y Oracle bajó 5,5% al conocerse que la falta de suministro eléctrico retrasa la construcción de sus centros de datos. OpenAI busca 30.000 millones de dólares con una valoración de 1,4 billones, unas 28 veces sus ventas, frente a cerca de 15 veces en Nvidia y 10 en las siete grandes tecnológicas. El viernes, el software y la ciberseguridad recuperaron parte de lo perdido. Palo Alto Networks subió 5%, CrowdStrike y Palantir entre 4% y 5%, Amazon 3% y Microsoft 2%, y el fondo Roundhill Magnificent Seven avanzó 1%. El ciclo alcista, que está por cumplir cuatro años, se apoya en una inversión cuyo freno ya no es la oferta de chips sino la de electricidad. Una valoración de 28 veces ventas deja poco margen ante cualquier duda sobre los ingresos que deben justificarla.
La subida del índice esconde una gran dispersión entre las acciones. Goldman Sachs calcula que cerca de 45% de los componentes del S&P 500 tiene una beta negativa a tres meses, un récord desde 1990. Casi la mitad del índice se mueve en sentido contrario a él, porque las mayores empresas suben mientras el resto se rezaga. El VIX abrió la semana en 15,52 puntos y no supera 20 desde finales de julio. El viernes, en la Bolsa de Nueva York las acciones que subieron superaron 1,65 a 1 a las que bajaron, pero se registraron 183 mínimos de 52 semanas frente a 141 máximos. En el Nasdaq, los mínimos superaron a los máximos 209 a 41, con un volumen de 14.370 millones de acciones, por debajo del promedio de 17.760 millones de las últimas 20 sesiones. Un VIX bajo indica que las acciones se compensan entre sí dentro del índice, y no que el riesgo sea pequeño. El portafolio ponderado por capitalización gana mientras el equiponderado se queda atrás, y la volatilidad implícita ignora lo que sufre la mayoría de las acciones.
La temporada de resultados empieza la próxima semana con JPMorgan, Goldman Sachs, Citigroup, Wells Fargo, Bank of America y Morgan Stanley. LSEG estima que las utilidades del S&P 500 crecerán 30,6% en el tercer trimestre, con la energía en 123% y la tecnología en 66,5%, y el IPC del miércoles 14, que el consenso ubica en 3,6% desde 3,4%, llegará en medio de esa temporada. PepsiCo adelantó el perfil del consumo. Sus ventas sumaron 25.274 millones de dólares, 5,6% más que hace un año y por encima de lo esperado, pero en términos orgánicos crecieron 1,3%, la mitad de lo previsto. Los alimentos en Norteamérica cayeron 0,3% y las bebidas no crecieron, mientras Latinoamérica avanzó 14%. La empresa recortó su guía de utilidad por acción para el año a un rango de 2,5% a 3,5%, desde 5% a 7%, pese a rebajas de hasta 15% en Lay’s y Doritos y a la presión de los medicamentos GLP-1 sobre el consumo de snacks; la acción subió 3,7% porque el trimestre fue menos malo de lo temido. Apple cedió 1,1% tras conocerse que pidió a sus proveedores reducir la producción de componentes del iPhone 18 Pro, porque el encarecimiento de la memoria eleva sus precios y frena la demanda. La crisis de los hogares de menores ingresos aparece en los volúmenes de Pepsi. La inversión en inteligencia artificial, que encarece los chips de memoria, también reduce la demanda de electrónica de consumo. El crecimiento de utilidades de 30% proviene casi todo de la guerra y de la inteligencia artificial, y el resto del índice crece mucho menos.
SpaceX acordó comprar a Grain Management una cartera nacional de espectro de banda baja, con la que Starlink podrá operar telefonía móvil en Estados Unidos. T-Mobile, AT&T y Verizon cayeron entre 8,8% y 13,3%, y en Londres Vodafone perdió 3,8% y Airtel Africa 3,4%. El mercado compraba las acciones de telecomunicaciones como sustitutos de bonos por sus dividendos estables. Con el Tesoro por encima de 5% y un competidor que llega con satélites, esas acciones pierden valor en los dos frentes. Humana subió 11,6% después de que 95% de sus afiliados quedaran en planes de Medicare Advantage con cuatro estrellas o más para 2027, una calificación que define los pagos que recibe del Gobierno.
Europa tuvo un mejor viernes. El Stoxx 600 subió 0,97%, el DAX 1,13% y el FTSE 100 cerca de 1%, con un avance semanal de alrededor de 0,7%, ayudados por el retroceso del crudo desde sus máximos de la semana y por cierta calma en los bonos. Sage ganó 4% y RELX 3,2%. Antofagasta y Fresnillo subieron más de 3% por el cobre, la plata y el oro, y Tesco 2,8% tras reportar un aumento de 6,5% en su utilidad semestral. París no participó del alivio: el CAC 40 tocó el jueves su mínimo del año. En Asia, el Nikkei 225 cerró sin cambios en 69.031 puntos y el Shanghai Composite cayó 1,4%, al regresar del feriado de la Semana Dorada, con una demanda interna china que el estímulo no ha reactivado.
El Ibovespa completó su mejor semana de 2026, con una ganancia de 8,82%, y el viernes subió 1,4%, hasta un récord de 209.067 puntos, después de que las primeras encuestas para la segunda vuelta mostraran ventaja de Flávio Bolsonaro, aunque algunas marcan empate técnico. Itaú subió 2,3% y B3 2,5%. Magazine Luiza se disparó 19,2% con la caída de las tasas largas, aunque la inflación ya superó el techo de la meta. Vale cerró con un alza de 0,38%, con el mineral de hierro en mínimos de varios meses. El mercado pagó en cinco sesiones casi todo el valor de un ajuste fiscal que todavía no tiene ganador electoral.
El MSCI COLCAP cerró en 2.531 puntos, con un alza de 0,21% el viernes, su tercera sesión positiva, y de 0,6% en la semana, por encima de los 2.500 puntos que sirvieron de piso en septiembre. Banco de Occidente, la preferencial de Davivienda y Cementos Argos encabezaron las alzas, y ETB, Grupo Bolívar y la Bolsa de Valores de Colombia las bajas. Ecopetrol perdió 0,74% con el Brent por encima de 100 dólares. Los flujos extranjeros fueron hacia los bancos, en una sesión de bajo volumen. Las acciones colombianas subieron 0,6% mientras las brasileñas ganaban 8,8%, porque el COLCAP compite con TES por encima de 13% y una tasa de política de 12,25%. Los bancos ganan margen con esas tasas, pero solo 17,5% de los hogares considera buen momento para endeudarse. Los resultados del tercer trimestre mostrarán si ese margen compensa el menor volumen de crédito.
Renta fija
El Tesoro a 10 años cerró el viernes en 5,24%, frente a 5,28% una semana antes, después de moverse entre 5,22% y 5,36%, en la zona de máximos desde 2002. El jueves bajó más de 6 puntos básicos, cuando Trump descartó un ataque a Irán antes de las elecciones y la subasta a 30 años encontró una demanda sólida. La subasta a 10 años también se colocó con holgura. Los gestores de activos redujeron su apalancamiento en futuros de muy largo plazo y el volumen negociado apenas llegó a 70% del promedio de 20 días. La prima por plazo, la compensación adicional por prestar a largo plazo, está en máximos de doce años. El tramo corto tuvo el peor desempeño de la curva, y las pendientes entre 2 y 10 años y entre 5 y 30 años se aplanaron 1,5 y 3 puntos básicos. CME FedWatch asigna 81% a una pausa el 28 de octubre y 69% a un alza en diciembre. Los bonos de 2 y 5 años ya descuentan el incremento de diciembre como escenario base, y el IPC del miércoles, con un consenso de 3,6%, puede confirmarlo o desarmarlo. Las subastas mostraron que hay compradores para el plazo largo, pero solo con la prima más alta en doce años, en una semana en que el bono a 30 años sigue por encima de 5,6%.
En Europa, el Bund a 10 años subió 2,5 puntos básicos en la semana, hasta 3,477%, cerca de máximos de 17 años. El OAT francés cerró el viernes en 4,86%, tres puntos básicos menos, y su prima frente al Bund se redujo sobre todo porque el bono alemán subió, sin una mejora clara de la deuda francesa. El gilt británico a 10 años ganó unos 3 puntos básicos, hasta 5,43%, máximo en 19 años, y rinde más que el Tesoro estadounidense. El economista jefe del Banco de Inglaterra, Huw Pill, y el gobernador Andrew Bailey insistieron en que la prioridad es bajar la inflación, y Megan Greene advirtió que los salarios crecerían cerca de 3,5% en 2027. El Banco de Inglaterra es el único gran banco central que todavía no ha subido tasas desde el inicio de la guerra, y el mercado da por descontado el alza de noviembre. A diferencia del tramo corto estadounidense, el británico todavía tiene que incorporar un ciclo de alzas que aún no empieza. A semanas del presupuesto, el gilt depende de que el Tesoro británico convenza al mercado de su disciplina fiscal.
El bono brasileño a 10 años bajó a cerca de 12,68%, su menor rendimiento en dos años, con las encuestas que dan ventaja a Flávio Bolsonaro para el 25 de octubre. Los inversionistas apuestan a un control del gasto que reduzca la prima de riesgo y le permita al Banco Central recortar más rápido. La curva descuenta esos recortes con una inflación que acaba de superar el techo de la meta, y el Banco Central solo podrá bajar la Selic cuando los precios regresen al rango, independientemente de quién gane.
La curva de TES en pesos se aplanó y devolvió parte del empinamiento que dejó el canje de la semana anterior. Frente al viernes 2 de octubre, el título de abril de 2028 bajó de 12,80% a 12,73%, el de junio de 2032 de 13,05% a 12,94%, el de febrero de 2033 de 13,11% a 12,89% y el de octubre de 2034 de 13,09% a 12,92%. Solo en la sesión del viernes, el 2034 se valorizó 17 puntos básicos, el 2032 14 y el 2033 6, mientras el 2028 subió uno. Los fondos extranjeros compraron 1,94 billones de pesos en TES en los dos primeros días de octubre, 1,65 billones en pesos y 290.000 millones en UVR, y sus compras netas del año, ajustadas por operaciones de retorno total (TRS), superan 21,54 billones. Hacienda ha usado 80,24% de su cupo de subastas y colocaciones directas, 88,46 de 110,25 billones, y le quedan cerca de 21,8 billones para lo que resta del año. El ritmo de las subastas se moderó porque los creadores de mercado no ejercieron las opciones no competitivas. El saldo de TES creció 0,23% frente a septiembre, hasta 810,8 billones, con emisiones de 908.665 millones en UVR y 900.000 millones en TCO. El tramo largo rinde cerca de 12,9% con expectativas de inflación cercanas a 7%, una tasa real de casi seis puntos que atrae al inversionista extranjero mientras el peso se mantenga firme. Esa misma compra extranjera aprecia el peso, como explicó Villar la semana pasada, y la Nación depende de un flujo que puede salir con la misma rapidez con que llegó. El debate del presupuesto de 2027, por 634,95 billones de pesos, el 15 de octubre, la citación al ministro de Hacienda por El Niño y las ventanas de canje del 22 de octubre y el 19 de noviembre marcarán la dirección de las tasas en las próximas semanas.
Divisas
El dólar sumó su cuarta semana de alzas, aunque la de esta semana fue pequeña. El índice DXY cerró cerca de 102,1, unas dos décimas por encima de los 101,98 de una semana antes, después de tocar el lunes cerca de 102,50, su nivel más alto desde abril de 2025. Desde el miércoles marcó máximos cada vez más bajos. Los miembros de la Fed defendieron nuevas alzas. El gobernador Christopher Waller dijo que hacen falta más incrementos, aunque no necesariamente en reuniones consecutivas, y Alberto Musalem, de St. Louis, habló de subir tasas durante los próximos seis a nueve meses. Las actas de la reunión del 15 y 16 de septiembre mostraron que la mayoría espera otro aumento antes de fin de año, en línea con la proyección mediana de 4,1%. Los futuros asignan cerca de 20% a un alza el 28 de octubre y alrededor de 70% a una en diciembre. El bono a 2 años, el plazo más ligado a la próxima decisión, bajó de 4,84% el lunes a 4,75% el jueves. Waller aplazó el alza hasta diciembre, el rendimiento a 2 años bajó con esa postergación y el dólar se estancó. La semana anterior el dólar había seguido al bono a 10 años, y esta vez el bono a 2 años lo detuvo. El IPC del miércoles 14 trae un consenso de 0,6% mensual y 3,6% anual en el índice general, y de 0,2% mensual y 2,5% anual en el subyacente. Un subyacente de 0,3% o más pondría otra vez sobre la mesa la reunión de octubre, y uno de 0,2% dejaría el alza en diciembre. El jueves se conocerán las ventas minoristas, con un avance previsto de 0,3% tras 1,2% en agosto, y hablará el presidente de la Fed, Kevin Warsh, antes del periodo de silencio que empieza el 17 de octubre.
El euro cotizó cerca de 1,12 dólares, unas cinco décimas por debajo de su cierre anterior, tras sostener el lunes y el martes la zona de 1,1150, su nivel más débil en 17 meses. Pesa 57,6% en el DXY, y las actas restrictivas del BCE no alcanzaron a compensar la prima francesa. El dólar canadiense tuvo la peor semana entre las monedas desarrolladas. Canadá perdió 68.300 empleos en septiembre, su segundo mes consecutivo de destrucción de puestos, y el dólar estadounidense llegó a su máximo de 18 meses frente a esa moneda. Con un peso de 9,1% en el índice, el dato canadiense movió el DXY más que la encuesta de Michigan. Tiff Macklem, gobernador del Banco de Canadá, hablará el miércoles y el viernes, y con el empleo en caída difícilmente podrá acompañar a la Fed en sus alzas aunque la inflación lo justifique. La libra se recuperó hasta 1,324 dólares desde mínimos de tres meses, con un alza del Banco de Inglaterra prácticamente descontada para noviembre. El yen se mantuvo cerca de 158 por dólar y se debilitó a 177 frente al euro.
El peso mexicano se debilitó hasta cerca de 18,44 por dólar, desde 18,16, cerca de su nivel más débil en un año y entre las monedas emergentes de peor desempeño. Las actas de Banxico mostraron que la mayoría de su Junta ve espacio para seguir recortando tasas hasta finales de 2026 y comienzos de 2027, por la moderación de la inflación subyacente y la debilidad del consumo. La inflación general subió de 3,26% en agosto a 3,45% en septiembre, algo menos de lo previsto. Con Banxico recortando y la Fed subiendo, el diferencial que sostenía al peso se estrecha por ambos lados, y la moneda más usada en el carry trade regional pierde atractivo. El peso chileno se apreció 1,1%, hasta 979,39 por dólar, y cortó ocho semanas de pérdidas. El sol peruano cedió 0,2%, a 3,4555, y el real tuvo el lunes su mayor ganancia diaria en más de ocho años, cuando el dólar cayó a 5,00 reales.
El peso colombiano fue la moneda emergente de mejor desempeño de la semana, con una apreciación de 2,3%. El dólar cerró el viernes en 3.189 pesos, 28,20 menos que el jueves y frente a 3.264,50 una semana antes. Perforó los 3.200 pesos, tocó un mínimo de 3.184,50 durante la sesión y se negociaron 1.022 millones de dólares. La moneda atrae al inversionista de carry por unas tasas IBR que siguen altas tras el alza de septiembre. También pesaron la expectativa de que el Gobierno monetice hasta 5.200 millones de dólares de una emisión de bonos externos que prepara en Estados Unidos y las conversaciones con el FMI sobre una línea de precaución. La TRM que regirá hasta el martes rondaría 3.195 pesos y mantiene activa la condición para ejercer las opciones put del Banco de la República para acumular reservas, aunque el viernes no se ejerció ninguna pese a que la condición se cumplía. El peso se aprecia justo cuando el peso mexicano se debilita, porque el diferencial de Colombia frente a la Fed se amplió con el alza de la Junta y el de México se reduce. Los dólares que entran por la deuda externa del Gobierno y por las compras de TES de los extranjeros explican esa apreciación, como ya advirtió Villar. Un dólar a 3.189 pesos frena la inflación de bienes y reduce el hueco del diésel, pero resta ingresos a exportadores y a hogares que reciben remesas, y queda lejos de los 3.362 que Fedesarrollo proyecta para diciembre.
Commodities
El Brent terminó la semana cerca de 104 dólares por barril, 1,3% por encima de los 102,7 del viernes anterior, y el WTI en torno a 91,50, prácticamente sin cambios. El jueves el WTI había subido 3,6% por la tensión en Oriente Medio. El viernes el crudo se moderó tras dos anuncios: Trump descartó atacar a Irán antes de las elecciones, y dijo que Putin aceptó liberar diésel para el mercado mundial. El Tesoro estadounidense, a través de la OFAC, emitió una licencia general temporal para que unos 22,5 millones de barriles de diésel ruso lleguen a los compradores. El transporte marítimo sigue roto. Una flota grande de buques cisterna permanece inmovilizada en transferencias entre barcos frente a Ormuz, once tanqueros fueron atacados en la semana que terminó el 4 de octubre, y los fletes están en máximos históricos, con menos buques disponibles para el resto de rutas. La diferencia entre el Brent y el WTI se amplió a unos 12,5 dólares, porque el crudo estadounidense se abastece en tierra y el de referencia mundial paga el riesgo de la ruta marítima. Washington relaja las sanciones al diésel ruso para bajar el precio en sus estaciones de servicio, en la misma semana en que puede sancionar el GNL ruso que recibe Europa. Para el consumidor, el problema del petróleo está hoy en el flete, la refinación y el permiso político, más que en la cantidad de crudo disponible.
El almacenamiento de gas en Europa dejó de ser un negocio. Durante décadas, los operadores compraban en verano y vendían en invierno con una prima que pagaba el costo de guardar el gas. Con el suministro atado al GNL global, el precio sube incluso en los meses de llenado, y en marzo comprar para vender en invierno implicaba pérdidas de más de 8 euros por megavatio hora antes de los costos de almacenamiento. A mediados de agosto los depósitos estaban cerca de 60%, frente a un promedio de cinco años de alrededor de 80%. Sin incentivo privado, los gobiernos tendrán que subsidiar el almacenamiento, imponer obligaciones de llenado o comprar reservas por su cuenta, y en 2022 esa intervención terminó elevando los precios. Esa factura se suma a la de los gobiernos europeos que ya pagan más por su deuda.
El oro subió más de 1% el viernes, hasta unos 4.180 dólares por onza, máximo de una semana, y recuperó en la semana lo que había perdido la anterior. La plata avanzó más de 2%, hasta cerca de 60,5 dólares, desde un mínimo de dos meses. A los dos metales les ayudaron la pausa del dólar y la leve baja del rendimiento a 10 años, aunque Musalem insistió en que puede hacer falta más endurecimiento. FedWatch asigna menos de 20% a un alza en octubre y más de 80% a por lo menos un incremento antes de que termine diciembre. El cobre en Nueva York superó 6,61 dólares por libra, 1,4% más que una semana antes y cerca del récord de 6,80 de septiembre. El riesgo de un arancel estadounidense sobre productos de cobre sin refinar adelantó las compras hacia almacenes de Estados Unidos y disparó los diferenciales de entrega inmediata. Una huelga en Centinela, de Antofagasta, recortaría la producción de una de las mayores minas del mundo en la segunda mitad de octubre, y en Escondida el sindicato de supervisores ya autorizó la suya. La demanda de centros de datos, chips y baterías, y la reposición de inventarios de las fábricas chinas tras el feriado, completan el cuadro. Chile y la política comercial estadounidense pesan hoy más en el precio del cobre que la demanda china.
El Niño ya llegó a los cultivos de Asia. El arroz cotiza cerca de 17 dólares por quintal, su nivel más alto desde julio de 2024. La FAO proyecta una producción mundial de 552,5 millones de toneladas en 2026/27, 2,4% menos que el récord anterior, con India 6,5% abajo, en 144 millones, por un monzón escaso, e inundaciones en Tailandia que frenan el transporte fluvial y retrasan la siembra. El combustible, los fletes y los seguros encarecen además cada tonelada exportada. El caucho subió a unos 259 centavos de dólar por kilo, cerca de su máximo desde comienzos de 2013, porque las inundaciones tailandesas interrumpieron la producción y a varios proveedores de autopartes, y la Organización Meteorológica Mundial da casi por seguro que El Niño se prolongará hasta febrero de 2027. La debilidad de las llanteras chinas y el abaratamiento del caucho sintético por la baja del petróleo le quitaron algo de impulso. El algodón va en sentido contrario. Cayó por debajo de 81 centavos por libra, cerca de un mínimo de dos meses, porque el informe WASDE elevó la producción mundial a 25,8 millones de toneladas, con Estados Unidos en 2,93 millones y Brasil en 4,15 millones, y Brasil aumentó 18% sus envíos entre julio y septiembre, hasta 453.000 toneladas. El arroz y el caucho dependen de Asia y del clima, mientras el algodón tiene oferta abundante en las Américas, y la presión de El Niño sobre los alimentos llegará primero a la canasta asiática.
La producción de café colombiano subió 6% en septiembre, a 1,21 millones de sacos, frente a 1,14 millones un año antes y 1,09 millones en agosto, con las primeras recolecciones de la cosecha principal en la zona central. Las exportaciones crecieron 9%, a 1,17 millones de sacos. En lo corrido del año, la producción acumula una caída de 10%, a 8,95 millones de sacos, y las exportaciones de 13,7%, a 8,45 millones. En doce meses la producción bajó 15%, a 12,6 millones. La Federación estima entre 12,2 y 12,5 millones de sacos para 2026, frente a 13,6 millones en 2025 y una capacidad cercana a 14 millones, después de lluvias que afectaron la floración. El precio interno de referencia cerró el viernes en 2.055.000 pesos por carga, 35.000 menos que el jueves y 3,5% por debajo de los 2.130.000 de la semana anterior, por la apreciación de 2,3% del peso. El caficultor vende menos sacos y recibe menos pesos por cada uno, y buena parte de las 540.000 familias cafeteras vive en Caldas, Quindío y Risaralda, los departamentos más golpeados por el terremoto. El Niño, ahora con sequía, amenaza la floración de la próxima cosecha en esa misma región.
Valoración. Las acciones estadounidenses subieron con casi la mitad de sus componentes moviéndose en contra del índice. Las utilidades esperadas crecen 30% gracias a la guerra y a la inteligencia artificial, y bastó una cifra menor de ingresos de OpenAI para tumbar 3,4% a los semiconductores. El Tesoro bajó cuatro puntos básicos en subastas que exigieron la mayor prima por plazo en doce años, y el dólar se frenó porque la Fed aplazó el alza hasta diciembre. Brasil y Colombia recibieron capital por expectativas fiscales, el primero por una elección que todavía no termina y el segundo por un ajuste anunciado pero no aprobado, mientras México lo perdió con un Banxico que recorta. El Brent se sostiene por encima de 100 dólares, con fletes en récord y Washington flexibilizando sanciones para abaratar su diésel, y El Niño ya encarece el arroz, el caucho y la próxima cosecha cafetera. El IPC del miércoles decidirá en qué reunión sube la Fed, pero el costo del dinero a largo plazo seguirá dependiendo de cuánta deuda emitan los gobiernos.
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